4 de junio de 2014

Las divinidades de los fenicios



Imágenes, de arriba hacia abajo. El Joven de Mozia, en realidad, una representación de Melqart. Hacia 480 a.C.; El dios El entre dos leones. Cuchillo ceremonial de Gebel el Arak, sur de Abydos, hacia 3300 a.C. Museo del Louvre; Escultura sedente de la diosa Astarté.

Los fenicios, descendientes de los cananeos del II Milenio a.C., solían agrupar a sus dioses en tríadas en cada una de sus ciudades-estado autónomas principales, como Biblos, Sidón y Tiro. Baalat, El y Adonis eran las divinidades principales en Biblos. Baalat (Señora) es una diosa de la naturaleza, en concreto de la fertilidad; El pudo ser el dios supremo de Ugarit, a veces identificado con el Cronos griego; mientras que Adonis (el Tammuz babilonio) simbolizaba el ciclo de muerte y resurrección de la vegetación, como resalta el mito griego, que lo asocia con Afrodita. Otros dioses de Biblos fueron Baal Samin (identificado en Roma con Júpiter), Baal Addir, Shipitbaal y Elibaal, además de Hammon.
En Sidón, la realeza desempeñaba el cargo de sumo sacerdote de la diosa Astarté (la Ashtoret bíblica), diosa de la fertilidad, al modo de la Inanna sumeria, la Isis de Egipto o la Ishtar babilónica, aunque también vinculada con el mundo funerario. En esta ciudad, Eshmun ejerció un rol equivalente del Adonis de Biblos. En Tiro, el dios más venerado era, sin duda, Melqart (identificado en Grecia con Herakles) y muy adorado en toda Palestina. Era una divinidad de carácter astral, solar y protectora de los navegantes. Al mismo tiempo, también se veneraba a Astarté, cuyo culto se relacionó aquí con la prostitución sagrada.
Otros dioses de Tiro fueron Bali-ili (esposa de Baal en los textos ugaríticos), deidad de los santuarios de los dioses Anat-Bali-Ili, el mencionado Baal Samin; Baal Malage, un señor de los marineros, que equivale al Zeus Meliquios heleno, además de Reshef, inventor del arado y el grano, según Filón de Biblos, y asimilado a Apolo. Hubo también dioses fenicios artesanos e inventores de cierto renombre, como el caso de Chusor, a quien se le atribuye la invención del fuego.
En la cosmogonía fenicia, que pudo derivar de la teogonía egipcia de Hermópolis, y según la cual el mundo se originó de un huevo cósmico (Mot), el dios supremo (a partir de Filón de Biblos), era Eliun, y sus descendientes, entre otros, El, Dagón, Astarté y Melqart. Damascio, por el contrario, menciona que El creó el mundo (Ilomos), del cual nació Chusor, inventor del hierro, el fuego y diversos oficios artesanales.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia; Doctorado en Ciencias Sociales, UCV
Junio, 2014

1 de junio de 2014

Los Horacios en las leyendas históricas de la antigua Roma


Tras las guerras contra los sabinos, Roma entra en pugna con los latinos de Alba Longa. El conflicto entre esta ciudad latina Alba Longa (fundada por el hijo de Eneas, Ascanio, conocido por los romanos como Iulo, patronímico de la familia patricia imperial posterior) y Roma, ambas ciudades del Lacio asociadas por vínculos de sangre, se resolvió mediante el enfrentamiento de tres hermanos Horacios, romanos, y tres Curiáceos, albanos, que vivieron en tiempos del mítico rey etrusco en Roma Tulo Hostilio en el siglo VII a.n.E.[1] Los primeros combatían individualmente, mientras que los Curiáceos en grupo. En el combate a muerte, tras el fallecimiento de dos de los Horacios, el que quedaba vivo, usando el plan divide y vencerás, logró vencer a sus heridos oponentes. Sin embargo, su victoria quedó ensombrecida por las lamentaciones de su hermana Camila, prometida con uno de los Curiáceos. El Horacio vencedor dio muerte también a su hermana. Cuando los lictores lo apresaron, el padre de los Horacios salió en defensa de su hijo aludiendo su entrega a la causa cívica. Finalmente, el joven Horacio vencedor volvió a ser aclamado como un héroe, puesto que primero estaba Roma, es decir, la Patria, por encima de sus intereses personales. Tras la destrucción de Alba Longa, los habitantes de la ciudad fueron trasladados a la colina Celio en Roma.
Uno de los relatos que conforman las leyendas históricas de Roma es la que protagoniza, según Tito Livio, Publio Horacio Cocles, un tuerto héroe romano que a fines del siglo VI a.n.E. se enfrentó a las ciudades etruscas cuyos ejércitos dirigía Lars Posenna, evitando, inicialmente con dos compañeros, Espurio Larcio y Tito Herminio, y luego solo, su entrada en Roma mientras se destruía el puente Sublicio sobre el Tíber. Es uno de los egregios representantes de los jóvenes guerreros individuales indoeuropeos armados que atemoriza al enemigo con su aspecto y sus proclamas.

Prof. Dr. Julio López Saco 
Doctorado en Historia, UCV-Escuela de Historia


[1] Se trata de un combate singular que enfrentaba a tres contra otros tres, delante de los dos ejércitos que iban a pugnar. Sobre estas leyendas históricas se debe revisar Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso.

21 de mayo de 2014

La Cultura del Danubio y la Cultura de los Kurganes II


IMÁGENES: ENTERRAMIENTO EN CÁMARA FUNERARIA EN UN KURGAN. SMITHSONIAN MUSEUM; DISTINTOS TIPOS DE SEPULTURA EN FOSA CON TÚMULO FUNERARIO (KURGAN).

En las fases más recientes, las tumbas de la cultura de los Kurganes se construyen sobre el suelo y en forma de choza, sostenida por varios postes de madera. El piso se cubre de guijarros, capas de ocre o cenizas, en tanto que el túmulo puede ser de piedra o tierra. Cada túmulo contiene varias inhumaciones. En el centro un varón, y alrededor mujeres y niños. Estos últimos, quizá su mujer e hijos, aunque en otras ocasiones adultos que pudieran ser sus esclavos, pueden indicar un sacrificio honorífico reservado al hombre. Los jefes se inhumaban acompañados de puntas de flecha hechas en sílex, cuchillos de piedra, puntas de lanza y hachas de batalla, confeccionadas en cobre o piedra. Además, suelen aparecer mazas de piedra, habitualmente en forma de cabeza de caballo, y diversos ornamentos pectorales (formados con dientes de animales, como osos, lobos, perros, zorros o jabalíes), o anillos de diferentes metales. El cadáver se muestra en posición fetal o contraída sobre su espalda en las fases I y II; del lado izquierdo para las mujeres y derecho para los hombres, en las fases siguientes, III y IV. En todos los caso, predomina la orientación hacia el oeste.
Gracias a las agrupaciones de las tumbas se puede corroborar que la población vivía conjuntada en pequeñas tribus, asentada en casas en forma de choza, semi enterradas, hechas de madera y con forma rectangular, agrupada en poblados de pequeño tamaño. De hecho, correspondientes a las fases I a III han salido a la luz diversos y notables enclaves, hábitats y tumbas, entre los cuales se destaca, sobre manera, Dereivka.
Ya se ha dicho que las poblaciones Kurganes parecen haber extendido profusamente sus influencias (modo de vida, modos funerarios) por Europa, a través de varias etapas, no del todo seguras. Una primera, que contemplaría los primeros movimientos de personas, se ubicaría cronológicamente en la fase Kurganes II, entre 4400 y 4300 a.n.E. Las improntas de esta movilización son detectables a lo largo del río Danubio. Los esteparios alcanzan lo que hoy es Hungría y Macedonia, hecho que demuestra que los kurganes se encuentran en este etapa en el territorio de la, para ese momento ya antigua, Cultura Danubiana. Varias culturas locales se ven alteradas y transformadas: es el caso de la Cultura Cucuteni-Tripolje en Rumanía y en Bulgaria la cultura, típicamente danubiana, de Karanovo, cuyos miembros emigran hacia territorios hoy rumanos, dejando su lugar para la conformación de una cultura nueva llamada Cernavoda I. Es altamente probable que el afán de lucro sea el real motivo se estas movilizaciones kurganes.
Una segunda oleada tendría lugar un milenio después, entre 3400 y 3200, aunque ya no parece proceder de los lugares originarios de los kurganes, sino de territorios y zonas diríamos, “kurganizadas” del norte del Mar Negro. En Ucrania se desarrolla ahora la Cultura Usatovo, cuyos representantes se asientan también en la Bulgaria actual, dando lugar a la cultura Cernavoda II. Con posterioridad, habrá una fusión de Cernavoda II y la Cultura Danubiana. En el III milenio un nuevo movimiento de población se extenderá directamente desde las estepas hasta la Europa danubiana. En la región de la exYugoslavia se configuran nuevas facies: se destaca la Cultura de Vucedol, representada por hachas de combate, cuchillos romboidales en cobre y puntas de flecha. Ya con posterioridad al 2000 a.n.E. no hay presencia arqueológica de expansiones directas de gentes que portan los elementos kurganes, sino de culturas mixtas surgidas de la fusión de las poblaciones kurganes y otros pueblos neolíticos indígenas.
En definitiva, entonces, los que llamamos indoeuropeos son, con muchas probabilidades, los hombres de lo que arqueológicamente se denomina como cultura de los Kurganes.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia y en Ciencias Sociales, UCV 
Escuela de Letras, UCAB

14 de mayo de 2014

La Cultura del Danubio y la Cultura de los Kurganes I


IMÁGENES, DE ARRIBA HACIA ABAJO. MAPA QUE MUESTRA LA INFILTRACIÓN Y EXTENSIÓN KURGAN HACIA EL CENTRO Y ESTE DE EUROPA EN TORNO A 3000 A.C.; VASO DEL KURGAN DE MAYKOP CON ANIMALES INCISOS. CULTURA MAYKOP (3500-2500 a.C.), EN EL SUR DE RUSIA. MUSEO HERMITAGE.

En el Neolítico, en una región que comprende desde el río Rhin hasta el mar de Aral, tuvieron asiento dos relevantes culturas que pudieron haber sido los ancestros de las culturas indoeuropeas. La Cultura Danubiana, cuyo ámbito esencial es la neolitización de los Balcanes hacia fines del VII milenio a.n.E. (evidenciada en asentamientos como Nea Nikomedia en Macedonia), adquiere su facies arqueológico-cultural en el V milenio en la llamada Cultura de Starcevo-Köros, cuya extensión territorial máxima abarca los Balcanes, y los actuales países de Rumanía, Hungría y parte de Ucrania. Desde el Calcolítico se verifica ya a través de un conjunto más o menos heterogéneo de culturas que se diferencian por sus tipos cerámicos. La Cultura Danubiana se mantendrá activa en el I milenio a.n.E. en culturas de tipo indoeuropeo, como el caso de los ilirios y tracios. La neolitización de Europa se debió, con toda probabilidad, a esta Cultura Danubiana.
La Cultura de los Kurganes aparece en el V milenio a.n.E. y se caracteriza, principalmente, por sus tumbas, coronadas por un túmulo. De tales sepulturas recibe su denominación. Esta cultura se organiza desde una serie de influencias del Próximo Oriente, que van desde el Dnieper al Ural, extendiéndose por ciertas regiones del Kazajistán actual. También se mantendrá en el I milenio, como el caso previo, en culturas de tipo indoeuropeo, en esta ocasión, en los cimerios y escitas.
La arqueología parece señalar que entre el IV y el II milenio a.n.E., se evidencian aportes culturales sistemáticos de ambas culturas, sobre todo en lo tocante a las armas y a la tipología funeraria, reflejados en la Europa nórdica, central y mediterránea. En consecuencia, los antecesores de los indoeuropeos parecen haber habitado Asia occidental.
Según una mayoría de especialistas, se puede identificar a los indoeuropeos y su época de expansión con la Civilización de los Kurganes. Los kurganes más arcaicos se ubicaron al sur de los Urales y en ambas orillas del Volga. Es el momento en que configuran la fase llamada cultura de tumbas de fosa, cuya expansión se produce hacia lo que es hoy Ucrania, en donde se encuentra con una cultura neolítica previa, quizá de origen danubiano, con la que se mezcla, y que aparece representada en el asentamiento de Seredni Stog. La fase II de esta cultura es denominada Cultura de Seredni Stog II o Kurganes I (inicios del V milenio). Se caracteriza por presentar tumbas excavadas en el suelo que culminan en un pequeño túmulo pétreo bajo. En ellas han aparecido esqueletos humanos espolvoreados de ocre. La economía de la época parece estar claramente asociada a la cría de ganado y a la agricultura.
La fase Kurganes II, en la segunda mitad del V milenio, corresponde a las primeros movimientos poblacionales esteparios hacia Europa, concretamente hacia el Danubio, en tanto que Kurganes III, en la primera mitad del IV milenio, supone la constatación de la destrucción de las culturas de centro Europa y su remodelación a partir de las influencias de las poblaciones esteparias. Ya la fase Kurganes IV, en el III milenio muestra el apogeo de las gentes de la estepa, verificado en sus riquezas y aspecto militar. Esta fase IV agrupa culturas diversas (Cultura de las Hachas de Combate, Cultura de la Cerámica Cordada, entre los Cárpatos y Escandinavia, Cultura de Fatjanovo en el centro de Rusia, Cultura de Poltavka en Ucrania, y Cultura de las Tumbas de Catacumba en el sur de Rusia), cuyo nexo en común es el predominio guerrero, el rol desempeñado por el caballo y su vocación expansionista.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV-Caracas

9 de mayo de 2014

Hallazgo arqueológico: pintura mural en Oxirrinco

PINTURA MURAL DE OXIRRINCO, EGIPTO. Cortesía Universidad de Barcelona

El reconocido arqueólogo Josep Padró y un equipo de especialistas de la Universidad de Barcelona hallaron recientemente una pintura mural que presenta una imagen que muestra el retrato de un hombre joven de cabellos rizados que porta una túnica como vestimenta. Además, el hombre del retrato parece estar haciendo un movimiento con su mano semejante al de una bendición. La imagen, que apareció en una tumba copta de Oxirrinco, la actual El-Bahnasa, cerca de El Cairo, ha sido datada entre los siglos VI y VII. Se ha apuntado que podría tratarse de un arcaico retrato de Cristo o de algún determinado santo, si bien no es fácil constatar esta apreciación. Se ha encontrado también una tumba de un escriba y otra llena de momias de la época romana con algunos cartonajes pintados.

Prof. Dr. Julio López Saco
Mayo, 2014