La
figura de la denominada Reina Madre de Occidente, corresponde a una
personalidad de gran riqueza conceptual que ha evolucionado desde los
tiempos de la Edad del Bronce hasta prácticamente la actualidad.
Asociada al daoísmo (dàojiào,
道教),
su funcionalidad y su representación perviven en la cultura popular
y contemporánea más actual.
La
Reina Madre del Oeste (Xiwangmu, 西王母),
abreviada como Reina Madre (Wangmu 王母),
también conocida como Madre Dorada (Jinmu, 金母)
o Señora Primordial Madre Dorada (Jinmu Yuanjun, 金母元君),
y en un contexto vernáculo como Tía Reina Madre (Wangmu
Niangniang, 王母娘娘),
era, en origen, una mítica deidad femenina que ulteriormente pasó a
formar parte del panteón daoísta, ocupando una posición destacada
entre los inmortales.
Fue
conocida como Seiōbo en Japón, Seowangmo en Corea y como Tây Vương
Mẫu en Vietnam. Posee numerosos títulos, como el mencionado Yaochi
Jinmu (瑤池金母),
y la Madre Dorada del Estanque de Jade (瑤池),
en tanto que en las religiones soteriológicas chinas, se cree que es
el mismo ser que su deidad principal, Wusheng Laomu (無生老母;
anciana madre sin nacimiento), también conocida como Wujimu
(無極母,
madre sin fin).
La
primera información histórica sobre esta divinidad se remonta a las
inscripciones en huesos oraculares de la dinastía Shāng
(商),
que registran sacrificios a una Madre Occidental. La creciente
popularidad de la Reina Madre del Oeste, así como la creencia de que
ella era la dispensadora de la prosperidad, la longevidad y la
felicidad eterna, tuvo lugar durante la dinastía Han (Hàn
Cháo,
漢朝),
sobre todo en el siglo II a.e.c., cuando el noroeste de China se hizo
más accesible debido a la configuración de la célebre Ruta de la
Seda.
El
nombre Reina Madre del Oeste aparece por primera vez en la obra
geográfica Shanhaijing
(Clásico
de los Montes y los Mares,
山海經),
que fue escrita durante el periodo de los Reinos Combatientes
(Zhànguó
Shídài, 戰國時代,
entre 475 y 221 a.e.c.) y principios de la dinastía Han (漢,
206 a.e.c.-220). La sección sobre las Montañas
Occidentales (Xishan
jing, 西山經)
dice que vivía en el monte Jade (Yushan, 玉山),
tenía cuerpo humano, con cola de leopardo y colmillos de tigre. Con
la ayuda de una hierba de la inmortalidad, presidía las hecatombes
celestiales
(tian zhi li, 天之厲)
y las cinco fuerzas destructivas (wu can, 五殘).
Portaba una corona de la victoria (dai sheng, 戴勝)
sobre su enmarañado cabello. En otra sección, la dedicada al Gran
Desierto Occidental
(Dahuang xi jing, 大荒西經),
se decía que vivía en el monte Kunlun (崑崙),
entre el río Rojo (赤水)
y el río Negro (黑水).
Por su parte, la sección sobre la Región
Norte dentro de los Mares
(Hainei bei jing, 海內北經)
explica además que la Reina Madre se recostaba en su asiento
elevado, llevaba un tocado de la victoria y sostenía un bastón.
Había tres pájaros verdes (san qing niao, 三青鳥)
que le recogían comida. En consecuencia, se podría deducir que
parece que originalmente era un personaje rudo, peligroso y de mal
agüero.
Así
pues, en principio, según las primeras representaciones conocidas de
ella en el Clásico
de las Montañas y los Mares
durante la dinastía Zhōu
(周)
era una feroz diosa de la muerte con dientes de tigre, que gobernaba
sobre las bestias salvajes y enviaba castigos celestiales tales como
pestilencias. Se la mencionaba, asimismo, como una autoridad que
gobernaba sobre otras divinidades, como Jiutian Xuannü (九天玄女),
una diosa de la guerra y el sexo. Otras historias sostienen que es
una diosa de la montaña o una tigresa divina. Tras su integración
en el panteón daoísta, gradualmente se asoció con otros aspectos,
como la inmortalidad, además de ser la diosa de las estrellas, las
direcciones, los beneficios y astros como el sol y la luna. El culto
a la Reina Madre se organiza todavía hoy en día en Taiwán como
Yaochidao (瑤池道,
Camino
del Lago Madreperla).
Muchos
de sus más arcaicos rasgos son los de un tigre, en particular sus
dientes y garras. A menudo se la describe con cola de leopardo y
dientes de tigre, mientras el resto de su cuerpo tiene una forma
bastante humana. Los dientes y la cola de la Reina Madre representan
su asociación con la muerte. Varios animales diferentes la
acompañan. Se dice que los pájaros le traen comida y siempre están
representados cerca de ella. Del mismo modo, se la asocia
frecuentemente con la tortuga, símbolo de larga vida, y se la
identifica con prácticas chamánicas. Xiwangmu tenía el don de
silbar, un atributo que, de hecho, pone de relieve su práctica
chamánica. En
la época de la dinastía Tang (唐朝,
618-907), ya
estos atributos fueron ignorados, hasta el punto que Xiwangmu era
ahora una mujer humana hermosa y elegante.
El
Huainanzi
(淮南子)
la describe como una inmortal auspiciosa que había ganado la vida
eterna con la ayuda de una hierba. En la crónica Jizhongshu
(汲冢書,
reconocible como los Anales
de bambú),
así como en el libro Mu Tianzi zhuan (穆天子傳)
sobre el viaje del rey Mu (Zhōu
Mù Wáng,
周穆王)
al oeste, la Reina Madre del Oeste acudió a la corte de los reyes de
los estados centrales y fue agasajada antes de regresar al monte
Kunlun. El rey Mu, a su vez, la visitó durante su viaje. En esa
ocasión, concedió la inmortalidad al rey. La característica de la
inmortalidad, que posee la propia Reina Madre, también se menciona
en Zhuangzi
(莊子,
en su capítulo Dazongshi, 大宗師).
Entre
el siglo I a.e.c. y los comienzos de nuestra Era, la Reina Madre era
considerada inmortal, como acontece en la rapsodia Daren
fu
(大人賦)
de Sima Xiangru (司馬相如,
179-117 a.e.c.), donde se la describe como una persona de cabello
blanquecino, o en la obra de Yang Xiong (揚雄,
53 a.e.c.-18 ), donde se la percibe como una especie de deidad de la
inmortalidad. El Bowuzhi
(博物志,
de Jin Occidental, 西晉,
entre 265 y 316), escrita por Zhang Hua (張華,
siglo III), incluye una historia que tuvo lugar durante el reinado
del emperador Wu (漢武帝,
con reinado entre 141 y 87 a.e.c.) de la dinastía Han. El emperador
estaba en busca de la inmortalidad cuando la Reina Madre envió una
embajada para obsequiarle con ciervos blancos. El soberano ofreció
un banquete y, en la noche del séptimo día del séptimo mes, la
propia Reina Madre se presentó, acompañada de tres pájaros azules
que la atendían. Sacó siete melocotones y le ofreció cinco al
emperador. Él los comió y depositó las semillas ante sus rodillas,
pues deseaba sembrarlas. Pero la Reina Madre le explicó que un
melocotón tardaba tres mil años en crecer. Esta historia fue
posteriormente adaptada en la colección Han
Wudi neizhuan
(漢武帝内傳)
y ampliada con la descripción de cómo la Reina Madre enseñó al
emperador Wu el camino para convertirse en inmortal.
El
registro Shangqing
yuanshi bianhua baozhen shangjing jiuling taimiao guishan xuanlu
(上清元始變化寶真上經九靈太妙龜山玄籙)
señala
que su
residencia era el Estanque
de Jade
(Yaochi, 瑶池)
en la Colina
de la Tortuga Occidental
(Xigui zhi yue, 西龜之岳),
en
tanto que sus
funciones consistían en llevar los registros de los inmortales que
allí se encontraban y difundir la pureza
de jade
(yuqing, 玉清).
Tres veces al mes ascendía al Cielo
de la Pureza de Jade,
celebraba banquetes en el monte Kunlun e instruía a los inmortales.
Vestía una ornamentada túnica cortesana como símbolo de su función
oficial en los cielos daoístas. Poseía una carroza púrpura tirada
por fénix, y la atendían y custodiaban unas setecientas doncellas
de jade (yunü, 玉女).
Esta
notable figura mítica ha sido muy representada a lo largo de la
historia, y no solamente en China, en relieves y pinturas al fresco
de templos o de tumbas, y sobre porcelanas, sino también en pinturas
japonesas o retratos vietnamitas. Así, ocurre en algunos relieves
pétreos o de terracota del periodo Han, que la muestran sentada en
su trono, rodeada de pájaros y flanqueada por personas híbridas,
con colas parecidas a serpientes (muy probablemente los reconocibles
en la mitología como Fu Xi, 伏羲
y
Nü Wa, 女媧).
En algunas representaciones se la ve al lado de un zorro de nueve
colas (jiuwei hu, 九尾狐)
y un dragón, además de un cuervo de tres patas (sanzu wu, 三足烏),
que es el ave que transporta al sol) y un tigre. Incluso aparecen
batracios, específicamente un sapo en movimiento (animal asociado a
la luna en la historia de Chang E, 嫦娥).
En los repertorios iconográficos posteriores se puede apreciar, por
ejemplo en las pinturas murales, a la Reina Madre del Oeste como la
deidad daoísta Madre
Dorada
entre multitud de divinidades e inmortales. Esta Madre
Dorada
lleva corona y su cabeza está rodeada por un halo (xiangguang, 項光).
Desde
esta perspectiva se puede señalar un
relieve
en piedra del periodo Han, que muestra a la Reina Madre sentada en su
trono. Sobre su cabeza, un pájaro y de sus hombros emergen nubes.
Está flanqueada por dos personas, cuyas colas, parecidas a
serpientes, están retorcidas y terminan en dos pájaros, situados en
los dos bordes inferiores de la imagen. Aparece
escrito el nombre de la Reina Madre (a la derecha de su figura), en
tanto que
las
otras dos deben de ser Fu Xi (伏羲)
y Nü Wa (女媧).
La pieza fue desenterrada en Liangcheng (兩城鎮),
en Weishan (微山),
Shandong, y se conserva hoy
en el Museo de Weishan.
Asimismo,
destaca un relieve
en ladrillo del periodo Han, con la Reina Madre sentada en su trono.
A su derecha, un zorro de nueve colas (jiuwei hu, 九尾狐)
y un dragón que se miran fijamente, y a su izquierda, un cuervo de
tres patas (sanzu wu, 三足烏)
y un tigre que también se observan. Justo delante de la Reina Madre,
un sapo bailando (recuérdese
la historia de Chang E 嫦娥),
mientras que espectadores masculinos y femeninos (tal vez inmortales)
están sentados a la derecha y a la izquierda de la escena. El
relieve fue hallado en
Xinlong (新龍鄉),
en Xinjin (新津),
Sichuan, y está
conservado en el Museo Provincial de Sichuan.
Otras
dos imágenes resultan destacables. Se trata de una vasija
de sección cuadrangular ornada con personajes, entre los que destaca
Xiwangmu,
de
la época de la dinastía Qing,
del
período Kangxi
(1662-1722), hoy exhibida en el Museo
Guimet de París;
y una pintura
mural del periodo Yuan en el Templo Yongle (永樂宮)
en Ruicheng (芮城),
Shanxi, donde
se aprecia a la
Reina Madre del Oeste como la deidad daoísta
Madre Dorada entre multitud de dioses e inmortales. Se trata de una
pintura de la pared interior oeste de la Sala de las Tres Purezas
(Sanqinggong, 三清殿).
La Madre Dorada lleva una corona y su cabeza está rodeada por un
halo (xiangguang, 項光).
Al
margen del daoísmo, tanto religioso como filosófico, la Reina Madre
desempeñó un importante rol en la religión popular china. En tal
sentido, se mencionan santuarios y templos dedicados a la deidad, en
donde se le imploraba que trajera lluvia fertilizante o buenas
cosechas. La historia de los banquetes, en específico el banquete
del melocotón, sería adaptado a la literatura, apareciendo en
novelas y en obras de teatro como Pantaohui
(蟠桃會).
Además, la historia también se refiere, por ejemplo, en la célebre
novela romántica Xiyouji
(西遊記)
o Viaje
al Oeste.
En
la cultura contemporánea, Xiwangmu aparece en diversos ámbitos.
Así, por ejemplo, es un personaje de Kitty's
Big Trouble,
de Carrie Vaughn, y aparece en varios de los juegos de Shin Megami
Tensei. Además, Xiwangmu es el nombre de una ciudad del planeta
T'ien Shan fundamentada en las religiones orientales que aparecen en
el libro The
Rise of Endymion,
de Dan Simmons, parte de la serie Hyperion
Cantos.
El planeta es montañoso y, por lo tanto, es muy probable que reciba
su nombre de los montes Tiān
Shān (天山).
Asimismo, la diosa aparece como uno de los héroes de Emperor:
Rise of the Middle Kingdom.
En el juego, impulsa la construcción de monumentos y tiene la
habilidad de capturar animales en el mapa. En la serie dramática
hongkonesa del año 2004, My
Date with a Vampire III,
Yaochi Shengmu es uno de los antagonistas del clan Pangu, mientras
que en el juego Journey
Renewed: Fate Fantasy,
el evento llamado The
Ancient Kunlun
presenta a la Reina Madre del Oeste como un nuevo personaje estelar
SSR (o personaje súper extraño).
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