19 de febrero de 2008

Budismo tibetano: bandera de oración



El budismo se introdujo en Tíbet hacia comienzos del siglo IX, de la mano de un misionero de nombre Padmasambhava. Antes de la llegada del budismo se practicaba la religión Bon, de carácter chamanístico. Esta religiosidad popular tenía la tradición de colgar banderas de cinco colores, de carácter protector, que simbolizaban los cinco elementos. La bandera de oración que aquí se muestra posee en el centro la imagen de un caballo que carga en su lomo las Tres Joyas (Buda, Dharma y la Sangha) en llamas. El animal es conocido como Caballo de Viento. A su alrededor hay veinte mantras, poderosos sonidos, cada uno de ellos dedicado a una divinidad en particular. La idea subyacente es que al pasar el viento sobre la superficie de las banderas, el aire es purificado y santificado por los varios mantras. La bendición recae sobre todos los seres de los alrededores.

Prof. Julio López Saco

14 de febrero de 2008

Arqueología de la Cultura del Indo



La primera figura que aquí se muestra representa un presunto rey-sacerdote, hallado en la ciudad de Mohenjo-Daro. Se ha datado en el III milenio a.C., y hoy se encuentra en el Museo Nacional de Karachi, Pakistán. La segunda representación es una figurilla femenina del Valle del Indo, datada hacia el segundo milenio a.C. La última figura corresponde a lo que se ha creido una divinidad de la fertilidad, también del Valle del Indo, datada hacia 1500 a.n.e.
Prof. Julio López Saco

7 de febrero de 2008

Entrevista radial sobre el Horóscopo chino (Radio Francia Internacional)

El día de ayer, 6 de febrero, fui entrevistado desde París, vía telefónica por Silvia Celi Borges, en el programa "Enfoques", cuya emisión se llevó a cabo el día de hoy, 7 de febrero, a las cinco de la tarde, hora francesa. Si quieren escuchar parte de la entrevista, unos cinco minutos aproximadamente, pueden hacerlo en la siguiente dirección electrónica de la emisora francesa:
Astrología china. Empezó el año de la rata.
Prof. Julio López Saco

Fuentes iranias antiguas: Bundahishn

Zand Akasih o Bundahishn: fuentes iranias


Prof. Julio López Saco


Con la misma relevancia que las fuentes avésticas se encuentran los escritos en pahlavi o persa medio, redactados, en su mayor parte, durante el siglo IX: Zand o Interpretación del Avesta, y Bundahishn, el Génesis zoroastriano[1]. En este último se especifica como la génesis mazdeana tiene lugar bajo dos formas fundamentales de existencia: el estado espiritual (menok), y el estado físico (getig), del cual aquel es el embrión. Aunque el estado físico no es enteramente negativo, al estilo de los cuerpos en Platón o la materia en la tradición platónica tardía, se caracteriza por la mezcla provocada por la acción de Ahriman[2], el espíritu del mal, que mata al hombre primordial (Gayomard), de cuyo semen provienen, no obstante, los buenos animales y la primera pareja humana, denominados Mashya y Mashyanag. Según el Bundahishn, la historia del universo comprende cuatro etapas de tres mil años cada una. En la primera de ellas es cuando Ohrmazd crea el mundo en su estado espiritual y Ahriman comienza su actividad destructiva.
Los diferentes fragmentos que conforman los textos conocidos como Zand Akasih se vinculan, por consiguiente, al progresivo desarrollo de la creación, a la visión cosmológica, a la mitología y la que podemos considerar historia legendaria de Irán. Existen dos versiones del Bundahishn, una irania, de mayor amplitud, en 36 capítulos, y otra india, más resumida, en treinta y cuatro capítulos. Presentamos, conjuntamente, ambas recensiones.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA


-Alvar, J., Los Persas, Madrid, 1989
-Boyce, M., A History of Zoroastrism, 2 vols., Leiden, 1975-1982
-________, Textual Sources for the Study of Zoroastrianism, Manchester, 1984
-Duchesne Guillemin, J., La religión de l’Iran ancien, París, 1962
-___________________, “Irán antiguo y Zoroastro”, en Puech, H. Ch., (edit.), Las religiones antiguas, vol. III, Madrid, 1983, pp. 406-488
-Osten, H.H., El mundo de los persas, Madrid, 1965
-Varenne, J., Zoroastro, Barcelona, 1979

[1] Otros textos serían el Denkard o colección de informaciones sobre la religión, el texto sapiencial denominado Dadistan i Menog i khrad, el texto apologético Shkand-gumanig Vizar, Destrucción sistemática de todas las dudas, y el libro Namag, de un sacerdote que logra viajar al inframundo, entre otros varios.
[2] Avéstico Angra-Mainyu, hijo del monarca divino Ahura Mazda y hermano de Spenta Mainyu o Espíritu Bueno en el mazdeímo clásico. Asimismo, es hermano de Ohrmazd en el zurvanismo de época sasánida.

1 de febrero de 2008

Separación Cielo-Tierra en mitos chinos antiguos

Separación de Cielo y Tierra en la mitología china
Prof. Julio López Saco
El principal mito de separación entre el Cielo y la Tierra es el de Zhong y Li, tarea ordenada por Shangdi a estos dos personajes. En este relato mítico, claramente cosmogónico y semejante estructuralmente a los mitos tai, se verifica la oposición entre Zhong, regulador del sur, y por ello del sol, fuego celeste = yang, que reúne a los dioses en lo alto, y Li, regulador del fuego terrestre (fragua, fundición, horno) = yin, que junta a los hombres en la tierra. Estamos, por lo tanto, en presencia de la separación de las esferas divina y humana, de las actividades técnicas civilizadoras del hombre (trabajo agrícola, textil), respecto a los fenómenos y fuerzas celestiales orientados a través de un preciso código astronómico. Li, nominación de un cargo, como también nombre de un soberano que expande los actos culturales por mediación del fuego, se vincula, así, a la acción civilizadora del horno, como artesano y fundidor. La separación de este modo reflejada es necesaria para establecer orden y armonía y mantener las sociedades divina y humana diferenciadas pero no carentes de vínculos, pues ambas se necesitan mutuamente, como yin necesita a yang y viceversa. El ser humano debe mantener el balance interno de esencia y forma en él, siguiendo el patrón del equilibrio Cielo-esencia y Tierra-forma. Combinando ambos se genera vida, como el hombre y la mujer lo hacen en el esfera humana. Este mito, de progresión hacia el orden, y origen del discernimiento frente a la indiferenciación originaria, señala cómo la comunicación entre dioses y hombres se mantenía a través de chamanes, shi y wu[i], pero en época de Shao Hao algunos usurparon esas funciones de mediadores entre ambas esferas y por eso, desde ese momento, deben mantenerse separados los asuntos de Cielo y Tierra. Desde esta óptica, el relato sería usado como mito político para demostrar la necesidad de un control social efectivo, aunque, fundamentalmente, se empleó como un mitologema esencial acerca de la separación entre los poderes sagrados y temporales, mutualmente interdependientes, pero, en esencia, el segundo sometido al primero: a través del sacrificio y las ofrendas a los dioses, los hombres reciben las bendiciones.
En la relación Cielo-Tierra, el primero expresa lo interior, lo que cubre, un simbolismo presente en algunas divinidades celestes como Urano o Varuna, y derivado de la propia etimología del término: caelere, ocultar, cubrir. Además, es la perfección activa, cuya forma dinámica es el círculo, símbolo de la totalidad. La tierra, por el contrario, es sujeción, sostiene, es el terreno-soporte externo, vinculado con la perfección pasiva (y por ello femenina), cuya forma es fundamentalmente estática, de carácter inconmensurable: el cuadrado. La unión gráfica de ambos es, en China, Tianxia, el Cosmos, “todo bajo el Cielo”, cuya representación está bien ilustrada en objetos cotidianos y rituales, como las monedas de cobre, objetos de jade bi, instrumentos de medición y presumible observación del firmamento, o los cong[ii], empleados en los enterramientos con una finalidad ritual y apotropaica. El jade, exquisito material, propicio para cubrir las necesidades estéticas y rituales en la antigüedad china, y del que suele estar hecho el cong, se usaba en las diversas ceremonias sacrificiales para adorar a los dioses de la naturaleza y conmemorar a los ancestros para que, de este modo, repartiesen bendiciones. En este sentido, el cong se utilizaba para ofrecer sacrificios al dios de la tierra, mientras que el disco bi se empleaba, originalmente, como un vaso ritual para ofrendar al dios del cielo. Es por este motivo por el que, normalmente, aparecen juntos en los enterramientos y tumbas de la cultura neolítica Liangzhu, aunque también en recintos mortuorios de otras culturas neolíticas y del bronce.
[i] Wu significa bruja, chamana, y el vocablo shi es un término que detenta el sentido de cadáver, designando al representante del muerto en el ritual funerario Zhou. Las prácticas de estas chamanas fueron significativas en la conformación y consolidación de la alquimia en China.
[ii] Sobre los objetos rituales bi y cong, Cervera, I., El arte chino, edit. Historia 16, Madrid, 1989, pp. 16-20 y ss., y Tregear, M., El arte chino, edit, Destino, Barcelona, 1991, pp. 21-49.

30 de enero de 2008

Inscripciones latinas en el Próximo Oriente


Inscripción dedicatoria realizada por Poncio Pilato, prefecto de Judea, hecha sobre piedra y escrita en latín, cuya cronología estimada oscila entre los años 26 y 37 de nuestra era. La inscripción fue descubierta en Cesarea, actual Israel, en 1961, en el marco del trabajo arqueológico dirigido por Antonio Frova. Hoy se encuentra ubicada en el Museo Israel de Jerusalén, con el número de inventario AE 1963 nº 104. El texto latino dice así, incluyendo la hipotética reconstrucción:


[DIS AUGUSTI]S TIBERIEUM
[. . . . PO]NTIUS PILATUS
[. . .PRAEF]ECTUS IUDA[EA]E
[. .FECIT D]E[DICAVIT]

La traducción sería la siguiente:


A los honorables dioses y a Tiberio
Poncio Pilato
Prefecto de Judea
Lo hizo y lo dedicó
Prof. Julio López Saco

25 de enero de 2008

Neolítico en el Indo


Sellos cerámicos, de probable carácter comercial, hallados en las ciudades de Mohenjo Daro y Harappa, las dos principales urbes de la denominada cultura del Indo. Algunos investigadores creen que es posible que estos sellos tuvieran también una finalidad vinculada con la identificación personal. Algunos motivos iconográficos nos muestran la presencia de animales domesticados y faenas agrícolas, propias de una cultura, social y económicamente, neolítica, a pesar de la importante presencia mercantil a través del río Indo, medio de transporte y vía de comunicación fundamental, o del comercio de ultramar con Persia, la península Arábiga y Sumer, tal y como atestiguan textos acádicos de la ciudad de Ur. En algún caso, en estos sellos parece hallarse el antecedente iconográfico de las posteriores representaciones budistas.
Abajo se presenta una fotografía de un barrio del núcleo neolítico de Mohenjo Daro. Estos barrios se conformaron teniendo en cuenta las agrupaciones profesionales, siguiendo un plan regular, racional y funcional.
Prof. Julio López Saco

18 de enero de 2008

Moneda antigua: estáteras griegas y hemidracma





De izquierda a derecha, y de arriba hacia abajo:

A la izquierda. Esta moneda fue acuñada entre 525 y 500 a.C. en Mileto, Jonia, Asia menor. En su anverso presenta un prótomo de león con la cabeza vuelta hacia atrás, hacia la izquierda, y rugiendo, mientras que en su reverso muestra una estrella ornamentada con motivos geométricos que simulan una flor, dentro de un cuadrado incuso. Quizá se trate de un símbolo solar.

A la derecha. Esta moneda, en plata, se acuñó entre 500-450 a.C. Parece provenir de la isla de Lesbos, quizá de Mitilene. En su anverso se observan dos cabezas enfrentadas de oso, aunque también se ha querido ver aquí la cara frontal de una pantera. En su reverso, por el contrario, se ve un cuadrado incuso partido en diagonal.

Abajo. Moneda acuñada hacia 480 a.C. en Parión, localidad del antiguo reino de Misia, en Asia Menor, hoy Kemer, Turquía. En su anverso se nos presenta la cabeza de la gorgona Medusa sacando la lengua, mientras que en el reverso encontramos cuadrados incusos formando una cruz y rodeando un punto central.

Fuente: http://www.tesorillo.com/

Prof. Julio López Saco

16 de enero de 2008

Escrituras antiguas: evolución del jeroglífico egipcio


El sistema de escritura jeroglífico egipcio, compuesto de unos 750 signos, es mixto, es decir, ideográfico y consonántico. Se empleó desde c. 3100 a. C. al 394 de nuestra era. El sentido de la escritura es horizontal, de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, en bustrófeson, y vertical, de arriba hacia abajo, empezando por la derecha o por la izquierda. Los egipcios se referían a su sistema como "escritura de las palabras divinas", lo que significa que para ellos la escritura no era algo común, sino asociado con cuestiones de tipo religioso. Creían que los jeroglíficos tenían el poder de dar vida a lo que describían. Una fórmula funeraria, invocando los beneficios de una divinidad era suficiente, en sí misma, si estaba escrita en jeroglífico, para asegurar la recepción de dichos beneficios siempre que el nombre del destinatario fuera “mencionado”. El nombre de la persona, inscrita en jeroglífico, personificaba directamente la identidad de la misma.
Prof. Julio López Saco

Escrituras antiguas: jeroglífico egipcio

Transcripción alfabética basada en los jeroglíficos egipcios.

Julio López Saco

14 de enero de 2008

Escritura en la antigüedad

Cuadro cronológico comentado acerca de la evolución de la escritura, desde la consideración de las pinturas parietales, como posibles recursos mnemotécnicos, y los primeros calculi, hasta la adopción griega, ateniense en particular, del alfabeto fenicio hacia el siglo VI a.C., del cual surgen el armenio, entre otros.
Prof. Julio López Saco

Nuevo Libro: orígenes humanos y sus primeras creaciones culturales


Presentamos la imagen de nuestro nuevo libro, en el que se hace una aproximación al proceso evolutivo humano desde una triple vertiente: antropológica, cultural y biológica. Además, hacemos hincapié en aquellos aspectos culturales significativos en ese largo proceder evolutivo, como la creación de las industrias líticas y el surgimiento del pensamiento abstracto y simbólico, plasmado en el arte, sin dejar de lado la emocionante búsqueda de las claves del poblamiento del continente americano. Espero que sea del agrado del lector.


Prof. Dr. Julio López saco

10 de enero de 2008

Ciudades mesopotámicas: Babilonia

La imagen muestra una hipotética reconstrucción de la ciudad de Babilonia, capital de Hanmurabi, planificada en el segundo milenio a.C. Urbanísticamente hablando, la ciudad constaba de dos zonas bien diferenciadas: una externa, residencial, y otra interior, donde se ubicaban los recintos sagrados.
Prof. Julio López Saco

Ciudades mesopotámicas: Nimrud



Restos de la famosa ciudad de Nimrud, la Kalkhu de los asirios y la Kalakh bíblica, una de las capitales asirias, ubicada sobre el río Tigris, cerca de la actual localidad de Mosul.

Prof. Julio López

Cuadro sinóptico: arqueología mesopotámica



Cuadro sinóptico que recoge la cronología y ubicación de diversos yacimientos protohistóricos en Mesopotamia, que corresponden a las diversas fases arqueológicas de distintas ciudades, en Siria, los valles altos de los ríos Tigris y Éufrates, el sur de Mesopotamia e Irán.

Prof. Julio López Saco

Ciudades mesopotámicas: Assur



La fotografía corresponde a la primera capital de los Asirios, Assur. En concreto, se muestra un recinto de tumbas que pertenece a los períodos intermedios del reino asirio.
Prof. Julio López Saco

9 de enero de 2008

Mapa: primeros núcleos urbanos (Próximo Oriente)



Este mapa muestra la concentración de ciudades en el curso bajo de los ríos Tigris y Éufrates, que conformarán las ciudades-estado sumerias (Babilonia, Uruk, Ur, Lagash), y en la zona del Levante septentrional, hoy en día, Líbano y Siria, como Biblos, Alepo, Ebla y Ugarit. Otras ciudades relevantes serán las anatólicas, emblema de los Hititas, como Hattusas, y las que corresponderán a los hurritas de Mitanni, como Mari, y a los Asirios (Asur y Nínive).
Prof. Dr. Julio López Saco

7 de enero de 2008

Edad del Bronce en China: Shang y Zhou

Dinastías Shang y Zhou: bronce chino
Prof. Julio López Saco
La dinastía Shang o Yin, arcaica civilización de la Edad del Bronce en China, desplegó su influencia, especialmente, en la provincia de Henan, en torno al núcleo de Anyang, entre 1766 y 1122 a.C., según la cronología tradicional, y 1750 a mediados del siglo XI a.C. según los registros arqueológicos. No obstante, la arqueología de la última capital Shang (Dayi Shang), ocupada por los últimos once reyes de la dinastía, de los más de treinta que tradicionalmente se le atribuyen, ha demostrado la presencia de tradiciones Shang en Shandong occidental, Hebei y norte de Anhui, además de en Henan.
Esta cultura supone el inicio de lo que se ha venido denominando la época “histórica” en China, evidenciada en los yacimientos arqueológicos, las informaciones tradicionales de textos Zhou y los llamados textos de hueso, y el comienzo de un período formativo de la alta cultura china, plasmada en la fundición de vasijas de bronce rituales y sacrificiales, con sus sugerentes motivos decorativos (entre ellos el dragón, long, y la máscara taotie, además de un arte animalístico, ausente en el neolítico, y que pudiera provenir del noreste de Asia, en la Siberia meridional y de la cultura Karasuk), en el uso del caballo y el carro de guerra, así como las técnicas arquitectónicas, en las prácticas adivinatorias, en la presencia de ciudades amuralladas y de sistemas de gobierno desarrollado, y en la creación de la lengua escrita, verificable en pequeñas inscripciones sobre hueso o en marcas en las vasijas de bronce identificables como blasones familiares, si bien es bastante probable la presencia de vestigios escritos rudimentarios sobre vasijas neolíticas, como los enigmáticos signos hallados en recipientes pertenecientes a la cultura Ba.
La ciudad amurallada, el carro de guerra, y las armas y vasijas de bronce son típicos de una clase noble, aristocrática, que nutrirá los diferentes cargos públicos, conformando la base del Estado burocrático, y guerrera, que emplea esclavos en las tareas domésticas y agrarias, y cuya superioridad militar estriba en el dominio del carro y las armas. Esta clase dominante puede definirse, en definitiva, por su participación en los sacrificios, en los rituales mágicos y en la guerra. El orden social estaba encabezado por el rey o wang, cuyo centro de actividad, ceremonial y bélica, es el palacio, seguido por una administración cortesana, conformada por los ministros y parientes del rey, otra administración, esta vez provincial, con la presencia de nobles con tierras propias y con dominio bastante efectivo sobre las mismas y, finalmente, un campesinado, sólo entrevisto, cuya base esencial es la familia agrupada en torno al trozo de tierra que trabaja. Este esquema indica una indiferenciación genérica entre las funciones religiosas, políticas, administrativas, económicas y guerreras. El linaje real encabezaría una organización clánica en la que los jefes de linaje serían, al tiempo, jefes del culto familiar. Desde un punto de vista económico, la agricultura sigue siendo la base alimenticia, en especial el mijo, la avena, el trigo y el sorgo, si bien la caza tiene alguna relevancia, aunque únicamente para las clases superiores, mientras que la artesanía en las ciudades cobra cierto auge como medio para colmar las necesidades suntuarias de las clases dirigentes. A todo esto, hay que unir la aparición del uso de monedas, si bien en forma de sartas de conchas. En esta época es cuando, con bastante probabilidad, y gracias a la presencia del loes fértil de las llanuras y de los valles del Huanghe, se forja el ideal del sentido profundamente agrícola del chino, alejado, separado o de espaldas al mar, concepto que, sin ser necesariamente erróneo, tampoco es fiel a la realidad de poblaciones con una profunda vocación marina, evidenciada desde la antigüedad y con su cenit en las grandes campañas de la impresionante flota de Zheng He a comienzos del siglo XV.
Aquello que es distintivo de la civilización Shang son sus prácticas religiosas: el culto a los antepasados, a los reyes difuntos, el carácter fastuoso de los sacrificios, los recursos mágico-adivinatorios y los sacrificios humanos. Las diversas tumbas de personajes nobles descubiertas, con ricos ajuares compuestos por armas, viandas, caballos, mujeres y joyas, hace posible que las gentes Shang tuviesen una desarrollada creencia en la vida de ultratumba. En particular, la práctica adivinatoria de someter al fuego los huesos de animales con inscripciones es prácticamente privativa de Asia oriental que, en cambio, no practica el minucioso examen de las vísceras, como los arúspices tan característicos de la Roma antigua. Esta actividad real, iniciada en el neolítico, propicia una verdadera ciencia adivinatoria que era privilegio de grupos de especialistas. Los sacerdotes-escribas de las cortes, que ayudaban a ejecutar las ofrendas, y a los que se les confiaba los oráculos, crean, a partir de los comentarios a las inscripciones, verdaderos archivos de ciencia adivinatoria que constituyen, quizá, la forma más antigua de la historiografía china, caracterizada por su estrecha vinculación con la actividad política. El contenido de los textos de hueso revela que lo que se decían el rey y sus interlocutores, los espíritus, dependía del objetivo que quería lograr el soberano. Dicho objetivo era doble: por un lado, el rey quería saber qué hacer ante determinada disyuntiva, y por otro, deseaba inclinar a los interlocutores a su favor antes de acometer cualquier empresa o de tomar cualquier decisión. Estos ritos no tenían carácter propiamente privado, sino de Estado, seguían un calendario predeterminado y riguroso, y eran el centro de la toma de decisiones políticas de la casa de Shang. Sin lugar a duda, los textos en huesos son los registros de unos diálogos que indicaban a los reyes Shang cómo debían proceder y gobernar el mundo de los vivos según los consejos y las contestaciones que recibían de los interlocutores espirituales. Estas entidades inmateriales eran espíritus de los antepasados reales después de su muerte y tras su deificación; espíritus de la Naturaleza; los espíritus de antiguos ministros de los soberanos Shang; aquellos de los familiares difuntos; y, principalmente, el espíritu del fundador de la familia Shang, que sería identificado con la figura que encarnaba el poder supremo, el Emperador en lo Alto, del Señor de Arriba (Shang Di, término que designará a los soberanos míticos del remoto pasado y que servirá al primer emperador para crear el vocablo huangdi, que originó la idea de una divinidad superior, garantizadora del orden político y natural).
La adivinación se aplicaba a todas aquellas actividades relacionadas con la función real: el culto de los antepasados, el nombramiento de cargos, las expediciones militares, la construcción de ciudades, las campañas agrícolas o las enfermedades.
El carácter de los sacrificios humanos parece relacionarse con los ritos de consagración de las construcciones, con el culto funerario o con el honor debido a los reyes difuntos. Con el tiempo, subsistirá, y de modo esporádico, la práctica por la que los compañeros y allegados próximos, y las concubinas del príncipe lo seguirán en la muerte, aunque las víctimas serán, cada vez más a menudo, sustituidas, ya desde el primer milenio a. C., por figurillas y maniquíes, denominados mingqi.
En definitiva, en época Shang se establecen algunos de los elementos culturales tradicionales chinos, que pervivirán durante siglos: la decoración de los bronces, como un desarrollo estético y religioso; el comienzo de la monarquía de lazos rituales, que desembocará en el imperio; el culto a los antepasados, fundamento ético-moral, a través de la piedad filial, del confucianismo, futura ortodoxia ideológica oficial desde la dinastía Han; el inicio de un Estado de burócratas y funcionarios, y el mantenimiento de la agricultura como la base vital del pueblo chino, mientras que la artesanía y el comercio, acabarían desempeñando un papel siempre secundario.
Hacia mediados del siglo XI a.C., un reino de la región de Shanxi, en torno a la cuenca del río Wei, exterior al dominio Shang, y caracterizado por costumbres guerreras, los Zhou, instaurará la época de los principados, un período de feudalismo en la historia antigua de China. La tradición cuenta cómo el último rey de los Shang, Zhouxin, es sucedido por el rey Wu, primero de los Zhou, tras la batalla de Muye, que gana Wu, inspirado por el espíritu de su fallecido padre Wen. Esta usurpación, quizá arbitrariamente justificada en una pérdida de la voluntad del Mandato del Cielo hacia el rey Shang, debido a un comportamiento nada virtuoso, verificado en un cambio de la importancia de su clan por el de su esposa, y en diversas faltas de carácter ritual, supone el asalto legítimo al poder de Shang organizando el ejército y a través de otra serie de mecanismos burocráticos. Para asegurar el dominio sobre los antiguos territorios de los Shang o Yin, los Zhou acabarían ubicando al frente de las ciudades a miembros de su linaje o de familias aliadas. La historia tradicional, que parece ser confirmada por al arqueología, nos señala un período de expansión entre el siglo XI y IX: hacia el Gansu, el Xinjiang oriental y noreste de Shandong, y una etapa de luchas contra las etnias quanrong.
La historiografía tradicional divide la dinastía en dos etapas: Zhou del oeste, con capital en Zhouzong, en la región del río Wei, entre el fin del siglo XI y el año 771 a.C., y Zhou del este, con capital en Zhengzhou, cerca de Luoyang, en Henan, hasta el comienzo de mandato imperial de Qin en 221 a.C. Esta última etapa dinástica se subdivide, a su vez, en período de Primaveras y Otoños (Chunqiu, 771-484 a.C.), nombre recibido a partir de los Anales del reino de Lu en Shandong, momento en que se independizan algunos estados feudales, como Song, Qi, Chu o Jin, y período de los Reinos Combatientes (Zhanguo, 484-221 a.C.), una época de incesantes luchas entre diversos estados feudales, que precede a la unificación imperial del año 221 a.C.
En términos genéricos esta época corresponde a la presencia de un mosaico de estados surgidos de los antiguos feudos de nobles de la etapa Shang. El poder nominal familiar Zhou es relativamente precario frente a un sistema feudal en el que los reinos poseían sus propios ejércitos y sus territorios estaban amurallados. Buena parte de lo que conocemos de la dilatada dinastía Zhou proviene de una crónica llamada Tradiciones de Zuo (Zuozhuan), recopilada entre los siglos V y IV a .C., que nos permite reconstruir, con la inestimable ayuda de otras fuentes escritas y de la arqueología, el tipo de sociedad de los principados chinos. La base fundamental es una jerarquía de dominios y cultos familiares que presenta en la cúspide el dominio real y el culto a los antepasados. El rey lleva ahora el título de Tianzi o Hijo del Cielo, por que ha recibido directamente su mandato del Señor de Arriba, a quien sólo él tiene el derecho de ofrendar sacrificios. En cada ciudad el poder es ostentado por familias cuya fuerza se fundamenta en la posesión de carros, en sus privilegios religiosos, en sus vínculos con la casa real y en la posesión de emblemas. Los territorios se extendieron al modo de un enjambre: el sistema de feudo, que permitía entregar a una familia noble un poder militar y religioso sobre un dominio perfectamente delimitado, cuya cohesión se garantiza a través del ordenamiento jerárquico de los cultos familiares. La organización de los diversos principados (guo, ciudad rodeada de muralla), asemeja la de la casa real: alrededor del jefe del principado, que lleva el título de señor (gong), se encuentran los barones (daifu) y los grandes oficiales (qing). Ahora, en definitiva, ya no priva la soberanía religiosa o guerrera de los reyes, aunque siga siendo una costumbre recurrir a ellos para arbitrar litigios o apoyarse en su autoridad moral. La dispersión geográfica que, lógicamente, acentúa las diversidades regionales, y la tendencia de los principados a engrandecerse, formando grandes unidades políticas, modificará el equilibrio previo, hasta precipitar la unificación imperial.
En el período de Primaveras y Otoños, las incursiones de algunas poblaciones bárbaras de la China septentrional, ayudaron a que los príncipes de algunos de los reinos más poderosos, como Jin o Qi, se convirtieran en jefes de confederaciones de estados y en protectores de muchos reinos, dando lugar a la proliferación de las hegemonías o ba. Este mecanismo servirá para que los reinos más poderosos impongan su voluntad a los más débiles. Las condiciones geográficas favorables de algunos Estados y la preponderancia de factores militares en una sociedad cuyas bases eran rituales, afectarán las relaciones tradicionales y apoyarán confrontaciones y usurpaciones que preludian las guerras del período de los Reinos Combatientes, anunciando la concentración de poder en unas únicas manos, aquellas militarmente más poderosas, y la formación de un estado centralizado de carácter imperial.
Este período, y en parte también el siguiente, es, de modo irónico, intelectualmente muy fértil, pues es el momento de surgimiento de las escuelas de filosofía más relevantes de la historia china antigua, entre las que destacan la escuela confuciana, que será el fundamento de rujia o la Escuela de los Letrados, y que empezará a consolidar, a partir de una mayor preocupación por un pueblo necesitado frente al servicio tradicional de los dioses, un racionalismo y un humanismo que ensalza al hombre como mediador entre el Cielo y la Tierra; Mozi, cuya pretensión era crear una sociedad igualitarista, basada en la ayuda y solidaridad mutuas y en la dedicación al bien común, condenando el lujo, la acumulación de riquezas o la guerra; los legistas o legalistas (fajia), que establecen que el poderío y la riqueza del Estado descansa en las instituciones político-sociales, y en el sometimiento de los súbditos a la soberanía de la ley escrita, imperativa y objetiva, que arrincona las bases tradicionales de antaño; y las corrientes que conoceremos como “taoístas”, tanto aquellas “religiosas” como las “filosóficas”, estas últimas representadas por el mítico Laozi y por el relativista Zhuangzi (daojiao y daojia, respectivamente), que propugnan, a partir de tradiciones mágicas arcaicas, un ideal de vida autónoma, natural, libre, en armonía con la naturaleza, y la práctica de procedimientos que permitan acrecentar la potencia vital y alcanzar la inmortalidad, entre otras varias. Algunas de estas escuelas enviaban a sus aprendices y discípulos a las capitales para aconsejar a aquellos nobles acosados por grupos bárbaros o por otros nobles feudales más poderosos, de modo que algunos se convirtieron en eficaces e influyentes asesores de corte.
A pesar del sistema de principados imperante, empezamos a vislumbrar en esta época una economía basada en el dinero que, relativamente, sustituye al antiguo concepto de riqueza, fundamentado en la propiedad del suelo y en el trabajo. En este ámbito económico y social, no debemos olvidar que los artesanos en las ciudades trabajarán para cubrir las necesidades de la clase dirigente, conformada por la realeza, los nobles guerreros y los funcionarios de la corte, que configuran un sistema patriarcal y hereditario, mientras que los campesinos serán los que laboren en las tierras de los nobles feudales. En los siglos IV-III a.C., finalmente, una etapa de rápido desarrollo económico y de grandes invenciones técnicas, como las intensas roturaciones, una agronomía desarrollada, el desecamiento de zonas pantanosas y el drenaje de salinas, además de las obras de irrigación, que propician la puesta en cultivo de nuevas tierras, contribuirá, decisivamente, al reforzamiento del futuro poder central, pues proporcionará al nuevo líder la posibilidad de liberarse de la tutela de las grandes familias y la adquisición de nuevos recursos regulares, a la vez que se asegurará el control directo sobre la población campesina, que ya no dependerá, como en la antiguas ciudades, de la alta nobleza.
*Este ensayo se publicó, con algunos detalles añadidos, en la Revista de Arqueología española.

19 de diciembre de 2007

Interpretación y significado del arte parietal paleolítico

En el cuadro que a continuación se presenta se resumen las diversas teorías interpretativas que tratan de desentrañar el significado y sentido de la pintura parietal del Paleolítico Superior. No podemos descartar la posibilidad de que varias de estas interpretaciones sean, en cierta medida y para determinados ámbitos, probablemente válidas, lo que significa que no son, necesariamente, excluyentes.
Prof. Julio López Saco

13 de diciembre de 2007

Fuentes: Papiro Egerton 2

Fragmento 1

itoi nomikontatonp [.] a aprassmonkaimheme[......] aiopoieipwspoi [......] proVa [..] contastoulaou [..] papentonlogontouto [.......] erauasgrafaV enaisu meisdozwhnecein ekeinaiei [.......] inurousaiperiemou mhd [.......]
tiegwhlqonkathgo [.......] hsaiprostonpramou estinopwnu mwnmw eisonhlpikate a [...] twndelene [.......] oidamenotimweloqV [...] sedeoukoidamenapokriqeisoiheinunkathgoreitai

Fragmento 2

[........]w [.......][santeV taV] liqouV omou li[qasw]si[........]ton kai epebalon [.....]cei[raV] autwn ep auton oi [arcon-]teV [in]a piaswsin kai par[........][............] tw oclw kai ouk e[dunanto]auton piasai oti oupw e[lhluqei][...]wn apeneusen ap a[utwn]kai [i]dou leproV proselq[wn autw]legei didaskale Ih(sou) le[proiV sun-]odeuwn kai sunesqiw[n autoiV]en tw pandoceiw el[................]kai autoV egw ean [o]un [su qelhV]kaqarizomai o dh k(urio)V [efh autw]qel[w] kaqarisqhti [kai euqewV][a]pesth ap autou h lep[ra legei]de autw o Ih(souV) [?] pore[uqeiV seau-]ton epideixon toi[V iereusin]kai anenegkon [peri tou ka-][q]arismou wV pro[s]e[taxen Mw(ushV) kai][m]hketi a[ma]rtane...

Este papiro, abreviado PEg 2, está formado, en realidad, por un grupo de cinco pequeños fragmentos, bastante dañados, que ocupan dos folios y medio, referidos a una de las más conocidas colecciones de dichos de Cristo, si bien no pertenecen a ninguno de los Evangelios convertidos en canónicos por la Iglesia. Cuatro de estos fragmentos se encuentran en el Museo británico londinense, con número de inventario P. Lond. Christ. 1, y el restante en el museo de la ciudad alemana de Colonia ( P. Köln inventario 608, nº 255 ).
Se trata de un papiro, de origen desconocido, escrito en griego hacia el año 200, descubierto en Egipto, adquirido a través de un tratante de antigüedades y publicado por primera vez en 1935. Según la crítica especializada, si se corre el riesgo de definir la obra original a partir de las cuatro pequeñas perícopas inconexas conservadas, una conclusión podría ser que se trata de un evangelio aglutinado a partir de tradiciones fragmentarias y heterogéneas cuya conclusión era un relato de la pasión de Cristo. En el caso que nos concierne trabajaremos, exclusivamente, con el fragmento 1.

Traducción del Fragmento 1

…a los Legisladores[1]:”…todo aquel que actúa contrariamente a la Ley, pero no contra mí…lo que hace como lo hace”. Para los gobernantes del pueblo dijo lo siguiente, “buscad las escrituras en las cuales vosotros creéis tener vida; esas dan testimonio ( fehacientemente ) sobre mi. No piensen que yo vine para acusarlos ante mi padre[2]. Allí hay uno que los acusa, inclusive Moisés, en quien han depositado su esperanza[3]”.
Y cuando ellos dijeron: “creemos ( nosotros sabemos ), que Dios ha hablado a Moisés[4], pero en cuanto a ti ni sabemos de donde vienes[5]
Jesús respondió y les dijo: “Ahora la acusación es levantada en contra de vuestra incredulidad con respecto a aquellos a quienes él llevó como testigos. Porque si hubiesen creído a Moisés, deberían creerme a mí puesto que es sobre mí que él escribió a vuestros padres”[6].
O si bien ahora acusarte.

Traducción del Fragmento 2

…para recoger piedras y juntos apedrearlo[7].
Entonces los líderes pusieron ( arrojaron ) sus manos sobre él para entregarlo a la multitud. Pero no estuvieron en capacidad de arrestarlo ( a él, pues la hora de ser aprehendido no había llegado todavía )[8]. Pero el Señor se escapó de ellos[9].
Y mirando ( he allí ) un leproso que se dirigía hacia él, éste le dijo: “Maestro Jesús, mientras estuve viajando con leprosos y comiendo con ellos en el albergue ( siempre llegué a ser un leproso[10] ). Si, por lo tanto, es tu voluntad, yo me purificaría”.

Notas

[1] Entiéndase maestros de la ley.
[2] En el original griego dice, literalmente, “contra mi padre”. En la última frase de este párrafo el texto inglés que traduce el orignal difiere un tanto del griego.
[3] El texto completo puede verse en el Evangelio de Juan, cap. V, 45, 3, donde se dice mh dokeite oti egw kathgorhsw umwn pros ton paterar estin o kathgorwn umwn Mwushs, eis on umeis hlpikate.
[4] Cf. el Evangelio de Juan, cap. IX, 29, 1: hmeis oidamen oti Mwusei lelalhken o qeos, touton de ouk oidamen poqen estin apekriqh.
[5] En el texto en griego dice: “no sabemos darte respuesta”.
[6] Todo este párrafo no existe en el texto original griego.
[7] En el fragmento griego dice…” las piedras”, y luego, apedrear, o en tiempo futuro, apedrearé.
[8] Estas palabras entre paréntesis sólo están presentes en el texto antiguamente traducido al inglés.
[9] En griego, “se alejó de ellos”.
[10] Palabras entre paréntesis que están ausentes en el original griego.




Prof. Julio López Saco