Imágenes, de arriba hacia abajo: sextante republicano, del último cuarto del siglo III a.e.c., con la loba Luperca y los gemelos en el reverso. En el anverso, un águila de pie a la derecha, sostiene una flor en el pico; detrás, dos perdigones. En la leyenda se lee Roma; representación del lupercal, con Rómulo y Remo amamantados por la loba y rodeados por representaciones del Tíber y el Palatino. Panel de un altar dedicado a Marte y Venus, de finales del reinado de Trajano (98-117), luego reutilizada en la época de Adriano (117-132) como base para una estatua de Silvano. Procedente del pórtico de la Piazzale dei Corporazioni en Ostia Antica, y hoy en el museo del Palazzo Massimo alle Terme de Roma; y Rómulo y Remo, obra mitológica del pintor barroco Peter Paul Rubens, datada hacia 1616.
Si bien los griegos tenían la noción de preexistir antes de que se formasen las poleis, lo cual implicaba una identidad étnica, los romanos no existían hasta la época en la que Rómulo fundó la ciudad de Roma, la organizó y la confirió un conjunto de leyes que permitieran la convivencia social. Este factor sería el rasgo de identidad romano.
En el famoso mito de los gemelos, Remo y Rómulo, existe un evidente protagonismo de la vida pastoril y del ganado, rasgos que encajan con la arcaica fase de la Edad del Bronce, etapa en que la comunidades eran asentamientos temporales asociados con el movimiento del ganado siguiendo el ciclo estacional. Este tipo de ocupación coincide con los primeros vestigios arqueológicos, datados a partir de 1600 a.e.c., hallados en las colinas romanas.
Con anterioridad a la fundación realizada por Rómulo habría, según la tradición, un mítico primer asentamiento prerromano en el Palatino. Se trata de una ciudad, de nombre Palantea, fundada por un héroe griego huido desde la región de Arcadia, llamado Evandro, que sería recibido con honores por el rey Fauno. Evandro se habría encargado de enseñar los cultos a deidades como Deméter o Posidón, las notas musicales o el arte de la escritura. Virgilio y Tito Livio ubican en el tiempo de este héroe civilizador y fundador la presencia de Hércules en este asentamiento prerromano. Evandro habría conocido a Hércules gracias a la habilidad profética de su madre Carmenta, quien habría vaticinado la erección de un altar en honor de esta figura semidivina. El propio Hércules erigiría el altar y haría el primer sacrificio de un buey en presencia no solamente de Evandro sino también de las familias de los Pinarios y los Poticios. Este altar se convertirá en uno de los señalamientos topográficos referenciales que Rómulo empleó en la fijación de los límites del pomerium de la primera Roma (la tradicional Roma Quadrata que apuntó Tácito en su obra Annales.
Este mito se recordaría, con antelación a la historiografía, en el ritual y en la topografía urbana. Ciertas festividades del calendario romano, particularmente asociadas al ganado y a los mecanismos para su protección, se vinculan a los gemelos y a la fundación de la Urbs. Es el caso de los Lupercalia, cuyos protagonistas principales eran los sacerdotes lupercos. Estos hacían un sacrificio de una cabra en la cueva del Lupercal y se desplazaban casi desnudos alrededor del Palatino. Estas fiestas tendrían un carácter gentilicio puesto que tales lupercos pertenecerían, en sus orígenes, a un par de clanes aristocráticos, denominados Quinctilios y Fabios.
Otro ejemplo destacable es la fiesta de los Parilia, en las que el elemento ritual principal consistía en que el ganado y los campesinos tenían que saltar por encima de hogueras encendidas. Esta ceremonia reflejaría la acción que los primeros habitantes de Roma tuvieron que llevar a cabo al abandonar y quemar sus viviendas para trasladarse a un sitio nuevo.
Estas festividades podrían ser un indicador de que la población urbana mantendría viva una memoria oral de los gemelos del mito por medio de recrear y revivir la época en la que habrían existido.
Por otra parte, hay que recordar que la fundación de la ciudad cuenta con unos límites espaciales definidos, en específico el Palatino, monte en que se encontraba la caverna conocida como cueva del Lupercal, lugar en el que la loba habría amamantado a los gemelos, al lado de una higuera consagrada a la arcaica diosa Rumina, protectora del nacimiento y amamantamiento de infantes. En 296 a.e.c. se monumentaliza el lugar con una estatua del animal y de Rómulo y Remo. Dicho monumento aparecerá representado en alguna moneda de plata del siglo III a.e.c., como es el caso del didracma (serie romano-campana), en cuyo reverso se muestra a la loba amamantando a los gemelos y en el exergo la leyenda ROMANO. Hay que reseñar que los mismo romanos identificaban en la ladera del Palatino la que habría sido la casa de Rómulo.
En términos generales, la fundación y formación de Roma es bastante diferente al mito de su fundación, tal y como se recogen en las diversas variantes existentes en las fuentes escritas antiguas. El registro de la arqueología muestra un asentamiento proto urbano unificado que se modificó en el Palatino, extendiéndose hacia el Quirinal y el Esquilino, a lo que se añadiría el Comitium, el Foro, Arx y Capitolio a mediados del siglo VIII a.e.c. En la tradición literaria, la memoria de los orígenes aparece en dos variantes principales. En la primera, se habla de la fundación de la ciudad en un espacio desértico; mientras que en la segunda se afirma que la fundación de la ciudad se produjo en un sitio donde ya pre existía un asentamiento antiguo, conocido como Septimontium. Como se puede apreciar, este segunda variante podría encajar de mejor grado con los datos proporcionados por la arqueología.
La pregunta pertinente aquí sería averiguar por qué parte de la tradición era afín a la noción de una fundación nueva, ex novo. Tal vez, el mito oficial de la fundación de Roma sintiese la imperiosa necesidad de hacer sobresalir la hazaña, cuasi heroica, del fundador, a lo cual se añadiría la asociación, prestigiosa, con el ámbito griego y troyano de Eneas y su familia exiliada tras la destrucción de la célebre Ilión.
Prof. Dr. Julio López Saco
UM-AVECH-AEEAO-AHEC-ICA-UFM, abril, 2026.



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