23 de abril de 2012

Las personificaciones míticas griegas: las Horas, las Moiras y las Musas


IMÁGENES: ARRIBA, LAS MOIRAS Y LOS GIGANTES, ALTAR DE PÉRGAMO, BERLÍN; ABAJO, UN LÉCITO DE FONDO BLANCO CON UNA MUSA EN EL MONTE HELICÓN. QUIZÁ ES CALÍOPE. SE ATRIBUYE AL PINTOR DE AQUILES, 445 A.N.E.

Las Horas, hijas de Zeus y de la titánide Temis, son las tres deidades que se encargaban de regular los procesos recurrentes del nacimiento, el crecimiento y la muerte, vinculados con el ciclo agrario y las estaciones. Por ese motivo se consideraban las representantes del espíritu divino de la vegetación. Llamadas en Atenas Thallo o florecimiento, Auxo o crecimiento y Karpo o cosecha, solían aparecer asociadas al cortejo de Dioniso, dios vinculado con la tierra y la producción agrícola, aunque también como hijas de Temis se las denominaba Eunomía, Eirene y Dike, Norma o Disciplina adecuada, Paz y Justicia, respectivamente, aludiendo, de tal modo, a valores socio-políticos inherentes al orden de la polis. Las Horas pueden también acompañar las canciones de las Musas y el tañido de la lira de Apolo. Las Moiras (porción y, por ende, las que reparten), también llamadas Parcas (tria Fata en latín) y, del mismo modo, hijas de Zeus y Temis, son tres personificaciones del destino individual, de la suerte vital de los seres humanos. Sus nombres son Cloto, es decir, hilandera, porque hilaba la hebra de vida desde su rueca hasta su huso. Su equivalente romana era Nona, originalmente una diosa invocada en el noveno mes de gestación; Átropos, lo que no gira[], figurativamente algo inevitable; es quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en la que moría cada persona y equivalía a la propia morta romana y; Láquesis, la que echa a suertes, es la encargada de medir el hilo de la vida de cada persona con su vara de medir. Su equivalente romana era décima. Todas ellas, asociadas a una rueca con hilos, se encargaban de regular la duración de la vida desde el momento del nacimiento hasta el fallecimiento. Las Musas, cantoras divinas, son las nueve hijas de Zeus y Mnemósine. Son las nueve mujeres que presidían las artes y el pensamiento y sus manifestaciones en cualquiera de sus formas: desde la elocuencia, la sabiduría y la historia, hasta la persuasión la astronomía y las matemáticas. Dependían del dios Apolo, pero como acompañantes de los gobernantes propiciaban que éstos hablasen adecuadamente y buscasen restablecer la paz tras los conflictos. Según el historiador griego Pausanias las musas fueron, al principio, únicamente tres: Aedea, el canto, la voz, Meletea, la meditación y Mnemea, es decir, la memoria. Juntas representaban las precondiciones del arte poético en la práctica del culto religioso. Con posterioridad, las musas clásicas son las siguientes: Calíope, la musa de la poesía heroica, mostrada meditativa y con una corona de laurel, un estilete y una tablilla; Erato, la musa de la poesía lírica, que portaba una corona de mirto y rosas, y sostenía un laúd o una flecha; Melpómene, musa de la tragedia, representada con máscara; Talía, la de la comedia, también representada con máscara, pero cómica; Clío, la musa de la historia, que solía llevar un libro y una trompeta; Polimnia, la de la retórica, mostrada con un cetro; Terpsícore, la musa de la danza, ataviada con guirnaldas de flores y con una lira en sus manos; Euterpe, la musa de la música, que llevaba una flauta; y Urania, musa de la astronomía, representada con una vara y un globo terráqueo. Para los neo pitagóricos, las musas eran también las garantes de la inmortalidad.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Ciencias Sociales, UCV. Escuela de Historia

16 de abril de 2012

Dioses remeros Mayas



LA ILUSTRACIÓN CORRESPONDE A LA TUMBA 116 DEL TEMPLO I DE TIKAL, EN GUATEMALA. MUESTRA A LOS DENOMINADOS DIOSES REMEROS MAYAS. AMBOS, EN LAS ESQUINAS, SON DEIDADES ANTIGUAS. TRANSPORTAN AL DIOS DEL MAÍZ A UN LUGAR PRÍSTINO DE LA CREACIÓN PARA COLOCAR TRES PIEDRAS (EL HOGAR CÓSMICO, LUEGO RECREADO EN LAS CASA MAYAS). CONDUCEN, NAVEGANDO POR LAS AGUAS DEL INFRAMUNDO A UN PERSONAJE DE LA REALEZA ENTRE DIVERSOS ANIMALES PROPIOS DE UN AMBIENTE TROPICAL.


Prof. Dr. Julio López Saco

Escuela de Historia, UCV, Escuela de Letras, UCAB

9 de abril de 2012

La génesis del Egipto antiguo

En el período predinástico tardío, que corresponde a la Cultura de Nagada II o Gerzense del Alto Egipto (3500-3300 a.n.E.), existían una serie de comunidades urbanas en el Alto Egipto en torno al río Nilo, entre las que se destacaban los denominados proto reinos de Nagada, Hieracómpolis y Tinis-Abydos. Los tres entran en conflicto por territorio y recursos, dando como resultado el triunfo de Hieracómpolis, cuyos regentes acabaron estableciéndose en Tinis (con su necrópolis en Abydos). Esta unificación militar, o a través de alianzas estratégicas, del Alto Egipto, muestra una sociedad jerarquizada que contrasta, para la misma época, con la autonomía de las comunidades del Bajo Egipto, con la relativa igualdad social de sus gentes (aunque pudo haber algunas elites en Buto y Sais) y, por tanto, con la inexistencia en el delta de un reino unificado. Las culturas del Bajo Egipto dejaron atrás sus tradiciones y su cultura material al asimilar las del Alto Egipto, como se constata en el caso de la cerámica roja hecha a torno y en la fabricación de los vasos de piedra típicos de Nagada II. Así, en el Predinástico tardío, momento en que surgen los primeros signos jeroglíficos, probablemente asociados a un ámbito funerario de la realeza, las culturas autóctonas del Bajo Egipto desaparecen y son reemplazadas por las del Alto. Este proceso de unificación cultural es previo al político, que en todo caso no se produjo por enfrentamientos entre un soberano del Alto Egipto y otro del Bajo, representante de un delta del Nilo unificado, sino que la unificación, que conlleva la formación del Estado territorial en Egipto, fue debida a las conquistas, en oleadas sucesivas de carácter militar, y muy dilatadas en el tiempo, llevadas a cabo por soberanos del Alto Egipto. El Egipto de las dos tierras debe concebirse, de este modo, únicamente como una idea relacionada a la polaridad complementaria y contrastante de todas las cosas que imperó en el pensamiento egipcio posterior.
Este largo proceso de unificación es previo a Narmer, y está dirigido por diversos soberanos del sur de Egipto que conforman la ahora denominada Dinastía 0, de la que conocemos el nombre Horus de sus últimos mandatarios, Ni-Hor, Hat-Hor, Iri-Hor y, sobre todo, Ka, Escorpión y, finalmente, Narmer. El Protodinástico (que se asocia con Nagada III-Ombos), entre 3300 y 3100, es el momento en que se certifica la unificación, no solamente cultural sino política, de Egipto, tal y como nuestras fuentes primordiales para el período, las cabezas de maza, las famosas paletas con imágenes gráficas y los cuchillos ceremoniales, parecen demostrar.
Veánse al respecto el análisis efectuado sobre la Paleta de Narmer, la entrada sobre los nombres del faraón y las referencias a las culturas neolíticas en Egipto en nuestro blog: www.asiahistoria.blogspot.com


Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB. Doctorado en Historia y en Ciencias Sociales

28 de marzo de 2012

Nuevo Ensayo de Julio López Saco

Amigos: tengo el agrado de presentar mi reciente libro titulado Breve Acercamiento a la Historia y la Religión Antigua de Asia. Medio Oriente, Sub continente Indio, China, Corea y Japón (ISBN 978-3-8484-5996-4), publicado por EAE Lambert Académica Publishing, Saarbrücken, Alemania. En una semana se podrá adquirir en su versión en papel en diversas librerías europeas y de países de América como Argentina y Colombia. Una cómoda posibilidad para el continente americano es la propia editorial (www.eae-publishing.com/), www.morebooks.de/ y amazon.com y sus subsidiarias en España, Reino Unido y Francia. Es un libro que trata de acercar al público, entendido o no del tema, la imbricación entre la historia antigua, la cultura y la religiosidad en diversas partes de Asia, incidiendo tal asociación en la cotidianidad, incluso actual.

Saludos cordiales,

Julio López Saco

Marzo, 2012

26 de marzo de 2012

Arte japonés: jardines

LA FOTOGRAFÍA QUE SE MUESTRA CORRESPONDE A UN ARREGLO PÉTREO EN EL ESTANQUE DEL JARDÍN DEL SANTUARIO TENRYUJI, EN KIOTO. DATADO EN EL SIGLO XIII, REPRESENTA SIMBÓLICAMENTE A PENGLAI, LA ISLA DE LOS INMORTALES SEGÚN LA MITOLOGÍA CHINA ANTIGUA.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB

19 de marzo de 2012

Papiros egipcios: Westcar


El papiro Westcar se data en el siglo XVII a.n.E. De algo más de metro y medio de largo, y con el número de inventario P 3033, se halla hoy en el Museo Egipcio de Berlín. Los acontecimientos que aparecen narrados sobre este papiro pueden corresponderse a la época de la corte del faraón (Jufu) Keops, de la IV dinastía, si bien los cuentos se originaron en la dinastía XII y pudieron ser escritos en época de la presencia de los Hicsos en Egipto (1650-1540 a.n.E.).

Se cuentan cinco historias por parte de los hijos del faraón. La primera pudiera referirse a un acto milagroso realizado por un sacerdote del periodo del rey Dyeser (Zoser); la segunda historia, contada por Jafra o Kefrén, habla de un sacerdote jefe del faraón Nebka, que descubre que su esposa tiene un amorío con un habitante de Menfis. El sacerdote elabora un cocodrilo de cera y lo hechiza. Cuando su esposa se va a encontrar con su amante, hace que figurilla cobre vida al entrar en contacto con el agua, y le pide a su guardia que la arroje en el agua por la que el amante pase. Al atraparlo, el cocodrilo lo hunde en el fondo del lago, donde lo mantiene por siete días. Cuando Nebka, el faraón, conoce la historia, le pide al cocodrilo que suba a la superficie, se come al amante y después queman y tiran al rio a la esposa adúltera. La tercera historia cuenta que el faraón está aburrido y su sacerdote jefe le aconseja reunir veinte jóvenes vírgenes para navegar con ellas por el lago del palacio. La cuarta trata de un milagro en el reinado de Jufu. Un mago llamado Dyedi tiene el poder de unir una cabeza al cuerpo de un animal decapitado y además conoce el número de habitaciones secretas que hay en el santuario del dios Tot. Jufu, intrigado, manda a su hijo traer a este sabio. A su llegada, ordena decapitar a un ganso, un ave acuática y un buey. Dyedi une las cabezas con sus respectivos cuerpos. Jufu le pregunta como sabe los detalles del santuario de Tot, y aquél responde que no conoce el número de habitaciones, sino dónde están. Cuando el faraón le pregunta donde están y cómo lo sabe, Dyedi menciona a tres futuros reyes en el vientre de una mujer llamada Redydedet. Se trata de una profecía que detalla los inicios de la Quinta dinastía, que comienza con Userkaf. La mayor parte del texto contiene, por tanto, un mensaje político-literario que tiene por objeto explicar la transferencia de poder de los gobernantes de la cuarta a quinta dinastía, pues el mago predice el nacimiento de los trillizos que han sido engendrados por el dios sol Ra y que gobernarán Egipto en el futuro. La última historia se centra en los partos de los tres hijos de Redydedet. Los dioses Neftis, Isis, Mesjenet, Jnum y Heket, por mandato de Ra, la ayudarán a dar a luz. Mesjenet profetiza que gobernarán por turno. Los dioses se van pero dejan un saco de maíz en el que esconden tres coronas.

Prof. Dr. Julio López Saco

Doctorado en Historia, UCV

Escuela de Letras, UCAB

14 de marzo de 2012

Culturas de Paleolítico: el Magdaleniense

El magdaleniense (nombre derivado de La Madeleine, en la Dordoña), es una cultura paleolítica, sucesora del solutrense, que se desarrolla en el actual territorio del suroeste de Francia, en el norte y cornisa mediterránea de España y en Alemania. Su ámbito cronológico se estima entre 15000 y 9000 a.n.E. Presenta tres estadios distintos, denominados I, II y III, tanto en el Magdaleniense Inferior como en el Superior. Es la fase cultural en la que proliferan los instrumentos fabricados en hueso (azagayas, por ejemplo), la pintura parietal, el arte mueble y los adornos personales. Es una cultura que ya inhuma a sus muertos bajo el hogar, acompañados de sus adornos personales, en fosas de escasa profundidad. En el Magdaleniense aparecen nuevos tipos de arma, como el propulsor y el arpón, y se constata una abundante presencia de buriles y raspadores. Esta es la época del auge del arte rupestre, focalizado en núcleos como el pirenaico, en donde encontramos yacimientos como Mas d'Azil, Isturitz, St. Michel d'Arudy, Canecaude o Labastide. La riqueza artística de estos yacimientos presenta fuertes evidencias de homogeneidad, en tanto que ciertos detalles se han convertido en marcadores culturales. Durante el Magdaleniense Superior abundaron las estatuillas de bulto redondo, hechas con asta de reno, hueso y marfil, así como los denominados bastones de mando (bastones perforados de asta de reno), cuya función se desconoce. En la actualidad se les consideran herramientas relacionadas con la fabricación o el enderezamiento de las azagayas, así como con elaboración de cordajes. Aparecen las primeras figuras conocidas de peces y de cabezas de caballo. Se desarrolla el grabado, en hueso o asta de reno, sobre todo representando animales. En las últimas etapas magdalenienses se muestran evidencias de estructuras, sobre todo en las llanuras del norte de Francia y Alemania, como el conjunto de la Ile de France, con yacimientos como Pincevent, Verberie o Etiolles. Este conjunto ha permitido identificar un modelo de hábitat centrado en cabañas de madera, de formas circulares, con una estructura, según A. Leroi-Gourhan, focalizada en torno a un hogar, rodeado de un espacio de actividades domésticas y un espacio reservado (quizá lechos). Otros ejemplos son los yacimientos de Gönnesdorf y Andernarch en Renania-Palatinado, en Alemania. En ambos casos se trata de estructuras de habitación circulares, con un enlosado de lajas rodeado por agujeros de poste y en cuyo centro una fosa indica el lugar de un pilar central. Un elemento relevante es la presencia en Andernach de restos de conchas de moluscos mediterráneos que pueden evidenciar la presencia de relaciones a larga distancia. El tipo humano magdaleniense, eminentemente cazador, es el famoso Cromagnon.


Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB

6 de marzo de 2012

Mitología céltica en Galicia: Breogán

Breogán es tradicionalmente considerado un rey de la mitología celta ubicado en territorio galaico, cuyo referente principal se encuentra en la mitología irlandesa recogida en el Lebor Gábala o Libro de las Invasiones de Irlanda (Eire), compilado por monjes irlandeses en el siglo XI. Fundador de Brigantia=Brigantium (asociada sin mucha fiabilidad con La Coruña o, quizá, con Betanzos), propiciaría la conquista de Irlanda. Milé, su hijo, nacido en la "otra tierra", al otro lado del mar, llegaría a Eire desde la denominada “tierra de la muerte" al mando de los celtas goidélicos. Milé, así, es el verdadero conquistador de la isla, alentado, eso sí, por su padre. La tradición de Irlanda y Galicia, sugiere probables travesías por este "Mar Celta" desde La Coruña a Cork. Los contactos marítimos entre Eire y Galicia, así como también entre éstos y Bretaña, en la Armórica, y Escocia, pudieron ser habituales, probablemente desde antes del siglo VII o VI a.n.E. La similitud de vestigios pictográficos parece corroborar esta sugestiva idea. La hipótesis de los “Gaels” desembarcando en Eire provenientes de Gallaecia, se halla en ambas tradiciones orales, lo que sugiere el origen goidélico de las mismas. Los galos de época clásica eran llamados Galli, y la tribu asentada en la Península Ibérica, Gallaeci (más tarde Gaélicos al llegar a Eire). El término Gael, procede del irlandés antiguo Goidel, y es una versión del nombre galés para referirse a los irlandeses (Gwydell). Gall significa extranjero en gaélico, y por eso los bretones de Armórica lo emplean para referirse a los franceses. Los Goidélicos conformaron la última oleada celta que llega a las islas Británicas. En céltico antiguo Kalta o Kallis significaba refugio, de donde proviene Kallaikia (tierra de los que tienen refugio); de ahí pasa al latín como Gallaecia. El patronímico genérico de Galeg y Galiza proviene del goidélico, y significa mujer vieja o, incluso, diosa madre. Cuando los primeros romanos cruzaron el Duero, y se encontraron con estas tribus celtas, que presumimos hablaban gaélico, denominaron a esa tierra Gallaecia. La serie de mitos que explican la referida conquista de Irlanda desde el noroeste peninsular señalan lo siguiente. Según el mencionado Lebor Gábala cuatro formaciones de naves armadas zarparon desde Egipto, siendo Sru y su hijo Eber Scot los patrones de la expedición. Pero poco después de partir muere Sru y queda al mando Eber Scot. Durante el viaje Nilo abajo, las luchas intestinas por el poder desangraron la descendencia de Sru. Tras siete años en el mar, y luego de diversos fallidos intentos de desembarco en las costas de Sicilia y duras batallas con los Longobardos, Brath, un descendiente de Sru, llega, con las cuatro naves, a las costas de Iberia, pero muere en una de las contiendas por la posesión de estas tierras. Breogán su hijo, se convierte así en rey de los Gaels. Milé es, a su vez, su vástago, de cuya simiente descienden sus siete hijos, incluidos los legendarios Eber y Eremon, así como el famoso Amerghin, primer poeta de Irlanda, quien según la leyenda logró con su canto que cesara una pavorosa tempestad que habían lanzado sobre la flota “Milessia” los Túatha de Dannan (Pueblo de la diosa Danu, correspondiente a tribus célticas pre-gaélicas que habitaban Irlanda). El bardo real Amerghin, con sus hermanos, y luego de la muerte de Milé a manos de los tres reyes de esa tierra, se lanza al mar para vengar a su padre. Los poderosos hechiceros de Túatha de Dannan provocan con sus conjuros una tempestad que impide que los barcos “Milessios” se acerquen a tierra. Pero Amerghin comienza a entonar un canto mágico que anula los efectos del embrujo de los magos de Dannan. De este modo, los barcos de la armada “Milessia”, pudieron por fin desembarcar, y las huestes provenientes de Iberia, conquistar la verde Eirin.

Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB. Escuela de Historia y de Letras

1 de marzo de 2012

Antiguas Culturas de África VII: el Gran Zimbabwe


IMÁGENES: LA PRIMERA ES UNA HIPOTÉTICA RECONSTRUCCIÓN DEL GRAN ZIMBABWE; LA SEGUNDA, UNA FOTOGRAFÍA DE LAS RUINAS ACTUALES.

Los primeros pobladores de este gran reino pueden corresponder la Edad del Hierro. Serían agricultores y posteriormente mineros, expertos en el trabajo metalúrgico del oro, el cobre y el hierro. Serían poblaciones de lengua shona las que unificarían un territorio comprendido entre los grandes ríos Zambeze y Limpopo. Mucho más tarde, en el siglo XI, se instala en esta región el pueblo rozwi, que es el iniciador de las construcciones de piedra, si bien sería luego dominado, un par de siglos después, por los moire, que desarrollaron la más refinada civilización de Zimbabwe, tal y como muestran los impresionantes vestigios arqueológicos de la región. Es en el siglo XV cuando se consolida un Estado centralizado, de mano de un poderoso jefe llamado Mwene Mutapa, de cuyo nombre procede la denominación de los navegantes portugueses del reino (monomotapa). Es el mismo siglo, no obstante, que conoce el declive del reino, incapaz de mantener la unidad tras la fragmentación de una dinastía rozwi al sur.

Prof. Dr. Julio López Saco

Doctorado en Historia y en Ciencias Sociales, UCV

Fuentes

-F. El-Bekri, Description de l’Afrique septentrionale (edic.Mac Guckin de Slane), edit. Maisonneuve, París, 1965

-L. Mármol Carvajal, Descripción general de África, I.E.A., Madrid, 1953

Bibliografía

-Anta Diop, Ch., L’Afrique Noire Precoloniale, edit. Presence Africaine, París, 1960

-Baba Kane, I. & M’Bokolo, E., Histoire générale de l’Afrique, vol. 2: L’ére des grands empires. Le Moyen Age africain, edit. ABC, París, 1977.

-Bertaux, P. África. Desde la Prehistoria hasta los Estados actuales, edit. Siglo XXI, Madrid, 1972

-Cornevin, R. y M., Historia de África, edic. Moreton, Bilbao, 1969

-Cortés López, J.L., Introducción a la historia del África Negra, edit. Espasa Calpe, col. Austral, Madrid, 1984

-Gómez-Tabanera, J.M., Las culturas africanas, edit. Hist. 16, Madrid, 1988

-González de Echegaray, C., Historia del África Negra, edit. Nacional, Madrid, 1974

-Ki-Zerbo, J., Historia del África negra, I: De los orígenes al siglo XIX, Alianza edit. Madrid, 1980

-Martínez Carreras, J.U., Los imperios africanos, edic. Hist. 16, Madrid, 1985

-Niane, D.T. (edit.), Historia general de África, IV: África entre los siglos XII y XVI, edit. Tecnos-Unesco, Madrid, 1985

-Paques, V., Les peuples de l’Afrique, edit. Bordes, París, 1974

-Shinnie, P.L., Meroe, edit. Thames & Hudson, Londres, 1967

-Vázquez Hoys, A. M. & Fernández Uriel, P., Introducción a la Historia Antigua I: Próximo Oriente y Egipto, UNED, Madrid

27 de febrero de 2012

Pintura Rupestre en América: Paradinho en Brasil



IMAGEN DE PARADINHO, COMO SE BAUTIZÓ EL RECIENTE HALLAZGO PARIETAL EN BRASIL


Las pinturas rupestres recientemente documentadas en Brasil, en Minas Gerais, y datadas por radiocarbono entre 12000 y 10500 a.n.E. resultan ser, al día de hoy, las más antiguas de América. El hallazgo se produjo en 2009 en la población de Lagoa Santa, muy cerca de la ciudad de Belo Horizonte. La imagen muestra una figura antropomorfa itifálica, con tres dedos en cada mano. El arqueólogo de la Universidad de Sao Paulo, Walter Neves, miembro del equipo que realizó el hallazgo, considera que la pintura podría referirse a un presunto culto a la fertilidad, si bien para Astolfo Araujo, del Museo de Arqueología y Etnología de la misma universidad paulista, podría tratarse de una exaltación de la virilidad.


Prof. Dr. Julio López Saco


UCV-UCAB, 27/02/2012


22 de febrero de 2012

Antiguas Culturas de África VI: Reinos de Kanem-Bornu, Benín y Kongo






IMÁGENES. LA PRIMERA CORRESPONDE A UN SACRIFICIO DE UN TORO EN UNA PLACA DE BRONCE. REINO DE BENÍN, NIGERIA. LA PIEZA SE ENCUENTRA EN EL BRITISH MUSEUM; LA SEGUNDA, HACE REFERENCIA A UN OBA O REY DE BENÍN EN UNA PLACA DE BRONCE. MUSEUM FUR VOLKERHUNDE, BERLÍN. SIGLO XVII.

El reino de Kanem-Bornu fue conformado por un componente de población So, que en el siglo VII ocupó la ribera este del lago Chad, sumado a grupos de nómadas blancos, bereberes o tuaregs, llegados durante el siglo siguiente al mismo lugar. Su mezcla dio lugar a la población kanembu, que hacia 800 crea una dinastía real, iniciada por Dugu, y que es el origen de la familia Sefuwa. La capital del reino se oficializa en Njimi. A fines del siglo XI, con un soberano de nombre Humé se introduce el Islam. Una serie de movimientos insurreccionales de pueblos sometidos provocaron diversas campañas militares que terminaron por fracturar el reino.
El Reino de Benín se formó, según cuenta la tradición, mediado el siglo XII, con la presencia de Eweka I, hijo de un jefe militar yoruba. Pero no fue hasta mediado el siglo XIV, con Eware el Grande, cuando Benín adquirió su mayor prestigio y fuerza. Unas décadas después entra en contacto con los portugueses, a la postre los incitadores de su paulatino declive.
El Reino de Kongo, finalmente, tuvo su apogeo tardíamente, no antes de los siglos XV y XVI, cuando su territorio se extendía desde el bajo Congo hacia el norte, hasta el río Kwanza en el sur, y hasta la costa del Atlántico hacia el occidente, estando dividido en seis provincias tradicionales- La entrada en contacto con los navegantes portugueses provocó la sucesiva conversión al cristianismo de congoleños, iniciándose con ello un progresivo declive hasta la total asimilación a la monarquía lisboeta y la derrota definitiva en manos lusas.


Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB

13 de febrero de 2012

Antiguas Culturas de África (V): El Reino Islámico de Mali

IMAGEN: CONSTRUCCIÓN RELIGIOSA DEL REINO DE MALI


El Reino-Estado negro de Mali toma el relevo de Ghana. Se trata de un estado islamizado de lengua mandinga, cuyo apogeo se produjo en el siglo XIV, en un territorio comprendido entre la costa atlántica y Mauritania, teniendo como centro neurálgico el alto Níger. Su historia comienza en el siglo XI, según registra Ibn Haldun, cuando un ketra o señor principal, llamado Baramendano, presionado por sus vasallos debido a una fuerte sequía, acude a los almorávides en busca de ayuda, propiciando su conversión al Islam. Las desavenencias sucesoras, a fines del siglo XIII, propiciarán que un ex esclavo, de nombre Sakurna se haga con el poder, pero de modo efímero, antes de la implantación de una dinastía en la que sobresale el rey Abú Bakary II y su hijo Kankan Musa (luego conocido como Mansa Musa 1312-1337), este último el más relevante soberano negro de esta época, caracterizado por un gran prestigio y por la fastuosidad de su corte. Con él se creará un verdadero puente cultural entre el mundo negro y el árabe, pues muchos sabios y letrados blancos acudieron a su corte, y varios mercaderes venecianos debieron haberlo conocido en El Cairo, llevando su fama hasta Europa. Sin ir más lejos, a su corte llegó el arquitecto y poeta Es-Saheli, reconstructor de Tombuctú, con edificaciones que semejan las creaciones mudéjares. También con este rey se oficializó un comercio transahariano, monopolizado por su reino. A la muerte de sus sucesores, en especial su hermano Solimán, en 1360, comienza la decadencia del Reino de Mali, enfrentado a los ataques de los tuaregs, quienes logran irse apoderando, paulatinamente, de ciertos enclaves, hasta que en 1435 toman Tombuctú, y sufriendo las penetraciones de poblaciones Fulbé. A pesar de todo, el reino mantiene su prestigio hasta avanzado el siglo XV, momento en que inician su hegemonía los reinos Bambara.


Prof. Dr. Julio López Saco

Doctorado en Historia, UCV

3 de febrero de 2012

La creación del mundo en el Rig Veda (II)



UN EJEMPLAR DEL RIG VEDA ILUSTRADO


Los himnos asociados a la creación del mundo aparecen cargados de un fuerte simbolismo. Todos en este libro X, se identifican por los números 72, 81, 90, 121, 129 y 190. El primero corresponde a Daksha y Aditi, los Progenitores de los Dioses (X, 72). Aquí Daksha es el indiscutible protagonista junto a su consorte Aditi. El himno se propone contar el nacimiento de los dioses para que las generaciones futuras puedan verlos y puedan, además, recrear mentalmente ese momento trascendente. El segundo es el de Visvakarman, el Hacedor de Todo (X, 81). Para sugerir la infinitud de Visvakarman se lo imagina con múltiples ojos, bocas, brazos y pies, una imagen tomada en préstamo posteriormente por las Upanishads para caracterizar a Brahman, ente universal y absoluto. La atribución de órganos humanos a una divinidad es una evidente muestra de antropomorfismo. Visvakarman utiliza sus brazos para forjar el cielo y la tierra, aunque posteriormente la creación de ambos es visualizada de otro modo diferente, pues se dice que son tallados en madera. Pero esta sería una creación subsidiaria que completa a la primera, en tanto que sus agentes son plurales e innominados reafirmándose inmediatamente después el predominio absoluto del creador. Los poetas del Rig Veda recurren, con mucha frecuencia, a experiencias de su vida cotidiana concibiendo al mundo como el fruto de una actividad doméstica o como un nuevo artificio fabricado por hábiles artesanos. El tercero es el Sacrificio del Gigante Cósmico (X, 90), también denominado Himno del Hombre (Purusha). Se trata, por lo tanto, de una suerte de gigante primordial cósmico cuyo desmembramiento origina dioses, astros y demás seres animados; el cuarto es el conocido como Embrión Dorado (X, 121), otro demiurgo que afirma desde el principio la existencia de un ser supremo, sin indagar sobre posibles precursores metafísicos, dedicándose a exaltarlo estrofa tras estrofa. A pesar de tal carácter celebratorio, la identidad del creador es poco clara, pues el nombre que se le otorga al principio Embrión Dorado o hyranyagarbha, no figura en ningún otro himno del Rig Veda. Finalmente, sabemos que se trata de Prajapati, el Señor de las Criaturas, cuyo rol de divinidad suprema será reconocido en la literatura védica posterior. Embrión Dorado es, entonces, uno de sus nombres, una hipóstasis de su poder creador. Daksha, arriba mencionado, será un ente más autónomo, si bien termina, también, por asimilarse a Prajapati. El quinto corresponde al Himno de la Creación (X, 129), uno de los himnos más sublimes del Rig Veda, que se remonta al período cósmico más remoto concebible. Inicialmente, se afirma que en el principio todo era indiferenciado, que nada existía ni siquiera la inexistencia. Pero más adelante se plantean dudas respecto a ese momento fuera del tiempo y del espacio, una incertidumbre que acompañará al poeta hasta el final. Se pregunta si quizás no había algo oculto, digamos un primer algo. Luego se amplifica esta oposición entre la nada y algo que surge, hasta que, paulatinamente, se precisa un ente primordial, el cual pasa de un estado latente a otro más activo mediante el poder del calor. Surge en él el pensamiento inspirado por el deseo, completando así el proceso de su devenir. Se intenta precisar la transición de la inexistencia a la existencia, pero el himno se hace impreciso y oscuro pues el conocimiento de ese “instante” está velado por un insondable misterio. Solamente los kavis (más o menos “sabios”), buscando dentro de sí, pueden acceder a él. Kavis evocan a un pensador, persona de gran poder espiritual del pasado, más mítico que real; en realidad un visionario, un profeta. Los kavis contribuyen a delimitar el ámbito de lo existente con una cuerda, imagen recurrente en el Rig Veda para simbolizar un acto creador, de modo análogo a como alguien delimita un terreno para construir una vivienda. Así pues, más que de un verdadero acto creativo se trataría de una recreación mental del instante trascendente lograda por los kavis en un tiempo posterior y gracias a su perfección espiritual. Al final, aparecen poderes masculinos y femeninos, que suceden a ese primer algo, cuyo género era neutro. Se contrastan los poderes masculinos con las potencias femeninas en una primera instancia, contraste que se repite, a continuación, con la energía femenina y el impulso masculino. Queda implícito, de tal manera, que los principios sexuales desencadenan la ulterior evolución del Cosmos. En cualquier caso, nunca disminuye la sensación de incertidumbre. Nadie sabe, en realidad, cómo aconteció la creación. El sexto, refiere el Calor Primordial (X, 190). El calor inicia el proceso generativo, como en el himno precedente, pero aquí encontramos la presencia de dos principios abstractos, el orden (rita) y la verdad (satya), que otorgan al Universo su fundamento ético. Del océano nace el tiempo, que es quien gobierna la vida de todos los seres vivos, y, finalmente, aparecen el sol y la luna, así como las tres divisiones tradicionales del universo: cielo, espacio intermedio o atmósfera, y tierra, pero ninguno de ellos brota espontánea o mecánicamente, sino que son el producto de un agente, de un creador, cuyo nombre es dhatri (el que crea, el que sostiene, el que dispone, el que ordena), un dios agente abstracto. Nos encontramos en este caso, con un fenómeno frecuente en la literatura védica, el de la personificación de determinados atributos o capacidades.
Como conclusiones, podríamos señalar lo siguiente respecto a la creación en el Rig Veda. El origen del universo es un proceso misterioso, únicamente parcialmente intuido y comunicado a los hombres por aquellos poetas visionarios que compusieron los himnos. El Creador es concebido como un ser único y supremo, cuya identidad es oscura y cambiante. A veces ignoto, en otras ocasiones recibe diversos nombres, Embrión Dorado, Prajapati, Daksha, Aditi, Visvakarman, Purusha. Con el tiempo estos creadores desaparecen o se subordinan a otro, si bien el problema de la identidad del demiurgo nunca se resuelve del todo. En otros textos védicos, como en los Brahmanas, Prajapati emerge como el ente creador indiscutido, pero en las Upanishads tiende a ser reemplazado por Brahman quien aúna las funciones demiúrgicas de Prajapati a la sacralidad del mantra pronunciado en el sacrificio. Con la eclosión del hinduismo, el mismo Brahman es absorbido por el antropomórfico Brahma y la divinidad suprema es compartida con deidades como Siva, Vishnu y Devi. El Creador puede ser eterno o, en cambio, haber sido generado. En este último caso, el problema metafísico se resuelve a través del mecanismo de la creación mutua. Los dioses engendran al Creador y, éste a su vez, los engendra, o en otros casos, es un principio femenino el que da nacimiento al Creador y es a su vez procreado por él. La voluntad del Creador no es suficiente para fundar el mundo. Actúa en conjunción con diversas fuerzas elementales, como el poder del calor. Algunas de estas fuerzas fecundadoras son más morales que físicas, tales como el orden y la verdad, en tanto que la más poderosa parece ser el sacrificio en donde lo moral, lo religioso y lo práctico se confunden. Finalmente, la generación del mundo material es concebida, a menudo, en términos domésticos y artesanales, como un parto, como el producto de un herrero o de un carpintero, o incluso, como el resultado del batido de la leche o de la elaboración de manteca.


Prof. Dr. Julio López Saco


Doctorado en Historia, UCV


Doctorado en Ciencias Sociales, UCV


1 de febrero de 2012

Antiguas Culturas de África IV: Reinos-Estado sudaneses subsaharianos (II). Reino de Audoghast y Reino de Songhai

El reino subsahariano de Audoghast, muy probablemente de origen bereber, pudo haber tenido su capital en Tegdaust (Mauritania), centro neurálgico de una ruta caravanera especializada en el transporte de oro y sal. Al-Bakri menciona la capital de este reino después de haber recibido noticias de ella de oídas, describiéndola como un núcleo de gran tamaño y con una población estimable. Es muy posible, gracias a referencias de Ibn-Haukal, que este reino suministrara sal a Ghana y al reino de Kukkia, en el Níger.
Los pescadores sorkos, del grupo étnico Songhai, no poseían unidad, hasta que en el siglo VII, según una conseja tribal legendaria, dos caminantes, blancos y nómadas bereberes, llegaron desde el desierto. Estos personajes errantes fueron adoptados por los negros Songhai, les proporcionaron mujeres, y con ellas tuvieron una gran descendencia. La leyenda señala que fueron nombrados monarcas, comenzando así con ellos la dinastía Día, que gobernará entre los siglos VII y XIV. Parece que la autoridad real no fue reconocida por los pescadores, sino únicamente por los Songhai sedentarios, lo que motivaría que los Sorkos se instalaran en otra región rivereña. Esto motivaría la fundación de Gao y Bumba en competencia con sus competidores pescadores. Uno de los monarcas Día, según la traición, el décimoquinto, abandona el animismo tribal y se convierte al islam, trasladando la capital, a principios del siglo XI, a Gao, terminal de la ruta transahariana norteña, proveniente de Trípoli y El Cairo. El reino se extendía a lo largo de las dos orillas del Níger, desde Dendi hasta Gao, y se encontraba bajo la dirección de los jaas, quizás una fracción songhai mestizada con bereberes. Tras la conquista y predominio mandinga, desde fines del siglo XIII y comienzos de la siguiente centuria, los songhai logran liberarse de esta dominación del reino de Mali, conformado una nueva dinastía (sonníes), fundada por Alí Kolon, con centro neurálgico en Gao. Se establece ahora una monarquía, denominada de Gao, fundada sobre valores islámicos y consuetudinarios, que iba más allá del tradicional sistema político de federación de reinos como los de Ghana o de Mali. Este reino fomentó el desarrollo de una civilización urbana en toda la región sudanesa y saheliana.


Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB, 1 de febrero del 2012

24 de enero de 2012

La creación del mundo en el Rig Veda (I)


Imagen: manuscrito 2162 del Rig Veda, datado en el siglo XVII


El Rig Veda es un poema que describe una cultura móvil, nómada, que conduce carros tirados con caballos y posee armas de bronce. De acuerdo con algunos eruditos, la geografía descrita en el texto coincide con la de la región del Panyab. El Rig Veda fue preservado por dos escuelas o ramas, Śākala y Bāshkala. El texto fue transmitido, del mismo modo, en dos versiones: el Samjitapatha (un continuo que une todas las palabras de acuerdo con las reglas sánscritas del sandhi, siendo empleado para la recitación), y el Padapatha, en donde cada palabra está aislada, para facilitar la memorización. Los libros II al VII parecen haber sido el trabajo de un sólo poeta o rishi, junto con sus descendientes, siendo por ello llamados “libros de la familia”. El libro III se le atribuye a la familia de los Vishvamitra; el libro IV a la de los Vamadeva y el V a la de los Vasishtha. Los himnos en los libros I y X fueron compuestos por diferentes familias. El noveno consiste en un conjunto de himnos exclusivamente dirigidos a Soma, la planta deificada cuyo néctar fue usado para el sacrificio a Soma. El libro X, que ahora presentamos, es el cronológicamente más reciente. Este libro del Rig Veda se diferencia de los otros por incluir unos pocos himnos que especulan sobre el origen del universo, de los dioses y de los hombres. El mándala 10 comprende 191 himnos, dedicados a Agni y a otros dioses. Contiene, en esencia, el Nadistuti sukta, que alaba en parte a los libros y es relevante para la reconstrucción de la geografía de la cultura védica; el Purusha sukta, esencial en la tradición hindú, y el Nasadiya sukta, probablemente el himno más conocido en Occidente (X, 129) relacionado con la creación. La poesía del Rig Veda no es ni popular, ni primitiva como se había considerado hasta no hace mucho. Es, en realidad, tanto la producción de una clase sacerdotal refinada, como el resultado de un largo periodo de desarrollo cultural. Estaba destinada principalmente para ser usada en relación con el sacrificio soma y para acompañar un ritual bastante complicado.


Prof. Dr. Julio López Saco

Escuela de Historia, UCV

Doctorado en Historia, UCV