31 de agosto de 2009

Mapas antiguos de ciudades de Asia I: Constantinopla

Mapa arcaico de la antigua Constantinopla o Bizancio, en Turquía; Braun Hogenberg. Universidad Hebrea de Jerusalén.
Prof. Dr. Julio López Saco

3 de agosto de 2009

Pensamiento chino de la antigüedad: Huanglao y Jixia

Escuelas de pensamiento chino: Huanglao y Jixia
Prof. Dr. Julio López Saco


Huanglao es el nombre de una Escuela norteña de pensamiento, establecida en el país de Qi, en época dinástica Han. Reúne los nombres del Emperador Amarillo, Huangdi, patrón del daoísmo, y Laozi, al que se le rendía culto. Esta relación vinculante supone que el mítico emperador representaba el ideal del reinado perfecto, el arte del gobierno ideal, asociación que le hizo perder, con el tiempo, ciertos atributos mágicos y mitológicos que encarnaba en períodos más arcaicos. Se trata de un ejemplo palpable de aplicación de las ideas daoístas al ámbito político. Huanglao preconiza la renuncia a las riquezas, la necesidad de poner en práctica recetas y ejercicios que propicien la inmortalidad, así como el arte de gobernar siguiendo la no acción (wuwei), la no intervención ni alteración del fluir natural. Esta corriente intentaba adaptar los principios más trascendentes de Laozi y Zhuangzi, integrándolos en la sociedad humana de modo concreto y haciéndolos acordes con nociones chinas muy pragmáticas, fundamentalmente, la preocupación de que los juicios y decisiones políticas coincidiesen lo más fehacientemente posible con la realidad socio-política existente.
Jixia es el nombre que recibió una academia en la que proliferaron diversas escuelas de tendencia naturalista. Fue fundada en el siglo IV a.C. por el rey Xuan del estado de Qi, quien acogió a muchos intelectuales ilustres, entre los que se encontraban Mengzi, Xunzi, Zou Yan y Gongsun Long. Sus actividades y modos de pensar están estrechamente relacionados con el pensamiento Huanglao. La academia, localizada en la ciudad capital del reino Qi, llamada Linzi, se constituyó para servir como un mecanismo de atracción del talento intelectual que conferiría prestigio a los gobernantes Qi. Además, ejerció el rol de cantera de hombres de mérito óptimos para el grupo de funcionarios del Estado. Aquí, los hombres jóvenes se ponían a la orden de un maestro para ser instruidos en alguna tradición que les confiriese fama o logros intelectuales. Entre las escuelas de pensamiento que florecieron en la academia se encuentran, como se ha señalado, las naturalistas, entre las que destacan el naturalismo yin-yang, que entiende al Universo como una red de fuerzas interactivas, y la escuela de Qi, cuyos pesadores especulaban acerca de la naturaleza del Universo focalizándose en el papel desempeñado por la energía qi.

21 de julio de 2009

Arqueología dinástica en China: Xia

Después del mítico período de los Tres Augustos y los Cinco Emperadores, se encuentra la considerada primera dinastía, Xia, ubicada cronológicamente entre los siglos XXI al XVI a. C. Esta “dinastía” sigue envuelta en las brumas mitológicas, pues no presenta constatación histórica segura, si bien algunos arqueólogos aseguran su existencia real. Sus 17 soberanos, según relata Sima Qian, establecieron las sedes de su gobierno en lo que hoy en día es el sur de la provincia de Shanxi y el occidente de la provincia de Henan. Después de controlar y poner fin a la inundación caótica y a las catástrofes que suscita, el héroe Yu, apoyado por diversas tribus, funda esta primera dinastía china. Debido a la escasez de documentos, ciertos historiadores ponen en duda la existencia de esta dinastía. No obstante, basándose en los detallados datos genealógicos incluidos en Shi Ji de Sima Qian los arqueólogos se afanan en encontrar restos que ayuden a esclarecer la certeza del período. Con anterioridad a las excavaciones de 1928, en yacimientos de la edad del bronce en Anyang, provincia de Henan, no había indicios arqueológicos de la existencia de los Xia. Pero, desde entonces, numerosas excavaciones modernas parecen confirmar la existencia de una cultura del bronce que podría identificarse con los Xia. En 1959 se excavó un yacimiento en Erlitou, en la ciudad de Yanshi (Henan), en donde se encontraron dos grandes palacios y que se piensa pudo ser la capital de esta dinastía. La mayoría de las herramientas desenterradas en el yacimiento arqueológico de Erlitou son de piedra, hueso y cuerno. No se han hallado grandes piezas de bronce, aunque sí abundantes cuchillos, punzones, puntas de flecha, vasijas de vino y otras herramientas, armas y diversos recipientes. Asimismo, se han descubierto talleres de fundición, moldes de cerámica, objetos de jade, adornos e instrumentos musicales. Todo ello demuestra que ya existía la división del trabajo en la cultura de Erlitou. En la “dinastía” Xia se elaboró el primer calendario chino, en el que se computan los doce meses según la posición de la Osa Mayor, se ofrecen explicaciones sobre astrología e, incluso, se determinan las labores agrícolas y actividades políticas más convenientes para cada mes. Con independencia de la verosimilitud de las historias legendarias sobre los soberanos Xia que aparecen escritas en crónicas posteriores, como la mencionada de Sima Qian, podríamos considerar la civilización Xia como un periodo evolutivo de transición entre las culturas del neolítico septentrional, como Longshan, y la sociedad urbana, militar y del bronce de los Shang. La interpretación marxista de la historia, habitual y sistemática en la República Popular China, argumenta que la sociedad Xia siempre se consideró, sin datos fehacientes de ninguna clase, una sociedad de corte esclavista. El territorio “controlado” por los Xia abarcaría, tentativamente, como se ha dicho anteriormente, la actual provincia de Henan un sector del occidente de Shandong y parte del sur de Hebei.
Prof. Dr. Julio López Saco

15 de julio de 2009

Santuarios Han: Wu Liang

Wu Liang fue el santuario funerario de la familia Wu, nombre que deriva, de acuerdo a una inscripción encontrada en el propio recinto, de un remoto y famoso ancestro: Wu Ding, el cuarto monarca Shang, que gobernó desde la ciudad de Anyang. Este recinto funerario, santuario ancestral (zi), está localizado en el condado de Jiaxiang, en la provincia de Shandong. Los miembros de esta familia se desempeñaron como oficiales o funcionarios de grado medio en las instituciones gubernamentales de finales de la dinastía Han, concretamente, entre los años 147 y 168. El santuario, espléndidamente decorado con bajorrelieves, fue estudiado ya desde el siglo XI, y desde esa época hasta la actualidad, ha sido objeto de intermitentes investigaciones por parte de eruditos chinos, japoneses y occidentales. La temática en él representada, lo que le confiere su justa fama, valor e importancia iconográfica y simbólica, comprende un extenso rango de temas vinculados con la mitología daoísta y la historia confuciana. Se pueden distinguir cuatro grandes grupos temáticos: los emperadores legendarios, en hornacinas individuales, en posición semi-perfilada, y con inscripciones en el margen izquierdo, escenas que ilustran famosos cuentos confucianos, en especial aquellos en los que se destaca el valor de la piedad filial, una serie de escenas de la historia pre-Han y unas cuantas relativas a personajes y relatos propios de la mitología daoísta.
Presentamos una imagen de un panel del santuario.

Prof. Dr. Julio López Saco

10 de julio de 2009

Necrópolis Shang en China: Mawangdui y Xibeigang




Mawangdui es la denominación que corresponde, presuntamente, a la tumba del rey Ma (aunque mawang es una deformación de ma'an, silla), localizada en el suburbio oriental de la ciudad de Changsha, en la actual provincia de Hunan. Estas sepulturas de época imperial son una fuente arqueológica de inestimable ayuda para el estudio y comprensión de la vida y costumbres de la dinastía Han Occidental (206 a.C.-9). Sus tres tumbas, excavadas entre 1972 y 1974, corresponden a una suerte de panteón familiar, la del marqués de Dai, Li Dang, la señora Dai, y su hijo, cuyas fechas de inhumación se sitúan entre 186 y 168 a.n.e. De todos los objetos allí encontrados se destacan una banda funeraria pintada y un grupo de libros en seda cuyos contenidos giran en torno a la filosofía antigua, la historia, la ciencia, la tecnología y la medicina, incluyendo entre ellos diversos rollos manuscritos relacionados primordialmente con la tendencia daoísta, un texto completo del clásico Yijing o Libro de los Cambios, y dos ejemplares del Daodejing. Entre los restos humanos los más relevantes son los de la señora, llamada Xin Zhui, esposa del primer ministro del estado de Changsha. Xibeigang es el nombre de un cementerio Shang, sobre la orilla norte del río Huan, en la región de Anyang (provincia de Henan), al norte de la villa de Houjiazhuang, que contiene los restos de ocho de los nueve últimos reyes dinásticos de la mencionada dinastía Shang. Las grandes sepulturas fueron realizadas con diversas rampas de entrada, orientadas en las cuatro direcciones cardinales, de ahí que su forma sea la de una cruz (ya), y se hayan considerado como posibles representaciones simbólico-funerarias del cosmos. Este recinto fue primeramente excavado en los años 30, luego en 1950 y, finalmente, a principios de los años 80. Una de las tumbas más antiguas quizá pertenezca al famoso rey Wu Ding. En muchas de ellas hay evidente presencia de sacrificios, incluidos los humanos. Muchas víctimas humanas (en un total que ronda los 5000 cuerpos) han aparecido sin cabeza, acompañados de cuchillos, hachas e, incluso, carros desmantelados y diversos animales. Xibeigang pudo haber sido el lugar donde se harían sacrificios a los ancestros que, naturalmente, no están enterrados aquí.
Las ilustraciones son: Banda funeraria de la señora Dai; símbolos Ya en bronce, y tumba 1001 de Houjiazhuang.
Prof. Dr. Julio López Saco





Programa Seminario Historia de la Cultura (Maestría Historia de las Américas)

Programa del seminario de Historia de la Cultura, en la Maestría en Historia de las Américas, que se va a impartir el venidero semestre, entre octubre del 2009 y marzo delñ 2010, en la Universidad Católica Andrés Bello.
UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO
INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS
MAESTRÍA EN HISTORIA DE LAS AMÉRICAS
Prof. Dr. Julio López Saco


SEMINARIO

IMAGEN Y MITOLOGÍA EN LA ANTIGÜEDAD PREHISPÁNICA EN CENTRO Y SUDAMÉRICA


OBJETIVO

El seminario busca analizar el establecimiento de las culturas más arcaicas en América central y del sur, sintetizar sus etapas iniciales y formativas a través de las fuentes arqueológicas e iconográficas, y estudiar sus comportamientos vertidos a través del tamiz de las pervivencias mítico-religiosas en el pensamiento de las sociedades históricas constituidas.

JUSTIFICACIÓN

Con este curso se pretende reseñar y estudiar, desde una óptica particular, la mitográfica, arqueológica e iconográfica, un período formativo imprescindible para la correcta comprensión de las primeras culturas americanas y algunos de sus diferentes logros a lo largo del desarrollo civilizatorio en mesoamérica y sudamérica. Se trata, por consiguiente, de establecer con claridad nuestras bases fundacionales “prehistóricas y protohistóricas” más arcaicas, tarea, hasta el día de hoy, muy poco o nada explicada y trabajada en los diferentes postgrados de las universidades de nuestro país.

FUENTES Y METODOLOGÍA

En función de la escasa existencia de fuentes prehispánicas pertenecientes a los períodos arcaico y formativo, y en virtud de que aquellas que destacan, como los códices a modo de biombo, fundamentalmente adivinatorios, corresponden, mayoritariamente, al período postclásico final (1250-1521), así como el texto Popol Vuh, probablemente la transcripción de un mucho más antiguo texto mitológico precolombino, nos abocaremos, en general, al manejo iconográfico de diversas vasijas pintadas, objetos en madera, hueso, piedra o metal, ciertos útiles y esculturas antropomorfas líticas, objetos de orfebrería, sitios arqueológicos, arquitecturas y algunas esculturas exentas y estelas.
En términos generales, nuestro límite cronológico, salvo algunas excepciones (en el caso de Incas y Aztecas), no sobrepasa el siglo X. Todo el material postclásico (iconográfico y textual) de las etapas de la conquista requiere un seminario propio que lo abarque de manera rigurosa y en profundidad.

CONTENIDO

1. Esencias del mito: lenguaje, símbolo y referente social.
2. Hermenéutica de la mitología: siglos XIX y XX. Búsqueda de una logo-mítica de la complementariedad.
3. La religión: primeros atisbos y funcionalidad psico-social.
4. Origen mítico y arqueológico-científico del poblamiento de América
5. Mesoamérica I. Período Formativo o Protoclásico: costa del Golfo de México y territorios de influencia olmeca

-Olmecas
-Cultura Xe
-Período Mamom
-Fase Tierras Largas

6. Mesoamérica II. Período Clásico: las culturas regionales (cuenca de México, valle de Oaxaca y costa del golfo de Veracruz)

-Teotihuacán
-Zapotecas-Monte Albán
-El Tajín / Cotzumalhuapa

7. Mesoamérica III.
- Mayas
- Mexicas-Aztecas

8. Culturas pre-incas del Perú

- Período lítico (12000-6000 a.e.)
- Período Arcaico (6000-1800 a.e.)
- Formativo (1800 a.e.-100)
- Período de los Desarrollos Regionales (100 a.e.-600): Vicús, Virú, Moche, Nasca, Tiahuanaco.
- Imperio Wari (600-900)
-Período de los Estados Regionales (900-1470): Lambayeque, Chimú

9. Imperio Inca

- Mitología y religión a través de sus manifestaciones estéticas

10. Culturas prehispánicas en Colombia

- Nariño, Tumaco, Calima
- San Agustín, Tierradentro, Tolima
- Tradición Zenú
- Taironas
- Muiscas

11. Mito y religión (repertorio iconográfico)

-mitología pre-mexica mesoamericana
-mitología maya
-mitología mexica / azteca
-mitología pre-inca e Inca
-mitología del oro colombiano


EVALUACIÓN

El estudiante hará efectiva su participación a través de su activa presencia en los debates sugeridos en las sesiones de trabajo, los comentarios que de algunos textos puedan llevarse a cabo, y en la realización de un ensayo final que contemple alguno de los puntos tratados en el contenido del seminario. La calificación final dependerá de la conjunción de estos factores.

BIBLIOGRAFÍA REFERENCIAL

Mito, teoría e interpretación

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Páginas Web

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Revista de Arqueología Mexicana patrocinada por el INAH. Página web que muestra una importante variedad de artículos en línea (versión PDF) y contiene un sugerente banco de imágenes.
www.mna.inah.gob.mx
Museo Nacional de Antropología de México
www.inah.gob.mx
Instituto Nacional de Antropología e Historia. Presenta breves reseñas y un recorrido por los diversos recintos arqueológicos.
www.famsi.org
Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos (FAMSI), Presenta una revista en línea.
museo.http://mexplaza.udg.mx/Museo/
Museo de las Culturas Prehispánicas (Puente Vallarte, Jalisco, México). http://www.uacam.mx/campeche/maya/maya.htm
Página de la Universidad de Campeche
http://museonacional.perucultural.org.pe/
Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú
http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm
Museo del Oro de Bogotá
http://museoarte.perucultural.org.pe/
Museo de Arte de Lima (MALI)

8 de julio de 2009

Mapa de India: división político-administrativa

La superficie de la Unión India es de 3.287.590 kilómetros cuadrados, conformándose como el séptimo país del mundo en extensión y el segundo en población. El territorio está rodeado por el Mar de Arabia en el Suroeste, el Golfo de Bengala al Este y el Océano Índico y Sri Lanka por el Sur. Ocupa la Latitud de 8º 4' a 37º 6' y está ubicada por completo en el hemisferio norte. La Longitud abarca desde los 68º 7' E a 97º 25' E. Desde el punto de vista orográfico se destacan, de norte a sur, el Himalaya, la llanura indo gangética, y las mesetas del Decán y de Malwa, flanqueadas por los Ghats orientales y occidentales.
Prof. Dr. Julio López Saco

7 de julio de 2009

Zheng He: el navegante chino

Zheng He: el navegante chino
recopilado por
Prof. Dr. Julio López Saco

Zheng He, cuyo apellido original era Ma, fue llamado cariñosamente Sanbao en su infancia. Era oriundo de Kunming, provincia de Yunnan. Nació en 1371 y murió en 1433, y era de nacionalidad hui. En 1383 fue secuestrado, convirtiéndose en esclavo familiar de Zhu Di, príncipe de Yan. En 1399 Zhu Di desencadenó un golpe de Estado conocido como Cambio Jingnan para usurpar el trono de todo el país. Como Zheng He contrajo méritos en el suceso, fue nombrado "Eunuco encargado de los asuntos interiores del Palacio". Se le consideraba como funcionario de alta categoría con el apellido otorgado "Zheng". Zheng He es el navegante más sobresaliente en la historia de China. Desde 1405 hasta 1433 realizó siete viajes a la cabeza de una gran flota a los mares del Oeste (en aquella época se llamaban mares del Oeste a las aguas al occidente de la isla Kalimantan). Llegó a diversas regiones de Asia y Africa a través del Sudeste Asiático y el océano Índico hasta el mar Rojo y las costas orientales de África. Dejó sus pisadas en más de treinta países, en regiones asiáticas y africanas. La magnitud de la navegación, la cantidad de sus tripulantes, la organización bien estructurada, las avanzadas técnicas aplicadas y el trayecto de navegación de su flota no tuvieron parangón en la historia de navegación del mundo.
Desde hace tiempo, la historia de los siete viajes a los mares del Oeste realizados por Zheng He, navegante de la dinastía Ming, ha sido uno de los puntos de interés de muchos conocidos periódicos, revistas, sitios web, expertos y eruditos. Zheng He pudo iniciar su viaje hace 600 años desde Taicang navegando hacia lugares lejanos con la ayuda del viento. Es cierto que todo esto se realizó gracias a invenciones chinas, como la brújula, pero fue igualmente importante el excelente diseño y construcción de naves de distintas clases. No olvidemos que hace seis siglos, la mayoría de los países del mundo veían la navegación por los mares y océanos como empresas arriesgadas. El poderío de la dinastía Ming de China era considerable, pero las poderosas flotas bajo el mando de Zheng He no buscaban demostrar el poderío de China en países extranjeros, sino hacer llegar los productos chinos como seda, porcelana, té, pintura y caligrafías, así como tecnologías avanzadas del país a cambio de pimienta, lino, artículos artesanales y otros productos locales. En todos los lugares a que llegó promovió las relaciones económicas y comerciales, acelerando los intercambios culturales armoniosos.
La China en los primeros tiempos de la dinastía Ming fue una potencia que se situaba en las primeras filas del mundo en cuanto a su poderío integral. Sin embargo, aplicaba una política diferente a la de los países europeos de la época de los grandes descubrimientos geográficos. La navegación de He introdujo en otros países asiáticos y africanos la cultura y las tecnologías de China en los terrenos de la arquitectura, pintura, escultura, vestimentas, artes religiosas, medicina y agricultura. Con los siete viajes que realizó a los mares del Oeste, Zheng He difundió los conocimientos científicos y tecnológicos de la nación china, sembró semillas de cultura y civilización, y tendió un puente de amistad para la comunicación mundial.
Más información en http://ve.china-embassy.org/esp

3 de julio de 2009

Iconografía y mitología del Dragón Chino III




La preponderancia actual del dragón chino reside en su presencia como uno de los animales en el zodiaco chino, en su destacado rol cósmico y emblemático, a través del cual es considerado como uno de los cuatro guardianes celestiales y de los confines del territorio, al lado del fénix rojo, el tigre blanco y la tortuga y sierpe negras, y en su empleo habitual en festivales y bailes conmemorativos, como el que se lleva a cabo con motivo de la celebración del año nuevo chino, en donde se incluyen varias danzas con muñecos o con personas ataviadas en un dragón de tamaño real, quienes hacen movimientos coreografiados acompañados de música. En algunas costumbres populares el dragón ha mantenido una presencia estimable. Es el caso de la danza del dragón y de la carrera de botes del dragón. La primera se lleva a cabo en el Festival de Primavera y en el Festival de las Linternas (el 15 de enero del calendario lunar), cuando la gente elabora una enorme figura con bambú y papel para propiciar el buen tiempo y las buenas cosechas, además de servir como espectáculo lúdico y de entretenimiento. El segundo, se realiza en el Festival Duanwu, el día 5 de mayo del calendario lunar, en ríos o lagos del sur de China. En botes en forma de dragón, se celebran carreras entre aldeas vecinas o entre equipos de diferentes condados y hasta de provincias distintas. Además, en las artes marciales también ejerce una relevante acción estilística, pues sus movimientos sirven para describir una serie de técnicas basadas en la agilidad y la astucia.
En la actualidad, muchas versiones de mitos de dragones se han transmitido oralmente entre diversos grupos étnicos: entre los Miao del suroeste de China, se cree que un dragón divino creó los seres humanos; entre los Bai, un dragón dio nacimiento a una pareja que conformaría los ancestros de la humanidad. Además, muchas historias de dragones han colmado el folclore y las leyendas populares. En regiones del noroeste y centro de China, entre las gentes del grupo mayoritario Han, es muy popular la historia del viejo Li de cola corta, un dios dragón que tenía un cola minúscula porque su padre, en un ataque de furia se la cortó cuando era un bebé. En definitiva, la influencia del dragón ha quedado profundamente enraizada en varias facetas de la cultura y la sociedad chinas, tanto en la tradición literaria como en la oral. Muchas personas en la China de hoy, siguen rezándole al dragón, en diversos rituales, para que propicie la lluvia en los períodos de sequía. Hoy en día, la gente común se identifica como descendiente de dragones míticos, hecho que supone considerar la mitología como un referente ejemplar del pasado y la aceptación de la presencia de esta criatura en el imaginario como un poderoso símbolo de identidad cultural y étnica en el seno de la contemporaneidad china.
Mostramos otras tres imágenes vinculadas con los dragones chinos. La primera corresponde a una túnica con motivos de dragones, del siglo XVII; la segunda muestra a una carpa que se ha transformado en dragón, también datada en el siglo XVII, en época dinástica Ming. Hoy se encuentra en el Museo de Arte de Phoenix, Estados Unidos; y la tercera muestra una moneda kang xi, con motivo del dragón y el fénix. También se fecha en el siglo XVII.
Prof. Dr. Julio López Saco

1 de julio de 2009

Iconografía y mitología del Dragón Chino II







A pesar de su aspecto feroz, el dragón chino no suele ser malvado, y se asocia con el oriente, la luminosidad del sol, el agua, los ríos y la tierra. El dragón personifica el concepto yang-masculino y se relaciona con el tiempo como propiciador de la lluvia fértil y el agua en general. Su equivalente femenino-yin es el fénix, símbolo de la emperatriz. Del mismo modo, los dos dragones en pugna, representados uno enfrente del otro, constituyen las fuerzas yin-yang, los poderes celestiales y terrenales contrarios pero complementarios. Entre ellos puede encontrarse la perla de brillo nocturno (esencialmente la luna), una bola de dragón o perla llameante que sugiere el trueno o al satélite terrestre como propiciador de lluvia.
Con independencia de su carácter de criatura mítica, existen abundantes descripciones sobre su figura en documentos clásicos y en la tradición oral. Se establece, de modo genérico, que existen diversas variedades de dragones: aquellos con escamas, llamados Jiao Long, los que poseen cuernos, o Qiu Long, y los que no los tienen, denominados Chi Long. Entre sus atributos se encuentra la capacidad de dar nacimiento a nueve variedades de descendencia, bastante disímiles a las formas draconianas, tanto en apariencia y naturaleza como en habilidad. Quizá esa “descendencia” corresponda, en realidad, al menos en las versiones populares, a las habilidades y destrezas propias del dragón. Se destacan Bixi, apropiado para transportar objetos pesados y, a menudo, esculpido en los basamentos de los monumentos de piedra; Chiwen, capaz de mirar a largas distancias; Taotie, destacado en su capacidad de beber agua, de modo que su imagen suele ser esculpida o pintada sobre puentes para prevenir inundaciones catastróficas; Yazi, ágil en la lucha, por lo que su figura se representa en los mangos de espadas; Bian, que persigue a los criminales, motivo por el que su imagen decora las puertas de las prisiones; Suanni, asociado con el fuego y el humo, por lo que su imagen suele ornamentar incensarios; Baxia, al que le encanta el agua, por lo que también suele representársele en los tajamares de los puentes; Jiaotu, al que disgusta que los demás entren en casas ajenas, de manera que su imagen se ubica en las entradas de las casas; y Pulao, dedicado a la música, lo que propicia que este dragón decore frecuentemente campanas. El más antiguo conocido poseía tres garras, antecedente seguro del dragón japonés, llamado Tatsu, fuerte entidad mítico-espiritual que desata las tormentas, y uno de los más comunes tenía cuatro, relacionadas cósmicamente con la forma de la tierra (cuadrada), y vinculadas con los orientes principales. Este dragón, el más común, denominado Mang, simboliza, en consecuencia, los poderes temporales, y era iconográficamente empleado por cortesanos y nobles en la decoración de sus casas y jardines. Sólo el dragón de cinco garras, generalmente amarillo o dorado, se identificaba con el emperador, apareciendo copiosamente representado en las vestimentas reales, espejos, insignias, o en los ornamentos decorativos de los palacios imperiales. Incluso el trono imperial era llamado Trono del Dragón, y durante las postrimerías de la dinastía Qing (1644-1911) el mítico animal fue adoptado incluso como bandera nacional. Uno de los más clásicos es el denominado long (término generalizado para dragón en chino), que suele ser representado con una perla en llamas entre sus garras, una posible alusión lunar relacionada con la fertilidad, aunque también, en particular para budistas y taoístas, sería la perla que concede lo deseado, representando, así, la iluminación, la perfección y la sabiduría. Este dragón que persigue la perla, generalmente imperial, y que orienta su cabeza al sur y las garras al norte, se convertirá en un motivo ornamental característico de la vestimenta imperial y del atuendo de los altos dignatarios de la corte. Cuando el animal traga la perla se representa el menguante lunar, y cuando la escupe, la luna creciente. La asociación del dragón con el poder imperial (desde el período dinástico Han), surgió de la reivindicación de los reyes como hijos del cielo y como encarnaciones del dragón divino, vinculación que fortalecía la imagen sacra y la integridad de la realeza a los ojos del pueblo común. La imagen empezaría, de este modo, a ser empleada profusamente como ornamento de ropajes, casas y diversos artículos de uso cotidiano, siendo prácticamente monopolizada por los emperadores, particular situación que no sufrió modificación alguna hasta el fin de la época imperial china, en 1911.
Se pueden distinguir varios tipos clásicos de dragones, entre los que destacan Tianlong o dragón celestial, protector del Cielo y espíritu vital; Shenlong, dragón espiritual celestial, que incita la lluvia fértil; Fucanglong o dragón de los Tesoros ocultos, capaces de intervenir en el destino de los hombres; Dilong, dragón subterráneo, de la tierra, pero también de los arroyos; Yinglong, el dragón alado; Huanglong, dragón amarillo quien emergió de las aguas del Rio Luo para enseñar a Fuxi los elementos clave de la escritura china, y el dragón Li, sin cuernos, que vive en el mar, domina las profundidades y se asocia con los eruditos.
Un derivado cultural de la figura del dragón es el rey dragón, dios popular en las creencias chinas influenciadas por el budismo, pues esta imagen no apareció en China hasta la dinastía Han Oriental, momento en el que la doctrina budista penetró en la región. Este dragón divino budista, propiciador de la lluvia, fuente vital para la sociedad agraria, pudo derivar de la deidad serpiente Naga india. Los taoístas, en imitación, crearon sus propios reyes dragones para paliar las necesidades de la gente común y atraer, de paso, seguidores. La gente empezó a creer que cada río, fuente o lago era un rey dragón reinando, factor que motivó la erección de santuarios y templos para contenerlos y rendirles culto. Aunque diferentes en poder, rango y habilidades, acabaron todos ellos siendo adorados como divinidades en diferentes áreas.
Mostramos otra serie de imágenes para acompañar el texto. La primera imagen corresponde a una insignia imperial Qing, del siglo XVIII; la segunda muestra un dragón celestial sobre una túnica de seda de un mandarín. Se data en el siglo XIX, también en época Qing; la tercera representa un dragón chino sobre madera, del siglo XIX, que hoy se encuentra en la Biblioteca de las Artes Decorativas de París y; finalmente, la cuarta ilustración corresponde a un dragón imperial de la mencionada etapa dinástica Qing (1644-1912).
Prof. Dr. Julio López Saco



30 de junio de 2009

Iconografía y mitología del Dragón Chino I








Esta criatura mítica, controladora de la lluvia, ríos y mares, ayudante de héroes y símbolo del poder y la energía divina, es uno de los actores destacados dentro de la mitología china y la religiosidad popular. El dragón chino*, símbolo de energía primordial, es considerado una fuente de poder, especialmente positiva, en tanto que simboliza la capacidad humana de combinar las fuerzas naturales con intenciones creadoras. Representa el poder espiritual elevado, lo sobrenatural y el infinito, pero también simboliza el cambio, la transformación y, en consecuencia, los ritmos de la naturaleza. En la imaginería popular el dragón vuela en el cielo, fabrica nubes con su aliento y tiene habilidades milagrosas. Su arcaico poder procede en China de la ancestral consideración de las cimas montañosas como el dorso de un dragón dormido, que en cualquier momento puede despertar, y de que en la naturaleza podemos encontrar, y rastrear, ciertos senderos energéticos o líneas de dragón, que se señalaban como lugares especialmente propicios. La práctica de esta geomancia, todavía hoy frecuentemente empleada, facilitó la construcción de tumbas para el descanso eterno de los emperadores. Es muy probable que el origen de los dragones chinos se encuentre en la unificación de diversas tribus con sus respectivos tótems durante el neolítico y la edad del bronce, como parece haber ocurrido en la conformación de la semi-mítica dinastía Xia. De hecho, la expresión “descender del dragón” es utilizada, en ocasiones, como una seña de identidad étnica. Culturas neolíticas significativas, como Yangshao, Hongshan y Liangzhu emplearon su imagen en objetos de jade y otros materiales. Algunos ejemplos de dragones y tigres fueron desenterrados en tumbas como las del cementerio Xishuipo, en la provincia de Henan, datado en 6400 a.e. Su imagen, vinculada con animales reales, como la serpiente, los cocodrilos y hasta los peces, se sistematiza en el época Han (206 a.C-220), momento en que es descrito como un ser con cuerpo de sierpe, con escamas, cuernos y ojos demoníacos. Uno de los prototipos del dragón lo identifican con el cocodrilo o con el cauce de un río, aunque bien pudiera ser el recuerdo de las imágenes mezcladas de diferentes animales, como la serpiente, el ciervo o el caballo, lo que redunda en la mencionada idea de que su esencia se encuentra en la combinación de tótems que originalmente pertenecían a diferentes tribus que acabaron integrándose en el arcaísmo chino. En todos los casos, de hecho, desde un punto de vista semántico, iconográfico y mítico-simbólico, el dragón se emparenta muy cordialmente con la serpiente, de la que es prácticamente indistinguible. Su forma, híbrida con cuerpo humano, muy presente en el arte y la literatura, se hizo patente en imágenes de personajes míticos como Nüwa y Fuxi, Pangu, Yan Di, o en la parafernalia militar de Huangdi o Emperador Amarillo. En el Shanhai Jing (Libro de los Montes y los Mares) y en el Houhanshu (Historia de la Dinastía Han Oriental), del siglo IV, aparecen algunos dragones famosos. Uno de ellos es el dragón que responde (Ying Long), quien ayudó a Huangdi en su lucha con el monstruo Chiyou; otro es Zhulong o Zhuyin (dragón antorcha), quien compuso el universo con su cuerpo. En estos textos, muchas historias míticas conectan héroes con dragones para explicar su milagroso y mágico nacimiento, lo que significa que muchos de esos personajes heroicos, como Yao, Huangdi, Shennong o Shun, heredaron los poderes del dragón. En el Zuozhuan o crónica de Zuo, de Zuo Qiuming se mencionan historias de domadores de dragones, personas que eran capaces de controlarlos, entenderlos y educarlos, hasta convertirlos en servidores reales. No obstante, no debemos olvidar que algunos dragones no desempeñaron roles benéficos para la humanidad, sino que fueron perjudiciales y trajeron desastres a las comunidades. Es el caso del dragón negro, muerto por Nüwa, que causó un cataclísmico diluvio que sólo la diosa pudo detener.
Las imágenes que presentamos corresponden a una vasija Pen de época Shang, con ornamento de dragón, del siglo XII a.C; a otra vasija Pen con dragón, datada entre los siglos XIII y XI a.C., de época Shang; a un hacha ceremonial Yue, con motivo de sierpe o dragón, de Anyang, dinastía Shang; y a un par de amuletos en forma de espada con la presencia de dragones alrededor de caracteres escritos.
Prof. Dr. Julio López Saco
*La serie que aquí comenzamos, que consta de tres partes, forma parte de un trabajo que será publicado en los próximos meses en la Revista de Arqueología que se edita en España.


29 de junio de 2009

Pintura clásica china II




Mostramos otras tres ilustraciones referentes a la pintura china clásica. La primera es una obra clásica de pájaros, de Lu Ji, de la dinastía Ming; la segunda imagen corresponde a otra pintura de pájaros, en este caso de Lin Chun, de época Song, mientras que la tercera y última pertenece a Ren Bonian, de época dinástica Qing.
Prof. Dr. Julio López Saco


26 de junio de 2009

Literatura antigua de Asia: Poesía Zen II

Es la Mente la que engaña a la Mente,
pues no hay otra Mente.
Oh Mente, no te dejes
Engañar por la Mente


Los deseos presentes en la mente, incluyendo el de liberarse de cualquier deseo, interfiere en la espontaneidad armónica interna. Existe una mente verdadera o absoluta, pura y libre, y otra relativa, que mancha pero también limpia a la primera, siendo la verdadera la base de todas las realidades.
Prof. Julio López Saco

25 de junio de 2009

Pintura clásica china I




Destacamos aquí varios ejemplos de pintura clásica china. El primero es una obra de Zhao Mengfu, de época dinástica Yuan; el segundo corresponde a una pintura de Su Hanchen, de la dinastía Song, mientras que el tercero es una obra de Xu Wei, de época dinástica Ming.
Prof. Dr. Julio López Saco


23 de junio de 2009

Arqueología en India: Universidad de Nalanda




En la región de Bihar (India), cerca de Patna y Bodh Gaya, se hallan los vestigios de la Universidad de Nalanda, fundada en el siglo V, en un antiguo lugar principal de peregrinaje. Nalanda fue, hasta el siglo XII, el principal centro de erudición budista. De hecho, contaba con una biblioteca de varios millones de manuscritos de incalculable valor, perdidos tras el saqueo musulmán. La tradición menciona la presencia del Buda y de discípulos como Sariputra y Moggallana, así como personajes relevantes en el budismo, como Naropa (que llevó el budismo a Tíbet), y Padmasambhava. El recinto cuenta con estupas y pequeños monasterios donde los monjes vivían y estudiaban, convirtiéndose así en un gran centro de aprendizaje. Uno de los visitantes más notables fue el peregrino chino Xuanzang, que permaneció allí un lustro durante la séptima centuria de nuestra era. Algunos han dicho que el centro pudo acoger unos diez mil estudiantes y cerca de tres mil profesores. Los reyes gupta patrocinaron algunos de sus monasterios, construidos en estilo arquitectónico kushan. Las excavaciones del sitio, llevadas a cabo por the Archeological Survey of India comenzaron en las dos primeras décadas del siglo XX.
Presentamos aquí tres instantáneas del recinto, en el que se destaca la denominada estupa de Sariputra.
Prof. Dr. Julio López Saco


18 de junio de 2009

Arqueología en Sudamérica VI: los Taínos


En el área circuncaribe (Bahamas, Barbados, Trinidad y Tobago), y en tierra firme, el centro y el este de Venezuela y parte de las Guayanas, se destacó la cultura de los Taínos, que designa los grupos de lengua arawaka de las Antillas Mayores. Su periodo cronológico comienza con el período Meso-Indio (5000-1000 a.C.), momento de aparición de la población en las islas provenientes del continente. Son pueblos pescadores y recolectores de mariscos. Restos de estos grupos, de lengua ciboney, fueron empujados a Cuba y Haití por pueblos de economía agrícola más tardíos. Hacia el 1000 a.n.e., con el comienzo del período Neo-Indio, aparece la agricultura en el área, concretamente, de la mandioca, así como la cerámica, quizá proveniente de Venezuela. La cerámica de la cultura taína más temprana es la conocida como Chicoide, de 850.
Los asentamientos taínos variaban desde una sola casa multifamiliar hasta poblados de unas mil, con áreas ceremoniales en forma de espacios rectangulares. La residencia del cacique, en un lado de la plaza rectangular, se llamaba caney, estructura rectangular con techo a dos aguas, con marquesina frontal que hacía las veces de templo y donde se guardaban lo cemíes o ídolos relevantes del poblado. El bohío era la vivienda popular, de la gente común, de planta circular y tejado cónico, de carácter multifamiliar. La organización política era el cacicazgo o una confederación de jefaturas, en la que el cacique principal gobernaba una suerte de territorio provincial, dividido en distritos, gobernados por jefes, que, a su vez, regían poblados, cada uno con su líder, de carácter mágico-religioso.
La religión se centraba en el culto a las divinidades cemíes, destacándose Yúcahu Bágua Maórocoti, especie de principio inmortal, aunque había otros dedicados a la agricultura, los fenómenos metereológicos o los antepasados. La ceremonia principal era la inhalación de polvos alucinógenos por el cacique y los behiques o sacerdotes, para comunicarse con los cemíes. Vemos en las fotografías un par de ejemplos: un cemí tallado en madera, arrodillado, y otro sentado, también antropomorfo, y realizado en piedra. Son figuras en posición sedente o arrodillada sobre las que se proyecta una plataforma o bandeja, donde se colocaban los polvos para ser inhalados. Son seres esquematizados, con costillas y columna vertebral señaladas, lo que puede ponerse en relación con la espiritualidad de las prácticas chamánicas. Presentan rasgos del rostro marcados, con grandes cuencas oculares y, a veces, con miembros viriles erectos. Presentan también motivos grabados sobre brazos y piernas. Así mismo se destacan los dúhos, de madera o piedra, asientos o banquetas ceremoniales, relacionadas con la inhalación de sustancias alucinógenas. En ellas se sentaba el cacique o el behique para la inhalación ritual, lo que significa que son símbolos de rango. Tienen un vago carácter antropomorfo.
Prof. Dr. Julio López Saco

Arqueología e Historia en Mesopotamia VI

ARQUEOLOGÍA E HISTORIA DE MESOPOTAMIA VI. EPÍLOGO: EL IMPERIO AQUEMÉNIDA
Prof. Dr. Julio López Saco


El imperio Aqueménida (550-330 a.n.e.), fue el primero de los imperios persas, siendo el de los partos arsácidas (140 a.C. a 224) y el de los sasánidas (224-651), el segundo y tercero, respectivamente. En origen, los persas eran parte integrante de un conjunto de pueblos, los iranios, quizá emigrantes desde Asia central a Irán, cuya presencia se atestigua sólo a partir del I Milenio a.n.e. en la región de Fars. A la par, los medos, emparentados con ellos, se ubicaban en Ecbatana, siendo mencionados en las fuentes asirias junto a los persas en los siglos IX y VIII a.n.e. Otros grupos son los hicarnios, los partos, localizados en las cercanías del mar Caspio, y los bactrianos y sogdianos, en el norte del Hindukush. La unión e integración de las tribus de los medos se produjo hacia 670 a.n.e. con Kashtaritu, en torno a una estructura tribal que era aglutinada por el rey, dependiendo su poder de alianzas y pactos de tipo personal. Le seguirán en el trono Ciaxares (624-585 a.n.e.) y Astiages (584-550 a.n.e.). Este último, según la Crónica de Nabónido, es derrotado por el persa Ciro II, conquistando Ecbatana. Ciro II (557-530 a.n.e.) se erige monarca de los persas, hasta ese momento vasallos de los medos, hacia 557 a.n.e., y será el encargado de crear un vasto imperio que comienza con la conquista de Babilonia y la derrota de Nabónido en 539 a.n.e. Una actitud de tolerancia y de respeto de las tradiciones locales y autóctonas caracteriza al imperio de Ciro; una actitud que pudo ayudar a la pervivencia del mismo. El mantenimiento del aparato administrativo y burocrático de Babilonia estabilizó sus conquistas; el respeto a las ciudades, divinidades y diferentes tradiciones, así como el apoyo en las elites locales para administrar los territorios integrados al imperio, fueron también hechos clave para su solidez. Este imperio de Ciro es heredado por Cambises (530-522 a.n.e.), que lo extiende hasta Egipto y le confiere una capital en Persépolis, que consolidará Darío. La ampliación de fronteras se alimenta, ya en época de Darío (521-486 a.n.e.), con la incorporación de la Cirenaica en 513 a.n.e. y las islas del Egeo cercanas a la costa occidental de Asia Menor. Durante su reinado se produce la rebelión de las ciudades jonias encabezadas por Mileto en 498 a.n.e., y apoyadas por Atenas, que deshonraba así el acuerdo que tenía con Persia desde 507 y 506 a.n.e. Sofocada en 494 a.C., el rey establece en estas ciudades gobiernos leales pro persas, situación que es el antecedente directo de las guerras médicas. Es, no obstante, con Jerjes (486-465 a.n.e.) cuando el problema griego se hizo más agudo, con el desarrollo de la segunda guerra médica y la derrota persa en Salamina (480 a.n.e.) primero, y Platea (479 a.n.e.) después. Tras la guerra civil entre Artajerjes II (405-359 a.n.e.) y Ciro el joven, aprovechada por Egipto para liberarse momentáneamente, llega al trono Artajerjes III (359-338 a.n.e.), antecesor de Darío III, al que derrota Alejandro Magno.
El imperio aqueménida, característicamente multicultural, respetó lenguas, costumbres y rituales autóctonos, llevando a cabo una política integradora alejada de la “oprobiosa” tiranía y crueldad asirias. El rey, asociado con la divinidad Ahura Mazda, actúa en defensa de la libertad, presentándose como un gran cazador. Su grandeza y poderío heroico se refleja en los palacios o apadanas (Pasargada, Persépolis, Susa), y en los relieves que los decoran, en donde se representan todos los países vencidos. El monarca disfrutaba de poder absoluto, como indica su titulatura, rey de reyes, y accedía al trono por elección. A su servicio directo se encontraban nobles que actuaban como sus verdaderos siervos.
El imperio se dividió en satrapías (unas veinte en época de Darío), al mando de las cuales solían encontrarse nobles persas que gobernaban desde las antiguas capitales de los reinos sometidos. No obstante, en términos generales, se respetaron las elites locales, siendo empleadas en ciertos cargos de la administración, una administración que usaba el arameo como lengua y el dárico como moneda para su funcionamiento interno.
Lecturas recomendadas (en español):

-Ascalone, E., Mesopotamia. Asirios, sumerios y babilonios. Edit. Mondadori Electa, Barcelona, 2006
-Aurenche, O. & Kozlowski, S., El origen del neolítico en el Próximo Oriente, edit. Ariel, Barcelona, 2003
-Bottéro, J., Mesopotamia. La escritura, la razón y los dioses, edit. Akal, Madrid, 2004
-Klima, J., Sociedad y Cultura en la Antigua Mesopotamia, edit. Akal, Madrid, 1983
-Lara Peinado, F., Leyendas de la antigua Mesopotamia. Dioses, héroes y seres fantásticos, edit. Temas de Hoy, Madrid, 2002
-Margueron, J.C., Los Mesopotámicos, edit. Cátedra, Madrid, 2006
-Oppenheim. A.L., La antigua Mesopotamia. Retrato de una civilización extinguida, Alianza edit., Madrid, 2003
-Pérez Largacha, A., Historia antigua de Egipto y del Próximo Oriente, edit. Akal, Madrid, 2007
-Roux, G., Mesopotamia. Historia política, económica y cultural, edit. Akal, Madrid, 2002

15 de junio de 2009

Hallazgos cerámicos del Paleolítico Superior

Algunos restos de cerámica de vasijas fabricadas con barro fueron encontrados en la cueva de Yuchanyuan (provincia de Hunan, China) que pueden tener una antigüedad, según la datación con radiocarbono, de 18300 a 15430 años. Este hallazgo parece probar que estas piezas se relacionan con los cazadores recolectores del Paleolítico Superior. Estas dataciones radio carbónicas son mayormente secuenciales, de manera que a medida que las muestras están más abajo, las dataciones obtenidas son más antiguas. La antigüedad de las vasijas encontradas nos hace plantear que el nacimiento de estas técnicas podría situarse en China, y desde aquí se extenderían. También podría ser que aparecieran estas técnicas y métodos en otras áreas por convergencia, pero aún no han sido encontradas. Hasta que se demuestre lo contrario, los restos cerámicos descubiertos en esta cueva de China son los más antiguos. Hallazgos producidos en el este asiático, como en Japón, ya indicaban una gran antigüedad en la fabricación y uso de la cerámica como elemento doméstico.

Eudald Carbonell Roura, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, es el codirector del Proyecto Atapuerca (Burgos, España).


Véase al respecto http://www.elpais.es/ (15 de junio del 2009)

Arqueología e Historia en Mesopotamia V

ARQUEOLOGÍA E HISTORIA DE MESOPOTAMIA V. EDAD DEL HIERRO: PALESTINA, REINOS NEOHITITAS, IMPERIO ASIRIO, URARTU Y NEOBABILONIA
Prof. Julio López Saco


El tránsito entre el Bronce y la Edad del Hierro viene signado por la invasión de una serie de poblaciones conocidas como Pueblos del Mar, que producen un colapso generalizado que incluye la desaparición de reinos como Ugarit o culturas como la palacial micénica, aunque también derivan la llegada de pueblos como los arameos, el asentamiento de las tribus israelitas, fundamento del ulterior reino de Israel, aprovechando la crisis generalizada de las ciudades y de las estructuras palaciales existentes, y el establecimientos de nuevos reinos como Moab, Edom y los reinos neohititas del norte de Siria. Incluso después de impacto de esta crisis, se desarrollan ciudades en la costa siria que se encargarán de impulsar el efecto colonizador de los fenicios por todo el Mediterráneo. La presencia de estos pueblos (tjeker, shekelesh, peleset, filisteos, weshesh, shardana, denyen, lukka, posteriores lidios, ekwesh, teresh, quizá etruscos, y ahlamu, identificados con los arameos posteriores), coincide con el desvanecimiento de los estados territoriales de mayor envergadura, salvo Egipto, y de los intercambios comerciales a gran escala. Sin embargo, estos Pueblos del Mar fueron una consecuencia final del declive de reinos previos, y no la causa de su desaparición.
En el comienzo de la Edad de Hierro, el mundo asirio y babilónico perviven en sus territorios nucleares, la nueva dinastía elamita inicia una política de frecuentes agresiones y llegan a estos territorios grupos de población aramea. Surgen reinos y culturas con nuevos sistemas de escritura, alfabéticos, novedosas técnicas de cultivo y también nuevas prácticas comerciales.
La primera mención de Israel, al margen de la Biblia, se fecha en época del faraón Merneptah (1213-1203 a.n.e.), que lo cita en una estela conmemorativa de una victoria militar. La entrada de los israelitas a Canaán parece haber sido debida no tanto a la infiltración o la conquista, como a las revueltas sociales, lo que significa que los primeros serían grupos de población desplazados de los centros urbanos, asentándose en el momento en que desaparecen las estructuras palaciales. Asentadas las tribus, se inicia el período de los Jueces, dominado por líderes militares que protegen a las tribus de los filisteos y de tribus del desierto como los madianitas, y que sirven, a la par, de guías religiosos. En el tránsito a la monarquía, Saúl representa también un hombre de carisma, elegido especialmente para enfrentar a los filisteos. Tras su derrota en Gelboé, batalla por medio de la cual los filisteos se apoderan de buena parte de Palestina, las tribus del norte reconocen a Ishbaal, hijo de Saúl, como monarca, mientras que las del sur, Judá, se organizan en torno a David, que será el rey de ambos reinos.
Hacia el año 1000 a.C., David vence a los mencionados filisteos, extiende el reino frente a los arameos y se hace fuerte en relación a Moab y Edom, llegando a firmar pactos con las ciudades fenicias como Tiro. Además, convierte Jerusalén en la capital del reino. Su sucesor, Salomón, divide el reino en doce distritos pero, a su muerte, hacia 930 a.C., Roboam no es aceptado como soberano por las tribus de Israel, mientras que la elección de Jeroboam provoca la división en dos: Israel, con diez tribus, y Judá. El primero establece la capital en Samaria en época de Omrí (885-874 a.n.e.). Por su parte en Israel, debido a la presión asiria en época de Tiglat Pileser III (744-727 a.n.e.), se originan facciones entre los que defienden una política de paz con Asiria y los que desean un enfrentamiento. La intervención de Salmanasar V provoca la capitulación de Samaria en 721 a.n.e., en tanto que Sargón II deporta a la población.
El final del reino de Israel trae como consecuencia que los asirios se conviertan en incómodos vecinos de Judá, que dependía mucho de Egipto, hecho que provocaría que en 791 a.n.e. Senaquerib interviniese reduciendo el territorio del reino y entregando ciudades a reyes aliados filisteos. El declive de Asiria, no obstante, provoca que en el reinado de Josías (640-609 a.n.e.), Judá recupere espacios y protagonismo, pues es ahora cuando una reforma religiosa persigue otros cultos e implanta, de nuevo, la alianza con Dios. Pero, al mismo tiempo que finaliza el imperio asirio, los reyes egipcios de la XXVI Dinastía se interesan por la región, hasta producirse la intervención del faraón Necao. No obstante, el problema provendría de uno de los vencedores del imperio Asirio, Babilonia: en 597 a.C. Nabucodonosor captura Jerusalén y exilia a la familia real y a los artesanos; diez años después destruye la ciudad y deporta la población a Babilonia, aunque algunos habitantes se refugian en Egipto.
Por su parte, los filisteos o peleset, originarios de Caphtor (Creta), se organizaron en una pentápolis (Gaza, Ashdod, Gath, Ekrom y Askhelon). Relacionados con los pelasgos expulsados por los griegos del Egeo o con los hombres del reino micénico de Pilos, trasladados a Canaán tras la destrucción de su reino, se identifican con una cerámica bícroma con elementos decorativos egeos, con las figuras asdhoda, sarcófagos antropoides, la presencia de hogares en las viviendas, la introducción de alimentos como la carne de cerdo y la celebración de reuniones de varones para beber.
El mundo fenicio, urbano y comercial, continúa la tradición cultural cananea. En su ambiente de prosperidad y expansión comercial, las ciudades fenicias se verán impactadas por la recuperación asiria. En este contexto, en 875 a.n.e., con Assurnasirpal II, se imponen tributos a Tiro, Sidón, Arwad y Biblos. La mayoría de las ciudades lo rinden, y quizá el proceso colonizador fenicio, en su apogeo en el siglo VIII, haya sido una respuesta necesaria a la tributación impuesta por Asiria. Con Tiglat Pileser III (745-727 a.n.e.) se anexionan las ciudades del norte y se encuadran en una nueva provincia, mientras que las del sur siguen pagando impuestos, controladas por la administración imperial, siendo Tiro la única urbe con relativa autonomía[1]. La caída del imperio Asirio deja un espacio libre a la influencia neo babilónica. Así, en 586 a.n.e., Nabucodonosor II atacará Tiro, en tanto que con posterioridad, durante la época aqueménida, la región se convertirá en una satrapía.
Aunque las ciudades fenicias poseían importantes recursos naturales, como la madera, y desplegaron una relevante actividad pesquera (murex, salazones), desarrollaron una expansión comercial cuyo epicentro cronológico fue el siglo VIII[2], coincidiendo con la colonización griega. Esta expansión hacia occidente aporta una forma de pensar y una cultura oriental que propició el surgimiento y definición de períodos orientalizantes en la cultura etrusca, griega o tartesia, una colonización agraria, derivada de la presión asiria que conlleva desplazamientos de población a las colonias en busca de tierras, así como el desarrollo de una muy valorada actividad artesanal (en metal y marfil, fundamentalmente). La mayoría de las divinidades fenicias ya se encontraban en Ugarit, destacándose Baal, Astarté y Melkart. Entre sus prácticas ha sido relevante el sacrificio humano, denominado molk. Se sacrificaban, en un recinto de nombre tofet, sobre todo a niños, cuyos cuerpos eran incinerados y enterrados en urnas cinerarias. Tal costumbre puede relacionarse con la ofrenda de los más valioso de una familia o comunidad en situación de peligro, asociarse con un control selectivo de la natalidad, o con la costumbre de dejar a un lado, rechazándolos, a los infantes nacidos con malformaciones físicas o psíquicas.
Los arameos, probablemente descendientes de poblaciones pastoriles del norte de Siria, comienzan su penetración a fines del siglo XIII a.n.e. por el Próximo Oriente, modificando el mapa regional desde el Mediterráneo hasta el golfo Pérsico. Su infiltración alcanza Babilonia, con cuya población se integra, relacionándose con los caldeos, cuya entrada en la región se produce desde el siglo IX a.n.e. Los grupos arameos se establecen en reinos como los de Saba o el de Hama, que contaron, frente a los asirios, con un fiel aliado en el reino de Urartu, en la región de Anatolia oriental. No obstante, Sargón II (721-705 a.n.e.), integraría estos reinos al mundo asirio. El legado cultural arameo ha sido, primordialmente, su lengua, semítica noroccidental, emparentada con el hebreo y el fenicio. A diferencia de los amorreos antes, es decir, en el II Milenio a.n.e., los arameos aportan al Próximo Oriente su lengua y algunas de sus costumbres.
El declive de los hititas y de su reino fue aprovechado en principio por los frigios, que ocupan la llanura anatólica, pero también provocó que surgieran en sus antiguos espacios una serie de reinos, denominados neo hititas, que pervivieron hasta el siglo VIII a.C. Estos reinos, heterogéneos por demás, con presencia hurrita y aramea, no sólo son un reflejo de continuidad del desaparecido mundo hitita, aunque su escritura fuese el hitita jeroglífico en sustitución del cuneiforme. Los principales fueron Karchemish, Karatepe (Hama), Patina y Malatya, todos políticamente autónomos. Salmanasar III (858-824 a.n.e.) impone tributo a estos pequeños reinos, hasta que Tiglat Pileser III derrote a Urartu, limitando notablemente su influencia en la región, y someta a los estados neohititas hasta su final integración en la órbita del imperio Asirio.
Elam, por su parte, experimenta una expansión con Shutruk-Nakhunte I (1185-1155 a.n.e.), incursionando en el sur de Mesopotamia y conquistando Babilonia en 1176 a.n.e., llevándose a Susa un botín donde viajó la estela de Naram-Sin y el código de Hammurabi. Fue, sin embargo, en el reinado de Shilkhak-In-Shushinak (1140-1120 a.n.e.) cuando el ámbito elamita más se extienda territorialmente, hasta el inicio del declive que perdura hasta el siglo VII a.C.
En Babilonia, la dinastía casita finaliza, precisamente, con la expansión elamita, trasladándose el centro neurálgico de la región de la Baja Mesopotamia a Isin, que inicia su segunda dinastía, y que cuenta con Nabucodonosor I (1125-1104 a.n.e.), como el rey que restablece el poder babilónico atacando y conquistando Susa, la conocida capital de Elam. No obstante, a su muerte se produce una disgregación política, finalmente aprovechada por los asirios con Tiglat Pileser I (1114-1076 a.n.e.), que propicia la proliferación de reinos como la II Dinastía del País del Mar (1025-1005 a.n.e.), la Dinastía de Bazi y la Dinastía E, así llamada en la Lista real babilónica. En cualquier caso, Babilonia no pierde su categoría prestigiosa de centro religioso, siendo la creadora de obras literarias que reflejan el escenario político de la época en sus contextos históricos, como el Poema de Erra y Espejo del Príncipe.
El imperio neoasirio presenta dos fases en su desarrollo. Una primera que se inicia a mediados del siglo IX a.n.e. en la que el poder asirio se extiende, de nuevo, sobre Siria y la Baja Mesopotamia, y una segunda, desde mediados del siglo VIII a.C., en la que los soberanos asirios llevan a cabo un sistemático proceso de conquista de reinos y territorios. La recuperación del mundo asirio empieza con el reinado de Ashurdan II (934-912 a.n.e.), si bien el iniciador de una política exterior más agresiva fue Adad-nirari II (911-891 a.n.e.), que vence y expulsa a los arameos de la región del valle del río Tigris. Este rey, además, recupera la ya inveterada costumbre de los reyes asirios de presentarse como dominadores de la naturaleza, del medio geográfico. No será hasta las conquistas de Assurnasirpal II (883-859 a.n.e.) cuando se pongan los cimientos del imperio, conquistas manifestadas a través de una extrema crueldad hacia los enemigos vencidos que será reflejada, desde la óptica ideológica y propagandística, en los majestuosos relieves épico-narrativos que se harán habituales en reinados posteriores. Su hijo Salmanasar III (858-824 a.n.e.) tendrá que enfrentar (batalla de Qarqar, 853 a.n.e.), a una coalición de pueblos, comandados por Damasco, que deseaban proteger las rutas comerciales que atravesaban Siria, Egipto, Arabia y Anatolia. En la conmemoración que este soberano realiza de la batalla aparece, por primera vez mención de los árabes, presentes en la coalición, a la que aportan camellos.
Con Tiglat Pileser III (744-727 a.n.e.) comienza la segunda etapa del imperio, que ahora se expandirá por todo el Próximo Oriente, y que casi termina con la conquista de Egipto (671 a.C. con Esarhaddon) y Susa (en 646 a.n.e. con Asurbanipal) y la penetración en Anatolia. Es ahora cuando el imperio alcanza su mayor poder y extensión territorial, pero también el momento en que se siembra el inicio del declive, pues se abre la entrada a los medos, origen del reino aqueménida, que, en coalición con Babilonia, terminarán con el imperio asirio al conquistar Nínive en 612 a.C. En 729 a.n.e., este soberano se proclama rey de Babilonia y da inicio a la doble monarquía, por la que los reyes asirios intentaron controlar Babilonia. En este período es cuando en lugar de fijar impuestos y pagos a las ciudades y reinos conquistados, se procede a su inmediata integración a la estructura del imperio como provincias, en las que se instalan regentes asirios y guarniciones militares, sin dejar de aumentar las frecuentes deportaciones de población[3].
Con Sargón II (721-705 a.n.e.) se construye una nueva capital, Dur Sharrukin o Khorsabad, y se procede a reestructurar la administración, disminuyendo el tamaño de las provincias imperiales, que pasan ahora de doce a veinticinco. Con Senaquerib (704-681 a.n.e.), no obstante, se establece la corte en Nínive. Tras la muerte de Assurbanipal el peligro que se cierne sobre Asiria procede de la meseta irania, lugar en donde Ciaxares en 625 a.n.e. había logrado unir a medos y persas, que serán los que conquisten, con el apoyo babilonio, Assur y Nínive, en 614 y 612 a.n.e., respectivamente, poniendo fin al imperio.
Al frente del militarista imperio Asirio estaba el rey, al cual sus súbditos debían un juramento de fidelidad. Los soberanos son los representantes o vicarios de la gran divinidad Assur, que alcanza la consideración de deidad universal, en tanto que el rey es su administrador. La realeza y sus acciones serán representadas en escenas de caza, entendida ésta como una actividad ceremonial que permite representar al rey como vencedor, ordenador y protector. La actitud heroica que de aquí se desprende motiva la representación de los reyes con larga barba, una tiara troncocónica y un paño que cae sobre los hombros. El ejército, conquistador y sofocador de rebeliones, será el gran pilar del imperio, desarrollando actividades militares en las que predomina el asedio de ciudades. Justamente son las ciudades recintos significativos para el imperio, pues sus palacios reflejan el poder de Asiria, con sus relieves, ciclópeas estatuas de toros alados, llamadas lamassu en las entradas, representaciones de genios protectores y hermosos jardines palaciales, confirmado, en consecuencia, que el rey de Asiria es un dominador de Universo. En ellas se desarrolló también una relevante actividad literaria, como nos consta en la biblioteca de Assurbanipal en Nínive, en donde abundan textos oraculares, de presagios y léxicos con términos sumerios, considerada una lengua culta, y acadios.
Urartu o Biainili, con capital en Tushpa, fue un reino desplegado en el marco geográfico en torno al lago Van, separado de la Alta Mesopotamia por los montes Tauro. Ese aislamiento, que favoreció la presencia de poderes o reinos pequeños, luego agrupados, permitió la consolidación urartea. Es probable que con el final de Hanigalbat grupos hurritas se desplazaran hacia el mundo de Urartu, lo que explicaría el nombre de países hurritas otorgado por las fuentes hititas. Este reino, que no existiría sin la presión asiria, adquiere influencias de ese imperio y se expande hacia el Cáucaso, alcanzando su apogeo en época de Argishti (786-764 a.n.e.) y Sarduri II (764-734 a.n.e.), momento en que se estira hasta el Mar Negro. La aparición de los cimerios y las presiones de las tribus escitas provocan el fin del reino hacia 590 a.n.e. Uno de los aspectos relevantes vinculados con Urartu es su universo religioso, con dioses como Teseba, derivado del hurrita Tessub, y Haldi, dios de la guerra, representado de pie sobre un felino, y con tumbas excavadas en la roca, antecedentes de las ulteriores tumbas aqueménidas.
Los frigios, conocidos como mushki en fuentes asirias, se identifican con un reino que tiene a Midas como rey y a Gordion como capital. Aprovechando el vacío dejado por la desaparición hitita, los frigios acaban controlando la región anatólica (centro-occidente), durante el siglo VIII a.C. Aunque su origen es indoeuropeo, con la presencia de una lengua similar al tracio y al ilirio, ambos hablados en los Balcanes, recibió influencias sirio-anatólicas y contactó con el mundo griego de modo continuado. Entre sus aportes culturales se destacan los enterramientos tumulares, con presencia de caballos, en tumbas con cámaras rectangulares excavadas en el suelo y con techos de madera soportados por columnas de piedra, y el culto a una diosa madre que porta el epíteto Kubileya, de donde podría provenir la clásica Kybele (Cibeles).
El reino lidio, por su parte, surge hacia el año 670 a.n.e. con una dinastía fundada por Giges (680-612 a.n.e.) y una capital ubicada en Sardes, que llegará a ser un centro cultural muy apreciado por los intelectuales griegos, como Tales de Mileto. Los lidios se asocian a los lukka, uno de los Pueblos del Mar, documentados como piratas en los textos hititas y en algunas misivas del archivo de el-Amarna (Ajetatón). Su figura emblemática fue Creso (560-546 a.n.e.), que firma pactos con Esparta, Babilonia y Egipto. De hecho, su muerte coincide con el final del reino, sometido por la fuerza por el aqueménida Ciro II. Su contribución cultural e histórica de mayor relevancia fue la invención de la moneda acuñada, hacia el siglo VI a.n.e.
La primera mención asiria sobre la presencia de grupos caldeos se fecha en el año 878 a.n.e. Posiblemente, estas poblaciones llegaron con los arameos, divididos en tres grupos: Bit-Amukanni, asentados en las proximidades de Uruk; Bit-Dakkuri, en torno a Babilonia, y Bit-Yakin, desperdigados en el País del Mar y en Ur. Conforman en Babilonia la denominada Dinastía Caldea (626-539 a.n.e.), iniciada con el rey Nabopolasar (625-605 a.n.e.). Este soberano establece una alianza con Ciaxares, el rey medo, por la que se fijan los límites territoriales de ambos reinos y se reparten las migajas del periclitado imperio asirio, de manera que Babilonia controla ahora toda la Mesopotamia. Su hijo Nabucodonosor II (604-562 a.n.e.) creará un verdadero imperio, derrotando a los egipcios en 605 a.n.e., en Karchemish, y adquiriendo el control sobre Siria-Palestina. En este momento existe, nuevamente, un poder unitario en el Próximo Oriente, aunque será efímero, que comunica el golfo Pérsico con el Mediterráneo, facilitando con ello el comercio, lo cual permitirá que lleguen a Babilonia grandes recursos, empleados en la construcción de monumentos: la puerta de Ishtar, el zigurat (la torre de Babel bíblica) o el Esagila, gran templo del dios Marduk. Es esta la ciudad descrita en las fuentes clásicas griegas, en Heródoto, Ctesias, Diodoro, Aristóteles y Plutarco. Nabucodonosor II lleva a cabo la destrucción de Jerusalén en 586 a.n.e. y la deportación de la población a Babilonia, una acción surgida ante la negativa del rey Joaquim de seguir pagando el tributo debido. La definitiva caída de babilonia en manos del rey Ciro, descrita en la Crónica babilónica y en el Cilindro de Ciro, pone fin a todo un período en la antigüedad próximo-oriental.
[1] No obstante, Tiró sufrirá el asedio de Asarhadón y Assurbanipal, hasta que en 640 a.n.e. se convierta en provincia. Este momento coincide y, por consiguiente, puede explicar, el desarrollo de Cartago y su mayor autonomía, pues esta colonia, fundada por Tiro en 814 a.C., será la sucesora de su metrópoli en la actividad comercial fenicia por el Mediterráneo occidental.
[2] Aunque algunas inscripciones en Cerdeña invitan a señalar la presencia fenicia en el Mediterráneo occidental desde el siglo IX a.C., hasta el siglo VIII la única región en la que arqueológicamente se constata presencia fenicia es en Chipre.
[3] Las deportaciones evitaban las posibles rebeliones de poblaciones sometidas, pero también podían proporcionar al Estado asirio mano de obra necesaria para el trabajo agrario, en particular en regiones con escasez demográfica, así como trabajadores para la construcción de ciudades y obras públicas. Estos deportados, en muchas ocasiones familias enteras, solían vivir agrupados y tenían derechos y propiedades, pasando algunos a integrarse en la sociedad asiria.
Lecturas recomendadas (en español):

-Ascalone, E., Mesopotamia. Asirios, sumerios y babilonios. Edit. Mondadori Electa, Barcelona, 2006
-Aurenche, O. & Kozlowski, S., El origen del neolítico en el Próximo Oriente, edit. Ariel, Barcelona, 2003
-Bottéro, J., Mesopotamia. La escritura, la razón y los dioses, edit. Akal, Madrid, 2004
-Klima, J., Sociedad y Cultura en la Antigua Mesopotamia, edit. Akal, Madrid, 1983
-Lara Peinado, F., Leyendas de la antigua Mesopotamia. Dioses, héroes y seres fantásticos, edit. Temas de Hoy, Madrid, 2002
-Margueron, J.C., Los Mesopotámicos, edit. Cátedra, Madrid, 2006
-Oppenheim. A.L., La antigua Mesopotamia. Retrato de una civilización extinguida, Alianza edit., Madrid, 2003
-Pérez Largacha, A., Historia antigua de Egipto y del Próximo Oriente, edit. Akal, Madrid, 2007
-Roux, G., Mesopotamia. Historia política, económica y cultural, edit. Akal, Madrid, 2002