24 de enero de 2023

Arqueología: relieves narrativos de Sayburç (Turquía)


El yacimiento de Sayburç, habitado en el Neolítico, y datado en el 9000 a.e.c., se encuentra bajo un pueblo actual en la provincia turca de Şanlıurfa. Sayburç corresponde a una época en la que los grupos de cazadores y recolectores se estaban desplazando hacia el modo productivo propio de la agricultura, estableciéndose en asentamientos sedentarios. El lugar, excavado en 2021 bajo la dirección de la arqueóloga Dra. Eylem Özdoğan, de la Universidad de Estambul, destaca por varios edificios residenciales y una estructura comunal de grandes dimensiones que, probablemente, servía como lugar de reuniones. Presenta bancos alineados en las paredes. Unas imágenes narrativas se encontraron grabadas en los respaldos de algunos de estos bancos. Se trata de imágenes de animales y humanos, si bien en esta oportunidad las figuras coexisten formando una escena, el que se considera el relieve narrativo más arcaico conocido.

Tras iniciales descubrimientos de artefactos neolíticos en las estructuras modernas, la excavación encontró dos zonas de ocupación neolítica previos a la cerámica; la primera con edificios públicos, al sureste de los cuales se encuentran las ruinas de un asentamiento romano posterior; la segunda corresponde al antiguo distrito residencial.

Estos lugares de reunión grupal, para algunos una suerte se santuarios o templos, empiezan a ser recurrentes. El primer sitio de este tipo descubertos fue el célebre Gobekli Tepe, seguido de la identificación de al menos quince más, incluido el reciente de Karahan Tepe. Estos espacios ahora se conocen colectivamente como Tas Tepeler o colinas de piedra, y se caracterizan por ser lugares de reunión con representaciones estilizadas monumentales de personas y animales, así como pilares con un aspecto fálico. Por lo general, se construían en las cimas de las colinas. Sayburc también, aunque en una zona no tan alta como las cimas de las colinas de Gobekli Tepe y Karahan Tepe, desde donde los reunidos tenían una estupenda vista de la llanura que los rodeaba.

Las impresiones de la Dra. Özdoğan han sido publicadas en la revista Antiquity (número 96, 390, 2022, pp. 1599-1605). En su estudio, Özdoğan señala que la obra de arte puede considerarse un reflejo de la memoria colectiva de la comunidad, algo relativo a sus valores específicos. En este sentido, la evidencia arqueológica pudiera proporcionar una idea acerca de las tradiciones de las sociedades pretéritas.

Es probable que las figuras representadas en las escenas narrativas fuesen personajes relevantes para esta concreta primitiva comunidad agrícola. Quizá sean figuras míticas o hasta personajes históricos insertos en las presuntas tradiciones de la comunidad. La gran losa de piedra del yacimiento de Sayburç representa la historia de un par de hombres atacados por animales (son dos hombres y tres animales), quienes aparecen ubicados en posición de autodefensa contra el inminente ataque de leopardos de un lado y de toros, del otro. Esta parece ser la historia de las relaciones entre bestias y humanos. Uno de los hombres sostiene su pene, mientras el otro, en cuclillas, mantiene un cascabel o una sierpe, y se enfrenta a un toro. Se resalta el peligro en las escenas por la minuciosa talla de cuernos o dientes de los animales.

Una segunda escena involucra dos leopardos con las fauces abiertas y con sus dientes visibles, además de sus largas colas enroscadas hacia el cuerpo, frente a un hombre que parece mirar fijamente a la habitación en lugar de al costado. Sostiene con fuerza su pene con la mano derecha. Ambas escenas parecen tener un vínculo entre sí, pues los dos paneles son adyacentes en sentido horizontal, creando con ello una escena progresiva, una narración coherente, al modo de los fotogramas de un filme.

El hecho de que el hombre entre los felinos, se halle sentado o no, se agarre su pene, está relacionado con el arte del Neolítico próximo-oriental. El pene siempre se representa para indicar la identidad masculina, expresando el estado, la condición de un hombre. La mayoría de las veces está erecto. Incluso los animales a menudo se muestran con sus penes.

El panel tiene cerca de cuatro metros de largo, formando un banco de piedra. Esta pieza única, que puede tener 11000 años de antigüedad revelaría, por consiguiente, información acerca de la ideología de las antiguas comunidades de la región.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, enero, 2023.



12 de enero de 2023

Un puerto para Roma: Ostia Antica











La tradición literaria señala que la ciudad portuaria de Ostia fue fundada por el rey Anco Marcio a finales del siglo VII a.e.c., en un lugar que ya contaba con un asentamiento del siglo anterior, denominado Ficana. No obstante, la arqueología ha demostrado que las estructuras más arcaicas son de principios del siglo IV, en una época ligeramente posterior a la conquista de Veio. Pero también hay que destacar que las excavaciones arqueológicas han mostrado elementos de fases más antiguas, en particular fragmentos de decoración arquitectónica en cerámica que datan del siglo V a.e.c., así como vestigios de cabañas. No en vano, el sitio de Ostia se documenta mencionado un par de veces en estrecha relación con acontecimientos acaecidos en esa centuria. Todo esto posibilita la presencia de una primera fundación, quizá en un lugar desconocido o todavía no explorado.

Lo cierto es que la zona era muy frecuentada, en relación al papel que desempeñaba la margen izquierda del río Tiber en el comercio de la sal. El tramo final de la llamada Vía Salaria (Vía Ostiense) transcurría por esta región, siendo de capital importancia para las poblaciones sabinas. La relevancia estratégica, por tanto, pudo desempeñar un significativo rol en el empeño romano por controlar la zona, para lo cual éstos tuvieron que enzarzarse en conflictos con poblaciones latinas y etruscas.

La primera colonia de Roma fue el centro erigido en el siglo IV a.e.c., con trescientos ciudadanos con la premisa de controlar la vía fluvial. El asentamiento, de forma rectangular y rodeado de una muralla defensiva al modo de un castrum, refiere una inicial función militar. Desde poco antes de mediado el siglo III a.e.c. el puerto se convirtió en un mando de la flota romana, aunque ya desde 212 a.e.c. se constata que en el puerto fluvial se depositaba el trigo para el reparto militar. Paulatinamente, empezaría a prevalecer la función mercantil sobre la militar. Desde fines del siglo II a.e.c., el cuestor de Ostia se encargaba de importar el trigo que después se redistribuía a Roma.

Tras ser atacada por piratas y ser asaltada por Sexto Pompeyo, a mediados del siglo I a.e.c., Ostia adquirió una autonomía de grado respecto a Roma. A través de una nueva legislación se creó un colegio de cien decuriones con poder legislativo, un par de duoviri, de funciones judiciales, y dos ediles, que se encargarían de los servicios públicos y los mercados. Ya en la etapa imperial aparecerían los quaestores, responsables del erario o tesoro de los ciudadanos. En el aspecto religioso el principal cargo lo desempeñaba el Pontifex Volcani, encargado del culto a Vulcano, que era el dios que protegía la colonia.

Durante los dos primeros siglos de nuestra Era la relevancia comercial del puerto trajo consigo la necesidad de una nueva cuenca portuaria, a lo que se abocó primero un proyecto de Claudio y después otro posterior de Trajano. A comienzos del siglo II se instituyó en Ostia el cargo de encargado de los edificios públicos, que tenía la misión de supervisar la renovación urbana de la ciudad. Ya muy posteriormente, Constantino dotó a la ciudad de una nueva muralla y de su primera basílica cristiana. La decadencia definitiva de Ostia comenzaría en el siglo V.

Son muy numerosos los restos hoy todavía visibles de Ostia. Destacaremos y detallaremos una buena cantidad de los mismos. La necrópolis de Puerta Romana se empleó desde el siglo II a.e.c. hasta el III-IV. Fue utilizada por los funcionarios de la colonia así como por miembros de clase acomodada. En ella sobresale la Tumba de Hermógenes, un escriba de los ediles curules, y la tumba de los Arquillos, que presenta decoración arquitectónica policromada. Luego destaca la Puerta Romana, parte de la muralla que ordenó construir Sila entre el 80 y el 63 a.e.c., conformándose como la entrada monumental a la ciudad. Tras la puerta, se encuentra la Plaza de la Victoria, con vestigios de un templete dedicado a las ninfas, así como los almacenes republicanos.

Otro lugar destacable son las Termas de los Cisiarii, tal vez baños privados del gremio de los carreteros. Más relevante todavía son las Termas de Neptuno, con algunos mosaicos de suelo en blanco y negro, que formaron parte del proyecto de renovación urbanística iniciada por Adriano y completada por Antonino Pío hacia mediado el siglo II. La caupona de Fortunato es una taberna vinaria, mientras que la insula del Hércules y la del Techo Pintado representan construcciones privadas de la clase media de la época de Adriano.

Sin duda el teatro es una de las construcciones más sobresalientes de Ostia. Erigido a finales del siglo I a.e.c., es un palpable ejemplo de la propaganda de Augusto. Lugar de entretenimiento y de encuentro social, fue ampliado por Cómodo y después restaurado por Septimio Severo, Detrás del teatro se halla la Plaza de las Corporaciones, un lugar de paseo y resguardo hecho por Augusto. Acabó siendo, entre los siglos II y III, el centro de la vida comercial de la ciudad.

La Sede de los Augustales, corporación político-religiosa de los libertos, que se encargaba del culto de la casa imperial, y la casa señorial llamada Domus de la Fortuna Annonaria, ejemplo de casa señorial de época tardoimperial, con esculturas de deidades y de personificaciones asociadas al comercio y a la ferilidad de la tierra, son otros dos ejemplos destacados en las ruinas de la ciudad. A ello deben sumarse los Grandes Horrea, edificio comercial construido por el emperador Claudio, con dos pisos, tras una ampliación de Cómodo, así como los molinos, que destacaban por la producción de harina tanto para el mercado local como el de la ciudad de Roma.

En la zona central de Ostia Antica se encuentra un barrio alrededor del Foro en donde se encontraban las calles más concurridas, destacando la Via Diana así como varias tabernae y talleres. En este sector, la Casa de Diana pudo ser un albergue para huéspedes que estaban en tránsito, de ahí la presencia de una letrina en común. Casi enfrente de la insula de Diana, la Plazoleta de los Lares estaba dedicada a los Lares Compitales, protectores del barrio. Además del Caserío de las Pinturas con varias insulae de alquiler, el Caserío de los Dolia, muestra un buen número de estas grandes tinajas de terracota semienterradas en el suelo destinadas al almacenamiento de vino y aceite.

Un sector especialmente relevante es el del Caserío del Thermopolium, con numerosas hosterías (popina) necesarias para las labores de artesanos, comerciantes, obreros y hasta trabajadores portuarios, que llegaban en las naves de carga.

La plaza principal de Ostia es el Foro, el centro socio-político de la urbe. Sobre todo en época imperial, desde los tiempos de Tiberio a los de Adriano, el Foro adquirió un carácter monumental, con presencia de pórticos columnados en los que se erigieron los monumentos simbólicos de la cultura tradicional de Roma. Aquí encontramos el Capitolium, templo dedicado a la Tríada Capitolina, datado a comienzos del siglo II, y alzado como una réplica del templo de Júpiter Óptimo Máximo del Capitolio romano. También aquí se halla el Templo de Roma y Augusto, empleado en el culto imperial, en donde quedan vestigios de una estatua de culto que simboliza a Roma vestida como una Amazona. En uno de los extremos del Foro se levantaron las Termas del Foro (mediados del siglo II, por iniciativa del prefecto del pretorio M. Gavio Máximo). Entre estas termas y el decumano se puede ver el Caserío de los Triclinios, la sede del colegio de los Fabri Tignuarii, corporación de constructorres de notable fama en la época del emperador Adriano. En el sector oeste del Capitolium, por su parte, se halla la presumible Curia (el Senado local, sede del colegio de los decuriones), un edificio de planta cuadrangular con un pórtico de seis columnas. La Basílica judicial de época de Trajano completa este espacio urbano.

Próximo a la Basílica está el Templo Redondo, tal vez un Pantheon o un Augusteum, construido en el siglo III. En frente de este templo se levanta la Casa del Larario, con un patio con nichos para las estatuas sacras de los Lares.

Un gran edificio de almacenes, llamado Horrea Epagathiana y Epaphroditiana por los nombres de sus propietarios, dos libertos enriquecidos gracias a las actividades mercantiles, cumplía la función de depósito comercial privado. Este gran almacén de dos pisos se levanta alrededor de un patio porticado con presencia de nichos para las estatuas de Afrodita y Agathé Tyche (Buena Fortuna). Unos edificios muy significativos son asimismo, las Tabernas de los Pescaderos, con una piscina vivero y un destacable mosaico de suelo en el que se observa a un delfíin mordiendo a un pulpo. Por detrás se encuentra el Macellum o mercado de carne, activo desde el siglo I al V.

El área sacra republicana es una suerte de plaza con varios edificios de culto. El principal es el Templo de Hércules (fines del siglo II a.e.c.) En el pronaos se encuentra la estatua de un atleta en reposo, probablemente un retrato heroico idealizado de Cartilio Poplícola, quien fue magistrado de la colonia. Era un lugar de veneración de Hércules como protector del comercio y como divinidad oracular, cuyos auspicios consultaban los comandantes de la flota antes de zarpar. Otros templos destacados son el Templo Tetrástilo, tal vez dedicado a Esculapio y asociado al Tíber, pues en Roma este dios poseía su templo principal en la isla Tiberina, y el llamado Templo del Ara Redonda.

La Casa de Amor y Psique, vivienda de personas pudientes, se halla, en una de sus habitaciones, decorada con mármoles policromados, el grupo escultórico de Amor y Psique. No obstante, parte del templo está dedicado a las ninfas. La presencia de las ninfas es una adaptación al uso privado de un monumento particularmente específico de las construcciones públicas, un indicador del estatus social de los propietarios. Hacia el oeste se alzan las Termas de Mitra, una deidad irania del sol y del bien vencedor del mal, cuyo culto estuvo asociado a la simbología astrológica oriental, difundiéndose en la península Itálica a finales del siglo I a través de los mercaderes y militares. En Ostia alcanzó se mayor difusión entre los siglos II y III.

Un poco más adelante se puede ver el Colegio de los Mensores, pesadores de trigo, Su actividad se ve reflejada en un mosaico ubicado en la sala de reuniones, en el que se observa al mensor con el modius y el rutellum (bastón para nivelar), a cuyo alrededor aparecen varios mozos de carga y un asistente. Está contando los sacos de trigo ensartando cuentas.

En eje con el Caserío de Serapis se encuentran las Termas de los Siete Sabios, de época de Adriano, que muestra una pintura que representa a los siete famosos sabios griegos en el apodyterium o vestuario de estos baños. Algunos retratos, con sus nombres en griego, aparecen con máximas sobre las funciones fisiológicas. En la sala circular del frigidarium se conserva un mosaico de suelo en blanco y negro con escenas de caza, mientras que en una sala adyacente se representa la Venus Anadiomene (surgida de las aguas), con amorcillos. Muy cerca, en la insula de los Aurigas, se observan pinturas de aurigas en carros. Formaba parte de un gran complejo residencial de tres pisos que data de mediado el siglo II. En algunas de las salas se pueden ver escenas mitológicas, de la vida cotidiana y de caza, acompañadas de ornamentos geométricos.

En la sección opuesta al decumano se levantaba la Basílica Cristiana, de dos naves, construida sobre unas antiguas termas. En uno de los arquitrabes de la entrada de una de las salas se señalan los cuatro ríos del Paraíso terrenal, Fison, Geon, Éufrates y Tigris. Tal vez la sala fue un lugar de culto de un mártir o una escuela de catecúmenos. El Mitreo de las Paredes Pintadas (siglo II), se halla detrás de esta basílica. Fue erigido en el interior de una casa republicana. En su decoración pictórica se puede ver, por ejemplo, al Heliodromus con una antorcha o al Nymphus disfrazado de fémina.

Delante de un pequeño templo de los Fabri Navales se erige la Schola de Trajano, del siglo II. Quizá haya sido la sede de la corporación de los Fabri Navales. Su monumental entrada presenta cuatro columnas corintias, que abre paso a una exedra de mármol. Hacia el interior, una sala con ábside y columnas espiriliformes se empleaba para los banquetes sociales en homenaje a la llegada de un notable huésped o en honor de la botadura de una nave.

Otros dos espacios singulares son la Insula de las Musas y la Insula de las Bóvedas Pintadas. La Insula de las Musas era una residencia señorial, una domus de doble piso que acogía a una rica familia de clase alta. En la decoración, se conservan pinturas que representan a Apolo y a las nueve Musas, además de escenas dionisíacas. En la Insula de las Bóvedas Pintadas la decoración consiste en escenas dionisíacas y de la vida cotidiana. La Domus de los Dióscuros, con mosaicos del siglo IV, así como la Domus del Ninfeo se hallan en las proximidades. Un elemento destacable de este sector residencial lo configuran las casas-jardín.

Al sur del decumano se encuentra la Puerta Marina (otra de las puertas de la muralla silana), englobada por una serie de tabernae de la etapa de Adriano. En el sector externo a la puerta hubo una necrópolis, aunque en siglo I se erigieron allí edificaciones públicas. La Via Severiana, que conectaba Ostia, Porto y Terracina pasaba por esta zona. Muy cerca se encuentra el sepulcro de Cartilius Polícola (siglo I a.e.c.), así como las Termas de Puerta Marina o de Marciana (por el nombre de la hermana de Trajano), funcionales hasta la época de Teodorico (siglos V-VI), que conserva mosaicos de suelo representando atletas recibiendo premios en un entorno con peces y escenas marinas.

Finalmente, en la parte oriental de las termas está la Sinagoga, indicio de una activa, y antigua, comunidad judía en Ostia. En uno de sus espacios laterales se puede apreciar el horno para cocer el pan ácimo, y en la entrada el pozo para las abluciones rituales. 

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, enero, 2023.

9 de enero de 2023

Mitología nórdica: Ragnarök, un final para un nuevo inicio


Imagen: el dios Thor peleando contra la serpiente Jörmundgander, en un cuadro de Johann H. Füssli (1788).

Los comienzos de la mitología nórdica se asocian a una religiosidad que fue elaborada por una sociedad guerrera y también agraria. A pesar del proceso de cristianización sufrido, la mitología y la religiosidad ha quedado vinculada al folclore y a la cultura popular, hasta el punto que los resurgimientos neo paganos de nuestros tiempos beben en esas fuentes.

Uno de los episodios destacables en el marco de esta mitología radica en el ineludible compromiso que las deidades tienen de cumplir un inevitable destino, que supone su muerte así como la destrucción del mundo conocido, lo cual dará paso a la construcción de uno nuevo. Es un relato influenciado por la tradición cristiana y, sobre todo, por los pormenores de la descripción del apocalipsis.

El término Ragnarök contiene el sufijo rök, que significa condenación, de ahí que estemos ante la condenación de las deidades. El final del mundo y el mito correspondiente viene precedido por aquel que narra la muerte de Baldr.

La destrucción del mundo natural tal y como es conocido conlleva la destrucción de la mayoría de los dioses a consecuencia de una guerra en la que estarán involucrados los Asir principales contra Surtur y un considerable conjunto de criaturas maléfica mitológicas malvadas. Las divinidades de la mitología nórdica tienen naturaleza divina, pero a la par pueden llegar a ser mortales. El final que supone Ragnarök es, en realidad, el principio de un mundo nuevo, positivo y sin maldad en su génesis.

Baldr, acostumbraba a tener sueños anunciadores de desastres personales y de malos augurios para las demás deidades. Un día decidió contarles a los dioses lo que le ocurría. Éstos se reunieron para averiguar qué pasaba y por qué el dios corría serio peligro. Decidieron hacer lo posible para que Baldr no tuviera problema alguno con nada. Para ello, la pidieron a su madre, de nombre Frigg, que pactase con los elementos, la naturaleza y las criaturas que en ella habitan para que nada pudiese herir a Baldr. Para comprobar la fiabilidad del pacto, los Asir quisieron probar la inmortalidad del dios asaeteándolo, tirándole piedras y golpeándole.

Pasada la prueba con éxito, un dios, Loki de nombre, parecía molesto con la lograda inmortalidad de Baldr, Vestido de mujer, Loki llega hasta Fensal, donde moraba Frigg. Allí le comentó que los dioses se divertían golpeando con objetos a Baldr.

Loki preguntó si todas las cosas creadas juraron no dañar a Baldr. Frigg le respondió con honestidad que al este del Valhalla una joven e inocente criatura llamada Mistelten (planta del muérdago blanco), no fue obligada a prestar juramento en función de sus virtudes e ingenuidad. Esta sería una vital información. Después de la conversación, Loki se dirigió al oriente del Valhalla, en donde arrancó el muérdago blanco. De vuelta a la asamblea en donde golpeaban a Baldr, convenció a Höðr, el hermano invidente del propio Baldr, de divertirse también, aunque no pudiese arrojar nada por su discapacidad. El malvado Loki acabó persuadiéndolo, al decirle el lugar hacia donde debía tirarle algo a su hermano y qué objeto emplearía. Así, le dio una parte de la rama del Mistelten. De esta manera, Baldr murió.

Los dioses, enfurecidos, clamaron venganza. Frigg preguntó quién quería conquistar su benevolencia yendo a buscar a Baldr hasta Hel; es decir, el inframundo, con el objetivo de hacer regresar después de abonar un rescate por su cuerpo. Hermod el Valeroso, hijo de Odín, se ofreció voluntario. Mientras Hermod cumplía su misión, los demás Asir llevaron el cadáver de Baldr hasta las orillas del mar para cremarlo. El barco Hringhorni se negó, de forma que se envió un heraldo a Jötunhem, para que alguno de los gigantes lograse mover el barco. Una gigante, Hyrrocken, montada en un lobo, se acercó y alejó el barco mar adentro. Thor, incapaz de evitar su ira, golpea a la giganta con su enorme martillo.

Finalmente, la esposa de Baldr, Nanna se ofreció a inmolarse con su marido en el barco. Al funeral, en las costas de Asgard, asistieron gentes de todo tipo y condición, además de todos los dioses con sus criaturas. Hermod continuaba son su largo viaje. Al llegar al lado de la guardiana Modgunna le dijo que se dirigía al sitio donde viven los muertos y habita Hela, en una misión divina de lo más vital: buscar el alma de Baldr, Al llegar se encontró con Baldr, que aguardaba su destino. Hela consintió en dejar regresar al dios junto con los Asir. Pero para hacerlo, todos debían mostrar verdadera tristeza por su muerte. Una gigante, Thoecka (Loki metamorfoseado) no quiso llorar la pérdida de Baldr para evitar su regreso al mundo de los vivos.

Descubierto el culpable, Loki empezó a ocultarse en diversos lugares adoptando distintas formas. Acabó siendo capturado por Thor. El castigo impuesto fue terrible, tanto para él como para su familia. Se trata de un castigo para siempre, hasta que se libere de sus ataduras en el Ragnarök.

El Ragnarök llegará en el momento en que venga un invierno de nombre Fimbul, que será muy intenso y durará tres años. Se desatará una guerra entre todas las criaturas, en tanto que las divinidades se enfrentarán contra los gigantes y contra sus propias familias. Se sucederán las armas, primero el hacha, luego la espada y ya al final la muerte. Todo antes de que llegue el fin del mundo. Uno de los vástagos de Fenrir, Skoll, se comerá al Sol y su hermano Hati, a la Luna. A continuación, caerán las estrellas y se desatarán espantosos movimientos sísmicos en la tierra, rompiéndose así las cadenas que ataban a Fenrir, liberando al hijo de Loki.

El océano, que ocultaba en sus límites a la serpiente Jörmungander (el otro de los hijos de Loki transfigurado), chocará con la tierra de los gigantes, haciendo que el ofidio ataque Midgard. El barco Naglfar conducirá a todos los gigantes hasta el campo de batalla, mientras el lobo Fenrir abriendo su boca, provocará el caos destruyendo todo. La serpiente Jörmungander envenenará el cielo y el aire. Los hijos monstruosos de Loki destruyen el mundo.

Las hordas de gigantes de fuego y otras criaturas formarán un ejército, dirigido por Surtur, que unido a los hijos de Loki pasarán por el Bifrost, rompiendo el puente que une todos los reinos hasta llegar a la llanura de Yigrd (Vigrid), lugar de los combates. Loki se liberará de sus ataduras, reuniéndose con todos ellos.

Los Asir y los Vanes se reunirán, en tanto que Odín acudirá al pozo de la sabiduría para hallar la cabeza de Mimir. El fresno Yggdrasil (árbol que es axis mundi) temblará y todos los reinos sufrirán. Los Asir reunirán los guerreros del Valhalla, que serán comandados por Odín. Este dios se enfrentará a Fenrir. Thor, por su parte, vencerá en épico combate a la sierpe Jörmungander, pero al tiempo la serpiente le envenenará, poniendo fin a su vida. Fenrir acabará devorando a Odín, y Vidar, hijo de Odín, le hará frente, matándolo finalmente. Loki se enfrentará a Heimdal y ambos morirán en su pugna. Surtur, que vence a Frey, destruye todo con fuego y con su ira. Es el instante en que el océano inundará la tierra.

No obstante, quedará un sitio en el que los humanos vivirán eternamente. También una playa donde habitarán los muertos, en pequeños espacios orientados al norte. Las personas perversas irán a parar aquí tras el Ragnarök, mientras que en el Hvergelmer, Nidhoegg roerá los cuerpos de los muertos eternamente. En cualquier caso, habrá sobrevivientes, sobre todo, ciertos dioses y otras criaturas. Del mar provendrá una tierra virgen verde de la que crecerán los cereales, procurando alimento. Sobrevivirán, por ejemplo, los hijos de Thor, Magni y Modi, y Baldr y Hödr volverán a la vida después del combate.

Del fuego que generó Surtur saldrán dos humanos, Lif y Lif-Thraser, quienes procrearán para repoblar la tierra de nuevo. Su alimento será únicamente el rocío. El Sol dejará a su hija en la función de su vital labor, lo mismo que hará la Luna. De este modo, habrá supervivencia de la vida tras el terrorífico Ragnarök.

Estamos en presencia, por consiguiente, de una cosmología cíclica, que implica una continua destrucción y renacimiento. El nuevo mundo busca lograr estabilidad, eliminado el mal y buscando desarrollar una vida estable. Sin embargo, el caos se volverá a generar, de forma que otra vez se destruirá todo y volverá a resurgir la vida. El proceso, interminable, se reanuda tras el Ragnarök con el resurgimiento de las y con la creación de una humanidad nueva. Un mitema, un tema recurrente, como se puede comprobar (diluvios, por ejemplo), muy extendido en las distintas mitologías antiguas.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, enero, 2023. 



 

26 de diciembre de 2022

Burocratización de las mitologías chinas. Una imagen de la administración imperial

Imagen: serie de sellos chinos sobre antiguos cuentos de hadas

Los mitos chinos, así como sus más afamadas leyendas, proceden esencialmente de la tradición oral. En ellos sus personajes acostumbran a estar muy humanizados, y en ocasiones ni sus comportamientos son bondadosos ni sus actitudes nobles. De hecho es común que engañen, arruinen, busquen su propio interés y hasta asesinen sin piedad. Se trata de historias en las que abunda la violencia y las traiciones.

Además, las historias míticas chinas, sobre todo taoístas, presentan un elevado grado de racionalización, historización y burocratización, siguiendo el organigrama jerárquico propio de la administración imperial, como reflejo en el mundo de la imaginación mítica y legendaria. Una de esas historias cuenta la pintoresca peripecia de un niño muerto prematuramente y cómo sus quejas en el inframundo le devuelven a la vida.

Cui Mingko era un niño muy despierto y responsable. Cuando cumplió diez años enfermó repentinamente, y aunque su familia buscó cómo remediar su dolencia el infante acabó falleciendo. Una vez que su alma se presentó en el inframundo se encontró con un funcionario, concretamente un escribano, que se encargaba de revisar cada caso que le llegaba con la finalidad de asignar una función o una ocupación a las almas recién llegadas. Aunque Cui le dijo que él no debía estar allí porque había muerto muy tempranamente, el escribano le ignoró. Sin embargo fue tal la insistencia en sus protestas que revisaron su caso concreto, lo cual llevó más de un año. Finalmente, sus protestas tuvieron una respuesta favorable y lo mandaron de vuelta al mundo de los vivos. Su presencia en el reino de los muertos se había producido por un error tipográfico.

El escribano le confirma que le devuelven a la esfera terrestre aunque advirtiéndole que su cuerpo había sufrido el proceso de descomposición natural por el tiempo transcurrido. Naturalmente, Cui Mingko protestó de nuevo, exigiendo que lo resucitasen con su habitual apariencia. La persistencia de Cui dio lugar a que se llevase a cabo una reunión con el regente del inframundo para buscar una solución. Y la que hallaron fue utilizar un trozo de piel que cubriera el esqueleto desnudo de Cui. Sin embargo, la misma resultó ser demasiado corta, de forma que le dejaron los huesudos pies al descubierto. Sus pies causaban gran temor a las criaturas sobrenaturales y a los fantasmas.

A través de sueños, la familia de Cui supo de su inminente resurrección, de tal forma que decidieron abrir el ataúd donde había sido inhumado. Lo encontraron allí, ya con grandes deseos de salir por fin de su tumba. Durante su estancia en el submundo, Cui tuvo conocimiento de su expediente, en el cual aparecía reflejado que tendría un espléndido futuro, signado por varios ascensos sociales. En consecuencia, al regresar al mundo de los vivos pidió que le dejasen entrar en la guardia real. Así, fue nombrado prefecto de Sichuan, instalándose en el palacio de la prefectura en Chengdu. Este palacio estaba abandonado porque se decía que estaba embrujado. Se contaba, en efecto, que en otra época había estado habitado por Xiang Yu, el general de la dinastía Han que se proclamara Gran Señor del estado de Chu.

Un día, Cui escuchó una terrible voz que correspondía a este personaje. Pero lejos de impresionarse, le hizo saber que siendo rey había caído en un río y le habían decapitado. La voz desapareció al instante y el palacio sufrió una suerte de exorcismo. Después de este singular episodio, Cui contrajo matrimonio y tuvo tres hijos. En la boda del tercero de sus hijos. En la víspera de tal acontecimiento, las gentes próximas al templo consagrado a los espíritus de la montaña Huang o montaña amarilla, fueron testigos privilegiados de un extraño movimiento en el santuario. En el patio, iluminado con la luz de antorchas, se congregaban numerosos fantasmas en orden. Habían recibido la orden de escoltar a la novia y futura esposa del hijo del prefecto Cui.

Este hecho es un indicador preciso de la fama, admiración y respeto que Cui Mingko se había granjeado a su paso por el submundo entre los habitantes que allí hacen vida habitual, una vida entre muertos. Se demuestra, de esta forma, la íntima conexión entre las esferas de existencia, además de la necesaria presencia en el inframundo de gestores administrativos reflejo de la vida más mundana.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, diciembre, 2022. 



 

14 de diciembre de 2022

Algunas fuentes escritas de la mitología celta

Imagen: portada de la edición del Lebor Gabála de Manuel Alberro, en ediciones Trea, 2009.

La tradición céltica, sobre todo aquella de los celtas insulares, contiene una gran riqueza de mitos y leyendas, con tramas y temas que tienen su origen en tradiciones que pueden haber surgido alrededor del siglo X a.e.c., si bien esa tradición se dilata en el tiempo hasta los primeros siglos de nuestra Era. De hecho, sólo tardíamente se inició el proceso de recopilación escrita de las tradiciones orales.

Las temáticas son muy variadas, pues se narran situaciones mágicas, encantamientos y hechizos (historias de Mannawydan ab Llyr, o bien Ossian, hijo de Finn McCumhaill), historias de conquistas y de conflictos (Tain bo Quailnge), o hazañas bélicas de los héroes, semi dioses y deidades (CuChulainn, Finn McCumhaill). Asimismo proliferan personajes y objetos tanto míticos como reales, con poderes preternaturales, caso de los terribles Formoré, los Tuatha de Danann, los gigantes y los dragones.

Una considerable sección de lo que se considera como mitos originales contienen hechos míticos pero también, probablemente, acontecimientos reales, referidos a la historia de la Erín arcaica. Muchos datos han llegado a la actualidad debido a la conservación de algunos códices recopilados entre los siglos VII y XII por parte de monjes cristianos, a partir de las antiguas narraciones orales que eran relatadas, desde antaño, por filidh.

El sacerdocio celta no debió ignorar temáticas como la creación del mundo o el origen del ser humano; no obstante, es probable que los druidas confinasen aspectos conceptuales de estas características al ámbito de los iniciados. Además, no se consideró dejar por escrito los temas sacros, tal vez por el poderoso peso de la oralidad y la orientación chamánica del sacerdocio céltico. Es por ello que la literatura celta más antigua, narraciones en lengua gaélica o en irlandés antiguo, fueron recopiladas por escritores posteriores, sobre todo en latín. Esa literatura no empieza por el origen del mundo, como sucede en la mayoría de las culturas de la antigüedad..

Las creencias tradicionales fueron aglutinadas y preservadas por los amanuenses cristianos de la arcaica Erín, aunque hayan sido fuertemente cristianizadas, lo cual supuso la supresión de algunas referencias paganas principales. Los monjes cristianos copiaron las versiones relatadas por los filidh con cierta fidelidad, aunque un buen número de las divinidades paganas se convirtieron en los manuscritos en humanos, si bien manteniendo poderes especiales. Sin ir más lejos, el dios celta Lug, deidad prominente entre los galos o celtas continentales, es descrito en las transcripciones cristianas como un ser humano común, aunque de gran tamaño, inteligente y muy fuerte.

De tales recopilaciones cristianas tardías han llegado hasta hoy un par de manuscritos principales, que son las más antiguas fuentes de información sobre las invasiones y conquistas que ocurrieron en las Islas Británicas. Se trata del Eireann Lebhar Gabhalla, que cuenta las diversas oleadas de conquistadores que llegaron a la Isla Esmeralda (Erín), y el Mabinogion, redactado en galés, que recopila ciertas versiones referentes a hechos bélicos e históricos acontecidos en las regiones de Cornwall y el hoy País de Gales.

El Libro de las Invasiones configura un extenso texto dividido en trece leyendas. Aquí se relata la epopeya de las cinco razas que poblaron y gobernaron sucesivamente el territorio irlandés. El Leabhar Gabhalla se complementa con otro manuscrito contemporáneo en sus orígenes orales, si bien transcripto tardíamente, en torno al siglo XIV, en el que se destacan los sitios en donde se desarrollaron las acciones cruciales en territorio irlandés. Otros códices contemporáneos serían también el Libro Amarillo de Lecan, el Libro de Leinster y el Dun Cow. En lengua galesa, complementos del Mabinogion, serían el Libro Blanco de Rydderch y el Libro Rojo de Hergest.

Aunque todavía se discute el origen y significado del término Mabinogion, algunos especialistas señalan que en galés antiguo un mabinog sería un aprendiz de bardo (análogo al fili irlandés). Una historia escrita por uno de ellos sería un mabinogi, cuyo conjunto conformaría entonces un mabinogion, el bagaje mítico-literario de uno de tales bardos o narradores profesionales.

Las leyendas difieren bastante de una a otra. Se mantiene constantes únicamente cuatro historias, las denominadas cuatro ramas del Mabinogion: Pwyll, príncipe de Dyffedd; Branwen, hija de Llyr; Mannawydan, hijo de Llyr y Math, hijo de Mathonwy. A ellas deben agregarse otras cinco que, si bien sólo aparecen en una de las versiones originales, se las considera de origen similar a las principales. Entre ellas destaca El sueño de Maxen Wedlic y El sueño de Ronabwy.

Los autores de los compendios escritos de leyendas y mitos, según el consenso alcanzado por los especialistas, habrían sido los bardos Gildes y Taliesin, los dos del siglo VI, Aneurin, tal vez de una época anterior, y Meilyr y Gwalchmaihid, del siglo XI.

Ciertas inconsistencias en el hilo conductor de las obras, el sostenido abuso de los aspectos mágicos y míticos, los desniveles de las propias estructuras narrativas, amén de algunas redundancias y agregados de determinada incoherencia, parecen confirmar que la recopilación y traducción no son en modo alguno literales, sino que fueron embellecidas y, de algún modo interpretadas, con los aportes literarios y el bagaje cultural de los amanuenses cristianos.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, diciembre, 2022.

5 de diciembre de 2022

Vídeo. Serie Hablemos de mitos: Mito cultural del celtismo


Nuevo programa de la serie que se titula ¿Y si hablamos de mitos?, en el canal Hablemos de mitos. En esta oportunidad Mito cultural del celtismo. Se aborda la creación de mitos referenciales para varios nacionalismos, así como las corrientes y tendencias que se basan en aspectos misteriosos, místicos, románticos, con escasa fundamentación histórica. No obstante, también se refieren los elementos históricos presentes en la configuración de los se ha denominado el mundo céltico, en realidad una serie de espacios con sus peculiaridades (Galia, Britania, Hispania, Gálatas). Espero sea útil y sirva de aliciente a las personas interesadas en las temáticas relativas a los mitos. 

Prof. Dr. Julio López Saco
UM-AEEAO-UFM, diciembre, 2022. 
 

1 de diciembre de 2022

Las plagas en Egipto: ¿mitos de la naturaleza salvaje?


Imagen: La quinta plaga de Egipto, óleo sobre tela de J.M. William Turner, 1840. Museo de Arte de Indianápolis.

La batalla entre el faraón egipcio y la deidad hebrea durante el Éxodo vino acompañado de una profecía y maldición divina sobre Egipto. La divinidad hebrea advirtió al soberano que si no liberaba al pueblo israelí de la esclavitud, hasta diez plagas asolarían las gentes y territorios de Egipto. Esta mítica advertencia ha querido ser justificada históricamente, asociándola a eventos naturales.

Entre esa serie de verdaderos desastres naturales se mencionan súbitos cambios climáticos, epidemias o pestes diversas e, incluso terremotos y erupciones volcánicas. De hecho, desde un tiempo a esta parte ha tomado cuerpo la teoría que señala que las plagas habrían sido motivadas por la erupción volcánica de Thera (Santorini). Los maremotos y, sobre todo, las nubes de cenizas habrían llegado hasta el delta del Nilo. Tales movimientos telúricos liberarían gases cargados de hierro desde los fondos marinos, los cuales al ascender darían lugar a la conversión del hierro en óxido de hierro, que presenta un color rojizo. Desde esta perspectiva científica se “explicaría” la primera plaga, aquella que vuelve tóxica y de color rojo las aguas del Nilo.

La llamada marea roja, un fenómeno natural, que puede originarse a partir de la concentración de ciertas especies de fitoplancton o algas microscópicas, también ha sido un motivo de explicación de la primera plaga. Estas algas pueden producir toxinas paralizantes, aunque muy pocas especies afectan al ganado o al ser humano.

La ausencia de oxígeno por la abundancia de hierro habría sido la responsable, además, de la segunda plaga, aquella de las ranas que caen del cielo, puesto que ante la falta del vital gas los anuros se desplazan por todas partes desesperados. Siguiendo el encadenamiento lógico, la presencia de peces muertos y en estado de putrefacción en las aguas habrían facilitado la tercera plaga, las nubes de mosquitos, piojos y otros insectos que volverían denso e irrespirable el aire para las personas. La cuarta, aquella de las moscas, se debería a una agresividad por estas perturbaciones, transmitiendo enfermedades a los seres humanos. Ello significa que la quinta, prolongación de la cuarta, se haría evidente: la transmisión de enfermedades y pestes al ganado por los insectos, provocando desabastecimiento de carne y una hambruna feroz.

Las emanaciones de dióxido de carbono provocarían en los organismos una intoxicación que limita la presencia de sangre en la piel, dando lugar a la aparición de alergias, sarpullidos, eccemas, urticarias y erupciones de la piel varias, de modo análogo a lo que se cuenta al respecto de la sexta plaga sobre el país del Nilo. El granizo de fuego y hielo, tal como reza la séptima de las plagas, sería una consecuencia directa de la erupción volcánica, en función de que el choque de las cenizas con aire húmedo atmosférico generaría una cristalización, responsable, a su vez de la octava. Los vientos habrían llevado a Egipto las langostas, obligadas por los frentes húmedos y fríos a posarse sobre los campos y devastarlos. La oscuridad de la novena plaga encontraría su justificación en la enorme cantidad de ceniza y piedra volcánica expulsada desde el volcán a en la atmósfera, cuya negra nube cubriría la luz solar.

Incluso la última y la más selectiva plaga, que distingue entre egipcios y hebreos, habría tenido el mismo origen. La humedad nocturna del delta del Nilo daría pie a la formación de una neblina de gases tóxicos que mataría a todo aquel que estuviese en las zonas más bajas de las casas, donde, en efecto, solían dormir los más pequeños de las familias. No hay explicación asumible para explicar qué fue lo que salvó de dicha plaga a los hebreos, salvo el hecho del festejo de la Pascua y ventilasen las estancias algo, en todo caso, indemostrable.

Precisamente, el carácter selectivo, exclusivista de las famosas plagas, no encuentra explicación científica ni racional. Por otra parte, tampoco existe una relación cronológica directa entre el evento natural de Santorini y la advertencia divina. Las últimas dataciones ofrecidas sobre la erupción del volcán de la isla de Thera apuntan a 1600 a.e.c, mientras que el Éxodo judío, incierto en sí mismo como episodio de marcado carácter religioso e ideológico, suele datarse en la época de gobierno del faraón Ramsés II, hacia 1290 o 1280 a.e.c., si bien otras dataciones ubican el movimiento poblacional del Éxodo en la etapa de gobierno de Ahmosis (hacia 1540 a.e.c.), período en el que los hicsos fueron expulsados de Egipto. Si se aceptase esta última posibilidad, habría que asimilar hicso con hebreo, lo cual es muy discutible.

El papiro de Ipuur (datado en el siglo XIII a.e.c.) se señala, finalmente, como prueba testimonial en un documento histórico egipcio, en tanto que presenta textos presuntamente asociables a las famosas plagas de la Biblia. En el papiro se menciona una plaga extendida por todo el territorio así como la presencia de sangre, aunque no existe referencia a los hebreos. Además, el carácter poético-literario del documento y un contenido simbólico del mismo, parece en este caso lo más probable.

Ciertos estudiosos y expertos creen que estas plagas Vétero Testamentarias no son míticas. Aunque para ello advierten que en la creación de un mito o una leyenda pueden subyacer acontecimientos reales, una corriente de interpretación de los mitos cuyo debate no invalida en nada el carácter mítico de la narración ofrecida en el sacro libro bíblico.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, diciembre, 2022.