Estimados amigos, seguidores y todo lector en general: deseo informar que mi, hasta ahora, último libro, se puede conseguir ya en España a través de Amazon España (http://www.amazon.es/), a un precio un poco más barato que el de partida. Aprovecho también para anunciar que próximamente estaré anunciando un nuevo libro, continuación del precedente. Espero que les interese. Gracias por sus atenciones. Saludos cordiales,Textos e imágenes para la comprensión de procesos histórico-ideológicos, religiosos, artísticos y culturales de la antigüedad asiática, y para un acercamiento a los períodos arcaicos en África, América y Europa. Se presentan artículos de opinión, investigaciones, imágenes y diversos ensayos. Los vínculos (Museos, Institutos, Universidades, Centros de Investigación) complementan las indagaciones que se muestran.
27 de septiembre de 2011
Libro de Julio López Saco en España
Estimados amigos, seguidores y todo lector en general: deseo informar que mi, hasta ahora, último libro, se puede conseguir ya en España a través de Amazon España (http://www.amazon.es/), a un precio un poco más barato que el de partida. Aprovecho también para anunciar que próximamente estaré anunciando un nuevo libro, continuación del precedente. Espero que les interese. Gracias por sus atenciones. Saludos cordiales,26 de septiembre de 2011
Historia de los etruscos II: el período orientalizante y las ciudades
Las ciudades etruscas se formaron desde los núcleos villanovianos, sitos en pequeñas mesetas. Se trataba, en principio, de diversas aldeas que compartían comunidad de intereses pero que mantenían cierta autonomía, cada una dirigida por una aristocracia. Las más grandes, no obstante, impondrán su poder. En la conformación de la ciudad hay un sinecismo (unión de diferentes emplazamientos) y a la par una nuclearización, porque algunos poblamientos se imponen sobre los demás. Podemos distinguir tres regiones históricas para esta etapa: la Etruria meridional, con los territorios de Caere, Tarquinia, Vulci y Veyes; la Etruria septentrional, con los territorios de Rusellae, Vetulonia, Populonia y Volterra; y la Etruria interna, con Chiusi, Volsinii, Perugia, Cortona y Arezzo. Volsinii, la última ciudad etrusca que resistió la conquista romana, pudo haber sido la sede del Fanum Voltumnae, el santuario central de la confederación nacional etrusca.
Como ocurrió con Grecia, Etruria nunca constituyó un Estado. Aunque se tenía la conciencia de pertenencia a una misma etnia y se compartía una misma cultura, la desunión política fue siempre una pauta general. Las ciudades etruscas son, digámoslo así, ciudades-Estado, si bien la tradición latina y griega menciona (entre fines del siglo V y el siglo IV a.n.E.), una suerte de confederación de doce ciudades (duodecim populi o dódeka-póleis), cuya sede estaba en el Fanum Voltumnae, santuario del dios Vertumno, en la citada Volsinii. Aquí se reunían los representantes de las diferentes ciudades y se elegía un rey o magistrado federal con la función de dirigir los asuntos comunes. Este cargo, cuando Etruria se integró en la estructura territorial romana, fue denominado praetor Etruriae, si bien ya sin los poderes políticos previos. Esta estructura pudo haberse copiado del panionion o federación de doce ciudades jonias conformada para defenderse de los persas.
Las ciudades etruscas fueron gobernadas en un principio por un régimen monárquico (rey=lauchme o luchume), de carácter vitalicio. Entre los reyes que destaca la tradición tenemos, sin ir más lejos, a Porsenna de Chiusi y a Orgolnio de Caere. Más tarde, se instituyó un sistema republicano oligárquico (con magistrados electivos, temporales y colegiados), aunque el rey se mantuvo con funciones únicamente religiosas (como el rex sacrificulus en Roma o el arconte basileus en Atenas). Además del rey habría, entonces, una poderosa aristocracia controladora de la acción del rey. La magistratura principal era la desempeñada por la pareja de zilath (los cónsules romanos).
En la estructura social encontramos los príncipes, un ordo de nobles que monopolizaban el poder público a través de las magistraturas, los sacerdocios y las asambleas senatoriales. Tenían el dominio económico (posesión de tierras, metalurgia y comercio), y su vida se dedicaba al consumo de bienes de lujo y al ocio. Existía también un grupo heterogéneo de individuos libres sin los privilegios de los príncipes, de carácter urbano, y dedicados al comercio y la artesanía. El sector dependiente (servi, plebs), se parece mucho a los ilotas espartanos y a los pénestai de Tesalia. Muchos de ellos se veían obligados al servicio militar a las órdenes de los príncipes. Eran, o conformaban, algo semejante a los siervos de la gleba, con la obligación de prestar servicios a los señores. Hacia fines del siglo IV a.n.E., no obstante, el mercenariado, en los ejércitos griegos y cartagineses, se convertiría en una vía de escape para estas poblaciones dependientes.
20 de septiembre de 2011
Los santuarios sintoístas IV: clero y funcionariado

En épocas pasadas no había órdenes religiosas y la observancia de ritos y ceremonias comunales era una responsabilidad de toda la comunidad, si bien tenemos constancia de la existencia de chamanes, especialmente mujeres, que se creía que poseían poderes ocultos y podían hacer las veces de médiums para contactar con los kami. Con el desarrollo de los clanes, el cabeza de clan o de las familias locales dirigía los ritos principales. Con el tiempo, sus funciones se convirtieron en privilegio de ciertas familias, hecho que está en la base de la conformación de un sacerdocio hereditario. Mediado el siglo V había cuatro clases de sacerdotes que tenían autoridad en la corte: los ritualistas (familia Nakatomi), encargados de las ceremonias y la lectura de las oraciones oficiales; los puros (familia Imbe), mantenedores de la pureza ceremonial para evitar o rechazar la contaminación; los oráculos (familia Urabe), responsables de interpretar las voluntades de los kami; y los danzantes y músicos (sarume). En el siglo VIII la administración de las ceremonias estatales y el control sobre el sacerdocio se encontraba en manos del Departamento de Asuntos Divinos o Jingi Kan. Sus funcionarios, excepto el representante principal, pertenecían a la familia Nakatomi. Entre los siglos XI y XIX el Departamento estuvo controlado por la familia Shirakawa, en tanto que la labor de los oráculos era una función que recaía en manos de la familia Yoshida.
Al inicio de la Restauración Meiji (1868), se abolió el carácter hereditario del sacerdocio, y los oficiantes se convirtieron en funcionarios. Hoy en día, los sacerdotes son ciudadanos privados, sin estatus oficial alguno. Cada santuario está dirigido por un sacerdote principal o gûji, aunque en ciertos grandes santuarios puede tener un ayudante auxiliar o gon-gûji, así como otros de rangos inferiores. En casos particulares, como el Gran Santuario de Ise, existe una sacerdotisa (saishu), un cargo que, tradicionalmente, desempeñaba una princesa imperial. Las hijas de los sacerdotes o de los residentes, llamadas miko, vestidas con kimonos blancos y una suerte de falda pantalón de color rojo, desempañan la función de llevar a cabo las danzas ceremoniales en honor de los kami. El traje sacerdotal todavía conserva hoy los patrones de la vestimenta oficial de la corte Heian (794-1185, cuya capital acabaría siendo Kioto).
Los residentes siempre tuvieron una especial relación con los santuarios. En la antigüedad todos los miembros de un clan tenían el derecho y también la obligación de participar en los rituales e, incluso, de oficiar ciertas ceremonias. Desde una óptica histórica, la relevancia de los lazos de sangre se hace inherente a la naturaleza del culto en el santuario. Poco a poco, se instalaron por todo el territorio japonés santuarios hermanados consagrados a kami locales y clánicos, mecanismo básico para que el individuo pudiera mantener su relación espiritual. En cualquier caso, un individuo podía vincularse a más de un santuario, tanto como sûkeisha o devoto, o como ujiko, parroquiano. Los santuarios dedicados al culto de un kami de clan o a uno que posee un vínculo con la tierra, poseen límites geográficos precisos: cada uno tiene su parroquia y todos los residentes asumen las responsabilidades que les competen. Así pues, la relación entre un kami tutelar y un parroquiano es profundamente espiritual, muy afectiva, como la de un padre con su hijo; las personas, en consecuencia, nacen y viven bajo la protección de un kami particular.
Referencias bibliográficas
Falero, A.J., (2006), Aproximación a la cultura japonesa, edic. Amarú, Salamanca.
Falero, A.J. (2007), Aproximación al Sintoísmo, edic. Amarú, Salamanca
Lavelle, P., (1998), El pensamiento japonés, Acento edit., Madrid.
López saco (2009), “Breve introducción a la cultura oriental. Subcontinente indio y Extremo Oriente de Asia”, en www.investigacioneshistoricaseuroasiaticas-ihea.com
López Saco, J. (2010), “Arqueología y pensamiento en los inicios de Japón”, Revista de Arqueología, nº 345, pp. 44-49.
Nakagawa, H., (2006), Introducción a la cultura japonesa, edit. Melusina, Barcelona.
Rubio, C. & Moratalla, R.T., (2008), Kojiki. Crónicas de antiguos hechos de Japón, edit. Trotta, Madrid.
Sokyo Ono, (2008), Sintoísmo. El camino de los kami, edic. Atori, Gijón.
UCV-UCAB, Caracas, 20 de setiembre de 2011
16 de septiembre de 2011
Historia de los etruscos I: origen y procedencia
Hoy en día se manejan tres teorías acerca de su procedencia.La de su origen oriental, en función del parecido del etrusco a ciertas lenguas del entorno egeo-anatólico, y en relación a la identificación de los tyrsenoi con los Trs.w, uno de los Pueblos del Mar, así denominados en las fuentes egipcias en Karnak; aquella de su origen septentrional, una teoría decimonónica, que supondría la entrada de los etruscos por los Alpes, partiendo del hecho de que la cultura villanoviana (previa al período orientalizante etrusco), derivaría de la Cultura Terramara, cuyos antecedentes más claros se encuentran en los palafitos de los lagos de los Alpes, en Europa central y; finalmente, la de su origen autóctono, según la cual los etruscos serían una representación evolucionada de los habitantes locales del neolítico, con una lengua de estrato lingüístico anterior al indoeuropeo y, por tanto, afín a las del Egeo prehelénico y de Asia Menor. La nación etrusca nacería así de elementos propiamente originarios sumados a los aspectos culturales orientales.
Durante el II Milenio a.n.E. se desarrolló en la península Itálica la Edad del Bronce, con la presencia inicial de una Cultura llamada Apenínica, que se corresponde con la Cultura de las Terramaras, entre el río Po y los Alpes. Es una cultura de economía mixta, agropastoril, con presencia habitual de objetos micénicos, datados entre los siglos XIV y XII a.n.E. Hacia el siglo XII a.n.E, con el inicio del llamado Bronce Final, la unidad cultural apenínica se fragmenta en dos subgrupos: la Cultura Subapenínica y la Protovillanoviana, cuya novedad principal es la introducción de la incineración y la aparición de grandes necrópolis. El protovillanoviano tiene como características esenciales un fuerte crecimiento demográfico, la novedad técnica de la metalurgia, el comienzo de las formas de diferenciación social y el inicio de los intercambios a largas distancias. A partir de este protovillanoviano, y desde los siglos X al IX a.n.E., emergen diversas culturas locales, entre las que destaca la villanoviana, cuyo centro neurálgico estará en el territorio en donde se desarrollará la que denominamos cultura etrusca. El poblamiento se estableció en lugares elevados entre dos cursos de agua, con grupos de cabañas como habitación, estando las necrópolis en las colinas circundantes.
12 de septiembre de 2011
Los santuarios sintoístas III: rasgos arquitectónicos


Entre los estilos arquitectónicos de los santuarios sintoístas se destacan, principalmente, dos: el estilo Shinmei o resplandor divino, conocido como Tenchi Kongen, cuyo principal representante es el Gran Santuario de Ise, y el estilo Taisha, cuyo ejemplo máximo es el Gran Santuario de Izumo. Según la tradición, los santuarios se construían en madera de ciprés, aunque hoy en día los techos suelen recubrirse de cobre o teja. La presencia de pintura en los exteriores, muchas veces roja, y ornamentaciones varias, son indicadores de la influencia continental, especialmente china. El tejado se ornamenta con chigi (extensión final de las vigas del techo que se entrecruzan en ambos extremos del caballete), y con katsuogi (troncos cortos que semejan la forma del pescado seco). Antiguamente, estos adornos eran una necesidad estructural como sustento del tejado. Otra serie de estilos se designan en función de los nombres de los santuarios más representativos (Sumiyoshi, Kasuga, Kibitsu, y otros), o poseen nombres descriptivos, como Nagare (Fluido) o Gongen, Encarnación.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas
2 de septiembre de 2011
Los santuarios sintoístas II: las estructuras
El recinto típico de un santuario consta de un pabellón para las abluciones, un oratorio, en frente del santuario principal, así como varios edificios auxiliares. En algunos casos hay un salón de ofrendas. Los edificios auxiliares suelen ser los santuarios subordinados, la oficina del templo, el lugar específico para preparar las ofrendas, un pabellón para las ofrendas que consisten en imágenes sagradas, un salón para las danzas sagradas, el salón ceremonial, los aposentos de los sacerdotes, el establo, la cámara del tesoro y el teatro para representar piezas Noh. En algunos casos, puede haber hasta un dojo se sûmo, tablillas conmemorativas y linternas, bien de papel o de metal. Incluso, en unos pocos ejemplos puede existir un cementerio colindante.
Los santuarios sintoístas se relacionan con el espacio circundante, con el espacio natural. Se sitúan, así, en lugares en los que hay un bosque, un árbol, una roca, montaña, cueva o un río e, incluso, en la costa. No obstante, también se vinculan con la historia local o con el recuerdo de algunos residentes. La belleza natural transmite al fiel la fuerza religiosa que lo traslada desde el mundo material al divino, indudablemente superior. La entrada a los santuarios está señalada por la presencia de uno o más torii, un arco que marca simbólicamente el final del mundo terrenal y el comienzo del espiritual de los kami, convirtiéndose en una puerta que separa lo secular y mundano de lo espiritual y divino. El camino que conduce hacia el santuario se denomina sandô o acceso. Es el sendero que conduce desde el primer torii hasta el oratorio. La zona que está en frente al santuario se suele cubrir con grava rastrillada o con arena, con el objetivo de crear y conservar una atmósfera natural y armoniosa, induciendo así un sentimiento de pureza y agradabilidad en los fieles. El recinto está simbólicamente protegido de los malos espíritus y las desgracias. En ocasiones, al frente y a cada lado de la entrada se disponen pequeños santuarios en miniatura que actúan como guardianes de la entrada. Si existe una puerta grande, a cada lado de la misma se encuentran dos criaturas feroces semihumanas y zoomórficas, los reyes Deva (niô-sama), que suelen aparecer en las puertas de los templos budistas. Aunque benéficos, su feroz aspecto viene a ser un medio de espantar los espíritus malignos. En hornacinas, de cara al templo o a sus espaldas, pueden encontrarse dos dignatarios sentados y vestidos con las ropas tradicionales de la corte, portando una espada envainada, un arco en sus manos y una aljaba con flechas en sus espaldas. Se entiende que son dos kami míticos. Las imágenes animales aparecen en pares (masculino y femenino) sobre pedestales, a cada lado del primer torii o a todo lo largo del acceso. Se destacan el perro, el león, zorros y ciervos, porque se consideran, en especial estos dos últimos, servidores y mensajeros de los kami. Pueden aparecer monos, lobos y caballos también. El caballo encarna la montura simbólica de los kami. A ambos lados del acceso es frecuente encontrar linternas, de bronce o de piedra. El ofrecimiento de linternas pudo haber surgido a partir de la inveterada costumbre de encender hogueras para saludar y venerar a los kami. Es posible hallar, así mismo, estatuas de héroes locales, así como tablillas conmemorativas, donadas por los fieles, que recuerdan sucesos históricos nacionales o locales. A lo largo del acceso podemos encontrarnos con un pilar pétreo (hyakudo ishi o roca de las cien veces), que señala el lugar hasta donde el devoto debe desplazarse, para cumplir sus promesas, antes de volver a entrar al santuario.
Cerca del oratorio se halla el temizuya o pabellón de las abluciones para llevar a cabo las purificaciones rituales: enjuagarse la boca y derramar agua en las puntas de los dedos, si bien en la antigüedad, la purificación ocurría en un arroyo o manantial. En la entrada, o a lo largo de la vía de acceso, pueden verse también tablas de madera en las que se anotan cantidades de dinero y nombres de personas. Esas personas son los contribuyentes en algún proyecto destinado al santuario. Finalmente, dentro del recinto puede haber un árbol cercado del que cuelga una soga con varias cintas de papel (shimenawa), y varios árboles sakaki, de hoja perenne.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, 2 de septiembre de 2011
1 de agosto de 2011
Las magistraturas en la República romana (y XII): modificaciones y reformas al final de la República
Lucio Cornelio Sila (138-78 a.n.E.), quiso organizar, entre 82 y 78, un poder para dirigir todo el Imperio, para lo cual contaba únicamente con el Senado. En virtud de tal intención disminuyó el poder de las asambleas del pueblo y de los magistrados. Los comicios por tribus ya no pudieron otorgar el mando extraordinario a los magistrados, y los tribunos de la plebe vieron suprimidas sus principales competencias. Parece que les suprimió el derecho de presentar leyes, como nos cuenta Livio y, además, su derecho de intercessio quedaría limitado por la par maiorve potestas, es decir, que no se ejercería más que contra una proposición de otro tribuno. En otra medida tomada contra los tribunos, prohíbe que aquel que hubiese ejercido el cargo pudiera ocupar luego otra magistratura. Con tal medida, quería rebajar el nivel social del reclutamiento. En 75 a.n.E., por medio de una ley del cónsul Aurelio Cota, se permitió que los tribunos pudiesen desempeñar otras magistraturas. Sila fue el causante, por otra parte, de la abolición de la censura desde 86 a 70 a.n.E., y el responsable de que los cónsules se quedasen sin su poder de mando militar, lo cual condujo a que dejaran de poseer gran fuerza política. La Lex Cornelia de Magistratibus fijó que cónsules y pretores solo tuviesen funciones civiles en Italia y las provincias, siendo las guerras conducidas por los promagistrados. También aumentó las edades mínimas a las que los magistrados podían empezar a desempeñar el cargo. Desde sus reformas, únicamente se podía ser cónsul a partir de los 43 años, y pretor si se tenían 40. También alteró el número de miembros de los colegios de las magistraturas: incrementó el número de cuestores a veinte y el de los pretores de seis a ocho, para poder cubrir todas las necesidades de Roma, la península itálica y las provincias.
En época del dictador hubo bastantes dispensas oficiales de promoción, quizá a favor de los que habían cumplido un servicio militar real bastante largo, o de los que habían salido victoriosos de acusaciones de distinto orden, aunque con sus leyes, en general, se confirmaron las disposiciones sobre el cursus honorum. Las numerosas dispensas y excepciones de sus leyes, hicieron, en cualquier caso, que la constitución silana fuese perdiendo fuerza hasta diluirse por completo.
Tras fracasar la obra política de Sila se restableció, bajo Pompeyo y Craso, la plena potestad tribunicia, otorgando libertad a los tribunos para proponer plebiscitos y la censura. En 67 a.n.E. se ordenó que los pretores publicasen en efecto sus edictos, mientras Pompeyo, a través de la Lex Gavinia, obtenía el imperium, convertido luego en imperium infinitum. Con Julio César (100-44 a.n.E.), se reforma el sistema de magistraturas, y como consecuencia, durante el período de su dictadura las mismas fueron esporádicas, pues César no participaba de la idea de conferirles importancia. De esta forma, hizo que los cónsules fueran nombrados únicamente por 3 meses, dimitiendo, él mismo, de ese cargo. Por plebiscito, César obtuvo el poder para elegir los cónsules y la mitad de las otras magistraturas. La poca funcionalidad política política que César tribuía a las magistraturas hizo que en 47 Roma estuviese gobernada por el jefe de la caballería, ayudante de César, con lo cual formalmente no había magistrados. En el 45 nombró ocho prefectos que, bajo su autoridad, desempeñaban las funciones de los magistrados clásicos; incluso otorgó el título consular, pretorio o cuestorio, a individuos que nunca habían sido magistrados, con lo cual las magistraturas se convirtieron, de facto, en un honor personal de César. En sustitución de la censura confeccionó, en 46 a.n.E., la praefectura morum, de la que fue titular, a la par que ejercía la potestad tribunicia y presidía los comicios, disponiendo a su antojo del tesoro. En consecuencia, con César comienzan a aglutinarse las funciones de las magistraturas en una sola persona. Con él, ya es evidente que las magistraturas no son fundamentales, y los magistrados acaban siendo simples delegados del poder ejecutivo. Tras ser César asesinado, el poder ejecutivo recayó en un triunvirato (triunviratus reipublicae constituendae), que se reconocía como magistratura oficial, recibiendo todos los poderes previamente acumulados por el dictador durante un período de cinco años. Con la llegada de Augusto, el pueblo delegará la soberanía en el princeps, su potestas e imperium, y ya no en los magistrados clásicos que acabamos de referir en esta serie.
26 de julio de 2011
Las magistraturas en la República romana XI: personal auxiliar de los magistrados
En este mismo orden de cosas, debemos señalar que el vigintisexviratus, cuyos miembros eran 26, conformaba una serie de ejercicios públicos que se encomendaban a un número determinado de colegios. Como auxiliares de los magistrados principales englobaba a los triunviri monetales, con funciones administrativas, los quattorviri viarum curandarum y duumviri viis purgandis, con funciones de control de carácter policial, y los tresviri capitales y decemviri stilibus iudicandis, cuyas funciones eran de carácter jurisdiccional.
22 de julio de 2011
Los santuarios sintoístas I: definición y ofrendas


IMÁGENES: LA PRIMERA ES EL ACCESO DEL SANTUARIO SHIROYAMA INARI, SHIMANE; LA SEGUNDA CORRESPONDE AL ANAMORIINARI, KUSATSU, PREFECTURA DE GUNMA
Dans cette courte série nous abordons les particularités de sanctuaires shintoïstes, liée à la kami, de la conformation d'architecture et les structures de base ou le type d'offres et de leur valeur au rôle joué par le clergé et la fonction publique.
この短いシリーズでは、建築構造と基本的な構造や聖職者や市民サービスの役割へのお供えとその値の型から、神にリンクされている神社の特殊性に近づく。
Aunque en un principio los rituales kami se llevaban a cabo en sitios al aire libre con especial significación en los que se había observado la manifestación de algún kami, pronto empezaron a erigirse estructuras simples, básicamente salas de veneración. Al construirse templos mayores, una cámara interior era el recinto donde el kami estaba simbólicamente presente. El santuario sintoísta busca proporcionar una vivienda para un kami o varios, con la finalidad de venerarlo, no convertirse en un lugar de enseñanza y difusión de la doctrina. La presencia simbólica del kami se expresa en un objeto sacro llamado shintai (cuerpo divino) o mitamashiro (sustituto del espíritu augusto). Este símbolo es, justamente, lo que hace que un edificio se convierta en santuario. En su forma simple, el santuario tiene una cámara interior, que alberga el mencionado objeto sagrado, y posee un espacio frente dicha cámara para las ofrendas, con o sin una estructura construida. La puerta de acceso está cerrada, y las ofrendas se suelen colocar en una mesa delante de la puerta. A veces se ubican a cada lado estandartes e imágenes zoomorfas y humanas, o incluso esculturas de figuras humanas ataviadas con antiguos trajes cortesanos portando arcos, y perros coreanos (Koma Inu). En ocasiones, también se deposita un espejo entre la mesa de las ofrendas y las puertas de la cámara interna. El espejo refleja las cosas tal y como son, simbolizando el carácter inmaculado del kami y, a la vez, encarnando la representación simbolizada, y sacra, de la fidelidad del creyente hacia el kami venerado.
Uno de los elementos principales del santuario es el gohei u ofrenda simbólica, que consiste en una vara con tiras de papel doblado en forma de zigzag, que se ubica de modo centralizado ante las puertas de la cámara interna. Indica la presencia del kami en el santuario. Otro elemento notable es la vara de purificación o Haraigushi, de la que cuelgan diversas tiras de papel o de lino, y que se usa en el ritual de purificación. Los estandartes, por su parte simbolizan también la presencia de los kami y, probablemente, expresen la idea de que los kami son seres celestiales que proporcionan protección. La espada, el escudo y la lanza son objetos que se cuelgan de los soportes de los estandartes, simbolizando el poder para defender a los kami del mal, así como el poder de estos como protectores de la justicia y la paz. El espejo representa la virtud de la sabiduría, la joya la benevolencia y la espada simboliza la valentía. Otro de los elementos fundamentales en los santuarios es la cuerda sacra, una cuerda de fibra vegetal (shimenawa), de la que cuelgan tiras de papel en zigzag, que se coloca uniendo los pilares de entrada al santuario o en otros lugares del recinto. Señalan los lugares sagrados en los que se cree reside el kami o indican los objetos que se le ofrecen al mismo.
Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia UCV
Doctorado en Ciencias Sociales,UCV
18 de julio de 2011
Las magistraturas en la República romana X: categorías, poderes, derechos y honores
Los magistrados romanos se calificaban como magistratus populi, y se distribuían en categorías: magistrados patricios y plebeyos; curules o mayores (con imperium, con potestad consular, y sentados en la silla curul, cónsul, pretor, ediles curules y censores, decenviros y tribunos militares) y los no curules, que solo poseen la potestas; superiores, cum imperium y elegidos por los comicios centuriados (cónsules, pretores, censores), e inferiores, escogidos por los comitia tributa; ordinarias y extraordinarias (decenviros, dictadura y tribunos militares con potestad consular), en función de su duración y atributos temporales.
El imperium es el conjunto de derechos y prerrogativas que corresponden a los magistrados mayores. Es la suprema potestad pública. Existía el imperium domi, ejercido en la urbs y sus alrededores, con poderes militares y civiles, y el imperium militiae, ejercido fuera de la ciudad, con poderes militares y civiles como la jurisdicción o administración de los territorios. Por lo tanto, el imperium es un poder civil y militar, jurisdiccional y coercitivo, que implica el derecho a tomar los auspicios y de consular los augures, así como mandar al ejército, recaudar impuestos y publicar edictos. Para que fuese válido, el imperium debía ser otorgado al titular a través de una ley votada por el pueblo (lex de imperio) cuando el magistrado empezara a ejercer el cargo. La potestas, por su parte, es el poder estatal otorgado legalmente a un magistrado; esto es, la competencia en sus funciones. Con tal poder, el magistrado podía expresar su voluntad en forma de edictos, y tener cierta jurisdicción, además de un poder coercitivo. Con la potestas, que todos los magistrados tienen, representan a la República ante los dioses y las potencias extranjeras, sobre todo en lo referente a la preparación de tratados. En este último caso, tienen una función diplomática, de embajadores, pudiendo firmar tratados en nombre del pueblo, aunque necesitaban la ratificación de la asamblea popular y del Senado. Mediante la potestas, el magistrado adquiere el derecho de intercessio, con el que puede oponerse a las acciones de un colega o nombrar a un funcionario, a sus propios sucesores o a un colega. Además, con ella se tiene la facultad de poder tomar los auspicios dentro del pomoerium, imponer multas y reunir al pueblo para hablarle o al propio Senado.
Los magistrados disfrutaban de honores u ornamenta, con los que se les distinguía entre sí. Se destacaban la sella curulis, la toga praetexta, el derecho de poedria o el derecho a tener un asiento especial en teatros y espectáculos diversos, así como el acompañamiento de lictores. Como un portador del poder estatal, el magistrado, en definitiva, mientras desempeñaba su cargo, no era responsable, no tenía por qué dar cuenta de sus acciones, aunque esta inmunidad comenzó a perderse cuando se hicieron habituales los abusos y muchos empezaron a corromperse.
12 de julio de 2011
Las magistraturas en la República romana IX: magistraturas plebeyas (el Colegio Decenviral)
6 de julio de 2011
La prehistoria japonesa en Hokkaido: las culturas que originaron los Ainos
Figura Dogu del período Jomon
La cultura Jomon cubrió el área que abarca desde Hokkaido, en el norte del archipiélago, hasta Okinawa en las islas Ryukyu al sur, en tanto que la cultura Yayoi, introductora del cultivo del arroz en campos húmedos se difundió desde el norte de Kyushu hasta el norte de Honshu, de modo que las culturas de tradición Jomon pervivieron en Hokkaido. Esas culturas locales en la isla de Hokkaido se denominan como Epi-Jomon. Es posible que las condiciones climáticas de la isla fuesen un verdadero freno para el cultivo del arroz que, a su vez, se acompaña de cambios sociales que dan lugar a la formación del estado. Hokkaido sería la tierra del pueblo Ainu y únicamente sería incorporado a Japón bajo condicionantes políticos, especialmente desde el siglo XVII. En el XIX, la migración de japoneses acabó por convertir a los Ainu en una minoría étnica, que pervive aislada hasta el día de hoy. La pertenencia de Hokkaido a la cultura Jomon se evidencia en el uso de herramientas de piedra, en la presencia de cerámica con marcas de cuerda, en el empleo de puntas de flecha y de lanzas para la caza, así como en la presencia de cuchillos y hachas. El folclore ainu señala al salmón, el ciervo y algunas raíces como los medios alimenticios principales en este período Epi-Jomon. Esta cultura cambió hacia la Cultura Satsumon hacia el siglo VII, gracias a las influencias llegadas desde el centro de Japón a fines del período Kofun. Ahora prevalecen las herramientas de hierro, aunque las actividades de subsistencia (caza, recolección y pesca), siguen siendo las relevantes. La ubicación de los grandes asentamientos en los estuarios indica la importancia de la pesca del salmón. Hay poca evidencia arqueológica que muestre evidencias de estratificación social, a pesar de la presencia de enterramientos “tipo kofun” (quizá para inmigrantes o para jefes indígenas relacionados con el Japón central). Satsumon se parece a la Cultura Kofun y a la época histórica antigua del centro de Japón, en la cerámica, los pozos de habitación, las tumbas y la agricultura. Sin embargo, esto no significa homogeneidad cultural entre Hokkaido y Honshu. Entre los siglos VII y X, coincidiendo con Satsumon, se observa la Cultura Okhotsk, cuya expansión se produce a lo largo dela costa del noreste de Hokkaido. Se trata de una tradición cultural que posee útiles de hierro y herramientas hechas en hueso y asta de ciervo, así como herramientas de piedra para la caza y la pesca. Los yacimientos están confinados en las costas, indicando con ello su modo de subsistencia. Han dejado notables ejemplos de osos y ballenastallados, así como representaciones femeninas sobre hueso y madera. El origen de esta cultura no estuvo en la isla de Hokkaido; probablemente se difundió desde el norte (Siberia), a través de la isla de Sajalin, (la cultura Tokarev presenta una cerámica similar así como herramientas de hueso análogas). En el Hokkaido oriental la Cultura Okhotsk se mezcló con la Satsumon hacia el siglo XIII, originando una cultura híbrida que recibe el nombre de Tobinatai. No podemos asegurar que la cultura Okhotsk haya sido la progenitora de la Cultura Ainu, aunque no es descartable que la adoración del oso de la primera haya pasado a la segunda. La cultura Satsumon si es la cultura ancestro de los Ainu, si bien Satsumon es un concepto puramente arqueológico mientras que la cultura Ainu es un concepto etnológico, y demanda datos de esta naturaleza. Desde un punto de vista arqueológico, la mejor, y casi única evidencia de este parentesco, es la secuencia de transformación estilística de los arpones desde el Epi-Jomon hasta Ainu, pasando a través de Satsumon.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB
1 de julio de 2011
Las magistraturas en la República romana VIII: magistraturas plebeyas (la Edilidad)
Las primeras funciones de los ediles plebeyos fueron la administración de los bienes del templo, el tesoro, y la conservación del archivo plebeyo. Además, se encargaban de organizar las festividades y de sufragarlas, al menos desde 213 a.n.E., pues antes era el erario público quien las costeaba. Quizá con el tiempo hubo un enriquecimiento del cargo, pues desde la fecha señalada solo ricos y caballeros podían aspirar al cargo, en virtud de que eran los únicos con liquidez suficiente para sufragar juegos públicos. En cualquier caso, el endeudamiento en este cargo no solía importar mucho, ya que si se lograba la meta de mantener satisfecha a la población, los titulares podrían ser elegidos para el pretorado y el consulado. Los ediles plebeyos protegían a la plebe de la obligación de realizar trabajos forzados o gratuitos, para lo cual llevaban a cabo acciones procesales contra los patricios que violasen los derechos de la población común, imponiendo multas. Eran, en definitiva, los agentes de la plebe. Los patricios otorgaron a los ediles curules la función de atender la vigilancia del mercado, la jurisdicción de policía de la urbs y la dirección de las fiestas públicas. Los plebeyos tuvieron la oportunidad de acceder a la edilidad curul, convirtiéndose así en patricios. De este modo, a los plebeyos se les abrió la puerta del ascenso al pretorado desde 337 a.n.E.
Los ediles también vigilaban el culto y las costumbres, función primariamente atribuida a los censores. Podían perseguir la penetración de cultos extranjeros o extraños, señalados como contrarios al derecho romano. Llevaban a cabo las supplicationes, esto es, la acción de gracias a los dioses. Vigilaban, así mismo, la ciudad: perseguían a malhechores, vigilaban los baños, tabernas y las reuniones o mítines populares, ayudándose para ello de un abundante personal, especialmente escribas, heraldos y alguaciles. Perseguían los juegos de azar y los delitos contra las leyes agrarias y suntuarias, encargándose de la sanidad, de calles y edificios. No poseían imperium, pero su potestad era sacrosanta. La edad mínima para desempeñar el cargo parece que se estableció en torno a los 37 años. Los ediles fueron, en definitiva, magistrados de defensa pública del ciudadano ante el poder del estado a partir del logro de la equiparación política.
29 de junio de 2011
Peculiaridades de los dioses mayas
27 de junio de 2011
Las magistraturas en la República romana VII: magistraturas plebeyas (Tribunos Militares con potestad Consular)
Los tribunos militares estarán casi siempre en la cúspide desde 426 hasta 367 a.n.E., fecha desde la que legalmente un plebeyo pudo ya ser cónsul. El cargo, vigente unos ochenta años, trajo evidentes ventajas a la plebe, pues a través de ellos los plebeyos lograrían acceder a la magistratura menor de la quaestura (hacia 421 a.n.E.), duplicándose la misma de dos a cuatro miembros. El hecho de que en esta época Roma estaba casi siempre en guerra ayudó sobre manera su presencia y acción. En 367 el colegio de tribunos militares dejó de ser válido ante la consolidación del consulado, ahora abierto, de modo definitivo y legal, a la plebe.
16 de junio de 2011
Presentación de nuevo libro

Teachers, students, friends, everyone. I wish to inform you that just came out published my new book, published in Spanish Academic Publisher, in Saarbrücken, Germany, titled Myths of culture as a substrate. A symbolic knowledge (ISBN 978-3-8443-4085-3). The same may be acquired in the beginning, in bookshops in the UK, Germany and the U.S. (Through Amazon.com, for example) and later in various libraries in other countries. You can also purchase in www.eae-publishing.com (in the catalog which refers to www.get-morebooks.com, appearing in Humanities, Arts, Antiquity). The retail price is 79 euros. I hope you might be interested and you like it. Health. Julio Lopez Saco
15 de junio de 2011
Arte budista japonés
Los cuatro durmientes del artista japonés Mokuan Reien, del período Muromachi, en tinta sobre papel, en un rollo colgante. Se data en el siglo XIV. La escritura corresponde a Xiangfu Shaomi. Los cuatro durmientes son unos personajes legendarios y excéntricos llamados Shide, Hanshan y Fenggan, este último acompañado de su tigre. En ciertos textos se identifica a los dos primeros con las encarnaciones de los bodhisattvas Manjusri y Samantabhadra. La técnica es de influencia china, con la presencia de líneas finas para trazar los rasgos faciales y con ligeras difuminaciones de las tintas aguadas, con trazos fluidos. El estilo deriva de las tintas tradicionales de inspiración budista chan de época de los Song Meridionales, denominadas wanglianghua o pintura de apariciones.
13 de junio de 2011
Las magistraturas en la República romana VI: magistraturas plebeyas (Tribuno de la Plebe)
A través de la provocatio ad populum pueden detener a cualquier magistrado, incluso condenándolo a la pena capital; pueden congelar, aunque no anular, las órdenes consulares, las deliberaciones del Senado, las proposiciones de ley y las elecciones de los comicios. Pero, esencialmente, pueden reunir la plebe (ius agendi cum plebis), poseyendo el ius coertionis y el ius edicendi. A partir de la Lex Hortensia (289-286 a.n.E.) logran entrar en el Senado, destacándose en su rol en la administración y política de Roma. No obstante todo lo señalado, no poseen jurisdicción civil en Roma, y su poder no se apoya en ley legítima alguna, sino en los tratados suscritos entre la plebe y los patricios.
Eran elegidos por los comicios centuriados y confirmados por los comitia tributa. El cargo se inauguraba el 10 de diciembre, y se podía desempeñar si se tenía una edad comprendida entre los 27 y los 32 años. En 491 a.n.E. la tradición nombra dos titulares (luego cuatro en 471 y diez en 457). Es posible que en sus comienzos eligieses a sus sucesores, a quienes ellos mismos presentaban en las asambleas independientes en las que la plebe se reunía, concilia plebis, una asamblea que, según la tradición nació en 471 a.n.E. como propuesta del tribuno Publilio Volerón, y en la cual solo se discutían asuntos plebeyos (plebiscitos). Más tarde, tales asambleas pasaron a ser comitia, asambleas generales de los ciudadanos romanos. Con el surgimiento de los tribunos, los ediles de la plebe se convertirán en sus ayudantes, encargándose de guardar sus escritos, vigilar la policía y la caja común de los plebeyos, a la sazón en el templo de Ceres, en el Aventino. Paulatinamente, el tribunado de la plebe, nacido para defender los intereses del pueblo, acabó por defender únicamente los caprichos individuales de unos pocos y los intereses partidistas.
7 de junio de 2011
Las magistraturas en la República romana V: la Dictadura
En principio, la dictadura era patrimonio patricio. No será hasta 356 a.n.E. cuando se escoja el primer dictador plebeyo (Cayo Marcio Rútulo), quien nombró magister equitum a Cayo Plautio. El dictador solía abdicar antes de que se cumpliese el plazo asignado para desempeñar sus funciones, pues de lo contrario se creería que estaría optando por una tiranía (crimen affectati regni). Como ocurría con el censor, era irresponsable de sus acciones mientras desempeñara el cargo, de modo que el pueblo no podía recurrir contra sus disposiciones y sus actos no podían tampoco ser juzgados tras su abdicación. En resumen, no podía ejercerse la provocatio ad populum contra este cargo. Es probable que el último dictador desempeñara sus funciones tras la derrota de Cannas en 217-216 a.n.E., si bien todos sabemos que existieron posteriores dictaduras, como la del mencionado Sila y la de César, pero ambas inconstitucionales.
3 de junio de 2011
Cosmología del Amazonas III


LA PRIMERA IMAGEN CORRESPONDE A UNA CERÁMICA DE SANTARÉM QUE MUESTRA LA REPRESENTACIÓN DE UNA MUJER EMBARAZADA, PROBABLE CULTO DOMÉSTICO A LA FERTILIDAD; LA SEGUNDA FOTO ES DE OTRA CERÁMICA DE SANTARÉM, EN ESTE CASO, UN VASO ANTROPOMORFO, QUIZÁ EMPLEADO PARA CONTENER CIERTAS SUSTANCIAS EMPLEADAS EN RITUALES CHAMÁNICOS O COMO URNA CINERARIA.



