27 de junio de 2006

Inicio de los Tolomeos en Egipto

LOS COMIENZOS DE LA DINASTÍA DE LOS TOLOMEOS
Prof. Julio López Saco


Ptolomeo Lago, inicia en Egipto una política independentista que motiva una ruptura con Pérdicas, regente del Imperio. La invasión de la satrapía de Siria-Fenicia supone la asunción plena de la tradición política y estratégica de Egipto, en tanto que aquella región era la zona de expansión de los faraones para conformar una barrera frente a las amenazas asiáticas. Tras diversos enfrentamientos, especialmente contra Antígono I y Demetrio Poliorcetes, y algunas anexiones territoriales, en 304 Ptolomeo deja de ser sátrapa y se proclama rey ( basileus ), adjudicándose la soberanía absoluta e iniciando así la monarquía helenística de los Lágidas. La titulatura real comienza como Ptolomeo I Soter, fundando la administración helenística en Egipto y el culto al dios Serapis en Alejandría. En 285 abdica a favor de su hijo Ptolomeo II.
De entre los diferentes Tolomeos se destaca también Ptolomeo VI, el sexto soberano de la dinastía macedónica de Egipto, denominada Lágida, que se mantuvo en el poder desde el 304 a.C. hasta la muerte de César. Tras la regencia de su madre, Cleopatra I, hermana de Seleuco IV, asciende al trono en 175, asociándole al trono a sus hermanos Ptolomeo Physcon y Cleopatra II. Iniciado en campaña militar con Antíoco IV, en la llamada sexta Guerra Siria, su derrota motivó la tutela del monarca seléucida sobre Egipto, si bien una revuelta interna en Alejandría nombró como único rey a Ptolomeo VIII, su hermano pequeño. Esta situación terminó, no obstante, con la reconciliación de los hermanos, bajo la efectiva presencia diplomática de Roma a través de Popilio Laenas. Desde 168 a 163 las dificultades internas entre ambos hermanos en el marco de las revueltas indígenas contra los griegos dominadores, las intrigas cortesanas auspiciadas por eunucos y libertos y las inacabables disensiones en el seno de la familia real, acabarían por poner las bases de la desaparición futura de la dinastía. El imperio acabó dividido entre los dos hermanos: Filometor se quedó con Egipto y Chipre y su hermano con la Cirenaica.

7 de junio de 2006

Seminario UCAB 2006-2007

Universidad Católica Andrés Bello
Facultad de Humanidades y Educación
Escuela de Letras
SEMINARIO 2006-2007


SEMINARIO


“ UNA VISIÓN DEL “ORIENTALISMO”: ARTE Y LITERATURA ANTIGUAS EN INDIA, CHINA Y JAPÓN”


OBJETIVO


Este seminario pretende colmar algunas de las lagunas existentes en el conocimiento de los componentes religioso-filosóficos, literarios y artísticos que se reflejan en la historia de las naciones orientales con más raigambre cultural, y también desmentir algunas consideraciones euro-céntricas a través de una visión comparativa con respecto a los preceptos conceptuales típicamente occidentales. Intentaremos desvelar algunas de las claves que señalan la mentalidad oriental como una de las facetas culturales prioritarias en los estudios universitarios que nos conciernen.
Bajo la perspectiva previamente reseñada se argumentarán las diferentes visiones: una, occidentalizante, tendente a la sistematización, la categorización e intelectualización, y por consiguiente, a la particularización, y otra, oriental, mucho más abocada a una concepción cósmica, espiritualista y, por ende, preferentemente mítica. A través del estudio y análisis de textos y fuentes documentales y del material arqueológico e iconográfico pertinente, se buscará hacer comprensible la mentalidad oriental, capaz de asimilar y hacer compatibles diversos elementos multiculturales, pretendidamente opuestos, en el seno de un mismo grupo o individuo.


CONTENIDO DEL PROGRAMA


India

i. La Civilización del Indo: arqueología de una cultura neolítica agraria y comercial.
ii. Las penetraciones “arias”: religiosidad y literatura Védica y el origen del Brahmanismo. La formación socio-cultural y “nacionalista” de la “indianidad” a través de la épica: Mahabharata y Ramayana. La sociedad de castas.
iii. Historia, literatura y arte del budismo antiguo: sus orígenes legendarios; la transformación y decadencia en India; la expansión por Asia Central y el budismo en China.
iv. La idea india de su Historia: la fabulación literaria e histórica.

China

i. Los inicios míticos: una perspectiva burocratizada. La literatura de los Clásicos confucianos.
ii. El neolítico y la cultura Shang del bronce: arte y ritualidad.
iii. El Imperio: consolidación de la ortodoxia.
iv. Taoísmo y Confucianismo. Una mentalidad multicultural. Una visión literaria, religiosa y filosófica.
v. Visión china y occidental de su pasado: de la sinomanía a la sinología.

Japón

i. La mitología japonesa. Compendios literarios: Kojiki. El origen del mundo y el hombre. El Shintoismo arcaico.
ii. Las culturas prehistóricas: arqueología y arte Jomon y Yayoi.
iii. Kofun y Yamato: la conformación legendaria del Imperio.
iv. Presupuestos del ámbito estético: los jardines zen y la Ceremonia del Té.


PLAN DE EVALUACIÓN


La orientación investigadora de este seminario debe auspiciar la participación activa del alumnado desde dos perspectivas: una serie de lecturas básicas que propicien períodos generalizados de debate, y el comentario y análisis de textos, documentales o fuentes iconográficas, ofrecidas previamente, en las reuniones del seminario. Debe recordarse que se entiende como recomendable seguir una serie de lecturas inicialmente seleccionadas y realizar todos aquellos comentarios y análisis que sean solicitados. El éxito del seminario y las calificaciones del alumnado dependerán, en gran medida, de la comprometida participación de todos. En este sentido, el aspecto evaluativo se dividirá en cuatro apartados: asistencia: 15%, análisis textual: 30%; participación e interpretación iconográfica: 30%; monografía final breve: 25 %.


BIBLIOGRAFÍA


Genérica básica


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Japón


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OTROS MATERIALES


A lo largo del desarrollo del seminario se irán proporcionando diferentes materiales complementarios, tanto audiovisuales como textuales, y se ofrecerán nuevos recursos de manera paulatina, que serán previamente referidos al grupo.


MATERIAL AUDIOVISUAL GENERAL


Doc. Tesoros perdidos del valle del Yangtse
Doc. Civilizaciones Perdidas: China, dinastías de poder
Doc. Qin Shi Huang-di, el primer emperador
Ch’in, de Cheng Kaige
Doc. Religiones del Mundo: Hinduismo
Doc. Religiones del Mundo: Shintoismo
Héroe, Zhong Yimou
Doc. P&A, Geishas.



Prof. Julio López Saco
Junio de 2006.

Mitología clásica en China: características genéricas

MITOLOGÍA EN CHINA: PROCESO DE HUMANIZACIÓN

Prof. Dr. Julio López Saco


Los mitos chinos, cuyos temas esenciales son trazados, en muchas ocasiones, en función de factores medio-ambientales y culturales característicos de las diferentes regiones eco-geográficas de China son, en general, de muy difícil datación, pues emergen desde una antigua tradición oral, muy arcaica, que es preservada a través de textos clásicos escritos entre los siglos VI y III a.C. Las fuentes mitológicas no son, en cualquier caso, muy abundantes. La principal, con mayor cantidad de datos, es el Shanhai jing o Libro de los montes y los mares, una verdadera geografía mítica cuya redacción, tradicionalmente, se atribuye al héroe Yu el Grande, aunque los materiales que la componen pudieron ser reunidos en época Chou y en la primera dinastía Han. Otras fuentes relevantes son el Chuci, Poemas o Elegías del reino de Chu, conjunto de poemas atribuidos a Qu Yuan, de fines del siglo IV a.C., donde se destaca la composición denominada Tien wen o Cuestiones celestes, de gran valor mitológico; el Huainanzi, Libro del maestro Huainan, obra filosófica de época Han, de tendencia taoísta, escrita por letrados del estado de Huainan en el siglo II a.C., que se acerca a una conceptualización del mundo desde el ángulo de la filosofía natural a partir de materiales míticos tradicionales; y el Diwang shiji, Las genealogías históricas de los emperadores y de los reyes, obra de Huangfu Mi (siglo III), que recopila abundantes informaciones mitológicas y es esencial para ubicar los relatos acerca de los primeros reyes míticos en China[1].
La multitud de tradiciones de una cultura no unificada en muchas épocas de su historia antigua provocó la presencia en China de diversas “mitologías”, manipuladas por tribus o grupos diferentes en las distintas regiones dentro del mosaico multiétnico del gran país asiático. Los mitos y sus agentes pronto se transformaron en “historia” y personajes reales, humanos e históricos propiamente dichos, de modo que la cosmología acabó suplantando los mitos cosmogónicos racionalizándolos y estrenando procesos de abstracción. Esta “ocultación” mítica pudo deberse, entre otros factores, a cambios intelectuales suscitados entre un pensamiento religioso y otro más abstracto, intelectualizado y hasta filosófico[2], proceso que se ha querido subrayar en el paso de la dinastía Shang a la Zhou, o también, al hecho de que muchos escritores chinos comenzaron a introducir pasajes y fragmentos de mitos en sus propios trabajos filosóficos e históricos para confirmar sus elucubraciones o con la finalidad de conferir prestigio y autoridad a sus afirmaciones. En este sentido, el mito sería visto como algo amorfo, una expresión arcaica anónima preservada y usada en un contexto filosófico, literario e histórico en los escritos antiguos, con lo que su oralidad arcaica[3], incluso presente en su propia denominación china, shenhua, “divino o sacro cuento o narración oral”, se habría perdido casi por completo. Los textos con material mitológico perteneciente a una tradición antigua fueron desbancados por aquellos que incluyeron figuras míticas y mitos diversos pero reordenados y reinterpretados pertinentemente bajo ordenamientos confucianos, como el Clásico de los Documentos o la Historia (Shujing), que acabó formando parte del canon ortodoxo chino. Es por esto que en cualquier estudio que se lleve a cabo de deben explorar con detenimiento aquellos escritos que están fuera de los límites textuales de la ortodoxia para redescubrir ciertas características esenciales reveladoras de la mitología china.
Los escritores y literatos racionalistas que examinaron la tradición mítica suprimieron deliberadamente elementos considerados meros embellecimientos, sobrenaturales o lógicamente imposibles, lo que dificulta distinguir lo mítico de lo histórico. Como los escritores, normalmente, transformaron el material mítico y tradicional recopilado en la expresión de puntos de vista filosóficos, con lo que es posible rastrear las referencias míticas en los ideales abstractos, la mitología de época Shang y anterior, de tradición oral, acabó transformándose en un cúmulo de leyendas históricas insertas en los grandes textos de época Zhou, y enmarañándose en consideraciones simbólicas en las obras de corte filosófico. Los mitos se historizan[4] y sus personajes son vistos como seres humanos, como reyes, que interactúan entre sí en espacios físicos concretos y tangibles.
El carácter múltiple y fragmentario de las mitologías chinas responde al mosaico de tradiciones locales y al intento confuciano de re-escribir el pasado, bajo patrones morales y racionales, en beneficio del poder establecido, en especial por parte de historiadores eruditos que sirvieron los intereses dinásticos desde los Zhou en adelante. Del conjunto mítico acabaría conservándose sólo aquello que podía ser usado como ejemplo o modelo para explicitar los valores confucianos o para señalar costumbres populares. Aunque los mitos chinos aparecen mediatizados por el orden y la organización jerárquica de la sociedad china, tanto los referidos a los soberanos míticos, como aquellos que tienen que ver con el ordenamiento abstracto filosófico desde el Uno a los Diez Mil Seres, conformando una organización divina que se asemeja a la estructura socio-política humana, la mitología presenta también una estructuración interna, un entrelazamiento en forma de tejido que depende de correlaciones naturales que van más allá de los límites humanos.
A pesar de la estandarización y limpieza confuciana, mucho ha sido retenido de los antiguos mitos, aunque sea a través de las leyendas populares o las narraciones más o menos elaboradas asociadas con algún sitio sacro particular. Muchos mitos han sobrevivido, semi-ocultos, como incidentes en las historias oficiales, en los relatos de viajes o en la propia especulación filosófica, como la de Zhuangzi, que empleó habitualmente mitos e historia mitologizada. No obstante, la mayoría del material no es sistemático sino anecdótico, con una finalidad más didáctica que meramente narrativa o de entretenimiento. Este peculiar carácter fragmentario y anecdótico se debe también a la inexistencia de recolectores, recopiladores o refinadores de mitos en la antigüedad, es decir, de mitógrafos que hubieran reunido los conjuntos míticos en una forma popular[5]. Es así que el historiador interesado acaba por constatar que los datos históricos sobre la mitología que aparecen en los textos clásicos no son demasiado abundantes y están muy dispersos, puesto que no ha habido ninguna obra en específico que se haya dedicado en exclusividad a los mitos, ni siquiera el clásico por excelencia de la mitología y la geografía mítica china, el Shanhai jing. Este factor está en el hecho que explica que en la tradición china no haya un sistema mitológico estructurado donde predomine una deidad sobre las demás y que sea común a todos los clanes, o donde se distingan dioses antiguos o recientes; es decir, no se observan divinidades centrales[6] claras (salvo, quizá, el papel jugado por Shangdi como ancestro principal Shang o como divinidad celestial suprema). El único elemento generalizado es el culto a los antepasados. Si a todo esto unimos que gran cantidad de mitos y personajes de los mismos son emperadores y sabios humanizantes que encarnan el devenir histórico chino, y que los dioses adquieren forma y atributos humanos para guiar a los hombres en la tarea de dominar y doblegar la naturaleza y el mundo (tendencia que acaba desvirtuando a la especie según la visión filosófica taoísta), confiriéndoles control, deberíamos entender que la mitología sínica es particularista y exclusivista, porque sólo se entendería y podría analizarse en el seno de los parámetros de su civilización, de manera que cualquier estudio comparativo o paralelo con otras mitologías de culturas diferentes podrían dar lugar a equívocos innecesarios. Sin embargo, tal exclusivismo es ficticio, pues como tendremos ocasión de analizar más adelante, los mitos chinos y sus agentes presentan una semántica común de temas, motivos y episodios con relación a otras mitologías antiguas. Sus héroes y heroínas[7] míticos encarnan en sí, como en otros sistemas mitológicos, conceptos culturales o se convierten en “creadores” y “conductores” de factores civilizatorios, como el del arrojo y el valor para salvar la civilización de inundaciones, una amenaza cíclica, o el de la fuerza y valentía, como Nüwa, para librar al mundo de un exterminio, recreándolo a partir de uno existente. En cualquier caso, la tradición china adolece de grandes héroes, frente a un mayor interés en estereotipos modélicos y, además, la “historización” mítica destaca primordialmente aspectos socio-políticos que acciones aventureras particulares.
La ausencia de una “épica” pudo haber provocado la inarticulación de la mitología, poco relevante como tema para la creación artística y literaria. Una vez realizada la creación y controladas las fuerzas destructoras de la naturaleza que hacen peligrar al hombre y a su grupo, la cultura y sus distintas manifestaciones se convierten en los elementos del progreso de la sociedad. Esta tendencia pudiera reflejar el habitual espíritu de lucha y sentido de supervivencia de un chino, muchas veces amenazado por la desmesura de los fenómenos naturales[8], así como el interés por aquellos elementos o herramientas que puedan facilitar una existencia más apacible y menos arriesgada y peligrosa. La inexistencia, asimismo, de un sistema estructurado y articulado en una mitología bajo una fuerte secularización, en especial, en aquellos mitos de épocas anteriores a la dinastía Han, donde los dioses se humanizan convirtiéndose en modelos, sabios y civilizadores (más que específicamente “heroicos” en el sentido de la mitología indoeuropea), con una persistente tradición oral y sin recursos literarios épicos o dramáticos que la hiciesen transmisible por escrito de forma sistemática, es, muy probablemente, un reflejo de la idiosincrasia histórica china: las dinastías formativas, desde el punto de vista del pensamiento y la cultura material china, en concreto Xia, Shang y Zhou, pertenecen a clanes distintos, sin relaciones de parentesco entre sí, por lo que entre ellas no hay una continuidad evidenciada[9]. Aun cuando se hacen dominantes, sus relaciones internas son las de sangre dentro de su clan, y eso es reflejado al exterior, de modo que el gobierno de asuntos públicos es una imagen del de su propio clan. De esta manera, no puede haber uniformidad de símbolos o divinidades entre ellas, aunque en dinastías posteriores, con la instalación del Imperio, se oficializarán algunos referentes míticos como generales para todo el territorio, lo que no nos puede impedir la valoración de la mitología china como de carácter esencialmente heterogéneo y dispar, aunque dinámica a lo largo de la historia.
La forma ideográfica de la escritura china en sus períodos más arcaicos no fue, por otra parte, un mecanismo adecuado ni suficientemente sofisticado para expresar las complejidades semánticas de una mitología sistemática, de ahí la profusión oral. Como su desarrollo se detuvo, además, por la persuasión prejuiciosa, ignorante del poder emotivo del mito, de la erudición confuciana, que desplazó y eliminó todo aquello que pareciese fantasioso, los mitos no pudieron transformarse en una literatura, preservándose fragmentados, únicamente, en libros misceláneos, aunque fueran usados intencionalmente por los filósofos para argumentar sus visiones opuestas. Pero también, en contrapartida, como no hubo reelaboración por parte de autores literarios, las historias míticas chinas han podido conservar una condición prístina confiable y, probablemente, más cercana a la tradición oral arcaica. Esta existencia mítica como un arcaico conjunto amorfo y desordenado de narraciones, ha facilitado una mayor autenticidad, aunque escritores y eruditos los hayan distorsionado hasta crear un nuevo corpus, rico en sus variantes formas. En este sentido, los textos de época Han y dinastías posteriores, entre los siglos I a.C. y V, son los que contienen las mayores modificaciones, alteraciones y explicaciones erróneas de las antiguas narraciones arcaicas, propiciándose, de este modo, una mito-poética creadora de una especie de cuerpo alternativo de mitos. La unificación de los reinos feudales en época imperial Qin y Han homogeneizó las tradiciones locales y generó una mito-poética nueva que fabricó biografías de dioses[10]. Los textos míticos acabaron encerrando, así, las singularidades de la vida intelectual y socio-política de las diferentes épocas históricas. Mientras los textos míticos pre-Han se hallan diseminados y fragmentados en diversos trabajos filosóficos, literarios y de teoría política, las narraciones mitológicas posteriores aparecen en comentarios sobre los clásicos, en tratados botánicos y geográficos o en estudios etnográficos. Todo esto redunda en una polifuncionalidad de los mitos chinos que implica una rica multiplicidad de aspectos, aun racionalizados, que los hacen difícilmente catalogables en categorías estanco.
La interpretación de algunos mitos de tradición antigua en armazones conceptuales filosóficos[11] permitió su empleo, más o menos alegórico, para ilustrar ciertas ideas particulares, y también su sometimientos a la filosofía social usual en época Han y en posteriores dinastías. Este último hecho parece confirmar claramente en China aquellas ideas expresadas por B. Malinowski[12], hace tiempo, en relación a que el mito, entendido en su sentido abstracto-teórico, válido en cualquier cultura antigua, sirve para establecer un estatuto sociológico y un modelo moral de comportamiento grupal, colectivo.
Hemos visto en estas páginas que la mitología china estuvo influida por algunos patrones de pensamiento autóctonos, en especial la burocracia confuciana, pero también lo estuvo por ideas animistas arcaicas en las que los personajes híbridos terioantrópicos eran comunes y en las que todo en la naturaleza poseía vida, en una visión en la cual el hombre no gozaba todavía de un estatus significativo y primordial en las concepciones chinas. Confucio, y los escritores de esta tendencia, romantizan el pasado arcaico y lo hacen perder antigüedad y pluralidad, virtualizando, como ejemplos de conducta virtuosa y filial, o como ministros rectos, a los grandes héroes antiguos. No obstante, a pesar de la modélica conversión de los Tres Augustos y los Cinco Soberanos en los iniciadores de la civilización para la humanidad y, por lo tanto, de la China histórica, en muchos de estos reyes-sabios han pervivido rasgos chamánicos, en especial en su vinculación con ciertos animales: Fuxi y Nüwa con la serpiente o el dragón, o Yu con el oso, por ejemplo. Estas señales “prehistóricas”, “salvajes”, son reducidas a un sistema moralmente ordenado por valores confucianos, idealizándose así el pasado mítico a través de las valientes acciones de los soberanos-sabios y de la institución, gracias a sus esfuerzos, de las formas de administración y poder político necesarias para el correcto funcionamiento de una sociedad jerarquizada. Muchos escritores, a pesar del deseo confuciano de ocultar lo fantasioso de los mitos, no dudaron en emplearlos como recursos educativos, pero otorgándoles una funcionalidad oficial a sus agentes, como ministros o administradores. Houji, por ejemplo, “Señor del Mijo”, héroe arcaico inventor del empleo de los bueyes para la siembra, híbrido zoomorfo, mitad humano, mitad pez, fue convertido en ministro de agricultura bajo el reinado de Shun, considerado el segundo emperador de los hombres sobre la tierra. En este sentido, se produjo un proceso similar al acontecido en el ámbito cultural griego cuando la filosofía jonia empezó a emplear los mitos con fines alegóricos o como fundamento de sus primeras teorizaciones especulativas. De este modo, el pasado como horizonte ideal mitificado[13], y como remota antigüedad, caracterizado por un auténtica, y perdida, Edad de Oro, se convirtió en uno de los fundamentos esenciales de la reflexión filosófica china, cuya autoridad primordial reside, por lo tanto, en el mítico, tradicional y remoto pasado.
El decisivo interés confuciano en silenciar los mitos, o algunos de ellos, en aras de la sobriedad histórica, es el motivo primordial de la aridez, la monotonía y la historicidad de la gran mayoría del material de esta índole y no la incapacidad popular, el escaso progreso mental chino o la ausencia de contactos culturales que hubiesen impedido una competencia imaginativa[14]. La “carencia” o el limitado número de mitos en China, en comparación con el de otros ambientes culturales como Grecia o Mesopotamia, se debe a su pérdida definitiva desde la tradición oral, a su solapamiento en textos confucianos, a la inexistencia de un mitografía y una épica que hicieran de los mitos y sus personajes valores o componentes estéticos, a su institucionalización en el seno de las historias oficiales, con su estilo aburrido y cancilleresco, o al aglutinamiento en versiones más extendidas, luego empleadas por la literatura racionalista y humanista como modelos de conducta moral y ética del buen gobierno. Como cualquier cultura de la antigüedad, China nunca ha presentado escasez de propensión a la invención mitológica ni pobreza imaginativa, aunque los rescoldos míticos que nos han llegado, fragmentarios e incompletos, tienen, por fuerza, que ser la materia prima suficiente con la que el historiador de las mentalidades de hoy tienen que lidiar en la confección de nuevos textos históricos.


Caracas, 2006


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- ___________ ,“La religión, la historia y el pensamiento oriental en India y China: inconvenientes y desafíos desde la investigación en Venezuela. Reflexiones en honor al Padre Carmelo Elorduy s.j.”, en Religión e investigación social. Memorias IV Jornadas de Historia y Religión, UCAB, Caracas, 2004, pp. 83-96
-Malinowski, B., Magia, ciencia, religión, edit. Ariel, Barcelona, 1994
-Mathieu, R., Anthologie des mythes et légendes de la Chine ancienne, edit. Gallimard, París, 1989
-Ning, Y. / García-Noblejas, G., Libro de los Montes y los Mares. Cosmografía y Mitología de la China Antigua ( Shanhai Jing ), Miraguano ediciones, Madrid, 2000
-Palmer, M. / Xiaomin, Z., Essential Chinese Mythology, Harper Collins Publishers, San Francisco, 1997
-Pas, J.F., “The Human Gods of China. New Perspectives on the Chinese Pantheon”, en Shinohara, K. / Schopen, G., From Benares to Beijing. Essays on Buddhism and Chinese Religion, Mosaic Press, Nueva York, 1991, pp. 129-160
-Shiru, Ch. / Calle, R. ( comp. ), 101 Cuentos Clásicos de la China, edit. Edaf, Madrid, 2001
-Cardona, F. Ll., Mitologías y Leyendas Asiáticas, edit. Edicomunicación, Barcelona, 1998
-Werner, E.T.C., Cuentos e Historias de la Antigua China, M.E. Editores, Madrid, 1997
-Yuan, Ke, Gu shenhua xuanshi, Renmin wenxue, Beijing, 1996

NOTAS

[1] Para una revisión comentada de las fuentes míticas y filosóficas en la China antigua son imprescindibles Yuan, Ke, Gu shenhua xuanshi, Renmin wenxue, Beijing, 1996, pp. 90-95 y ss., García-Noblejas, G. ( trad. ), Mitología clásica china, edit. Trotta, Pliegos de Oriente, Madrid, 2004, en especial, pp. 319-333; Mathieu, R., Anthologie des mythes et légendes de la Chine ancienne, edit. Gallimard, París, 1989, en específico, pp. 238-255, y López Saco, J., “La mitología tradicional en la literatura china antigua”, Quincunce, nº 8, 2004, pp. 31-36. Otras fuentes míticas relevantes, aunque algo menos conocidas, son el Soushen y el Shizhou ji.
[2] En este sentido puede enmarcarse el desplazamiento léxico de di, como divinidad personificada, hacia Tian o Cielo, garante moral normativo respecto al mundo de los Diez Mil Seres. Véase al respecto, Bodde, D., “Myths of Ancient China”, en Essays on Chinese Civilization, Princeton University Press, Princeton, 1981, pp. 45-88, en específico, pp. 48-52.
[3] Algunos autores, que han incluido fragmentos míticos en textos clásicos misceláneos, los han adaptado al punto de vista de su interés, por lo que la supervivencia de la mitología china se verá reflejada en multitud de versiones, diluyéndose, así, la autenticidad oral primitiva. Esto indica, no obstante, que el mito, aunque bajo premisas racionalistas confucianas, ha sido un elemento esencial en el sustrato cultural local, a pesar de que su rastro haya sido barnizado. Sobre estas premisas mitológicas puede consultarse Birrell, A., Chinese Myths, University of Texas Press & British Museum Press, Austin / Londres, 2000, p. 13 y ss.
[4] En China la humanización de lo mítico se lleva a cabo a través de un proceso de cotidianización, historización y burocratización administrativa, mientras en India se hace por medio de un mecanismo ético-espiritual y en Grecia estético-corpóreo, es decir, humano, antropomorfo. Acerca del proceso de institucionalización del material mítico e histórico en China, véase López Saco, J., “La religión, la historia y el pensamiento oriental en India y China: inconvenientes y desafíos desde la investigación en Venezuela. Reflexiones en honor al Padre Carmelo Elorduy s.j.”, en Religión e investigación social. Memorias IV Jornadas de Historia y Religión, UCAB, Caracas, 2004, pp. 83-96, en especial, pp. 86-87. Las divinidades y héroes chinos, de carácter muy humanizante, suelen tener sus propias familias, carreras y títulos, así como una autoridad burocrática, por lo que son fácilmente comparados a los oficiales gubernamentales, gobernadores de provincias o directores ministeriales. A diferencia de los personajes griegos y romanos, casi enteramente creaciones puramente míticas, deidades y héroes chinos no siempre lo son: muchos pueden ser personalidades históricas deificadas a las que el confucianismo racionalizó y convirtió en estereotipos virtuosos y modelos idealizados de los líderes políticos dinásticos. En efecto, muchos sabios-gobernantes míticos son héroes culturales dotados por el racionalismo confuciano de personalidad humana, lo cual parece responder a un probable origen como figuras clánicas. Mito, historia, leyenda y creación literaria se interrelacionan palpablemnte, pues también algunos personajes históricos reales llegaron a tener estatus sobrehumano o se deificaron. Sobre los rasgos humanos de los personajes míticos chinos puede verse Pas, J.F., “The Human Gods of China. New Perspectives on the Chinese Pantheon”, en Shinohara, K. / Schopen, G., From Benares to Beijing. Essays on Buddhism and Chinese Religion, Mosaic Press, Nueva York, 1991, pp. 129-160, en especial, p. 145 y ss.
[5] Véase al respecto Palmer, M. / Xiaomin, Z., Essential Chinese Mythology, Harper Collins Publishers, San Francisco, 1997, pp. 4-5.
[6] En China la divinidad y su concepto tiene un sentido más cosmogónico y natural que personalista. Está más identificada con la armonía cósmica, de la que es norma y razón. Aunque la filosofía solapó los componentes divinos personales de las deidades, generó también, irónicamente, su propia “mitología”, expresada, por ejemplo, en los recursos mágicos en el seno del taoísmo religioso. Puede revisarse, en este sentido, Elorduy, C., La gnosis taoísta del Tao Te Ching, Instituto de Investigaciones Históricas, UCAB, Caracas, 1973, en especial, p. 97.
[7] Aunque la presencia de diosas o heroínas en la mitología china clásica es mucho más escasa que la de las deidades varones, sus funciones y roles desempeñados son, en ciertos casos, tanto o más importantes que los de héroes o semi-dioses hombres, bien sea en el proceso de la creación humana ( antropogénesis de Nüwa ), el movimiento de cuerpos celestes ( Xi He, diosa del sol, Ch’ang-E, divinidad lunar, y la Tejedora ), o como divinidades tutelares de ciertos lugares, donadoras de inmortalidad ( Xiwangmu ) o fundadoras de dinastías ( Jian di, que da nacimiento al primero de los Shang ). Sobre la feminidad mítica puede verse Birrell, A., Op. Cit., pp. 46-50, y de la misma autora, Chinese Mythology. An Introduction, The Johns Hopkins University Press, Londres, 1999, en especial, pp. 160-180; acerca del rol del género femenino en el seno del pensamiento correlativo chino, es interesante, Black, A.H., “Gender and Cosmology in Chinese Correlative Thinking”, en Bynum, C.W. / Harrell, S. / Richman, P. ( edits. ), Gender and Religion: On the Complexity of Symbols, Beacon Press, Boston, 1983, pp. 166-195. En todo caso, los personajes míticos son, fundamentalmente, masculinos, como corresponde a una sociedad de tendencia patriarcal debida al confucianismo, en donde la piedad filial es un rasgo, y un obligación, absolutamente inexcusable. Véase al respecto, Folch, D., La construcción de China. El período formativo de la civilización china, edit. Península, Barcelona, 2002, en específico, pp. 58-59.
[8] Véase al respecto Ning, Y. / García-Noblejas, G., Libro de los Montes y los Mares. Cosmografía y Mitología de la China Antigua ( Shanhai Jing ), Miraguano ediciones, Madrid, 2000, pp. 20-21.
[9] Un rasgo identificativo de la mitología china es que las diferentes tradiciones pueden ser usadas por la población o el poder establecido cuando les conviene hacerlo, solapando aquellas que no interesan. En muchos casos, además, la mitología mezcla fábulas con hechos reales, mitologizados con fines lúdico-didácticos, lo que hace difícil singularizar y reseñar el armazón mítico más arcaico, si bien señala un carácter dinámico-creativo palpable a lo largo de la dilatada historia china. En último caso, no obstante, las mitologías locales han producido un sentido de pertenencia, de conocimiento y seguridad y, en específico, de continuidad, con un pasado idealizado que se considera ha formado el presente, y en general, muchos de sus motivos han servido como marco tradicional para la articulación eficiente de los ideales taoístas, sobre todo desde época imperial. Acerca del carácter tradicional y folclórico de la mitología puede revisarse Shiru, Ch. / Calle, R. ( comp. ), 101 Cuentos Clásicos de la China, edit. Edaf, Madrid, 2001, p. 212 y ss; Palmer, M. / Xiaomin, Z., Op. Cit., p. 39 y ss., y Cardona, F. Ll., Mitologías y Leyendas Asiáticas, edit. Edicomunicación, Barcelona, 1998, p. 185. La mitología china puede considerarse, en términos genéricos, por consiguiente, como una yuxtaposición de variados elementos indígenas, taoístas y budistas, que presentan un marcado carácter historizante, burocratizante y jerarquizado, en la que el panteón es formado a imagen del orden administrativo terrestre.
[10] En las Memorias Históricas de Sima Qian surge un nuevo panteón divino en donde el Emperador Amarillo se convierte en el dios principal, fuente de la civilización y la historia cultural china, preeminencia sometida a su adopción por parte de los filósofos taoístas en la época en la que esta corriente empezaba a gozar del favor de los gobernantes.
[11] Zhuangzi, por ejemplo, citando un libro de maravillas del estado de Chi, llamado Elevadas Historias de Ch’i ( Ch’i hsieh ), usa la transformación del pez K’un en el pájaro P’eng para ilustrar abstractos conceptos relativos a la subjetividad, la realidad objetiva o la relatividad. Los exegetas Han destacaron la dicotomía de tamaño entre ambos seres míticos para expresar las dimensiones del microcosmos ( K’un ) y el macrocosmos ( la gigantesca ave P’eng ). Cf. Elorduy, C. ( trad.), Chuang-Tzu, Monte Ávila editores, Caracas, 1991, Nei Pien, cap. 1,1 “Esparcimiento”, p. 5.
[12] Magia, ciencia, religión, edit. Ariel, Barcelona, 1994, específicamente, pp. 144-145.
[13] El taoísmo filosófico retoma los orígenes del hombre, en la más remota prehistoria, como el fondo sobre el que establecer sus ideales de inclinación utópica y anárquica. Es en este pasado mítico original, de perfecta armonía, donde las descripciones cosmogónicas, asumidas esencialmente por las corrientes taoístas, tienen su lugar preferente. Sólo el legismo parece hacer hincapié no en negar un pasado glorioso, sino en actualizarlo, fundamentando el poder, eso sí, en la ley ( fa ) y no en el “peso” de la tradición, el ritual y las formas. En cualquier caso, “confucianistas” y “ taoístas” partirán, en sus elucubraciones, de una visión utópica de los tiempos primitivos originales, fundamento idealizado, mítico, de las sociedades posteriores. Acerca del poder de la ley en época Qin es interesante Galvany, A., “La genealogía del poder coercitivo en la China antigua: historia, instituciones políticas y legitimación”, Estudios de Asia y África, vol. XXXIX, nº 2, 2004, pp. 349-386, en especial, pp. 350-351.
[14] E.T.C. Werner, en su conocida obra Cuentos e Historias de la Antigua China, M.E. Editores, Madrid, 1997 ( traducción española de Myths and Legends of China, Dover Publications, Nueva York, 1994, 1ª edición, G.G. Harrap, Londres, 1922 ), plantea el escaso avance mental chino y el aislamiento cultural como factores que explican la pobreza del material mítico chino. Naturalmente, nada demuestra que las presuntas incapacidades autóctonas sean debidas a deficiencias neuronales.

22 de mayo de 2006

Sobre el origen del Cristianismo

BREVE SÍNTESIS SOBRE EL ORIGEN HISTÓRICO DEL CRISTIANISMO



Podría parecer extraño asegurar que el cristianismo no nace espontáneamente, ab ovo, alrededor de un fundador carismático, que sería Cristo. Sin embargo, en realidad su nacimiento no acontece en un instante privilegiado, sino que se produce cuando alcanza conciencia histórica de sus orígenes, hecho que sucede a partir de las primeras historias del cristianismo, en específico, la de Eusebio de Cesarea. Las antiguas comunidades cristianas transforman paulatinamente el carácter carismático, apocalíptico, gnóstico, exegético, en una ecclesia definida por mediación de un pacto de fidelidad, de un credo, en relación a una sistematización doctrinal ( trinitaria y cristológica ), discutida, en relación al símbolo de la fe, por los llamados Padres de la Iglesia, como Agustín, Hilario, Basilio, Atanasio, y ambos Gregorios, Nacianceno y de Nisa, y que acabará convirtiéndose en el cuerpo dogmático a través del cual se instituye lo que en rigor deberíamos llamar Iglesia. Las comunidades apocalípticas aguardaban impacientes la llegada próxima del reino de Dios una vez que se inaugurasen los tiempos mesiánicos; más tarde, esas mismas comunidades, testimoniadas en Pablo y los Sinópticos, se constituirán en comunidades gnósticas, en las que se hace significativa la aparición de un enviado o salvador que proporciona el camino y la guía para que dichas comunidades descubran la riqueza del logos-Dios manifestado. Finalmente, se establecen como comunidades hermenéuticas que interpretan el libro considerado canónico, creando figuras alegóricas que sirvan de claves exegéticas del sentido de la Biblia, hasta que se construyan vastas sistematizaciones doctrinales que provean el cuerpo dogmático de la comunidad eclesiástica. Es desde ese momento cuando el canon bíblico adquiere, basado en la concepción de Jesucristo como el que cumple las antiguas promesas, una doble naturaleza: un carácter definitivo, normativo, al que nada se le puede añadir o quitar, y su adaptabilidad para dar respuesta a la auto-comprensión propia de cada generación de creyentes.

Julio López Saco

5 de mayo de 2006

Rig Veda II: libro I, himnos VI-X (en inglés)

Hymn 6

युञ्जन्ति बरध्नमरुषं चरन्तं परि तस्थुषः रोचन्तेरोचना दिवि युञ्जन्त्यस्य काम्या हरी विपक्षसा रथे शोणा धर्ष्णू नर्वाहसा केतुं कर्ण्वन्नकेतवे पेशो मर्या अपेशसे समुषद्भिरजायथाः आदह सवधामनु पुनर्गर्भत्वमेरिरे दधाना नामयज्ञियम वीळु चिदारुजत्नुभिर्गुहा चिदिन्द्र वह्निभिः अविन्द उस्रिया अनु देवयन्तो यथा मतिमछा विदद्वसुं गिरः महामनूषत शरुतम इन्द्रेण सं हि दर्क्षसे संजग्मानो अबिभ्युषा मन्दू समानवर्चसा अनवद्यैरभिद्युभिर्मखः सहस्वदर्चति गणैरिन्द्रस्य काम्यैः अतः परिज्मन्ना गहि दिवो वा रोचनादधि समस्मिन्न्र्ञ्जते गिरः इतो वा सातिमीमहे दिवो वा पार्थिवादधि इन्द्रं महोवा रजसः
yuñjanti bradhnamaruṣaṃ carantaṃ pari tasthuṣaḥ rocanterocanā divi yuñjantyasya kāmyā harī vipakṣasā rathe śoṇā dhṛṣṇū nṛvāhasā ketuṃ kṛṇvannaketave peśo maryā apeśase samuṣadbhirajāyathāḥ ādaha svadhāmanu punargharbhatvamerire dadhānā nāmayajñiyam vīḷu cidārujatnubhirghuhā cidindra vahnibhiḥ avinda usriyā anu devayanto yathā matimachā vidadvasuṃ ghiraḥ mahāmanūṣata śrutam indreṇa saṃ hi dṛkṣase saṃjaghmāno abibhyuṣā mandū samānavarcasā anavadyairabhidyubhirmakhaḥ sahasvadarcati ghaṇairindrasya kāmyaiḥ ataḥ parijmannā ghahi divo vā rocanādadhi samasminnṛñjate ghiraḥ ito vā sātimīmahe divo vā pārthivādadhi indraṃ mahovā rajasaḥ

HYMN VI
Indra

1 They who stand round him as he moves harness the bright, the ruddy SteedThe lights are shining in the sky.2 On both sides to the car they yoke the two bay coursers dear to him,Bold, tawny, bearers of the Chief.3 Thou, making light where no light was, and form, O men: where form was not,Wast born together with the Dawns.4 Thereafter they, as is their wont, threw off the state of babes unborn,Assuming sacrificial names.5 Thou, Indra, with the Tempest-Gods, the breakers down of what is firm,Foundest the kine even in the cave.6 Worshipping even as they list, singers laud him who findeth wealth,The far-renowned, the mighty One.7 Mayest thou verily be seen coming by fearless Indra's side:Both joyous, equal in your sheen.8 With Indra's well beloved hosts, the blameless, hastening to heaven,The sacrificer cries aloud.9 Come from this place, O Wanderer, or downward from the light of heaven:Our songs of praise all yearn for this.10 Indra we seek to give us help, from here, from heaven above the earth,Or from the spacious firmament.

Hymn 7

इन्द्रमिद गाथिनो बर्हदिन्द्रमर्केभिरर्किणः इन्द्रं वाणीरनूषत इन्द्र इद धर्योः सचा सम्मिश्ल आ वचोयुजा इन्द्रो वज्रीहिरण्ययः इन्द्रो दीर्घाय चक्षस आ सूर्यं रोहयद दिवि वि गोभिरद्रिमैरयत इन्द्र वाजेषु नो.अव सहस्रप्रधनेषु च उग्र उग्राभिरूतिभिः इन्द्रं वयं महाधन इन्द्रमर्भे हवामहे युजं वर्त्रेषु वज्रिणम स नो वर्षन्नमुं चरुं सत्रादावन्नपा वर्धि अस्मभ्यमप्रतिष्कुतः तुञ्जे-तुञ्जे य उत्तरे सतोमा इन्द्रस्य वज्रिणः न विन्धेस्य सुष्टुतिम वर्षा यूथेव वंसगः कर्ष्टीरियर्त्योजसा ईशानो अप्रतिष्कुतः य एकश्चर्षणीनां वसूनामिरज्यति इन्द्रः पञ्च कसितीनाम इन्द्रं वो विश्वतस परि हवामहे जनेभ्यः अस्माकमस्तु केवलः
indramid ghāthino bṛhadindramarkebhirarkiṇaḥ indraṃ vāṇīranūṣata indra id dharyoḥ sacā sammiśla ā vacoyujā indro vajrīhiraṇyayaḥ indro dīrghāya cakṣasa ā sūryaṃ rohayad divi vi ghobhiradrimairayat indra vājeṣu no.ava sahasrapradhaneṣu ca ughra ughrābhirūtibhiḥ indraṃ vayaṃ mahādhana indramarbhe havāmahe yujaṃ vṛtreṣu vajriṇam sa no vṛṣannamuṃ caruṃ satrādāvannapā vṛdhi asmabhyamapratiṣkutaḥ tuñje-tuñje ya uttare stomā indrasya vajriṇaḥ na vindheasya suṣṭutim vṛṣā yūtheva vaṃsaghaḥ kṛṣṭīriyartyojasā īśāno apratiṣkutaḥ ya ekaścarṣaṇīnāṃ vasūnāmirajyati indraḥ pañca ksitīnām indraṃ vo viśvatas pari havāmahe janebhyaḥ asmākamastu kevalaḥ

HYMN VII
Indra

1 INDRA the singers with high praise, Indra reciters with their lauds,Indra the choirs have glorified.2 Indra hath ever close to him his two bay steeds and word-yoked car,Indra the golden, thunder-armed.3 Indra hath raised the Sun on high in heaven, that he may see afar:He burst the mountain for the kine.4 Help us, O Indra, in the frays, yea, frays, where thousand spoils are gained,With awful aids, O awful One.5 In mighty battle we invoke Indra, Indra in lesser fight,The Friend who bends his bolt at fiends.6 Unclose, our manly Hero, thou for ever bounteous, yonder cloud,For us, thou irresistible.7 Still higher, at each strain of mine, thunder-armed Indra's praises rise:I find no laud worthy of him.8 Even as the bull drives on the herds, he drives the people with his might,The Ruler irresistible:9 Indra who rules with single sway men, riches, and the fivefold raceOf those who dwell upon the earth.10 For your sake from each side we call Indra away from other men:Ours, and none others', may he be.

Hymn 8

एन्द्र सानसिं रयिं सजित्वानं सदासहम वर्षिष्ठमूतये भर नि येन मुष्टिहत्यया नि वर्त्रा रुणधामहै तवोतासो नयर्वता इन्द्र तवोतास आ वयं वज्रं घना ददीमहि जयेम सं युधि सप्र्धः वयं शूरेभिरस्त्र्भिरिन्द्र तवया युजा वयम सासह्याम पर्तन्यतः महानिन्द्रः परश्च नु महित्वमस्तु वज्रिणे दयौर्नप्रथिना शवः समोहे वा य आशत नरस्तोकस्य सनितौ विप्रासो वा धियायवः यः कुक्षिः सोमपातमः समुद्र इव पिन्वते उर्वीरापो न काकुदः एवा हयस्य सून्र्ता विरप्शी गोमती मही पक्वा शाखा न दाशुषे एवा हि ते विभूतय ऊतय इन्द्र मावते सद्यश्चित सन्तिदाशुषे एवा हयस्य काम्या सतोम उक्थं च शंस्या इन्द्राय सोमपीतये
endra sānasiṃ rayiṃ sajitvānaṃ sadāsaham varṣiṣṭhamūtaye bhara ni yena muṣṭihatyayā ni vṛtrā ruṇadhāmahai tvotāso nyarvatā indra tvotāsa ā vayaṃ vajraṃ ghanā dadīmahi jayema saṃ yudhi spṛdhaḥ vayaṃ śūrebhirastṛbhirindra tvayā yujā vayam sāsahyāma pṛtanyataḥ mahānindraḥ paraśca nu mahitvamastu vajriṇe dyaurnaprathinā śavaḥ samohe vā ya āśata narastokasya sanitau viprāso vā dhiyāyavaḥ yaḥ kukṣiḥ somapātamaḥ samudra iva pinvate urvīrāpo na kākudaḥ evā hyasya sūnṛtā virapśī ghomatī mahī pakvā śākhā na dāśuṣe evā hi te vibhūtaya ūtaya indra māvate sadyaścit santidāśuṣe evā hyasya kāmyā stoma ukthaṃ ca śaṃsyā indrāya somapītaye

HYMN VIII
Indra

1 INDRA, bring wealth that gives delight, the victor's ever-conquering wealth,Most excellent, to be our aid;2 By means of which we may repel our foes in battle hand to hand,By thee assisted with the car.3 Aided by thee, the thunder-armed, Indra, may we lift up the bolt,And conquer all our foes in fight.4 With thee, O India, for ally with missile-darting heroes, mayWe conquer our embattled foes.5 Mighty is Indra, yea supreme; greatness be his, the Thunderer:Wide as the heaven extends his power6 Which aideth those to win them sons, who come as heroes to the fight,Or singers loving holy thoughts.7 His belly, drinking deepest draughts of Soma, like an ocean swells,Like wide streams from the cope of heaven.8 So also is his excellence, great, vigorous, rich in cattle, likeA ripe branch to the worshipper.9 For verily thy mighty powers, Indra, are saving helps at onceUnto a worshipper like me.10 So are his lovely gifts; let lauds and praises be to Indra sung,That he may drink the Soma juice.

Hymn 9

इन्द्रेहि मत्स्यन्धसो विश्वेभिः सोमपर्वभिः महानभिष्टिरोजसा एमेनं सर्जता सुते मन्दिमिन्द्राय मन्दिने चक्रिं विश्वानि चक्रये मत्स्वा सुशिप्र मन्दिभिः सतोमेभिर्विश्वचर्षणे सचैषुसवनेष्वा अस्र्ग्रमिन्द्र ते गिरः परति तवामुदहासत अजोषा वर्षभं पतिम सं चोदय चित्रमर्वाग राध इन्द्र वरेण्यम असदित ते विभु परभु अस्मान सु तत्र चोदयेन्द्र राये रभस्वतः तुविद्युम्न यशस्वतः सं गोमदिन्द्र वाजवदस्मे पर्थु शरवो बर्हत विश्वायुर्धेह्यक्षितम अस्मे धेहि शरवो बर्हद दयुम्नं सहस्रसातमम इन्द्र ता रथिनीरिषः वसोरिन्द्रं वसुपतिं गीर्भिर्ग्र्णन्त रग्मियम होम गन्तारमूतये सुते-सुते नयोकसे बर्हद बर्हत एदरिः इन्द्राय शूषमर्चति
indrehi matsyandhaso viśvebhiḥ somaparvabhiḥ mahānabhiṣṭirojasā emenaṃ sṛjatā sute mandimindrāya mandine cakriṃ viśvāni cakraye matsvā suśipra mandibhiḥ stomebhirviśvacarṣaṇe sacaiṣusavaneṣvā asṛghramindra te ghiraḥ prati tvāmudahāsata ajoṣā vṛṣabhaṃ patim saṃ codaya citramarvāgh rādha indra vareṇyam asadit te vibhu prabhu asmān su tatra codayendra rāye rabhasvataḥ tuvidyumna yaśasvataḥ saṃ ghomadindra vājavadasme pṛthu śravo bṛhat viśvāyurdhehyakṣitam asme dhehi śravo bṛhad dyumnaṃ sahasrasātamam indra tā rathinīriṣaḥ vasorindraṃ vasupatiṃ ghīrbhirghṛṇanta ṛghmiyam homa ghantāramūtaye sute-sute nyokase bṛhad bṛhata edariḥ indrāya śūṣamarcati

HYMN IX
Indra

1 COME, Indra, and delight thee with the juice at all the Soma feasts,Protector, mighty in thy strength.2 To Indra pour ye forth the juice, the active gladdening juice to himThe gladdening, omnific God.3 O Lord of all men, fair of cheek, rejoice thee in the gladdening lauds,Present at these drink-offerings.4 Songs have outpoured themselves to thee, Indra, the strong, the guardian Lord,And raised themselves unsatisfied.5 Send to us bounty manifold, O Indra, worthy of' our wish,For power supreme is only thine.6 O Indra, stimulate thereto us emulously fain for wealth,And glorious, O most splendid One.7 Give, Indra, wide and lofty fame, wealthy in cattle and in strength,Lasting our life-time, failing not.8 Grant us high fame, O Indra, grant riches bestowing thousands, thoseFair fruits of earth borne home in wains.9 Praising with songs the praise-worthy who cometh to our aid, we callIndra, the Treasure-Lord of wealth.10 To lofty Indra, dweller by each libation, the pious manSings forth aloud a strengthening hymn.

Hymn 10

गायन्ति तवा गायत्रिणो.अर्चन्त्यर्कमर्किणः बरह्माणस्त्वा शतक्रत उद वंशमिव येमिरे यत सानोः सानुमारुहद भूर्यस्पष्ट कर्त्वम तदिन्द्रो अर्थं चेतति यूथेन वर्ष्णिरेजति युक्ष्वा हि केशिना हरी वर्षणा कक्ष्यप्रा अथा न इन्द्र सोमपा गिरामुपश्रुतिं चर एहि सतोमानभि सवराभि गर्णीह्या रुव बरह्म च नो वसोसचेन्द्र यज्ञं च वर्धय उक्थमिन्द्राय शंस्यं वर्धनं पुरुनिष्षिधे शक्रो यथा सुतेषु णो रारणत सख्येषु च तमित सखित्व ईमहे तं राये तं सुवीर्ये स शक्र उत नः शकदिन्द्रो वसु दयमानः सुविव्र्तं सुनिरजमिन्द्र तवादातमिद यशः गवामपव्रजं वर्धि कर्णुष्व राधो अद्रिवः नहि तवा रोदसी उभे रघायमाणमिन्वतः जेषः सवर्वतीरपः सं गा अस्मभ्यं धूनुहि आश्रुत्कर्ण शरुधी हवं नू चिद दधिष्व मे गिरः इन्द्र सतोममिमं मम कर्ष्वा युजश्चिदन्तरम विद्मा हि तवा वर्षन्तमं वाजेषु हवनश्रुतम वर्षन्तमस्य हूमह ऊतिं सहस्रसातमाम आ तू न इन्द्र कौशिक मन्दसानः सुतं पिब नव्यमायुःप्र सू तिर कर्धी सहस्रसां रषिम परि तवा गिर्वणो गिर इमा भवन्तु विश्वतः वर्द्धायुमनु वर्द्धयो जुष्टा भवन्तु जुष्टयः
ghāyanti tvā ghāyatriṇo.arcantyarkamarkiṇaḥ brahmāṇastvā śatakrata ud vaṃśamiva yemire yat sānoḥ sānumāruhad bhūryaspaṣṭa kartvam tadindro arthaṃ cetati yūthena vṛṣṇirejati yukṣvā hi keśinā harī vṛṣaṇā kakṣyaprā athā na indra somapā ghirāmupaśrutiṃ cara ehi stomānabhi svarābhi ghṛṇīhyā ruva brahma ca no vasosacendra yajñaṃ ca vardhaya ukthamindrāya śaṃsyaṃ vardhanaṃ puruniṣṣidhe śakro yathā suteṣu ṇo rāraṇat sakhyeṣu ca tamit sakhitva īmahe taṃ rāye taṃ suvīrye sa śakra uta naḥ śakadindro vasu dayamānaḥ suvivṛtaṃ sunirajamindra tvādātamid yaśaḥ ghavāmapavrajaṃ vṛdhi kṛṇuṣva rādho adrivaḥ nahi tvā rodasī ubhe ṛghāyamāṇaminvataḥ jeṣaḥ svarvatīrapaḥ saṃ ghā asmabhyaṃ dhūnuhi āśrutkarṇa śrudhī havaṃ nū cid dadhiṣva me ghiraḥ indra stomamimaṃ mama kṛṣvā yujaścidantaram vidmā hi tvā vṛṣantamaṃ vājeṣu havanaśrutam vṛṣantamasya hūmaha ūtiṃ sahasrasātamām ā tū na indra kauśika mandasānaḥ sutaṃ piba navyamāyuḥpra sū tira kṛdhī sahasrasāṃ ṛṣim pari tvā ghirvaṇo ghira imā bhavantu viśvataḥ vṛddhāyumanu vṛddhayo juṣṭā bhavantu juṣṭayaḥ

HYMN X
Indra

1 THE chanters hymn thee, they who say the word of praise magnify thee.The priests have raised thee up on high, O Satakratu, like a pole.2 As up he clomb from ridge to ridge and looked upon the toilsome task,Indra observes this wish of his, and the Rain hastens with his troop.3 Harness thy pair of strong bay steeds, long-maned, whose bodies fill the girths,And, Indra, Soma-drinker, come to listen to our songs of praise.4 Come hither, answer thou the song, sing in approval, cry aloud.Good Indra, make our prayer succeed, and prosper this our sacrifice.5 To Indra must a laud be said, to strengthen him who freely gives,That Sakra may take pleasure in our friendship and drink-offerings.6 Him, him we seek for friendship, him for riches and heroic might.For Indra, he is Sakra, he shall aid us while he gives us wealth.7 Easy to turn and drive away, Indra, is spoil bestowed by thee.Unclose the stable of the kine, and give us wealth O Thunder-armed8 The heaven and earth contain thee not, together, in thy wrathful mood.Win us the waters of the sky, and send us kine abundantly.9 Hear, thou whose ear is quick, my call; take to thee readily my songsO Indra, let this laud of mine come nearer even than thy friend.10 We know thee mightiest of all, in battles hearer of our cry.Of thee most mighty we invoke the aid that giveth thousandfold.11 O Indra, Son of Kusika, drink our libation with delight.Prolong our life anew, and cause the seer to win a thousand gifts.12 Lover of song, may these our songs on every side encompass thee:Strengthening thee of lengthened life, may they be dear delights to thee.

27 de abril de 2006

Fuentes e Historiografía budista en español

Fuentes e historiografía budista en español
Prof. Julio López


Los estudios, monografías, indagaciones y trabajos sesudos y serios sobre budismo en español son, hoy en día, y cada vez más, relativamente numerosos y accesibles, aunque todavía representan una minoría significativa en relación a los de otros idiomas como el inglés o francés, en especial en lo referente a investigaciones más específicas que tengan como inicial motivación la historia y esencia de la doctrina budista. Mucho mayor es el desnivel si hablamos de autores españoles o hispanoamericanos frente a los investigadores ingleses, franceses, italianos o estadounidenses, aunque paulatinamente vemos, con renovadas esperanzas, como va aumentando la preocupación e interés por los estudios filosófico-religiosos orientales en el seno de la comunidad hispano-hablante y se van realizando notables esfuerzos editoriales que permitan el acceso a originales y traducciones de gran calidad en la mayoría de los casos. En este sentido, es necesario rescatar del anonimato la pionera labor en España del padre jesuita Jesús López-Gay, del también jesuita Joaquín Pérez-Remón, del sacerdote Raimundo Pannikar, de Gómez Bosque, Abraham Vélez o, más recientemente, de Francisco R. Adrados, cuya muy actual traducción y comentarios críticos a los edictos en roca de Asoka han sido motivo de una reciente reseña por nuestra parte en la revista Montalbán de la UCAB; así mismo, se debe recordar el desempeño en México de destacados profesores de El Colegio de México, con personalidades como Graciela de la Lama, y el ingente y magnífico trabajo de traducción de escritos mahayánicos y las profundas reflexiones sobre las filosofías y religiones indias en general de los argentinos Fernando Tola y Carmen Dragonetti, y en menor medida, la participación de Liliana G. Daris. En los años 80 y 90 han salido a la luz relevantes aportaciones de la mano de N. Mahatera y A. Solé-Leris, que han traducido y comentado algunos de los textos primordiales del Tripitaka, es decir, del Canon Pali, esencia del budismo hinayánico. En nuestro país, no debemos relegar al olvido la actividad que en la ULA de Mérida los profesores E. Capriles, Hernán Lucena e Ismael Cejas, en el seno del Centro de Estudios de África y Asia desempeñan con esmero y dedicación, promoviendo diferentes eventos y propiciando publicaciones esporádicas, como el significativo compendio titulado África y Asia: Diálogos en Venezuela, que salió a la luz en 1998. En íntima relación con las investigaciones andinas debemos mencionar, finalmente, al profesor y amigo Carlos Rocha, experto sanscritista de específica dedicación a la literatura védica.
Desde hace ya algunos años, algunas editoriales han rescatado antiguos y siempre fundamentales estudios de autores indios o de alguna de las regiones del subcontinente, como A.K. Coomaraswamy, Narada Thera o H. Saddhatissa, y también japoneses, como los muy conocidos D.T. Suzuki y D. Ikeda, así como otros trabajos más modernos, de investigadores anglófonos y francófonos, como es el caso de las obras de los investigadores y especialistas de más reciente traducción a nuestro idioma, A. Bareau, J. Boisselier, W. Stoddart, H.W. Schumann, Carter Scott y T. Lowenstein, entre otros. Desde esta perspectiva debemos congratularnos, especialistas o aficionados, ante la decidida opción de acercar el mundo del budismo en particular, y el pensamiento y mentalidad oriental, en general, indio, chino y japonés, al gran público y a los investigadores actuales a través de editoriales como la barcelonesa Paidós, en su sección Orientalia, la también catalana Kairós, las ediciones mallorquinas de Sophia Perennis, a cargo de J.J. de Olañeta, las del grupo Zeta, las ya clásicas de la editorial Mensajero, las novedosas de la madrileña Trotta, a través de la colección Pliegos de Oriente, las esporádicas de RBA, algunas recientes de la renovada Monte Ávila caraqueña y, principalmente, las de Edaf y Miraguano. A pesar de que, en ocasiones, se parte de trabajos historiográficos originales en inglés, francés o alemán, fruto de editoriales emblemáticas en el campo de estudio de la religiosidad occidental y oriental, como las francesas Gallimard, Presses Universitaires de France, la inglesa Thames & Hudson, la italiana Arnoldo Mondadori, o aquellas de las universidades inglesas y norteamericanas, en especial, Cambridge, Yale y Princeton, la reciente y continuada proliferación de traducciones responde a una nueva e inusitada valoración por conocer profunda y profusamente la mentalidad de los habitantes de aquellas culturas que, desde los tiempos de los primeros sinólogos e indólogos, allá por el siglo XVIII, han despertado interés en los estudiosos occidentales. Quizá, hoy más que nunca, se siente la necesidad de recoger y entender, en todas sus dimensiones, los testimonios de unas culturas que siguen destilando rancio exotismo, pero desde una óptica no trivializada y en ocasiones vulgarizada, como la que en muchos casos se ha vertido en páginas de obras que reciben la común etiqueta de trabajos de auto-ayuda o de índole y orientación esotérica. En Latinoamérica, específicamente en Argentina y México, la labor desplegada en las universidades, con meritorias bibliotecas plenas de bibliografía y fuentes orientales, como la mexicana Daniel Cosío Villegas, y en el campo editorial (F.C.E., Emecé editores, por ejemplo), ha propiciado la consolidación de algunas de las revistas especializadas más importantes del mundo, como Estudios Orientales y Estudios de Asia y África, de El Colegio de México. En este mismo orden de cosas, el recurso de la red en Internet se ha convertido en una imperiosa necesidad, con la presencia digitalizada de trabajos esenciales y de artículos especializados, con una gran masa de información precisa y pormenorizada; es el caso de Internet Sacred Text Archives, para las fuentes clásicas, diversos centros de foros en español, revistas digitalizadas, como Philosophy East and West, y sites como aboutbuddha.org, buddhanet.net, baolin.org o buddhadharma.net. En lo que respecta, sin embargo, a los trabajos iconográficos, sobre arte y estética budista, es perentorio comentar la escasez de materiales en español e, incluso, en idiomas occidentales, básicamente inglés. En esta última lengua son muy sobresalientes, no obstante, los fascinantes, aunque antiguos, repertorios de Osvald Sirén, y los libros de R.E. Fisher, sobre arte y arquitectura búdica en Asia y Meher McArthur, acerca de los símbolos asociados a las representaciones budistas en India y Asia oriental. En nuestro idioma sólo contamos con las obras de síntesis de autoras como Carmen García-Ormaechea y con traducciones de clásicos como Roy C. Craven (Indian Art) o de trabajos específicos como el de J. Boisselier al respecto de los mudras o gestos simbólicos de las esculturas del Buda y los boddhisattvas, entendidos como un lenguaje codificado y estereotipado de comunicación con el fiel. En Internet no podemos dejar de hacer alusión a los muy destacables trabajos de investigación dependientes del Indira Gandhi Nacional Centre for the Arts, New Delhi, y a los artículos digitalizados de revistas de renombre, ya legendarias, como Art Journal, Ars Orientalis o Artibus Asiae.
El acercamiento de las fuentes al público hispano ha sido también notable en los últimos años, en algunos casos por medio de cuidadas ediciones bilingües, que se muestran como las más apropiadas, y en particular, a través de la serie temática de Edaf que, entre otros testimonios, recoge algunos de los textos y escrituras esenciales del budismo, desde el Anguttara Nikaya al Dhammapada, pasando por las antologías del Canon Pali, fundamento escrito primordial, desde el siglo I a.C., de toda la tradición oral que engloba el budismo hinayánico más primitivo. Del mismo modo, la colección de la editorial Miraguano, cuyo decidido impulso y esfuerzo por aproximar la literatura popular, los mitos, leyendas, tradiciones y cuentos de un conjunto de pueblos y etnias de rico acervo cultural, al público de habla hispana común y también al más especializado en los estudios antropológicos e históricos, es digno de mención y reconocimiento, ha dedicado algunas interesantes páginas, a través de las traducciones y análisis de Daniel de Palma, a sintetizar y glosar brevemente ciertas fuentes documentales y textos esenciales del budismo, específicamente el Majjhima Nikaya, el Digha Nikaya (que ya contaba con una muy loable traducción e interpretación de Carmen Dragonetti en Monte Ávila del año 1977) y los Jataka, éstos últimos, las fascinantes historias de los nacimientos previos del Buda histórico. A estas iniciativas debe unirse la traducción del Milindapanha, diálogo entre el rey greco-indio Milinda (Menandro en griego), y el moje budista Nagasena, en la colección Aurum de MRA editorial. Sólo restarían por verterse convenientemente al español, de este modo, tres de las principales fuentes para conocer la vida legendaria del Buda: el Buddhavamsa, que relata la existencia de los 24 budas anteriores, el Lalitavistara, referido a la vida mítica del Iluminado, y el Buddhacharita de Ashvagosha, su biografía versificada, cuya traducción clásica, al inglés, se llevó a cabo a fines del siglo XIX por parte de E.B. Cowell, F. Max Müller y J. Takakusu. En detrimento de estas colecciones debe mencionarse, sin embargo, la escasez de aparato crítico en algunas secciones textuales, a pesar de las interesantes introducciones y prólogos realizadas por prestigiosos eruditos del pensamiento indio, como Ramiro Calle, Ana Agud o Francisco Rubio, o los comentarios del propio D. de Palma sobre el contexto socio-económico e histórico en el que se enmarcan los textos editados. Si obviamos, por un instante, estos aportes, la penetración profunda a las fuentes budistas todavía ha de hacerse mayormente en chino, sánscrito o japonés (a través del Taisho Daizokyo), o por medio de las grandes colecciones inglesas, francesas e italianas, fruto maduro del trabajo, a veces colectivo, y siempre minucioso, de autores hoy emblemáticos como T.W. Rhys Davids, James Legge o Max Müller, o los más recientes, A. Waley y T. de Bary, fundamentalmente, la londinense Pali Text Society y la colección Sacred Books of the East, editados en Oxford, la P. Pelliot Collection de la Bibliothèque Nationale en París, el Museo Guimet, también parisino, o los fondos del IsIAO (Istituto Italiano per L’Africa e L’Oriente) y las obras del Museo Nazionale d’Arte Orientale en la ciudad de Roma.
Algunos de los más recientes trabajos genéricos, biográficos y doctrinales, en nuestro idioma, sobre el discurrir histórico del budismo y su filosofía, presentan una organización clásica pero muy apropiada para propiciar la transmisión de la esencia búdica y abrir la perspectiva de enfoques posteriores más profundos por parte de los nuevos y más audaces investigadores. La obra de R. Panikkar, El silencio del Buda. Una introducción al ateísmo religioso, editorial RBA, de 1996, reeditada en 2002, P. Harvey, El Budismo, Cambridge University Press, y la de J. Boisselier, La sabiduría de Buda, ediciones Zeta, estas últimas de 1998, así como las de T. Lowenstein, El Despertar del Buda, Duncan Publishers, del 2001, W. Stoddart, El Budismo, Sophia Perennis, del año 2002 y H.W. Schumann, Buda, Ariel, también del 2002, nos servirán de marco de referencia, como útil guía en nuestras siguientes apreciaciones. En todas ellas, el recorrido se inicia con la vida y hazañas del Buda histórico, el Sakyamuni, y su particular renuncia a la vida mundana motivada por las visiones de aquella realidad que propicia la impermanencia de las cosas, la transitoriedad e insustancialidad, así como el condicionamiento causal de todo, y el sufrimiento en el mundo, y por añadidura, en el hombre: la enfermedad, la vejez o la muerte, y que le impulsan a seguir una vida de renuncia mundana a través de un sendero que le conduce a la única realidad suprema, el Nirvana, la Iluminación. Su Despertar a la sombra del árbol Bodhi, verdadera iniciación, genera una larga vida errante de maestría y enseñanza ético-moral que propicia en todo aquel que le escucha el nacimiento seguro de su propia senda tendente a la liberación. Desde la prédica inicial en Sarnath, y por medio de sus distinguidos discípulos, el Buda, ese símbolo de autocontrol mental y guía moral, especifica con claridad la metafísica esencial y relativamente sencilla de su doctrina aplicada sobre el ser humano: el mundo fenoménico es sufrimiento; éste tiene una causa, el deseo fruto de la ignorancia; existe un modo de superar y eliminar ese motivo a través de un sendero moral compuesto por ocho nobles preceptos que suponen un camino medio, equilibrado, entre los excesos y extremos que supone la vida relajada de goce extremo de los placeres y la dura existencia auto-mortificante de un ascetismo radical. Este planteamiento básico ha proporcionado el armazón necesario para considerar al budismo desde muchas ópticas: como una religión, una filosofía, pero, sobre todo, como una trocha vital, una opción propuesta y no impuesta que ayuda a extinguir el dolor, una especie de lógica curativa, de medicina vital, moralizante, simple y accesible a todos. Se concluye que el Buda no crea absolutamente nada, solamente enseña un camino que ya existía con mucha anterioridad a su predicación.
La conformación de la comunidad monástica, samgha, con sus teóricos rectos preceptos limitantes, en muchas ocasiones incumplidos, y el señalamiento de las diferencias surgidas entre las dos grandes corrientes budistas, Hinayana y Mahayana, continúan la vía abierta previamente. El budismo primitivo, Hinayana, hoy conservado en su vertiente Theravada en el sudeste asiático, parte del principio según el cual sólo el sabio-monje puede alcanzar la liberación, en tanto el laico únicamente puede aspirar, según sus acciones y méritos, a mejores renacimientos futuros. Este ideal del arhat, limitado al ámbito monástico y, por ende, rígido y hasta exclusivista, fue criticado y superado por la versión universalista, compasiva y trascendentalista del desarrollo mahayánico, vivenciado a través del altruista bodhisattva que ayuda a los demás a seguir el camino de la Ultima Realidad. El shunyata (vacío), o insustancialidad mundana, es la verdad suprema que sólo se percibe intuitivamente, y por ello, se muestra superior a la vida mundana fenoménica, simplemente aparente e ilusoria. La nueva visión compasiva y mística del Gran Vehículo, necesaria para impulsar la expansión budista por Asia central y el extremo-oriente del continente, captará la esencia de los distintos Budas como divinidades y propiciará la imagen antropomorfa del Iluminado como un requisito primordial a la hora de propagar la nueva fe entre culturas completamente disímiles a la del brahmanismo del subcontinente, de donde procede el budismo, y entre grupos iletrados incapaces de entender la doctrina, y la lengua en la que ésta se expresa, o limitados en la profunda comprensión de las abstractas verdades filosóficas planteadas por la fe del Tathagata.
Salvo el trabajo de J. Boisselier, entregado exclusivamente a la vida y prédica del Buda y a la configuración de las diferentes escuelas budistas por mediación de los concilios celebrados en la antigüedad, y el de H.W. Schumann, una biografía con la novedosa particularidad de hacer un enfático tratamiento arqueológico de los lugares asociados a la vida y viajes de enseñanza y adoctrinamiento del Buda y del medio ambiente que debió conocer durante su vida biológica, los demás títulos presentan apartados referidos a una de las características más notables de la doctrina del Iluminado: su exilio indio y la expansión por toda Asia centro-oriental. Además, las obras de P. Harvey y T. Lowenstein, culminan con una visión del budismo en la actualidad, tanto en occidente como en oriente, haciendo especial hincapié en la creciente tendencia de muchos occidentales de optar por la espiritualidad búdica y su tolerante método, pleno de características no impositivas ni exclusivistas, como un ofrecimiento indirecto para el desahogo de las fuertes tensiones psico-sociales presentes en aquellas sociedades industrializadas o post-industriales, altamente secularizadas, fuertemente competitivas y que parecen transitar hacia un mundo cada vez más deshumanizado y carente de estímulos.
A través de la famosa Ruta de la Seda, desde Asia central hasta China y desde ahí a Japón, y el enlace marítimo meridional hacia el sudeste de Asia, el budismo se abrió camino desde el siglo I hacia nuevos territorios y culturas extrañas, adquiriendo la madurez necesaria para convertirse, de ahí en adelante, en una religión y una cultura universal panasiática. En China, Corea y Japón, el desarrollo mahayánico, flexible, ecuménico y adaptativo, da lugar a budismos propios entre los que el Zen es el más destacado, conocido y aplicado. La particularidad de un budismo errante asevera el carácter misionero de la doctrina que, aunque tendente a la disgregación pero sin perder nunca la unidad de los preceptos básicos, crea y desarrolla diversidad de mensajes dependiendo de las particularidades locales, las culturas regionales y las diferentes épocas históricas. Con el tiempo, su capacidad adaptativo-camaleónica, la ausencia de rigidez dogmática y la creación de numerosos desarrollos particulares y teologías cada vez más complejas y dispares entre sí en el seno de las escuelas y agrupaciones monásticas, adaptables y adaptados a sensibilidades diferentes en distintos pueblos, convierten al budismo en una religión exitosa y altamente competitiva, especialmente durante el primer milenio de nuestra era, capaz de influir y modificar algunas de las cualidades culturales con las que se encuentra en su peregrinar, especialmente en China y Japón.
El carácter universalista y la condición de religión mayor al lado del cristianismo, islamismo e hinduismo, han conducido al budismo hacia valoraciones comparativas con otras doctrinas, particularmente el cristianismo, destacándose paralelos interesantes e ideas y nociones casi comunes o, al menos, semejantes, que merecen, sin ninguna duda, estudios mucho más complejos que los sugeridos por H. von Glasenapp, en su obra clásica titulada El Budismo: una religión sin Dios, editada por primera vez en español por Seix Barral en 1974 (sobre la que también hemos hecho una breve reseña en Montalbán), el propio W. Stoddart o, ya hace unos años, por el prestigioso Roger Rivière, en obras como El pensamiento filosófico de Asia, de mediados de los años sesenta del siglo pasado. En este sentido, el trabajo, siempre cargado de erudición, del mencionado R.Panikkar, ofrece una inteligente visión del carácter salvador y liberador de budismo y cristianismo a través de la teología asociada a sus entidades primordiales, Buda y Cristo, respectivamente, que sigue siendo una referencia óptima para todo aquel que pretenda transitar por los intrincados vericuetos místico-filosóficos que presenta la doctrina búdica. Interrogantes sugerentes en torno a por qué el budismo no se expandió de un modo tan efectivo y exitoso hacia occidente cuando la reacción ortodoxa del brahmanismo hinduista y la presencia de los primeros enclaves islámicos obligaron a un definitivo exilio de la doctrina de su lugar de nacimiento, en relación a qué papel pudo desempeñar Persia como muro de contención ideológico y orográfico en un pretendido avance, o sobre qué grado de competencia ejerció la figura de Cristo a la del Buda que la pudiese opacar, permanecen, todavía en la actualidad, en un mar de dudas y, por ese motivo, deben abrir variadas expectativas sobre estudios específicos de gran calado en un corto plazo.
De una forma general, los trabajos historiográficos reseñados culminan su andadura con un necesario y siempre orientativo glosario de términos que ayude al lector interesado a manejar un lenguaje específico y al profesional versado a constatar la riqueza semántica del sánscrito y su profunda capacidad de abstracción frente a escrituras y lenguaje más concretos como el caso del chino. La mayoría de los autores refieren los vocablos en sánscrito y pali, casi indistintamente, o señalan su correlación con otros lenguajes asiáticos, preferentemente, el japonés, el chino y el tibetano, y salvo casos específicos (P. Harvey), se entiende la necesidad de prescindir de la acentuación diacrítica y de los retroflexos para beneficiar la lectura y su comprensión, aun a pesar de cierta irreverencia a la hora de limitar la pronunciación exacta según las taxativas normas de la más estricta investigación indológica. Al mismo tiempo, los términos en chino son empleados siguiendo las dos principales fórmulas de romanización y transliteración que ya hemos mencionado, Wade-Giles, el más antiguo y ya hoy usado con menos profusión, y Pinyin, el método oficial del gobierno chino. En cualquier caso, no resulta difícil aquilatar las ligeras diferencias en las grafías que presentan ambos sistemas, y siempre es útil presentar la traducción china por cuanto su canon textual se conserva francamente bien, como ocurre con la compilación tibetana (kangyur y tengyur). Además, hoy es esencial y francamente imprescindible para comprender el budismo en Asia oriental e, incluso, algunos elementos del budismo indio y centro-asiático, los preciosos y complejos relatos de peregrinos chinos famosos, como Faxian o Xuanzang. Afortunadamente, contamos en español con un magnífico diccionario moderno chino-español, fruto original del trabajo erudito de lexicógrafos chinos y sinólogos jesuitas como los Padres Ignacio Arrizabalaga, Miguel Otegui y Carmelo Elorduy, entre otros, allá por los años cincuenta. Estos esfuerzos son, por descontado, el fundamento del Diccionario español de la lengua china, en progreso indetenible desde 1972.
Debemos ser conscientes, por la tanto, y ya para terminar, de que, aunque hay una tradición de estudios budistas en español ciertamente consistente, todavía resta mucho camino por recorrer en referencia a la profundidad y el rigor de las investigaciones budistas en nuestra lengua, sobre todo, en relación directa con el trabajo desempeñado en otros países occidentales, especialmente europeos, como Francia, Gran Bretaña y Alemania, todos ellos de una muy arraigada tradición en los estudios de la cultura oriental india referidos a la lengua (sánscrito), la poesía védica, la historia o la religión en general, ya desde el siglo XVIII, y cuyas indagaciones y trabajos en sus respectivas lenguas nativas aventajan, en número, aunque no siempre necesariamente en calidad, a las existentes en nuestro rico idioma. Creemos, por consiguiente, que es tiempo de intentar nivelar esa tendencia desde cualquier rincón, académico o investigador, de nuestro mundo hispanoamericano, pues tenemos el talento necesario para afrontar con garantías semejante reto.

Rig Veda I: libro I, himnos I a V (en inglés)

The Rig Veda
Ralph T.H. Griffith, Translator
LIBRO I HIMNOS I A V


This is an experimental Sanskrit version of the Rig Veda; each verse occupies a separate file and is encoded in UTF-8 Unicode Devanagari and standard romanization. This version is derived from an ITRANS transcription which has been published at several different locations on the Internet. This version has some minor defects originating in the source files, which we hope to fix at some point. These files were posted in June 2004, and have not as of yet been vetted by any Sanskrit scholars. We welcome feedback about these files, see the site contact page. Also refer to the notes on the ITRANS source.
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Book I
Hymn 1

अग्निमीळे पुरोहितं यज्ञस्य देवं रत्वीजम होतारं रत्नधातमम अग्निः पूर्वेभिर्र्षिभिरीड्यो नूतनैरुत स देवानेह वक्षति अग्निना रयिमश्नवत पोषमेव दिवे-दिवे यशसं वीरवत्तमम अग्ने यं यज्ञमध्वरं विश्वतः परिभूरसि स इद्देवेषु गछति अग्निर्होता कविक्रतुः सत्यश्चित्रश्रवस्तमः देवो देवेभिरा गमत यदङग दाशुषे तवमग्ने भद्रं करिष्यसि तवेत तत सत्यमङगिरः उप तवाग्ने दिवे-दिवे दोषावस्तर्धिया वयम नमो भरन्त एमसि राजन्तमध्वराणां गोपां रतस्य दीदिविम वर्धमानंस्वे दमे स नः पितेव सूनवे.अग्ने सूपायनो भव सचस्वा नः सवस्तये
aghnimīḷe purohitaṃ yajñasya devaṃ ṛtvījam hotāraṃ ratnadhātamam aghniḥ pūrvebhirṛṣibhirīḍyo nūtanairuta sa devāneha vakṣati aghninā rayimaśnavat poṣameva dive-dive yaśasaṃ vīravattamam aghne yaṃ yajñamadhvaraṃ viśvataḥ paribhūrasi sa iddeveṣu ghachati aghnirhotā kavikratuḥ satyaścitraśravastamaḥ devo devebhirā ghamat yadaṅgha dāśuṣe tvamaghne bhadraṃ kariṣyasi tavet tat satyamaṅghiraḥ upa tvāghne dive-dive doṣāvastardhiyā vayam namo bharanta emasi rājantamadhvarāṇāṃ ghopāṃ ṛtasya dīdivim vardhamānaṃsve dame sa naḥ piteva sūnave.aghne sūpāyano bhava sacasvā naḥ svastaye

HYMN I
Agni

1 I Laud Agni, the chosen Priest, God, minister of sacrifice,The hotar, lavishest of wealth.2 Worthy is Agni to be praised by living as by ancient seers.He shall bring. hitherward the Gods.3 Through Agni man obtaineth wealth, yea, plenty waxing day by day,Most rich in heroes, glorious.4 Agni, the perfect sacrifice which thou encompassest aboutVerily goeth to the Gods.5 May Agni, sapient-minded Priest, truthful, most gloriously great,The God, come hither with the Gods.6 Whatever blessing, Agni, thou wilt grant unto thy worshipper,That, Angiras, is indeed thy truth.7 To thee, dispeller of the night, O Agni, day by day with prayerBringing thee reverence, we come8 Ruler of sacrifices, guard of Law eternal, radiant One,Increasing in thine own abode.9 Be to us easy of approach, even as a father to his son:Agni, be with us for our weal.

Hymn 2

वायवा याहि दर्शतेमे सोमा अरंक्र्ताः तेषां पाहि शरुधी हवम वाय उक्थेभिर्जरन्ते तवामछा जरितारः सुतसोमा अहर्विदः वायो तव परप्र्ञ्चती धेना जिगाति दाशुषे उरूची सोमपीतये इन्द्रवायू इमे सुता उप परयोभिरा गतम इन्दवो वामुशन्ति हि वायविन्द्रश्च चेतथः सुतानां वाजिनीवसू तावा यातमुप दरवत वायविन्द्रश्च सुन्वत आ यातमुप निष्क्र्तम मक्ष्वित्था धिया नरा मित्रं हुवे पूतदक्षं वरुणं च रिशादसम धियं घर्ताचीं साधन्ता रतेन मित्रावरुणाव रताव्र्धाव रतस्प्र्शा करतुं बर्हन्तमाशाथे कवी नो मित्रावरुणा तुविजाता उरुक्षया दक्षं दधाते अपसम
vāyavā yāhi darśateme somā araṃkṛtāḥ teṣāṃ pāhi śrudhī havam vāya ukthebhirjarante tvāmachā jaritāraḥ sutasomā aharvidaḥ vāyo tava prapṛñcatī dhenā jighāti dāśuṣe urūcī somapītaye indravāyū ime sutā upa prayobhirā ghatam indavo vāmuśanti hi vāyavindraśca cetathaḥ sutānāṃ vājinīvasū tāvā yātamupa dravat vāyavindraśca sunvata ā yātamupa niṣkṛtam makṣvitthā dhiyā narā mitraṃ huve pūtadakṣaṃ varuṇaṃ ca riśādasam dhiyaṃ ghṛtācīṃ sādhantā ṛtena mitrāvaruṇāv ṛtāvṛdhāv ṛtaspṛśā kratuṃ bṛhantamāśāthe kavī no mitrāvaruṇā tuvijātā urukṣayā dakṣaṃ dadhāte apasam

HYMN II
Vayu

1 BEAUTIFUL Vayu, come, for thee these Soma drops have been prepared:Drink of them, hearken to our call.2 Knowing the days, with Soma juice poured forth, the singers glorifyThee, Vayu, with their hymns of praise.3 Vayu, thy penetrating stream goes forth unto the worshipper,Far-spreading for the Soma draught.4 These, Indra-Vayu, have been shed; come for our offered dainties' sake:The drops are yearning for you both.5 Well do ye mark libations, ye Vayu and Indra, rich in spoilSo come ye swiftly hitherward.6 Vayu and Indra, come to what the Soma. presser hath prepared:Soon, Heroes, thus I make my prayer.7 Mitra, of holy strength, I call, and foe-destroying Varuna,Who make the oil-fed rite complete.8 Mitra and Varuna, through Law, lovers and cherishers of Law,Have ye obtained your might power9 Our Sages, Mitra-Varuna, wide dominion, strong by birth,Vouchsafe us strength that worketh well.

Hymn 3

अश्विना यज्वरीरिषो दरवत्पाणी शुभस पती पुरुभुजाचनस्यतम अश्विना पुरुदंससा नरा शवीरया धिया धिष्ण्या वनतं गिरः दस्रा युवाकवः सुता नासत्या वर्क्तबर्हिषः आ यातंरुद्रवर्तनी इन्द्रा याहि चित्रभानो सुता इमे तवायवः अण्वीभिस्तना पूतासः इन्द्रा याहि धियेषितो विप्रजूतः सुतावतः उप बरह्माणि वाघतः इन्द्रा याहि तूतुजान उप बरह्माणि हरिवः सुते दधिष्वनश्चनः ओमासश्चर्षणीध्र्तो विश्वे देवास आ गत दाश्वांसो दाशुषः सुतम विश्वे देवासो अप्तुरः सुतमा गन्त तूर्णयः उस्रा इवस्वसराणि विश्वे देवासो अस्रिध एहिमायासो अद्रुहः मेधं जुषन्त वह्नयः पावका नः सरस्वती वाजेभिर्वाजिनीवती यज्ञं वष्टु धियावसुः चोदयित्री सून्र्तानां चेतन्ती सुमतीनाम यज्ञं दधे सरस्वती महो अर्णः सरस्वती पर चेतयति केतुना धियो विश्वा वि राजति
aśvinā yajvarīriṣo dravatpāṇī śubhas patī purubhujācanasyatam aśvinā purudaṃsasā narā śavīrayā dhiyā dhiṣṇyā vanataṃ ghiraḥ dasrā yuvākavaḥ sutā nāsatyā vṛktabarhiṣaḥ ā yātaṃrudravartanī indrā yāhi citrabhāno sutā ime tvāyavaḥ aṇvībhistanā pūtāsaḥ indrā yāhi dhiyeṣito viprajūtaḥ sutāvataḥ upa brahmāṇi vāghataḥ indrā yāhi tūtujāna upa brahmāṇi harivaḥ sute dadhiṣvanaścanaḥ omāsaścarṣaṇīdhṛto viśve devāsa ā ghata dāśvāṃso dāśuṣaḥ sutam viśve devāso apturaḥ sutamā ghanta tūrṇayaḥ usrā ivasvasarāṇi viśve devāso asridha ehimāyāso adruhaḥ medhaṃ juṣanta vahnayaḥ pāvakā naḥ sarasvatī vājebhirvājinīvatī yajñaṃ vaṣṭu dhiyāvasuḥ codayitrī sūnṛtānāṃ cetantī sumatīnām yajñaṃ dadhe sarasvatī maho arṇaḥ sarasvatī pra cetayati ketunā dhiyo viśvā vi rājati

HYMN III
Asvins

1 YE Asvins, rich in treasure, Lords of splendour, having nimble hands,Accept the sacrificial food.2 Ye Asvins, rich in wondrous deeds, ye heroes worthy of our praise,Accept our songs with mighty thought.3 Nasatyas, wonder-workers, yours are these libations with clipt grass:Come ye whose paths are red with flame.4 O Indra marvellously bright, come, these libations long for thee,Thus by fine fingers purified.5 Urged by the holy singer, sped by song, come, Indra, to the prayers,Of the libation-pouring priest.6 Approach, O Indra, hasting thee, Lord of Bay Horses, to the prayers.In our libation take delight.7 Ye Visvedevas, who protect, reward, and cherish men, approachYour worshipper's drink-offering.8 Ye Visvedevas, swift at work, come hither quickly to the draught,As milch-kine hasten to their stalls.9 The Visvedevas, changing shape like serpents, fearless, void of guile,Bearers, accept the sacred draught10 Wealthy in spoil, enriched with hymns, may bright Sarsavati desire,With eager love, our sacrifice.11 Inciter of all pleasant songs, inspirer o all gracious thought,Sarasvati accept our rite12 Sarasvati, the mighty flood,--she with be light illuminates,She brightens every pious thought.

Hymn 4

सुरूपक्र्त्नुमूतये सुदुघामिव गोदुहे जुहूमसि दयवि-दयवि उप नः सवना गहि सोमस्य सोमपाः पिब गोदा इद रेवतोमदः अथा ते अन्तमानां विद्याम सुमतीनाम मा नो अति खय आगहि परेहि विग्रमस्त्र्तमिन्द्रं पर्छा विपश्चितम यस्ते सखिभ्य आ वरम उत बरुवन्तु नो निदो निरन्यतश्चिदारत दधाना इन्द्र इद दुवः उत नः सुभगानरिर्वोचेयुर्दस्म कर्ष्टयः सयामेदिन्द्रस्य शर्मणि एमाशुमाशवे भर यज्ञश्रियं नर्मादनम पतयन मन्दयत्सखम अस्य पीत्वा शतक्रतो घनो वर्त्राणामभवः परावो वाजेषु वाजिनम तं तवा वाजेषु वाजिनं वाजयामः शतक्रतो धनानामिन्द्र सातये यो रायो.अवनिर्महान सुपारः सुन्वतः सखा तस्मा इन्द्राय गायत

surūpakṛtnumūtaye sudughāmiva ghoduhe juhūmasi dyavi-dyavi upa naḥ savanā ghahi somasya somapāḥ piba ghodā id revatomadaḥ athā te antamānāṃ vidyāma sumatīnām mā no ati khya āghahi parehi vighramastṛtamindraṃ pṛchā vipaścitam yaste sakhibhya ā varam uta bruvantu no nido niranyataścidārata dadhānā indra id duvaḥ uta naḥ subhaghānarirvoceyurdasma kṛṣṭayaḥ syāmedindrasya śarmaṇi emāśumāśave bhara yajñaśriyaṃ nṛmādanam patayan mandayatsakham asya pītvā śatakrato ghano vṛtrāṇāmabhavaḥ prāvo vājeṣu vājinam taṃ tvā vājeṣu vājinaṃ vājayāmaḥ śatakrato dhanānāmindra sātaye yo rāyo.avanirmahān supāraḥ sunvataḥ sakhā tasmā indrāya ghāyata

HYMN IV
Indra

1 As a good cow to him who milks, we call the doer of fair deeds,To our assistance day by day.2 Come thou to our libations, drink of Soma; Soma-drinker thou!The rich One's rapture giveth kine.3 So may we be acquainted with thine innermost benevolence:Neglect us not, come hitherward.4 Go to the wise unconquered One, ask thou of Indra, skilled in song,Him who is better than thy friends.5 Whether the men who mock us say, Depart unto another place,Ye who serve Indra and none else;6 Or whether, God of wondrous deeds, all our true people call us blest,Still may we dwell in Indra's care.7 Unto the swift One bring the swift, man-cheering, grace of sacrifice,That to the Friend gives wings and joy.8 Thou, Satakratu, drankest this and wast the Vrtras' slayer; thouHelpest the warrior in the fray.9 We strengthen, Satakratu, thee, yea, thee the powerful in fight,That, Indra, we may win us wealth.10 To him the mighty stream of wealth, prompt friend of him who pours the juice,yea, to this Indra sing your song.

Hymn 5

आ तवेता नि षीदतेन्द्रमभि पर गायत सखाय सतोमवाहसः पुरूतमं पुरूणामीशानं वार्याणाम इन्द्रं सोमे सचा सुते स घा नो योग आ भुवत स राये स पुरन्ध्याम गमद वाजेभिरा स नः यस्य संस्थे न वर्ण्वते हरी समत्सु शत्रवः तस्मा इन्द्राय गायत सुतपाव्ने सुता इमे शुचयो यन्ति वीतये सोमासो दध्याशिरः तवं सुतस्य पीतये सद्यो वर्द्धो अजायथाः इन्द्र जयैष्ठ्याय सुक्रतो आ तवा विशन्त्वाशवः सोमास इन्द्र गिर्वणः शं ते सन्तु परचेतसे तवां सतोमा अवीव्र्धन तवामुक्था शतक्रतो तवां वर्धन्तु नो गिरः अक्षितोतिः सनेदिमं वाजमिन्द्रः सहस्रिणम यस्मिन विश्वानि पौंस्या मा नो मर्ता अभि दरुहन तनूनामिन्द्र गिर्वणः ईशानो यवया वधम

ā tvetā ni ṣīdatendramabhi pra ghāyata sakhāya stomavāhasaḥ purūtamaṃ purūṇāmīśānaṃ vāryāṇām indraṃ some sacā sute sa ghā no yogha ā bhuvat sa rāye sa purandhyām ghamad vājebhirā sa naḥ yasya saṃsthe na vṛṇvate harī samatsu śatravaḥ tasmā indrāya ghāyata sutapāvne sutā ime śucayo yanti vītaye somāso dadhyāśiraḥ tvaṃ sutasya pītaye sadyo vṛddho ajāyathāḥ indra jyaiṣṭhyāya sukrato ā tvā viśantvāśavaḥ somāsa indra ghirvaṇaḥ śaṃ te santu pracetase tvāṃ stomā avīvṛdhan tvāmukthā śatakrato tvāṃ vardhantu no ghiraḥ akṣitotiḥ sanedimaṃ vājamindraḥ sahasriṇam yasmin viśvāni pauṃsyā mā no martā abhi druhan tanūnāmindra ghirvaṇaḥ īśāno yavayā vadham

HYMN V
Indra

1 O COME ye hither, sit ye down: to Indra sing ye forth, your song,companions, bringing hymns of praise.2 To him the richest of the rich, the Lord of treasures excellent,Indra, with Soma juice outpoured.3 May he stand by us in our need and in abundance for our wealth:May he come nigh us with his strength.4 Whose pair of tawny horses yoked in battles foemen challenge not:To him, to Indra sing your song.5 Nigh to the Soma-drinker come, for his enjoyment, these pure drops,The Somas mingled with the curd.6 Thou, grown at once to perfect strength, wast born to drink the Soma juice,Strong Indra, for preëminence.7 O Indra, lover of the song, may these quick Somas enter thee:May they bring bliss to thee the Sage.8 Our chants of praise have strengthened thee, O Satakratu, and our laudsSo strengthen thee the songs we sing.9 Indra, whose succour never fails, accept these viands thousandfold,Wherein all manly powers abide.10 O Indra, thou who lovest song, let no man hurt our bodies, keepSlaughter far from us, for thou canst.