28 de enero de 2011

Arqueología egipcia: las paletas (epílogo)



DOS ÚLTIMAS IMÁGENES REFERIDAS A LAS ARCAICAS PALETAS EGIPCIAS. LA PRIMERA, LA PALETA NEBWY, ACTUALMENTE EN EL BARBIER MUSEUM DE GÉNOVA; PERTENECE A LA FASE LLAMADA NAGADA II; LA SEGUNDA, UNA PALETA DECORADA EN FORMA DE KA DE HELWAN, DE ÉPOCA DE LA DINASTÍA I. HOY SE ENCUENTRA EN EL MUSEO DEL EL CAIRO.



Prof. Dr. Julio López Saco

UCV y UCAB.


24 de enero de 2011

Arqueología egipcia: las paletas III


PALETA CON EL MOTIVO DEL TORO. PREDINÁSTICO. MUSEO DEL LOUVRE. EL FARAÓN CORNEANDO A SUS ENEMIGOS
La Paleta del toro representa por ambas caras al faraón como un toro que cornea a un enemigo de aspecto asiático caído a sus pies. Debajo de este grupo simbólico se ven otros motivos, los dominios o las conquistas del toro bravo se representan por ciudades de almenadas murallas, designadas por sus correspondientes emblemas, esto es, un león, un pájaro y tal vez otras más ya desaparecidas. Por el lado contrario, los cinco estandartes del faraón, todos ellos provistos de un brazo humano, sujetan una cuerda que con toda probabilidad apresaba a los enemigos del soberano.
Prof. Dr. Julio López Saco
Caracas, 24 de enero del 2011

20 de enero de 2011

Arqueología egipcia: las paletas II



PALETA DE OXFORD O HIERACÓMPOLIS. ASHMOLEAN MUSEUM, NAGADA III


PALETA TEHENU, LIBIA O DE LAS CIUDADES

La Paleta Tehenu, Libia o de las ciudades, de época Nagada III, aquí en segundo término, se encuentra hoy en el Museo de El Cairo. Se representa, probablemente, la conquista de varias ciudades libias. La paleta de Oxford, en doble imagen inicial, pertenece al ciclo de la caza en la estepa. Prevalece en ella los motivos de cánidos del reborde, que no sabemos si son perros domésticos, salvajes o incluso una especie de lobo fantaseado que más tarde sería la encarnación de Seth. También se ve un monstruo de largo cuello serpentiforme, parecido a un dinosaurio, que en el arte sumerio y en la paleta de Narmer entrelaza su cuello con el de un semejante. En medio de la fauna de la estepa y de la sabana, animadamente representada, la paleta de Oxford encierra dos motivos singulares: primero, un león con cabeza y alas de águila (las alas representadas como un peine del revés), que debe ser considerado uno de los prototipos del grifo clásico; en segundo término, la presencia de un cazador que, disfrazado de perro, se introduce entre los animales salvajes tocando la flauta.

Prof. Dr. Julio López Saco

UCV-UCAB, 20 de enero del 2011




17 de enero de 2011

Arqueología egipcia: las paletas I




Las famosas paletas egipcias se empleaban, en sus orígenes, para moler y mezclar ingredientes cosméticos o para obtener, quizá, ciertos remedios médicos. Sin embargo, con toda probabilidad, perdieron esta función, adquiriendo la de objetos no solo ornamentales sino también conmemorativos y ceremoniales. Mostramos algunas de las más significativas, sobre las que hacemos algunos muy breves comentarios, e interpretamos, con mayor profundidad tres de ellas en las siguientes entradas: la paleta Tehenu, la de Oxford y la denominada del Toro.
Imágenes: PALETA DEL CAZADOR DE HIPOPÓTAMOS, del período Geerzense, hoy en el Medelhavsmusèet de Estocolmo. Su cronología se estableció entre 4000 y 3500 a.n.E. PALETA DE LOS PERROS. Hoy se encuentra en el Museo del Louvre. Vemos la presencia de varios cuadrúpedos, quizá hienas y jirafas. También corresponde a la fase Nagada III. PALETA DE LOS CAZADORES. Observamos la presencia de los cazadores portando arcos, lanzas y hachas. Simboliza la victoria del alto sobre el bajo Egipto, así como la imposición del orden universal (maat), sobre el desorden (ani). Pertenece al período de Nagada III.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas

10 de enero de 2011

Mitología e iconografía maya IV: lápida del Templo de las Inscripciones

Lápida sepulcral de Pacal, Templo de las Inscripciones, Palenque

El ciclo del maíz, planta vital para las poblaciones mesoamericanas, es la base material del mito de resurrección, esto es, el milagro cósmico de la eterna renovación. El cereal muere para transformarse en alimento, se sacrifica para mantener a la humanidad. En los relieves de la lápida sepulcral del rey Pacal del Templo de las Inscripciones en Palenque, del período maya clásico, la planta está representada por un motivo cruciforme (símbolo también del axis mundi y de la vida), alzada sobre un joven Dios del Maíz en actitud de morir, ya reclinado sobre el mascarón del monstruo de la tierra (entendido como Itzamná antropomorfizado y figurado como un altar). En los laterales del sarcófago aparecen seres humanos brotando de la tierra, cada uno con una planta en su mano.
Prof. Dr. Julio López Saco
10 de enero del 2011

6 de enero de 2011

Historia antigua de Camboya: el reino Jemer


Ilustraciones: vista general de Angkor Wat y relieves del templo de Bayon, Angkor Thom, Camboya.


A partir de los testimonios chinos de época de los Tres Reinos, en el siglo III, sabemos de la presencia en el delta del río Mekong de unidades políticas sin fronteras establecidas, que reunían poblaciones vasallas o dependientes que debían rendir cuentas a un poblado líder, denominadas mandala. Se conocen relativamente bien los mandala de Funán, Chenlá y Angkor. El primero de ellos fue un relevante enclave comercial que mantuvo contactos con el subcontinente indio, de donde procedió el devocionismo hinduista hacia Visnú y Shiva, el budismo y el empleo del sánscrito. En el siglo VI, y hasta el VIII, el mandala de Chenlá desplazó el centro de poder hacia el interior del territorio. En esta época, todavía de profundos intercambios con India, destaca el rey Jayavarman I. A comienzos del siglo IX, el soberano Jayavarman II reunifica el anarquizado reino Chenlá y lleva a cabo la conquista de ciertos territorios hasta configurar el reino o imperio Jemer, estableciendo su corte y capital en la zona de Angkor, en un área denominada en la lengua jemer Tonle Sap o Gran Laguna, muy propicia para la pesca y el cultivo de arroz. La nueva monarquía de Angkor, estrechamente vinculada con Shiva tuvo su período de mayor esplendor en el siglo XII, momento en el que rey Suryavarman II (1113-1150), anexiona territorios de Tailandia y Laos y construye, hacia 1140, el templo amurallado de Angkor Wat. Con Jayavarman VII, el primer monarca budista de la región, que reinó desde 1180 hasta 1218, se fundó el magnífico Angkor Thom, tras el saqueo realizado por Champa (reino que habitaba el centro de Vietnam), y que motivó el necesario cambio de la sede cortesana. A fines del siglo XIII, los testimonios acerca de Angkor se hacen cada vez más escasos y se interrumpe la actividad constructiva en la capital. El inicio del declive, quizá motivado en buena medida por conflictos sucesorios y por guerras contra otros mandalas cercanos (Dvaravati, Sukhotai, Ayuthaya), se consumó durante el primer tercio de la siguiente centuria. Hacia 1431 el ejército de Ayuthaya, reino que poseía su territorio en la actual Tailandia, saqueó la capital y, desde ese momento, la fastuosa y legendaria Angkor Thom, que llegó a tener más de cien mil habitantes y a ser el principal referente de una sociedad urbana destacada, fue abandonada para siempre.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas
6 de enero del 2011

1 de enero de 2011

Diplomado avanzado en Estudios Latinoamericanos: una visión global

Desde el próximo lunes 17 de enero del 2011, en la sede de la Corporación Andina de Fomento (Altamira), y auspiciado por la Universidad Metropolitana de Caracas, se estará llevando a cabo este diplomado, hasta fines del mes de marzo. En nuestro caso, estaremos dictando la asignatura Arte Moderno y Contemporáneo en Latinoamérica todos los miércoles, durante diez sesiones de dos horas académicas cada una. Están todos cordialmente invitados.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB

17 de diciembre de 2010

Mitología e iconografía maya III: el Vaso de las Siete Divinidades


Imágenes: el vaso de las siete divinidades del inframundo, el Naranjo, Petén, Guatemala.


A la izquierda de la representación se observan los seis dioses del inframundo maya, con los brazos cruzados en señal de sumisión, cuyos nombres son listados en los grifos centrales. A la derecha, encontramos al Dios L, caracterizado al uso de la iconografía clásica, fumando un cigarro y con un sombrero hecho a base de plumas y con el cuerpo en forma de un ave de presa, simbolizando rango y poder. Es el dios soberano del más allá y poseedor de todas las riquezas inframundanas, por eso se le considera protector de los mercaderes. Detrás de él unos mascarones del dios de la montaña, un recurso iconográfico que señala que la residencia de la divinidad se hallaba bajo tierra o en el seno de una caverna.


Prof. Dr. Julio López Saco

Escuela de Historia, UCV

Escuela de Letras, UCAB

Maestría en Historia de las Américas, UCAB


13 de diciembre de 2010

Mitología e iconografía maya II: el Tablero de la Cruz y el vaso de Motul


Las imágenes corresponden al Tablero de la Cruz, en Palenque, y al vaso cilíndrico de Motul, ambas piezas del período clásico maya.

Tablero de la cruz, hallado en Palanque. A la izquierda se observa a Serpiente Jaguar niño, con un manto ceremonial llevando una ofrenda. A su derecha vemos el árbol del mundo, y a la izquierda Serpiente Jaguar II adulto, con el dios Sak Hunal en brazos, símbolo de la realeza. Se trata de un mecanismo de legitimación del linaje real de la ciudad, que se remonta a los mitos cosmogónicos mayas. Vaso maya cilíndrico de Motul, datado en el período clásico, entre 755 y 780. Se observa el nacimiento del dios del maíz, flanqueado por dos personajes sobrenaturales, uno de ellos con rasgos del dios sol. En toda la representación observamos un cordón umbilical unifica la escena. El kuxan sum, es esa cuerda-cordón umbilical que vincula, comunica y relaciona a los vivos con sus antepasados muertos, de los que los gobernantes reciben el poder, el conocimiento y, en fin, la legitimidad, porque a través de la misma se trasmite la vida, la sangre vital y el parentesco.

Prof. Dr. Julio López Saco

Escuela de Historia, UCV

Maestría en Historia de las Américas, UCAB



9 de diciembre de 2010

Mitología e iconografía maya I: el vaso Princeton




Diversas imágenes del Vaso de Princeton, perteneciente al período maya clásico, concretamente entre 600 y 800. La pieza se encuentra en el Art Museum of Princeton University.

En este vaso decorado con pintura se puede observar, en un lado, un viejo dios desdentado del inframundo que se sienta sobre un trono que está ubicado dentro de una convencional representación de una estructura palacial, con un dintel encima. Unos jaguares, con volutas que gotean y que sustituyen sus mandíbulas inferiores, adornan la azotea de la estructura. Los cortinajes, que eran usados para proporcionar intimidad en las estructuras mayas, que carecían, en sentido estricto, de puertas, revelan a un viejo señor sentado. Esta deidad, conocida entre los eruditos como Dios L, lleva su ropaje abierto y el sombrero amplio, sobre el cual se posa un búho. Además de gobernar Xibalba (el inframundo maya quiché), el Dios L era la deidad patrona del tabaco y los comerciantes. Aparece rodeado por cinco elegantes figuras femeninas, que pueden ser sus hijas o sus concubinas. Una de las mujeres detrás de Dios la L vierte el chocolate desde un vaso. Mientras, un conejo escriba, compañero regular del Dios L, se sienta debajo, registrando las acciones de la escena en un libro con cubiertas de piel de jaguar. Una deidad ata con delicadeza una pulsera sobre la mujer que está delante. Al lado, una escena hacia la izquierda, en la cual dos hombres que llevan máscaras y hachas de mano decapitan una figura que se encuentra atada. El ombligo de serpiente de una de las víctimas se riza hacia fuera, en dirección de uno de los verdugos. La escena, en términos generales, presenta estrechos paralelos con la narración mítica del Popol Vuh, en donde los héroes gemelos engañan a los señores del inframundo en relación a sus propias decapitaciones. Como es común en las narraciones mitológicas en muchas regiones de América, estos héroes retoman el día (y por ende el sol), no a través de hazañas llevadas a cabo haciendo uso de la fuerza bruta, sino por mediación de la astucia y el engaño, a veces, incluso, de un modo cómico. El texto glífico, muy formulario, en el borde superior del vaso. sirve para consagrar el mismo, especificando que se usaba para beber chocolate. Es probable que se empleara en banquetes como los aquí descritos.
Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB
Maestría en Historia de las Américas

6 de diciembre de 2010

El pensar hindú: la idea de karma

Karma designa, originalmente, la interrelación de todas las cosas de este mundo. Con ello se implica que nada está aislado, y toda acción, nunca oculta o secreta, repercute hasta los extremos del Universo. Esto significa que en todas partes existe una red de relaciones entre las acciones y las reacciones que le son propias. En tal sentido, nunca podríamos relacionar el karma (o karman) con el Absoluto (aunque es inagotable, y por eso el tiempo se piensa cíclicamente), sino con el símbolo de lo que no lo es. Es, de hecho, el factor o el aspecto, sea real o no, que diferencia la existencia terrenal de aquella del Ser Absoluto. La ley karmática gobierna, en consecuencia, el mundo contingente, el Universo creado, la existencia provisional, efímera, impermanente, la realidad temporal. Tiene que ver, entonces, con samsara, esto es, el mundo, kala, el tiempo, y dukha o sufrimiento, así como con el peregrinar humano hacia su propia realización. Simboliza todo aquello que es relativo, mundano, temporal y provisional, siendo entendido como una suerte de conocimiento del funcionamiento del Universo. Karma no nos dice cómo son las cosas, sino cómo funcionan, cómo actúan, se comportan y reaccionan, cómo se producen las interacciones pragmáticas. La ley kármica focaliza su atención no sobre lo que los seres han hecho, sino sobre qué es lo que les ha sucedido a ellos al hacerlo. Karma es el reino de la causalidad cósmica, y representa la relación recíproca de causa y efecto entre todos los seres y sus mutuas repercusiones. Según la visión kármica de la realidad, el ser humano no puede ser considerado un individuo singular, pues nada de él puede aislarse o separarse. Todos los elementos que conforman al hombre están constitutivamente ligados a otros, dependiendo de tales vínculos; así, los elementos físicos, la mente, el cuerpo, la voluntad y la realidad psíquica de la consciencia del yo configuran un haz de relaciones.
La denominada ley del karman insiste en que todo lo que un ser humano es, energías, pensamiento, méritos y vicios, así como todos sus elementos corpóreos, no se pierde nunca, sino que entra en la red cósmica de la causalidad y la solidaridad. Únicamente el ego psicológico, ilusión carente de consistencia, es una etiqueta práctica, una cosa mortal, que desaparece para siempre cuando una persona fallece. Por tanto, todo transmigra excepto el individuo.
Prof. Dr. Julio López Saco
6 de diciembre del 2010

1 de diciembre de 2010

Culturas mesolíticas y protoneolíticas del Próximo Oriente: el Natufiense


Plantas de poblados natufienses y un enterramiento en Einan Mallaha



El Natufiense es una cultura de cazadores-recolectores tardíos del epipaleolítico o Mesolítico, incluso del período denominado en Próximo Oriente protoneolítico, de Palestina, cuyo nombre deriva de los yacimientos de Wadi en-Natuf y Wadi el-Mogarah (Mogaret al-Wadi). Arqueológicamente se distinguen cuatro fases (I a IV), si bien para algunos arqueólogos el Natufiense III y IV, al menos en el yacimiento el-Jiam, debe ser considerado el Jiamense I y II, una cultura independiente, más o menos contemporánea del Natufiense II. Se trata de una cultura posterior a la Kebariense y antecesora del Mureybetiense, con una cronología ubicada, aproximadamente, entre 10000 y 7800 a.n.e., según las dataciones con Carbono 14 efectuadas en Jericó. En cualquier caso, el natufiense ha sido hallado en excavaciones del Mediterráneo oriental, desde el golfo de Antalya, en la actual Turquía, hasta el delta del Nilo. Esta cultura se encuentra en cuevas pero también al aire libre, donde se han hallado construcciones de forma oval o circular, a partir de fosas semiexcavadas, particularmente en Eynan y Nahal Oren, con presencia de hogares y silos. En algunos casos, observamos agrupaciones arquitectónicas alineadas, como en Mallaha (Palestina), o en forma de colmena, caso de Hayonim, también en Palestina, lo que refleja la aparición de una diversificación de la función arquitectónica. Se constata una doble categoría de asentamientos; por un lado, los poblados o campamentos base y, por otro, evidencias de estaciones secundarias, sin vestigios arquitectónicos propiamente dichos, que son interpretadas como pequeñas instalaciones de caza. Este hecho nos indica un principio de jerarquización en el modo de ocupación del espacio. Los análisis de microfauna (sobre todo roedores), de explotación de aves migratorias, y en general de todos los recursos explotados, junto con evidencias propiamente arqueológicas, como la presencia de mobiliario pesado, o sepulturas debajo de los suelos de habitaciones, sostienen la hipótesis de ocupaciones permanentes de tipo sedentario en los yacimientos de la primera categoría mencionada. Podemos pensar que es ahora cuando se produce la creación del poblado o campamento base de tipo permanente, aun si los mismos conviven y son complementarios de pequeñas instalaciones especializadas como campamentos de caza, estaciones de descuartizamiento o zonas de trabajo de ciertas materias primas.

La industria lítica fue realizada sobre pedernal basalto y caliza, y presenta la característica crucial del Mesolítico, esto es, una abundancia de microlitos, laminares y geométricos, entre los que destacan las «medias lunas», trapecios, microburiles, puntas de flecha, agujas y las hojas de hoz. Destaca, así mismo, el trabajo en hueso en forma de agujas, punzones, anzuelos y arpones. No obstante, también se ha encontrado utillaje pesado, como morteros, molinos y depósitos de agua.

En relación a las actividades económicas, debemos señalar que los diferentes campamentos explotaban productos vegetales que se encontraban en su medio ambiente más próximo. Leguminosas, frutos y cereales silvestres se reparten la preponderancia. Lo mismo ocurre con la gama de recursos cárnicos, que muestra una preponderancia de pequeños rumiantes, siendo la gacela o los cérvidos las especies dominantes. No obstante, suidos y équidos también serán cazados en aquellos ambientes más húmedos (sobre todo Mallaha y Abu Hureyra, en Siria). No podemos descartar que algunas especies menores, en especial aves acuáticas, perdices, tortugas y ciertos reptiles completaran los recursos alimenticios.

En relación a los enterramientos, debemos reseñar que de los yacimientos de El Wad y Eynan, en concreto, se han sacado a la luz esqueletos extendidos o, frecuentemente, encogidos, con presencia de adornos corporales, específicamente conchas marinas alrededor del cráneo. En otros casos, han aparecido enterramientos colectivos o en pareja, tanto dentro como fuera de las viviendas, o en cavernas. En los enterramientos colectivos los cadáveres no se colocaban en posición tan flexionada. En ciertos casos se han hallado cráneos separados del cuerpo y evidencias de decapitación en las vértebras, lo que pudiera ser una posible alusión a la práctica de ritos y sacrificios. Los ajuares funerarios se componían de los mencionados collares, hechos de conchas, huesos de gacela o piedras, tocados, moluscos, objetos de obsidiana, quizá anatólica, huesos de gacela, cuencos de piedra y multitud de conchas. En ciertos contados casos, podemos estar ante verdaderas necrópolis, como ocurre en Mallaha, donde parecen reagruparse repetidas inhumaciones de los miembros de una presunta familia.

Algunos referentes de la cultura material natufiense son las estatuillas antropomorfas así como algunos zoomorfos en bulto redondo. No obstante, hay evidencia de un “arte” esquemático y más animalístico, sobre todo en relación al de la siguiente fase, denominada el Jiamiense.



Prof. Dr. Julio López Saco

Escuela de Historia, UCV

Escuela de Letras, UCAB

Doctorado en Historia, UCV