23 de marzo de 2009

Historia de la antigüedad coreana

Antigüedad coreana
Prof. Dr. Julio López Saco
El origen de Corea puede haber estado relacionado con una rama tungús de la familia lingüística uralo-altaico, que habría emigrado desde el noroeste de Asia hacia el noreste de China (Heilongjiang) y, desde allí, a Corea. El Samguk Yusa, obra del siglo XIII, menciona que la primera dinastía en Corea fue llamada Hwuanin, mientras que la segunda, etiquetada como Gojoseon, datada entre el 2300 y el siglo II a.e., fue creada por un personaje semi-mítico llamado Tangun o Dangun. Los mitos cuentan que Dangun fundó varias tribus, reunidas en un reino que adquirió la denominación Chosun (tierra de la calma de la mañana). En esta época se estableció la presencia de colonias militares chinas, a partir de una invasión ordenada por el soberano Han, Wu Di, en el año 109 a.e., en el territorio de la actual Corea. A la vez, varias tribus comenzaron a distinguirse de entre otras, fundamentalmente Koguryo (37 a.e.-668) en el norte, además de Silla (57 a.e.-668) y Paekche (18 a.e.-660), en el sur. Los tres estuvieron más o menos influenciados por China y su cultura. El nacimiento de estos Tres Reinos (que se desarrollaron entre 57 a.e. y 668) coincidió con el desarrollo y fin de la dinastía Han en China (220). Peregrinos, emisarios, refugiados políticos y monjes chinos transmitieron la escritura china, la literatura del continente, el budismo, las artes plásticas, los sistemas socio-políticos y los métodos agrícolas que, poco después, fundamentarían la cultura en Japón. Los dos últimos reinos acaban coaligados en contra de Koguryo (reino esencialmente guerrero), pero va a ser Silla el que, finalmente, gracias al apoyo de los dinastas Tang en China (618-907), se imponga, conformado un reino único en toda la península hacia el año 668.
El Reino Unificado de Silla (668-935), con capital en Kyongchu, utilizó el budismo como doctrina, ideología y religión oficial del Estado. Muchos de los templos budistas, como las grutas Sokuram, están extensamente decorados con pinturas murales con seres inmortales y diversos Budas. A partir de mediados del siglo VIII comenzó una paulatina decadencia en el reino debido a corruptelas, luchas internas entre grupos aristocráticos y una cierta fragmentación del poder central a manos de los nobles y grupos rebeldes. Uno de estos rebeldes (Wang Geon) consiguió instaurar en la ciudad de Song do (hoy Gaeseong), una nueva dinastía, llamada Goryeo (de donde deriva el actual nombre del país), y posteriormente logró rendir definitivamente el poder de Silla en 935. Este nuevo reino, que cronológicamente se dilató hasta fines del siglo XIV, fue el que tuvo que lidiar con los intentos de invasiones mongolas que, más de una vez, obligaron a los dinastas a firmar tratados de paz y entendimiento.

Historia de India I. El clasicismo Maurya y Gupta

Historia de India I
Julio López Saco
El estado Maurya (320-185 a.C.), primer imperio unificado en India septentrional y meridional, surgió a partir de la lucha contra las bases militares macedonias. Chandragupta, su primer rey, una vez que se hace del trono del reino de Maghada y establece la capital en Pataliputra, se asocia a Seleuco I para hacer frente a su rival Antígono. La imagen de este estado centralizado fue bien reflejada por el embajador Megástenes y en el tratado Arthashastra. Asoka (268-233 a.C.), nieto de Chandragupta, heredó un reino que se extendía territorialmente hasta Karnataka. Desde la capital presidía cuatro regiones nucleares distanciadas por territorios habitados por poblaciones autónomas. Sin embargo, enlazadas entre sí estas zonas nucleares por las rutas comerciales, cada una estaba comandada por un gobernador que, usualmente, era un pariente del rey. Declarado defensor del budismo, concretamente de su ética y moral, afianzó al budismo al considerarlo como religión oficial del estado. El uso del budismo fue contemplado como necesario para consolidar una fuerza de control social y como un elemento propagandístico que ayudaba a cimentar y legitimar una autoridad estatal[1]. La usurpación del poder, manu militari, por parte del brahman Pushyamitra en 185 a.C., puso fin a la dinastía.
Tras la caída Maurya se produce un período de casi cinco siglos de duración en los que el predominio y actuación histórica se adjudican a la presencia y acción, esencialmente comercial, de varios reyes indogriegos, que controlaron zonas del noroeste de India Pakistán y Afganistán, hasta el siglo I a.C. Estos monarcas fueron sucedidos por los Sakas y los Kushan, poblaciones nómadas de estirpe escita[2]. Estos últimos lograron unificar un territorio bajo el mando de un monarca llamado Kaniska I que, rápidamente, se identificó con los bodhisattvas budistas y algunos dioses hindúes, lo que serviría para legitimar su poder.
La dinastía Gupta[3] (333-497) unifica la India del norte y configura una síntesis cultural que se difundirá hacia el sur. La dinastía comienza con Samudragupta, conquistador de varios territorios, y continua con Chandragupta II, que expansiona le territorio del imperio. No obstante, será con Kumaragupta (415-455), cuando la estructura administrativa se consolide definitivamente. Esta fue una época de gran tolerancia religiosa y el momento de esplendor de la obra poética y dramática, en el seno del devocionalismo hindú, de Kalidasa. Las incursiones de las tribus que formaban la confederación de los hunos debilitaron el imperio y sus bases. A mediados del siglo V, no obstante, los hunos fueron derrotados por turcos centroasiáticos, pero varias tribus llegadas con las oleadas migratorias hunas se mantendrían, conformándose como el origen de los clanes rajputs[4]. El fin del período clásico indio, de las dinastías Maurya y Gupta no trajo consigo, sin embargo, el final del sistema económico, la debacle de las características culturales o el final de las formas de gobierno monárquico. Todo ello seguirá vigente hasta el imperio Mughal del siglo XVII.
Al terminar el imperio Gupta se produce una fuerte descentralización política, con la presencia de gobernantes semiautónomos, la aparición de un estamento terrateniente, originado a partir de las antiguas donaciones a los templos y los brahmanes, y el paso de una economía monetaria a una agraria, en forma de aldeas autosuficientes. Hay un evidente declive urbano y una ruralización general. Además, también acontece una nueva sujeción del campesinado, una proliferación de castas (aparecen nuevos grupos como el de los escribanos o kayasthas), y la religiosidad se colorea de ideología, pues la piedad (bhakti), y los rituales tántricos efectuados, sobre todo, en las cortes principescas, acentúan el sentido de lealtad y devoción, favoreciendo con ello los lazos de tipo feudal. En definitiva, hay un proceso de cierta feudalización en India. No obstante, a partir del siglo IX, se impulsa, gracias al comercio y la religión, una reurbanización. Las iniciativas propias de reyes y ministros, la celebración de ferias y el surgimiento de nuevos centros religiosos, los nuevos impulsos de las actividades comerciales de los puertos y la concesión de estatuto urbano a varios asentamientos rurales favorecen dicha reurbanización.
El estado de Kanauj (606-647), de una extensión similar al imperio Gupta, tuvo que combatir, en la persona del rey Harsha, con varios estados vecinos para consolidar su poder, basado en un nuevo sistema administrativo fundamentado en el samanta (príncipes de reinos vecinos sometidos en los que mantienen cierto control pero como tributarios leales). Esta práctica creó una especie de círculo de príncipes tributarios (samantachakra), que conforma una variedad india de feudalismo. Kanauj acabaría convirtiéndose, en los siglos IX y X, en el centro de una dinastía, la de los Gurjara Pratiharas, que llegaría a gobernar buena parte del norte de India.

[1] Los grupos Ajivika y los brahmanes también fueron beneficiados por la política gubernamental de Asoka.
[2] Sakas y Kushan no conforman imperios en forma de estados centralizados, sino una suerte de agregaciones de gobiernos locales nominalmente controlados por ellos.
[3] Hasta comienzos del siglo VI la historia de India es una historia del norte del país. Los imperios clásicos, Maurya y Gupta, con fundamentos en el territorio de los ríos Indo y Ganges, apenas tuvieron algún impacto en el sur. Sólo a partir del siglo VII esta dinámica empieza a cambiar.
[4] El origen mítico de los rajputs surge a partir de la vinculación del clan de los Paramara al fuego familiar o Agnikula, purificado por un rishi. Al remontar su origen al elemento fuego se emparentaban con los legendarios linajes solares y lunares, que se consideraban descendientes de Rama y Krishna. En cualquier caso, la preeminencia rajput pudo estar estrechamente relacionada con la expansión de la agricultura sedentaria y el desplazamiento de diversas tribus autóctonas. En las etapas más arcaicas de la conformación de los clanes rajputs se constata la construcción de una serie de fortalezas con finalidad defensiva y social, pues estaban asociadas al dominio del terreno y de los campesinos, que trabajan esas tierras.

18 de marzo de 2009

Textos Asia 2009: Brahmanismo I

TEXTOS
Vedismo y brahmanismo


1. “Yo glorifico a Agni, el gran sacerdote del sacrificio, el adivino, el oficiante, el que presenta la ofrenda a los dioses y que es poseedor de una gran riqueza (...). Adorador, ve hacia el sabio y poderoso Indra, que concede a sus amigos los mejores beneficios: consúltale sobre la capacidad del sacerdote sabio que recita sus alabanzas (...). Ofreced a Indra el jugo que está preparado para la ceremonia, que es el honor del sacrificio y que regocija a los mortales (...). Soma, nuestra inteligencia te comprende enteramente; tú nos llevas por un camino recto; tú eres aquel que practica las buenas obras; estás dotado de potente energía y todo lo conoces; provocas lluvia bienhechora por efecto de tu grandeza; guía de los hombres, las ofrendas de los sacrificios te han sustentado (...). Tú, que reinas sobre todas las cosas, escucha nuestras súplicas; te adoramos dirigiéndote un himno nuevo y solemne; tu amigo, que es nuestro bienhechor, te celebra; concédenos todo lo que deseamos (...). Te invocamos, jefe de los ejércitos celestes, sabio entre los sabios, abundante sin medida en alimentos de toda especie, dueño soberano de la oración: escucha nuestras súplicas, sé nuestro protector y siéntate en la sala de los sacrificios (...). Como una nube tormentosa, el héroe armado irrumpe en la vorágine de la batalla. ¡Gloria a ti y cuerpo ileso!, ¡protéjate la recia armadura!. Con nuestro arco queremos conseguir rebaños. Con nuestro arco ganaremos batalla tras batalla. Con nuestro arco, terror del enemigo, confiamos adueñarnos de las tierras. Como si quisiera ceñir a su amado y hablarle al oído, como esposa, así susurra la cuerda, cuando la flecha se desprende rauda en el fragor de la lucha”.


2. “... El mundo yacía entonces envuelto en espesas tinieblas y sumergido en sueño por todas partes. (...) El Ser existente por sí mismo, en cuanto los sentidos externos pueden comprender, hizo perceptible el universo mediante los cinco elementos primitivos, se manifestó y, resplandeciendo con la claridad más pura, disipó la oscuridad... Habiendo decidido él solo, el Ser Supremo, hacer que todas las cosas emanaran de su propia sustancia (de la sustancia del Ser), hizo que surgieran las aguas y en ellas depositó un germen fecundo. Ese germen se transformó en huevo de oro, brillante como astro de mil rayos luminosos, y en el cual el Ser Supremo se reveló en la forma de Brama...
Por medio de partículas sutiles emanadas del Ser se constituyeron los principios de todas las cosas que formaron este mundo perecedero, derivado del Ser imperecedero. Cada uno de los elementos primitivos adquiere las cualidades de todos los que le preceden, de ese modo un elemento cualquiera, mientras más separado esté en la serie, más cualidades reúne.
Esos seres, en virtud de actos anteriores, nacen entre los dioses, los hombres o los animales, y experimentan sus transformaciones sin fin a través del mundo que se destruye y se renueva sin cesar.
Después de haber creado el Universo de esa manera, Aquél cuyo poder es incomprensible desapareció de nuevo, absorbido en su alma y reemplazando el tiempo que pasa por el tiempo que viene (...) Y por medio de esos sueños y de esos reposos alternativos el Ser inmutable, sin cesar y sin fin, hace vivir o morir al conjunto de criaturas inmóviles o movientes.”

17 de marzo de 2009

Pintura romana: Pompeya y El Fayum


La primera imagen muestra al emperador Septimio Severo y a su esposa Julia Domna. Pintura de El Fayum. La segunda ilustración corresponde a una joven mujer escribiendo. Es un significativo ejemplo de pintura pompeyana del siglo I. Estos retratos, como el de la pareja imperial, son representaciones relativamente realistas de personas de cierta relevancia política o social. Se colocaban sobre el rostro de la momia de la persona fallecida. Eran ejecutados en madera o sobre las vendas de lino. Los modelos eran siempre jóvenes e idealizados, puesto que los retratos debieron ser realizados cuando el modelo aun vivía. Es factible que el retrato fuese usado expuesto en la vivienda y que, únicamente tras el fallecimiento del dueño de la casa, se aplicase sobre su momia. La pintura romana, por su parte, se empleaba en edificios públicos para denotar realismo. Generalmente al fresco, las pinturas se protegían con una capa de cera para avivar los colores. Suele hablarse de cuatro estilos pictóricos en la pintura pompeyana: el de incrustaciones, de origen helenístico; el arquitectónico, que llega hasta comienzos del imperio, y presenta espacios arquitectónicos que se completan con paisajes ajardinados y figuras; el ornamental (siglo I), de detallada decoración, y el del ilusionismo arquitectónico, escenográfico o teatral, bien representado por las pinturas de la Villa de los Misterios en Pompeya.
Prof. Julio López Saco

12 de marzo de 2009

La mitología en la animación de Japón. Breve reseña

Evocación, magia y mito en el anime japonés de Hayao Miyazaki*
Julio López Saco
Hayao Miyazaki, es un dibujante de cómics (manga), ilustrador, productor y director de películas de dibujos animados japoneses (anime) innovador y original. Influido por directores japoneses como Mizoguchi y Kurosawa, por la pintura del "mundo flotante[1]" o mundo de las apariencias, impermanente, fluctuante, efímero y transitorio, budista, es decir, en el que habitamos (y que es el origen de las estampas japonesas, grabados xilográficos o en madera, llamadas ukiyo-e, iniciadas en el período metropolitano Edo-Tokyo, que retrataban el mundo placentero, mundano), como Utamaru y Hokusai, y por diversos escritores y directores de animación, se observa en sus animaciones una profunda meticulosidad de sus historias, una cuidada atención al detalle y una gran diversidad de temas y escenarios, además de una peculiar forma de integrar símbolos o referencias míticas en las historias que narra y visualiza. Cinematográficamente, en particular, Miyazaki practica una suerte de forma arcaica del Shinto que enfatiza una continuidad intuitiva y emotiva con el mundo de la naturaleza, orgánica y viva. Los mitos culturales de Japón y la idea de un país idealizado, que vive en equilibrio armónico con la naturaleza, suelen ser referentes esenciales de sus obras. El mundo que concibe y expresa en sus animaciones, repleto de iconografía e imaginería oriental, es el de una especie de universo paralelo fantasioso y mítico donde lo extraño parece habitual y común, la magia y la fantasía se conjugan con lo artesanal, y lo moderno se visiona como antiguo y vital. Su ilimitada imaginación y sus historias no son lineales ni previsibles, sino sendas sinuosas, entreveradas. Sus cuentos se doblan y desdoblan en una multiplicidad de pliegues, sus personajes evolucionan y se transforman, en tanto que la acción se desplaza en un aparente caos. Todo es un canto a la libertad creativa. Las moralejas se superponen y afloran universales valores. En sus filmes predomina la metáfora, la sugerencia, la intuición, la evocación; en un apalabra, el mito.

[1] Estos grabados fueron producidos en Japón entre los siglos XVII y XX. Muestran imágenes paisajísticas, del teatro y de los cuartos del placer. Su origen directo se encuentra en los trabajos de un solo color de Hishikawa Moronubu en la década de 1670. El tema original de los ukiyo-e era la vida urbana, en concreto, las actividades de los sitios de entretenimiento y desahogo. Atractivas cortesanas, luchadores de sumo y actores muy populares eran representados realizando acciones sugerentes para el público común.

*El texto completo se encuentra en la sección Perfiles, en la página http://www.investigacioneshistoricaseuroasiaticas-ihea.com/

10 de marzo de 2009

Neolítico en India

La más antigua cultura neolítica de todo el sur de Asia fue Mehrgarh, cuyos inicios se sitúan en torno al 7000 a.e. Se ubicó en Beluchistán, Pakistán actual. Aunque en ciertas épocas se defendió la hipótesis de que el neolítico en India provenía de occidente (emparentado con la fase protohistórica de El Obeid del sur de Mesopotamia), o del sudeste de Asia, no es descartable la presencia de un neolítico en la región vinculado con Mehrgarh, Kulli y Nal. Entre las industrias líticas principales se destaca Choga-Nagpur. Uno de los primeros sitios neolíticos en India es, también, Lahuradeva, en el valle medio del río Ganges, yacimiento datado en torno a 7000 a.e. Las más recientes excavaciones llevadas a cabo en Jhusi (7100 a.e.) por el Departamento de Historia Antigua, Cultura y Antropología de la Universidad de Allahabad, han demostrado, en último caso, que el área fue una región nuclear del cultivo del arroz durante el período de neolitización. En el sur de India el proceso de neolitización es más tardío, en torno al III Milenio a.e., extendiéndose hasta 1400 a.e., momento en el que se comienza la transición al megalitismo.
Prof. Julio López Saco

Arqueología del Neolítico chino: Yangshao




Las imágenes muestran restos arqueológicos pertenecientes a la cultura neolítica Yangshao, datada entre 5000-2500 a.e. Su desarrollo geográfico ocurrió en las provincias de Henan, Shaanxi, Gansu y Hebei. Conocido por su alfarería roja decorada con diseños estampados y figuras animales, este pueblo vivía en casas redondas o rectangulares, con techos cónicos o a dos aguas, y con pisos semi-hundidos. Las tumbas se encontraban en espacios separados de las viviendas. Los tres sitios o asentamientos principales, de los casi mil que pertenecen a este horizonte cultural, fueron descubiertos en Hougang, Gaolouzhuang y Anyang, destacándose la gran villa de Jiangzhai. En el registro arqueológico, las capas más profundas son Yangshao, las del medio Longshan y las superiores pertenecen a la cultura Xiaotun, que corresponde ya a la cultura del bronce de la dinastía Shang.
Prof. Julio López Saco

6 de marzo de 2009

Imágenes del vedismo V


La primera imagen corresponde a un relieve que muestra una representación del dios guerrero Indra y de Surya, un dios védico que representa al Sol, generalmente representado como un hombre rojo con tres ojos y cuatro brazos, montado en una carroza tirada por siete yeguas, y sosteniendo lirios de agua en dos de sus manos. El relieve se encuentra en Bhaja. En el Brahmana Satapatha (texto sobre explicaciones rituales, elaborado por los brahmanes), se indica que Agni, Indra y Surya hicieron una serie de sacrificios, factor que les hicieron más poderosos que otras deidades. Es por eso que se transformaron en una tríada muy popular y venerada en el vedismo, reemplazada más tarde por la trinidad o trimurti puránica hinduista de Brahmā, Vishnú y Śiva. En la segunda imagen vemos una personificación de Agni, con el símbolo del cordero, un dios del fuego purificador y mensajero de los dioses. En el arte hindú se le suele representar con dos rostros, sugiriendo con ello sus efectos beneficiosos y destructivos, con ojos y cabello negro, tres piernas y siete pares de brazos. De su cuerpo emanan siete rayos de luz. Este ejemplo que aquí mostramos se encuentra en el Museo Guimet parisino.
Prof. Julio López Saco

5 de marzo de 2009

Textos Asia 2009: cultura del Indo

TEXTOS
Cultura del Indo


1. ...”no existen restos de grandes templos, como en Mesopotamia, ni de suntuosas tumbas, como aquellas que guiaban a los faraones egipcios al otro mundo; dicho de otro modo, no hay en esta ciudad pruebas de que se haya impuesto jamás un reinado ni una teocracia. Lo que podemos apreciar son más bien los vestigios de una complicada sociedad basada en la clase media (...) si bien se han desenterrado algunas armas, no existen piezas talladas que refieran escenas de guerra, como las esculturas y textos procedentes de Egipto y Mesopotamia.(...) Alentado por el descubrimiento de 30 esqueletos humanos entre las ruinas, sir Mortimer Wheeler, escribió que hombres, mujeres y niños perecieron en horrible matanza por calles y en las casas, y fueron abandonados o, en los casos menos crueles, cubiertos crudamente, sin recibir los últimos auxilios espirituales. Para Wheeler, esa matanza coincidía con los himnos que narran la destrucción de las ciudades a manos del feroz y belicoso Indra. En nuestros días, los arqueólogos refieren que no se han hallado armas ni ninguna prueba de que haya ocurrido ataque alguno. Muchos arqueólogos dudan de que haya habido alguna invasión...”.


2. “... la mano muerta del conservadurismo en el diseño, más que en la técnica, se hace en todos los productos harappenses. Se conocían complejos procesos técnicos, pero la producción padecía de uniformidad y de utilitarismo casi puritano. Al trabajar dentro de estos estrechos límites de formas tradicionales, fosilizados por los siglos de una rígida posición mental de la que no cabía escapar, el artista o artesano pudo hallar pocos caminos, salvo en el desarrollo de la maestría técnica. El cuadro de la civilización de Harappa parece haber excluido los grandes monumentos, como templos, palacios o sepulturas, en los que una explosión de proezas artísticas hubiera podido redundar en gloria de dioses y orgullo de un monarca espléndidamente derrochador. La reserva de esos lisos muros de ladrillos, la arquitectura sin adornos de incluso los edificios de la ciudadela, la monótona regularidad de las calles y el sofocante peso de una muerta tradición se combinan para hacer de esta civilización una de las fases menos atractivas de la Historia de Oriente”.

3 de marzo de 2009

Monedas de la antigüedad: Persia sasánida

La imagen corresponde al anverso y reverso de una moneda de época sasánida que refiere al rey Cosroes II (en su grafía en griego), o Khusro II, que reinó entre 591 y 628.
Prof. Julio López Saco

2 de marzo de 2009

Programa Historia de Asia I-2009

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN
ESCUELA DE HISTORIA



Ciclo: Pre-especialización
Departamento: Formación Histórica Especial
Cátedra: Historia Universal
Asignatura: HISTORIA DE ASIA
Prelación: ninguna
Código: 0334
Créditos: 04
Horas semanales: 04
Semestre: I-2009
Profesor: Dr. Julio López Saco



Introducción


El amplio desarrollo cronológico y espacial de la historia asiática y sus diversas perspectivas en el seno de los estudios generales y particulares del continente, hacen inabarcable, en un único período semestral, un pormenorizado análisis de todas aquellas regiones y culturas que desde el neolítico se han establecido en Asia. Por este motivo, nos veremos forzados a ofrecer una visión objetiva y un tratamiento más específico y puntual de aquellos procesos que requieran un análisis profundo y nos sirvan de eje de referencia para comprender el proceso histórico de culturas de gran raigambre civilizatoria en el continente asiático, como la hindú o la china.
Entre las diferentes posibilidades que ofrece el ámbito espacio-temporal que vamos a estudiar, adoptaremos, desde una óptica metodológica, el análisis de las formas socio-culturales, ideológicas y religiosas, y su relación con los procesos económicos de pequeña y de amplia envergadura, insertos en un contexto enmarcado en la protohistoria y la antigüedad india, china y japonesa.
Dentro de las grandes áreas geográfico-históricas que abarcan China, Japón y el subcontinente indio, haremos especial hincapié en sus orígenes histórico-culturales, en las formas de pensamiento filosófico y religioso, que han sentado las bases culturales que todavía hoy perviven en toda el Asia oriental, y en las vinculaciones con la historia “occidental”, en especial en lo referente al impacto cultural, producido por estas milenarias y, en algunos casos, tradicionalistas culturas orientales.
Los hechos históricos concretos y la contextualización de los procesos culturales principales de estos territorios serán trabajados en clase por los alumnos en función de la bibliografía general y específica recomendada en el programa y del diferente material de apoyo y complementario que el profesor vaya repartiendo a lo largo del semestre. Se procurará que los alumnos participen activamente en los debates que, a juicio del profesor o espontáneamente, puedan surgir. En este mismo orden de cosas, se darán las pertinentes explicaciones referidas a los conceptos históricos particulares de los temas a estudiar, así como a la cronología específica y a términos de uso convencional (occidente-oriente, por ejemplo) o singular de las culturas referidas.


Contenido del programa


Tema general del curso: El orientalismo asiático en la antigüedad: sus formas socio-culturales e ideológico-religiosas.

Tema 1. India

1.1 Las culturas del Indo y los indoeuropeos arios védicos

Objetivos: Establecer la ubicación geográfica de estas culturas, su carácter urbano y comercial, y estudiar la llegada de las corrientes arias seminómadas, con una nueva religión y nuevos elementos culturales, que van a ser básicos en la conformación india. Analizar los resultados generales de este contacto.

1.2 Los Vedas y la sociedad de castas

Objetivos: Estudiar el carácter específico de los textos védicos y la conformación de la rígida estructura social de castas que, con pocas alteraciones esenciales, ha llegado hasta la actualidad. Destacar las primeras bases de lo que será el hinduismo.

1.3 El Budismo

Objetivos: Analizar una de las grandes formas religioso-filosóficas de India, con especial énfasis en él como religión internacional a través de su peregrinaje por toda Asia oriental y su papel artístico y económico.

1.4 India en la Historia Universal: historia e historiografía. Clasicismo e Hinduismo

Objetivos: Repasar la particular visión historiográfica que sobre India tiene occidente y remarcar el papel de la historia entre los hindúes, considerada como legendaria o como una ficción poética. Se revisarán los primeros contactos con occidente: desde el helenismo a los portugueses. Se explicarán los caracteres más básicos del Hinduismo.

Tema 2. China

2.1 La mitología en China. Concepto del mundo y creación del hombre

Objetivos: Observar y comprender las particularidades del pensamiento mítico cuya impronta, a pesar del expurgamiento confuciano, es esencial en el desarrollo filosófico posterior.


2.2 China prehistórica: Yangshao, Longshan y el bronce de la dinastía Shang / Yin

Objetivos: Analizar el neolítico chino y la creación de la sociedad agraria en la época del bronce. Se estudiará el surgimiento de la idea imperial y de algunas de las bases culturales y mentales que todavía hoy definen a este enorme país.

2.3 Concepto de historia e historiografía china

Objetivos: Revisar el origen del concepto de historia plasmado en los textos chinos y la visión de una China tradicionalista y esclerotizada por parte de la historiografía occidental. Se comentarán los inicios y logros de la sinología (en especial, francesa e inglesa).

2.4 Confucianismo y Taoísmo

Objetivos: Estudiar las corrientes filosóficas chinas por excelencia: el racionalismo confuciano, creador de un estricta moral de obediencia ciega al gobernante, y el naturalismo taoísta, en particular relación con el Ying-Yang y la teoría de los Cinco Elementos, fundamentado en la repulsa a todo lo material que implica la sociedad.

2.3 La escritura y la medicina tradicional

Objetivos: Se hará una visión general de dos ámbitos culturales clave, que han despertado interés en occidente: la escritura, sus orígenes rituales y las particularidades que la hacen exclusiva, y el naturalismo filosófico que impregna la medicina china, siempre de actualidad como medicina alternativa.

Tema 3. Japón

3.1 Los orígenes: las culturas prehistóricas y el nacimiento del Estado Imperial. Los períodos de Nara e Heian

Objetivos: Hacer una revisión general referente a las culturas japonesas más antiguas (Jomon, Yayoi), y a la conformación del Estado unificado bajo la dinastía imperial en la llanura de Yamato.

3.2 Referentes culturales: las artes, el teatro, la ceremonia del té

Objetivos: Analizar algunas de las formas culturales propias de la cultura japonesa en tanto que reflejo de actitudes socio-políticas y religiosas de una época determinada.


Instrumentos y técnicas de evaluación


A partir del material bibliográfico y audiovisual, y de textos complementarios, los alumnos elaborarán comentarios de texto específicos referentes a la materia explicada y debatida en clase. Se realizarán además, dos parciales individuales de carácter interpretativo-analítico. También se podrán valorar las lecturas que se vayan haciendo a lo largo del semestre. La nota definitiva constará de: 1º, la valoración de las participaciones motivadas por los comentarios de texto hechos previamente y discutidos en clase, la explicación de diapositivas y / o videos-documentales y, 2º y 3º, los dos parciales escritos.
La intervención activa en debates y discusiones en clase podrán servir, por lo tanto, para aumentar o disminuir las calificaciones obtenidas por los estudiantes a lo largo del semestre.


Bibliografía

(Selección)


General


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Material audiovisual general


a. Japón


Documental P&A, Geishas.

Cuando el viento sopla (animación), de J.T. Marukami.

El viaje de Chihiro, Hayao Miyazaki

Cuentos de Tokio, de Yasuhiro Ozu

El intendente Sansho, de Kenji Mizoguchi

Cuentos de la luna pálida después de la lluvia, de Kenji Mizoguchi

Lluvia Negra, de Shohei Imamura

La Balada de Narayama, de Shohei Imamura

Los sueños de Akira Kurosawa, de Akira Kurosawa

Kagemusha (La sombra del guerrero), de Akira Kurosawa

Ran, de Akira Kurosawa

Rashomon, de Akira Kurosawa

Los siete samuráis, Akira Kurosawa

Rapsodia en Agosto, de Akira Kurosawa

Golpe de Estado, de Yoshida Kiju.




b. China


Documental Civilizaciones perdidas: China, dinastías de poder, Time Life.

Documental Religiones del Mundo: taoísmo y confucianismo

Documental Los tesoros perdidos del Yangzi

La semilla del crisantemo, Zhong Yimou

La linterna roja, Zhong Yimou

El último emperador, Bernardo Bertolucci

Ch’in, Cheng Kaige.

Héroe, Zhong Yimou

La maldición de la flor amarilla, Zhong Yimou

El Banquete, Feng Xiaogang


c. India


Documental Religiones del Mundo: hinduismo

Documental Religiones del Mundo: budismo

Asoka, Santosh Sivan
Sidharta, Conrad Rooks
Gandhi, de Richard Attemborough


Otros


Especial: The pillow book, de Peter Greenaway.

- Shusaku Endo, El Samurai. (Novela histórica).

- Hermann Hesse, Sidharta

Monedas Kushan de Asia central


La primera imagen muestra unas monedas del reino de Kushan, datadas en los siglos I-II. Se trata de un reino centro-asiático, de origen indoeuropeo, fruto de los movimientos migratorios de los pueblos Yuetzi, que tuvo al budismo como religión oficial; la segunda ilustración corresponde a unas monedas de oro del rey kushan Kanishka I, vestido a la usanza de un bodhisattva, también datadas entre los siglos I-II de nuestra era. Este reino, relativamente efímero, fue, sin embargo importante en la región, en torno al reino de Gandhara, que configuró un arte mixto greco-búdico, estilísticamente grecorromano y temáticamente budista del norte de India.

Prof. Dr. Julio López Saco

26 de febrero de 2009

Paleolítico chino: breve reseña

Fósiles del Paleolítico en China
Julio López Saco

El conocimiento del Paleolítico en China se ha enriquecido en los últimos años gracias a una serie de descubrimientos en varias zonas del país, que se suman a los primeros fósiles humanos, ya clásicos, como el Hombre de Beijing (北京男子 o Sinanthropus pekinensis, de 500000 años, asociado a cantos rodados y lascas semejantes a las clactonienses, encontrado en Zhoukoudian, yacimiento que también ha dado restos de Homo Sapiens al lado de vestigios de dientes de animales perforados), el Hombre de Yuanmou (元謀人),de 1.5 millones de años y el Hombre de Lantian (藍田人),datado en 700000 antes del presente. Especialmente significativo es el hallazgo del Hombre de Wushan (巫山人), que vivió 300000 años antes que el referido Hombre de Yuanmou, encontrado en la provincia de Yunnan en los años sesenta del pasado siglo. Este hallazgo, asociado con fósiles animales, como elefantes, rinocerontes y ciervos, ha servido para que algunos paleoantropólogos chinos consideren la posibilidad de que las regiones de Qinhai y Tíbet hayan sido, al igual que la cornisa oriental de África, lugares originarios de la evolución humana. En el valle del Fen, se ha descubierto también, no hace mucho, una facies cultural del paleolítico medio muy parecida al soaniense B reciente de la India, que semeja características técnicas musterienses.

Antropología de la China arcaica

ENTRE REYES Y DIOSES: UNA IMAGEN DE LA SOCIEDAD Y LA CULTURA EN LA CHINA ARCAICA

Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
yogonbus@hotmail.com

Las actitudes de divinidades, inmortales y otras “entidades” míticas en el seno de la literatura mitológica china clásica repercuten directamente en la racionalizada y humanizada literatura confuciana y en una variedad de textos filosóficos que se ubican en el taoísmo. En el primer caso, se utilizan las actividades de tales personajes como modelos estereotipados, modélicos e ideales, que es conveniente seguir, para, de este modo, estimular y justificar el modo ético y moral de conducirse en el gobierno del estado y en la organización familiar y social; en el segundo, como paradigmas que sirven para argumentar, elucubrar y constatar principios, conceptos y especulaciones diversas, también vinculadas con las particulares condiciones (de efervescencia cultural a la par que de conflictos armados) de la sociedad china de la antigüedad, en especial de los períodos denominados de Primavera y Otoño y Reinos Combatientes (771-484 y 484-221 a.n.e., respectivamente)
Los antiguos textos chinos recogen y sistematizan tradiciones míticas que tratan de hacer asimilable los orígenes del mundo y del hombre, y que son aprovechadas como modelos didácticos aplicados a la política, al concepto del buen gobierno y a la moral del gobernante ideal. En estas tradiciones, dioses y héroes, salvadores, culturizadores y fundacionales, son concebidos como estereotipos ideales de perfección. Los historiadores chinos, muy influidos por el confucianismo y, por lo tanto, profundamente “burocratizados” siguiendo un estilo cancilleresco recurrieron, para explicar los inicios del tiempo histórico, a esta serie de divinidades y ancestros para ensamblar un sistema unitario fundamentado en aspectos metafísicos y religioso-morales. Con este grupo de “personalidades” se buscaba, en consecuencia, moralizar y enseñar la progresiva degradación del orden, el equilibrio y la armonía del mundo, que pasa de la soberanía perfecta a la violencia y la decadencia. Una de las tradiciones mitológicas más significativas al respecto, y que será el objeto del presente ensayo, es la de los Tres Augustos y los Cinco Soberanos. A través de su análisis queremos constatar como se oficializa el ideal ortodoxo de nación y civilización china en el contexto del grupo étnico mayoritario denominado Han (con más del 95% de la población, pero en un espacio no mayor al 35% de la superficie de la actual República Popular de China).
Las fuentes que refieren las listas de estos augustos y reyes presentan gran cantidad de contradicciones y confusiones. Según los textos denominados Tableta de los Anales de Bambú y Genealogía de los Emperadores existieron treinta generaciones desde Huangdi (el Emperador Amarillo) a Yu (héroe que canaliza una destructiva inundación). No obstante, este desarrollo genealógico lineal presenta ciertas incongruencias. Es el texto Anales de Primavera y Otoño del Estado de Lu el que “ordena” a los Cinco Soberanos (Tai Gao (Fuxi), Yandi (Shennong), Huangdi, Shao Gao y Rui Hang), ofreciendo un modelo que deriva claramente de la idea de nacimiento cíclico sucesivo de los Cinco Elementos, y no de un orden “genealógico”. Sólo tardíamente, y para mitigar esta serie de contradicciones, se añadió la idea de los Tres Augustos; el prefacio del Libro de los Documentos, habla de Fuxi (domeñador de fieras), Shennong y Huangdi, mientras que Shao Gao, Rui Hang, Gao Xin, Yao (Tang) y Yu, quedarían como los Cinco Reyes. En toda esta confusión lo único medianamente claro es la privilegiada ubicación de Huangdi que, gracias a la ortodoxia confuciana, adquiriría el rango de patriarca de los chinos y cimiento con el que comienza la historia china, o lo que es lo mismo, “la civilización”. Esta mezcolanza pudo ser el resultado de sucesivas acumulaciones míticas a lo largo del tiempo, sin que hubiese diferencias entre una versión canónica y otras, digamos, apócrifas. Nuestra sugerencia inicial es que augustos y emperadores, que han prosperado, esencialmente, como héroes culturales o gobernantes sabios y virtuosos, reflejan la evolución histórica china, representan la personificación de los diferentes estados de desarrollo de la cultura de la antigüedad y se refieren a divinidades tribales o nombres de tribus o clanes específicos. Estos clanes, mezclados entre sí, factor que pudo motivar, asimismo, las sucesivas confusiones, producirían la nación china (Huaxia) y su civilización. Estos soberanos serían, en consecuencia, una especie de ancestros comunes al pueblo chino y, naturalmente, pioneros de su cultura, tal y como sus leyendas palpablemente relatan. Sólo tardíamente imperó la necesidad de confeccionar secuencias genealógicas generacionales para ordenar racionalmente estos acontecimientos y que así pudiesen ser asimiladas. Las mezclas de héroes-soberanos son bastante consistentes con la sintetización de las variadas culturas arqueológicas chinas en la región central. Creemos, pues, que esta imaginación mítica es un referente esencial para el primer imperio y su inherente unificación, justificando con ello una línea directa que permita concluir en un poder centralizado. La primacía de Huangdi implica, evidentemente, la anterioridad de otras culturas primitivas que acabaron sometidas al poder centralizador del Emperador Amarillo. Su lucha con el monstruoso Chiyou supondría, de este modo, el paso de una sociedad arcaica a otra más “civilizada” y, por supuesto, uniformizada (Changwu, T. 1988: 22-23; Birrell, A. 2000: 29-30). En resumen, se harán esenciales esta serie de actuantes míticos para sistematizar la cultura material, pero también para clarificar la sociedad política y el desarrollo espiritual:
“En la Edad de la remota antigüedad los seres humanos eran pocos, mientras que había muchos pájaros y bestias, y los hombres eran incapaces de superar a las aves, bestias, insectos y serpientes. De este modo, surgió un sabio que sujetó árboles y ramas juntas e hizo nidos, de manera que todo daño fue evitado. La gente se maravilló con esto y le convirtieron en gobernante del mundo, confiriéndole el título de “Constructor de Nidos…”. (Watson, B., 1964: 96)
Inicialmente, los Tres Augustos, cuyo significado es brillante, se referían a los rectores soberanos del Cielo, de la Tierra y de los Hombres, como elementos constitutivos del mundo, para luego ser identificados con algunos personajes míticos significativos. Estos Soberanos Supremos, Celestiales y Terrestres, pudieron ser símbolos arcaicos de una divinidad suprema, posibilidad que los asociaría con el primigenio Único Supremo, que representa el tao metafísico, ancestros o espíritus naturales de carácter totémico (Mori, Yasutaro, 170: 85-86; Hsiao-lien, W. 1977: 293-294). En cualquier caso, desde una óptica genealógica abren el espacio a tres períodos sucesivos, plenamente míticos: el primero, con el “reinado dinástico” de doce hermanos celestes, regidos según el elemento madera; el segundo, con otros once “soberanos terrestres”, vinculados al fuego y, el tercero, con “nueve reyes humanos”, hermanos entre sí, cada uno de los cuales controla una de las nueve provincias en las que se divide el reino, entiéndase la China clásica, construyendo ciudades y civilizando. Tras ellos se instalaría un período de Cinco Dragones, después del último de los cuales surgirían los Cinco Soberanos, encabezados por el mencionado Huangdi. Con su presencia se cubriría el período que abarca desde la creación misma hasta el comienzo del período de los Reinos Combatientes, es decir, globalmente hablando, los inicios de ese mundo que se va a llamar China y de su historia, oficializada y hecha ortodoxa por los letrados confucianos.
Los Cinco Soberanos o Emperadores son potencialidades abstractas anónimas y de carácter trascendente, que se refieren, en principio, a los Cinco Elementos, que cada uno controla, a las estaciones anuales, así como a los puntos cardinales, incluyendo el centro como un oriente más. La acción sucesiva de los elementos o fases triunfando unos sobre otros facilitó, a partir de esta elite primordial, la conformación de la organización mítica como hechos históricos sucesivos en el tiempo, donde unos héroes luchan contra otros por el “poder”. Su poder civilizador se produce al irradiar una fuerza ordenadora que se difunde en el tiempo y el espacio, constituyendo la futura unidad del Imperio. Sin embargo, también estos monarcas son asociados a espíritus celestiales que son diferentes animales, con un color distintivo propio (rojo, blanco, negro, azul y amarillo), y que pueden ser un recuerdo totémico de clanes chinos principales. Como fundadores de grandes familias nobles o principescas, se consideran auténticas hipóstasis del soberano celeste (denominado Shangdi, Soberano de lo Alto, Augusto Cielo), y emblemas conectados con animales míticos significativos (tigre, dragón, tortuga, serpiente, pájaro). En este sentido, podríamos verlos como antepasados que son emanaciones de un lugar fundacional que propició el inicio de la familia o de una dinastía concreta. Quizá en un principio de índole materno-femenino, luego serían solapados por el humanismo confuciano, como se desprende de la relevancia que muchos mitos conceden a las madres de los grandes héroes aculturadores y fundadores. No sería extraño, por consiguiente, considerar a estos monarcas míticos como recuerdos de jefaturas neolíticas o de grupos legendarios de antepasados pre-dinásticos de la edad del bronce, probablemente de los Shang (segunda dinastía, ss. XVIII-XI a.n.e.). Más tarde estos soberanos acaban siendo también identificados con diversos personajes heroicos, como Fuxi o Shennong. (Yuan, Ke 1998: 25-27; García-Noblejas, G. 2004: 50 y ss. y Zhang, N.S. 2002: 4-5).
Además de estos emperadores celestiales existió otro grupo de monarcas terrestres entre los que destacan Yao, Shun y Yu, humanos semi-divinos o emperadores-héroes de extrema sabiduría, y cuyas vinculaciones parecen recordar las relaciones feudales entre señores y vasallos, o entre nobles en una administración de tenor casi feudalista, donde gobernaba “nominalmente” el primero de ellos Yao (Yuan, Ke, 1996: 243-244; Changwu, T. 1988: 61-62). Los soberanos, como los augustos, mantuvieron una relación de continuidad y no de parentesco, de desempeño administrativo, mecanismo útil, “político”, para vincular oficialmente a “individuos” que representan, en realidad, clanes diferentes pertenecientes, fundamentalmente, al neolítico chino. Las sucesiones entre los soberanos, especialmente entre los mencionados, son por abdicación, usurpación o sucesión natural, pero no de padres a hijos, es decir, no son hereditarias. Este hecho hace plausible pensar que los tres referidos representarían diversos reinos que habrían ido surgiendo sucesivamente, y uno al otro se habrían sucedido en la jefatura de las alianzas de esos territorios “culturalizados”. Desde una óptica arqueológica esta situación pudo corresponderse con la cultura Longshan, en cuyo seno hubo diversas comunidades internas. Así pues, entre ellos las relaciones son del orden soberano-vasallo, en tanto que un “parentesco indirecto”, de tipo político, relaciona sus respectivos clanes. Estos soberanos mitológicos terrenales son el fundamento de las Tres Dinastías, es decir, de las primeras del espectro político anterior a la unificación imperial: Xia, Shang y Zhou. (Chang, K.C. 1983: 124). Los números tres y cinco tienen aquí, asociados a estos gobernantes, un valor, naturalmente, simbólico: tres, como expresión de perfección y totalidad, y cinco, de universalidad. En cualquiera de los casos, en definitiva, todos ellos son vestigios de la conformación de la autoridad política, que requirió diversos factores: segmentación de linajes, la creación de la autoritas moral, una fuerza coercitiva imprescindible para el control, y un acceso a una sabiduría “elitesca” a través de la exclusividad del manejo del ámbito ritual-adivinatorio por mediación del culto a los ancestros del clan.
Estos reyes legendarios de carácter mítico, abstractos en su naturaleza, héroes culturales y ancestros de clanes, moralmente superiores en el seno del poder político-social chino, merecieron la consideración de ser honrados en cultos a los antepasados por sus hazañas, y que se les rindieran sacrificios en virtud de que ofrecieron leyes, evitaron o sofocaron calamidades y salvaron a la humanidad de males y calamidades de diversa índole. Muchas de sus hazañas fueron sobrenaturales y mágicas, convirtiéndose su comportamiento en un ejemplo a seguir por los futuros gobernantes, en una experiencia generadora de “autoridad” porque se consideraban guías para los habitantes del mundo presente. (Xunsheng, Xu, 1985: 200-202; Liu Li 1999: 604).
En su catalogación como remanentes de antiguas divinidades tribales, esta serie de personalidades mitológicas pudieron haberse vinculado con el chamanismo y con un explícito reconocimiento del poder de la naturaleza, aunque sus asociaciones chamánicas fueron, ulteriormente, modeladas por las virtudes morales ejemplarizantes de tendencia confuciana. De hecho, muchos de estos héroes civilizadores habían sido, en un principio, animales fundadores totémicos de los clanes, en particular, serpientes, dragones, osos y aves y, sólo ulteriormente, serían convertidos en grandes y sabios fundadores. La idea más común en el arcaísmo chino, era, en efecto, que los sabios de la remota antigüedad habían sido generados por sus madres emparejándose con criaturas no humanas, como dragones, o fuerzas de la naturaleza, que aportarían los elementos propios de “divinidad” en ellos. Esto es lo que sucede con Yi el arquero, por ejemplo, cuyos rasgos “chamánicos” son básicos: poderes como volar sobre el viento o montar en nubes o pájaros, o también con Gun, quien podía adquirir forma de caballo blanco y que después de muerto fue transformado en un gran oso amarillo. Otros tienen apariencias no humanas, híbridas, un recuerdo, entre otras cosas, de que los antiguos sabios podían hablar con los animales y entenderlos. Los rasgos terioantrópicos, con colas de serpiente, cuernos de bovinos o alas de pájaros, funcionan como emblemas de fertilidad o agresión. Sólo las figuras míticas clásicas de la ortodoxia, de tradición masculina, se representan como plenos seres humanos, portando emblemas funcionales de carácter cultural, como el arado o la draga.
Tanto los Tres Augustos como los Cinco Soberanos han sido asociados con el Supremo Uno o Unidad Primigenia, Taiyi. La vinculación divina está visiblemente presente, por ejemplo, en el título póstumo para honrar a los ancestros reales que fue usado como titulación imperial (huang o huangdi). Los sabios-reyes arcaicos pueden, por consiguiente, estar íntimamente vinculados a una divinidad personal o a espíritus ancestrales dependientes del Ser Supremo, un factor que los relaciona con la cosmogonía filosófica de raigambre taoísta.
Con todas sus características divinas y heroicas, no dejamos de ver aquí reyes realistas y humanizados, de gran actividad creadora y salvadora, cuyos actos, decisivos para el desarrollo cultural, e inspirados en patrones observados y copiados de la naturaleza, se verifican históricamente en las diferentes etapas neolíticas locales. La tradición china “personaliza”, en consecuencia, los avances técnicos y socio-políticos propios del neolítico y la edad del bronce, a través de héroes humanizables y sabios virtuosos creadores de una “civilización nacional”. Representan una Arcadia modélica e ideal, a la que únicamente se accede a través de la propagación de virtudes cívicas y de acciones que portan cultura. Los “herederos” de augustos y soberanos serán, de este modo, gobernantes “históricos”, que han perdido su condición divina o semi-divina, pero han conservado, por el contrario, un aura de sacralidad, magnificada por la filosofía y recordada por el ritual (Ching, J., 1997: 62-63; de Bary, W.T., 1964:179-180). Los mitos recuerdan, de forma antropomorfizada, situaciones primordiales de carácter étnico-histórico: los pueblos del sur, denominados Sanmiao, serían descendientes de la gran familia de Huangdi; los famosos Qiang, origen de los tibetanos, serían descendientes de Yandi (Señor Ígneo), y Yu, entre los pueblos Xia o Huaxia del oeste, sería considerado su patrón.
En resumidas cuentas, los soberanos míticos, concebidos como mitificaciones de las tradiciones rituales y como padres de la humanidad, son auténticos estados de civilización, símbolos de las fases preparatorias de la sociedad china (Needham, J., 1973: 200-205; Levi, J., 1977: 75 y ss.; Granet, M., 1959: 351-355). Sus invenciones, modos de componer el mundo, sus leyes o formas de eliminar monstruos terroríficos, representan un modo de escenificar el orden universal. Tal actividad organizativa se superpone a un papel demiúrgico que les corresponde como reyes, asegurando, de esta manera, la permanencia de un ordenamiento humano calcado del cósmico, estructurado, jerarquizado y ordenado. Sus capacidades responden más al poder organizador que poseen como jefes que a una actividad intelectual o una habilidad especial. Dentro de este marco civilizador muchos monarcas-sabios se relacionan con la agricultura, con el desarrollo de sus operaciones de producción y con el surgimiento de la división social y la especialización laboral; es decir, con algunos de los elementos considerados clave del estadio de neolitización. En este mismo sentido, se asocian con la invención y tratamiento artesanal especializado en función de las diferentes necesidades sociales: objetos de jade, instrumentos musicales, cerámica u objetos de metal de carácter ritual o guerrero. En algunos mitos queda subrayada la intensificación de la división entre ricos y pobres, la aparición de la esclavitud y el sistema de rangos que implica diferentes identidades sociales, marcadas por la variedad de ropas, alimentos, costumbres o rituales, hecho que la arqueología neolítica y de la edad del bronce ha demostrado suficientemente. Los estandartes reales o las estructuras de los palacios reflejan estos rangos sociales y políticos distintivos. Estos reyes-sabios, constructores de ciudades y fortalezas, rasgos de cultura “urbana”, que la arqueología ha sacado a la luz en localidades como Anyang, Erlitou, Sanxingdui, Zhengzhou o Fenghao, hacen de ellos personalidades que crean un conocimiento cultural “profesional”: escritura, diagramas simbólicos, matemáticas o estudios científicos del comportamiento de los fenómenos celestiales. Todo ello reafirma, creemos que claramente, el papel de artífices culturales de estos sabios-reyes, creadores de las necesidades básicas para los grupos humanos como un reflejo de la división social del trabajo propio del desarrollo urbano de fines del neolítico y la edad del bronce, de la especialización de funciones y de la existencia de grupos o clanes distintos y diferenciados entre sí, que acabarían agrupándose, bajo la jefatura militar y legal, impositiva y dominadora del primer imperio hacia finales del siglo III a.n.e.
Estos soberanos míticos, que traen consigo un elemento civilizador, son expresión última, por consiguiente, del deseo de un estado centralizado y poderoso, y representan la superioridad moral del mérito frente al parentesco y el nacimiento (Bottom, F. 1984: 38-40; Puett, M.J., 2002: 252-256). Su mencionado carácter demiúrgico y fundador los convierte en modelos ejemplares en los que se fundamenta el prestigio de las principales familias nobles o principescas, adquiriendo, así, un sentido sacro y virtuoso, mítico-religioso, cuyo poder irradia en la eficacia de su prestigio, que abarca tanto el ámbito civilizador como pacificador. Imitando al Cielo estos personajes tienen poder para modelar, desde el mundo natural, el ordenamiento humano y organizar el mundo siguiendo una jerarquía normativa de control social.

Febrero, 2009


Bibliografía referencial

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Chang, K.C. (1983). Art, Myth and Ritual. The Path to Political Authority in Ancient China. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press
Changwu, T. “On the Legends of Yao, Shun, and Yu and the Origins of Chinese Civilization”. Chinese Studies in Philosophy. Vol. XIX. Nº 3, (1988) pp. 21-68
Ching, J. (1997). Mysticism and kingship in China: The Heart of Chinese Wisdom. Cambridge Massachusetts: Cambridge Studies in Religious Traditions
de Bary, W.T. (edit.) (1964). Sources of Chinese Tradition. Nueva York: Columbia University Press
García-Noblejas, G. (edit.) (2004). Mitología clásica china. Madrid: edit. Trotta
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Hsiao-lien, W. (1977). Chung-kuo te she-hua yü ch’uan-shuo. Taipei: Lien-ching
Levi, J. “Le Mythe de L’Age d’Or et les théories de l’évolution en Chine Ancienne”, L’Homme, XVII, I, (1977), pp. 73-103
Liu Li “Who were the ancestors?. The origins of Chinese ancestral cult and racial myths”. Antiquity, 73, nº 28, (1999), pp. 602-613
Mori, Yasutaro (1970). Huang-ti ch’uan-shuo: Chung-kuo ku-tai shen-hua chih yen-chiu. Taipei: Diping xian Publications
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Xunsheng, Xu (1985). Zhongguo Gushi de Chuanshuo Shidai. Beijing: Wenwu Press
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Zhang, S.N. (2002). Five Heavenly Emperors. Chinese Myths of Creation. Toronto: Tundra Books

19 de febrero de 2009

Arqueología Irania: cerámica











La primera imagen es una vasija de Tepe Sialk, datada hacia 4400 a.C.; la segunda corresponde a una vasija doble, de Ardebil, con una cronología estimada en 800 a.n.e.; la tercera ilustración es un rhyton en forma de caballo, de Maku, con una cronología estimada entre 800 y 700 a.n.e.; la cuarta imagen corresponde a una jarra pintada hallada en Tepe Sialk, Isfahan, entre 900 y 800 a.C. y, finalmente, la quinta fotografía muestra una jarra de libación del Luristán, datada hacia 1500 a.C.
Prof. Julio López Saco




9 de febrero de 2009

Arqueología del Mediterráneo: etruscos


La segunda imagen corresponde al famoso sarcófago de Cerveteri, datado hacia 520 a.C., mientras que la primera muestra el interior de una tumba etrusca en la misma localidad. La necrópolis de Banditaccia, situada en las cercanías de la localidad de Cerveteri, presenta numerosas tumbas, algunas excavadas en la roca y otras varias rematadas por túmulos. Una buena parte están ornadas con bajorrelieves o pinturas murales de gran calidad estética. Los diferentes sepulcros en la necrópolis están organizados en función de un plan urbanístico análogo al de una urbe, con sus barrios, calles y pequeñas plazuelas.
Prof. Julio López Saco

4 de febrero de 2009

Edad del Bronce en China: Sanxingdui

El sitio de Sanxingdui corresponde a una antigua ciudad y estado de la cultura Shu (de la que fue capital), en el suroeste de China. La zona, de 12 kilómetros cuadrados, presenta murallas, hoyos sacrificiales y un área de enterramiento con múltiples jades y bronces. Esta cultura es un referente esencial del bronce chino.
Prof. Julio López Saco

Arqueología del Neolítico en China II: Peiligang, Liangzhu, Hemudu y Dawenkou







La primera imagen corresponde al sitio de Peiligang, en el condado Xinzheng de la provincial de Henan, descubierto entre 1977 y 1979. El lugar se compone de una zona de habitación y otra de tumbas (unas 114 orientadas hacia el sur). La mayoría de las casas son semi-subterráneas, y en ellas han aparecido gran cantidad de utensilios cerámicos. La segunda foto se refiere a la Cultura neolítica de Liangzhu, que se encuentra al norte de la provincia de Zhejiang y en las áreas costeras de la provincia de Jiangsu. Se caracteriza por la presencia de herramientas pétreas y formas cerámicas que testifican una sociedad agrícola, sobre todo del arroz, bien desarrollada. La tercera ilustración tiene que ver con al Cultura Hemudu, que se localiza en el bajo Yangze, en la provincia de Zhejiang. Su cronología abarca desde 5000 a 3300 a.e. Cerámicas, artefactos en hueso y tejidos han sido desenterrados en este sitio, además de significativos objetos de jade y vasijas lacadas. Finalmente, la última imagen corresponde a la Cultura Dawenkou, ubicada en el condado Taian, en la provincia de Shandong. Se trata de 133 tumbas que datan de unas fechas comprendidas entre 4300 y 2400 a.e. Probablemente reflejan una sociedad clánica matriarcal, posteriormente sustituida por otra patriarcal.
Prof. Julio López Saco



Adivinación Han: figura emplumada

Esta forma emplumada que aquí presentamos es la correspondiente a la figura voladora que en las fábulas surge en forma de ser humano alado. Simboliza el mantenimiento y vigencia de la magia y la adivinación durante la dinastía Han. Además, refleja el deseo del grupo social de los nobles feudales de poder volar hacia el Cielo y llegar a ser inmortales. En esta dinastía fue común la teoría de la adivinación y el interés por la inmortalidad. Es por eso que esta figura se convierte en un familiar motivo decorativo sobre objetos funerarios y de la vida cotidiana. Generalmente suele aparecer arrodillada.
Prof. Julio López Saco

3 de febrero de 2009

Semana Cultural de Japón 2009

Queremos informar que entre los días 5 y 14 de febrero se celebrará, como ya es habitual en Caracas, la XVIII Semana Cultural de Japón, en los espacios de CorpBanca, en La Castellana. Habrá ikebana (arreglos florales), demostración de la ceremonia del té, varias exposiciones, entre ellas de bonsáis, y un concierto por parte de la inigualable Hana Kobayashi, que ha deleitado esta reunión cultural en otras ocasiones.

Julio López Saco