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28 de octubre de 2017

Los inicios de la escritura en China: del neolítico a la época Shang



Imágenes (de arriba hacia abajo): un diseño de pez, hacha y grulla en estilo naturalista, sobre una urna gang. Yancun, Henan (3500-3000 a.e.c.); e insignia de linaje o emblema que incluye dos siluetas humanas, de espaldas entre sí, además de un hacha-daga, sobre un bronce gui. Anyang.

La configuración de signos rayados o pintados sobre cerámicas neolíticas, encontradas en tumbas de personalidades de alto estatus, debieron contar en el Neolítico con dos impulsos mayores, el naturalísta-realista y el diagramático o esquemático, asociados (sobre todo el segundo de ellos), con las culturas Liangzhu (Jiangsu) y Dawenkou (Shandong y regiones del norte de Jiangsu), culturas orientales en las que durante los milenios IV y III a.e.c., los caracteres empezaron a surgir.  
Muchos de tales signos se localizan sobre cerámicas, inscritos a menudo antes de la cocción, que se empleaban como vasijas para conservar alimentos. Se ha pensado que representaban marcadores sociales que, localizados en los enterramientos, servirían también para propiciar alguna función ritual.
Como ejemplo de la tradición naturalista se ha propuesto la imagen de una grulla blanca pintada sobre una urna en Yancun (Henan), cuyo significado sería el de un nombre de lugar o de un clan asociado con él. El hacha (yue) que, asimismo, también se representa, haría las veces de un atributo honorífico, indicando rango o estatus, aunque se ha propuesto (Li Di; Lu Sixian) que la forma del hacha equivaldría a sui, palabra para año.
Como paradigma de la tradición diagramática se han propuesto los pictogramas del sol y el pájaro encontrados sobre un pequeño número de jades Liangzhu datados hacia 3000 a.e.c. Estos pictogramas podrían tratarse como emblemas del yang niao o Pájaro del Sol, lo que se cree sería el nombre de un pueblo (en base a textos posteriores), que habría habitado en la región oriental entre el río Amarillo y el Yangzi.
Claro que esos pictogramas no tendrían porque ser necesariamente escritos ni ser necesariamente caracteres. Tendrían un significado, pero no se pueden caracterizar asociándoles una pronunciación convencional. En cualquier caso, los “pueblos” neolíticos Liangzhu y Dawenkou, mostraban ya, en diferentes partes de China, algunos signos, lo cual es un indicador de un uso extendido.
Podría destacarse que un significativo número de signos neolíticos representaban objetos rituales, como hachas, cetros y azuelas. Tales imágenes pudieron haber sido los ancestros de los emblemas pictográficos, a menudo tomados como insignias y nombres de clan aunque, en todo caso, distintos de la escritura regular Shang, inscrita sobre piezas de bronce. Los emblemas pudieron haber servido, no obstante, tanto de ornamento como de símbolo.
A pesar de la incapacidad de asociar nombres específicos y valores fonéticos a las marcas o signos neolíticos, se puede estar tentado a identificarlos como una proto escritura. Quizá estemos ante algo ambiguo, entre la semiografía, que incluye sistemas de comunicación visibles que indican ideas directamente, y una glotografía, sistema que provee una representación visible de alocuciones del lenguaje hablado.  
Algunos signos neolíticos, sin embargo, incluyen la representación de figuras humana o animal en hachas de jade (objetos relacionados con personas de alto estatus) y en tubos cong, propios de la elite de los enterramientos Liangzhu en el área del delta del Yangzi. Parecen haber sido escritos en un estilo naturalístico y en “código” (estilo esquemático), lo cual sugiere que en esta etapa la legibilidad de ciertos signos sobre objetos rituales estaría reservado a unos “iniciados”, aquellos que podrían leer el “código”.
El impulso a reemplazar representaciones, más naturalísticas, con grafías, más estilizadas y esquemáticas, pudiera estar ya presente en estas épocas. La preferencia de la grafía sobre la imagen, del signo codificado sobre la representación naturalista, pudo deberse al hecho de que la forma naturalista, aunque más fácilmente legible por los no iniciados, podría haber sido más “difícil” de grabar en el jade que los motivos más esquemáticos, con sus líneas simples y círculos. La versión esquemática debió haber sido más atractiva para los artesanos, siendo más fácil de producir y más atractiva también a las elites sociales, puesto que encarnaba un código más esotérico.
Varios y diversos signos, generalmente incisos sobe cerámicas, han sido hallados en el sitio de Erlitou (época de Shang Antiguo, hacia el siglo XVI a.e.c.), en el norte de Hernan central, aunque no hay modo de leer su significado. Unos pocos símbolos y grafías se han encontrado también en artefactos de época del Shang Medio, sobre todo en yacimientos como Erligang (siglo XV a.e.c.). Algunos de estos objetos pueden haber sido los precursores de las formas gráficas de los huesos oraculares, pues se han encontrado inscripciones, con diferentes sistemas de signos, en tres fragmentos óseos. Por otra parte, algunos bronces rituales de Erligang, los nuevos símbolos de prestigio, fueron moldeados con inscripciones.
La escritura china en su forma totalmente desarrollada, en los huesos oraculares y las inscripciones en bronce del Shang Tardío, fue logográfica; esto, es se usaban grafías para registrar palabras. No fue ideográfica (empleando grafías para registrar ideas o cosas sin mediación del lenguaje). La escritura Shang no consistió, en general, en pictografías escritas. Las inscripciones oraculares en hueso representan el primer gran corpus de textos escritos en un sistema bien desarrollado, cuyos principios, fonética combinada y elementos semánticos, pueden identificarse como los propios de la escritura posterior.
Más de cuarenta mil huesos oraculares, muchos de ellos con numerosas inscripciones individuales, han sido reproducidos en el corpus Heji, en tanto que varios miles más en otras colecciones. Los huesos oraculares ofrecen mucha información acerca de cómo los reyes buscaban adivinar. El vigésimo primer rey Shang, Wu Ding (1200-1189 a.e.c.) utilizó la adivinación en un extenso rango de tópicos, como campañas militares, sacrificios, expediciones de caza, la fortuna que esperaba determinado día de la semana de diez días Shang, la agricultura, las enfermedades, el tiempo, el nacimiento, los sueños, la construcción de edificaciones, la asistencia divina, el pago de tributos o las solicitudes dirigidas a los poderes naturales y ancestrales.
La escasez de fuentes pareciera querer decirnos que la escritura en la antigua China fue usada, primariamente, en contextos religiosos o adivinatorios. Sin embargo, el carácter perecedero de algunos materiales, como la madera, la seda o el bambú pudo implicar la presencia de otros escritos que no han llegado hasta nosotros.
Existen razones para pensar que las inscripciones oraculares en hueso representaron un secundario, más que primario, registro de los rituales llevados a cabo por los adivinadores de la dinastía y los reyes. Los adivinadores debieron, en un relevante número de casos, haber mantenido un registro inicial, presumiblemente escrito con un cepillo sobre materiales perecederos como las tiras de bambú. Los grabadores (que no serían los adivinadores) establecerían las información primaria que había sido registrada en esa suerte de libros de notas de los “adivinos” y habrían grabado el registro final en los huesos o caparazones de tortuga, un tiempo después de que los eventos pirománticos realizados y registrados. Así, algunas inscripciones sugieren que fueron copias de textos que se han perdido.
Las inscripciones oraculares en hueso únicamente muestran que los Shang mantuvieron registros numéricos de las conscripciones militares, sobre los conflictos con los Qiang u otros enemigos, al respecto de los animales ofrecidos en sacrificio o capturados en las cacerías, acerca de las ofrendas en forma de tributos de los caparazones de tortuga, los rebaños de ganado, medidas de vino y demás datos misceláneos. 
Dada la naturaleza teocrática del estado Shang la distinción entre escritos seculares y religiosos no resulta fácil de hacer. Sin embargo, parece muy probable que un considerable conjunto de escritos no se enfocase primariamente sobre el culto y el ritual. Un número relativamente pequeño de escritos Shang no oraculares han sobrevivido sobre hueso, piedra, cráneos humanos y de animales, cerámica y jade. Tales registros sirvieron como anotaciones de los tributos, ejercicios de esculpir, etiquetas de las tablillas de los ancestros, registros de sacrificios, genealogías y marcas de ceramistas.
En los períodos tardíos, textos como los manuales de los rituales, regulaciones oficiales, listas de bienes funerarios o calendarios fueron mayormente escritos sobre tiras de bambú o de madera. De tal modo, es razonable sospechar que las gentes Shang también realizaron distinto tipo de documentos escritos sobre tiras de madera.
Las inscripciones antiguas en China, sean sobre bronces, hueso o cerámica, se caracterizaban por el cercano vínculo entre el objeto inscrito mismo y el texto, de tal modo que el texto propiamente dicho se refería al objeto. Así, por ejemplo, una inscripción oracular sobre hueso puede ser vista como una “etiqueta” que nos informa acerca de que un hueso que determinado adivino echó al fuego en un día concreto, y contenía un particular tópico. Una inscripción sobre un bronce es también una etiqueta que informa de que ese vaso ritual fue realizado para usar en los rituales ofrecidos a un determinado ancestro. Las insignias pictográficas de clanes en bronces rituales o en artefactos como un arma o un instrumento musical pudieron haber cumplido una función similar.
Las inscripciones fueron auto referenciales; no fueron textos independientes que hayan tenido una existencia autónoma por sí mismas. Parece improbable que una cultura capaz de etiquetar objetos en esta manera con considerable frecuencia, se hubiese limitado a sí misma escribiendo “etiquetas” y nada más. Debió haber habido, en consecuencia, documentos sobre bambú o madera, por ejemplo, referidos a eventos que acontecieron de modo independiente del acto y el objeto de la inscripción.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. FEIAP-UGR. 

Bibliografía referencial

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HANSEN, Ch., “Chinese Ideographs and Western Ideas”, Journal of Asian Studies n° 52, 1993, pp. 373-399.
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KEIGHTLEY, D.N., “The Origins of Writing in China: Scripts and Cultural Contexts”, en SENNER, W.M. (edit.), The Origins of Writing, University of Nebraska Press, Lincoln, 1989, pp. 171-202.
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LEWIS, M. E., Writing and Authority in Early China, State University of New York Press, Albany, 1999.
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LU SIXIAN & LI DI, Tianwen kaogu tonglun, Zijin cheng chubanshe, Beijing, 2000.
POSTGATE, N. & WANG, T. & WILKINSON, T., “The Evidence for Early Writing: Utilitarian or Ceremonial?”, Antiquity, n° 69, 1995, pp. 459-480.
SAMPSON, G., Writing Systems: A Linguistic Introduction, Stanford University Press, Stanford, 1985.

UNGER J. M., Ideogram: Chinese Characters and the Myth of Disembodied Meaning, University of Hawaii Press, Honolulú, 2004.

1 de septiembre de 2017

Vídeos (XIV). La cuna de los dioses (Göbekli Tepe)


Magnífico documental sobre esa maravilla de la arqueología que se conoce como Göbekli Tepe, un yacimiento sito en el sudeste de Turquía y datable en el IX milenio a.e.c., que fue erigido por una sociedad de cazadores-recolectores en su transición al Neolítico.

J.L.S.

25 de noviembre de 2015

Las culturas Erlitou y Xiaqiyuan: ¿inicios de las primeras dinastías chinas de la antigüedad? (II)

La formación del estado de Erlitou incluyó una rápida expansión territorial colonizando las regiones adyacentes, zonas periféricas en el sur de Shanxi, Hubei y Shaanxi, en donde abundan ricas fuentes naturales, especialmente sal y metales. Tal expansión “cultural” fue fruto, muy probablemente, de migraciones de población dirigidas por un estado “centralizado” para procurarse fuentes materiales vitales. La expansión de la cultura material Erlitou en distintas direcciones pudiera sugerir, en consecuencia, diversos intentos de alcanzar un dominio político y de“colonizar” una periferia rica en fuentes primordiales. De hecho, Erlitou mantuvo contactos, directos o indirectos, con lejanos lugares con la intención de adquirir bienes exóticos. Es el caso de los caracoles, cuyo posible origen debió encontrarse en la región oceánica de India, así como de los motivos decorativos que presentan características de culturas centroasiáticas, como se evidencia en algunos enterramientos elitescos de Erlitou. La relación entre el centro y la periferia de la entidad Erlitou apunta al desarrollo de un control económico y político centralizado, hacia la nuclearización de la población que acompaña el urbanismo y a una expansión política y militar.
Cuando la cultura Longshan se desarrolló en la Erlitou, se produjeron una serie de cambios en los modelos de asentamiento y en la cultura material. Decreció el número de sitios arqueológicos y se nuclearizaron los asentamientos, haciéndose mucho más grandes y, en consecuencia, la estructura política cambió, de la coexistencia de múltiples entidades políticas en competencia, a una sola en la cual un único gran centro dominó otros más pequeños y a un número significativo de villas en una región muy extensa. Apareció también una nueva categoría de símbolo de estatus, el moldeado del bronce, en forma de armas y vasos rituales*; los estilos cerámicos alteraron su diversidad (de las seis variantes dela cultura Longshan, se pasó a una cierta uniformidad, a través de las dos variantes de Erlitou), un hecho, probablemente, relacionado al crecimiento de la centralización económico-política. La supresión de pequeñas entidades políticas, un mayor y más libre movimiento de los artesanos en las zonas controladas por el estado, y la expansión de la influencia cultural Erlitou, pudieron ser factores que expliquen la reducción de la variabilidad estilística.
En cualquier caso, no se puede asegurar si la distribución de la cultura material Erlitou coincidió con el territorio del “estado”, si bien la entidad política estableció una dominación económica y política sobre un territorio mucho más extenso que cualquier otra entidad neolítica. Como entidad centralizada, Erlitou puede caracterizarse como un estado territorial (Trigger, Liu, Li). El sistema político-económico Erlitou ha sido descrito también como un “sistema mundial”; es decir, la presencia de un centro dominante (urbano) con diversas regiones periféricas subordinadas, rurales (Frank, Kohl, Stein, Wallerstein). El estado pudo formar una red interregional focalizada en la producción y distribución de bienes de prestigio, sobre todo bronces. Tal red o armazón, incorporaría dos sectores interdependientes, que se han señalado como centro y periferia. El centro, dominante, controlaría la producción de esos bienes prestigiosos, mientras que la periferia, subordinada, proveería materias primas, como los lingotes de metal o la sal. La élite Erlitou, en el centro o núcleo, habría alcanzado el dominio a través de la fuerza militar, estableciendo puestosavanzados en la periferia para asegurar el flujo de materiales e informaciones. Este sistema-mundo sería sostenido ideológicamente por un sistema de creencias ya formado y centrado en los cultos a los ancestros.
Los tipos cerámicos de la cultura Xiaqiyuan son similares a aquellos de la cultura Erligang, vinculados con la dinastía Shang antigua. El límite entre las dos culturas se puede trazar en el río Qin y en una parte del río Amarillo. Al oeste del río Qin y  al sur del Amarillo encontramos la cultura Erlitou, mientras que al este del primer río y al norte del Huanghe encontramos la cultura Xiaqiyuan. Tal demarcación cultural, arqueológicamente confirmada, parece coincidir con el desarrollo del territorio de la dinastía Xia tardía.
La cultura Xiaqiyuan probablemente derivó de una tradición mixta vinculada a las culturas Longshan en el norte de Henan y en el Shanxi central**. Puede dividirse en dos variantes, Zhanghe y Huiwei. Se han identificado casi cuarenta sitios de esta cultura (Li Boqian, Zhang Lidong, Liu Xu, Zhao Zhiquan). Los arqueólogos han concebido la posibilidad de que la cultura Proto-Shang en Henan del norte, como sus predecesores Longshan, se caracterice como un sistema de jefaturas en competencia. Los textos de la antigüedad registran que Xia y Shang estuvieron frecuentemente engarzados en guerras con otra serie de grupos étnicos. Algunos autores han visto una correlación de la variante Zhanghe con Proto-Shang, mientras la variante Huiwei con el estado Wei***, que fue derrotado por los Shang (Zhang Lidong, Zou).
Así pues, si la cultura Xiaqiyuan se vincula con Proto-Shang, estos, difícilmente debieron haber sido un único grupo étnico o una simple entidad política, sino un número determinado de jefaturas probablemente en competencia con otra forma de dominación regional. Esta cultura Xiaqiyuan parece ser la red de unas entidades políticas de moderado tamaño más que una simple entidad política megalítica dominando un pequeño número de entidades. El estado Erlitou, por su parte, parece haber emergido de un conjunto de jefaturas y haber continuado coexistiendo con muchas de ellas (que mostrarían diferentes grados de complejidad social), llevando a cabo un proceso de expansión sobre el territorio. En definitiva, el estado fue creado, más que evolucionado, del contexto de grupos de jefaturas en competencia, cuando una de ellas adquirió poder sobre sus vecinos, a los que convirtió en provincias de una mayor entidad política.

*La producción de bronces pudo haber sido una “industria” controlada por el estado, que aseguraría así su monopolio de los objetos de bronce para uso ritual y militar.
**Las “llanuras centrales” (zhongyuan) es un término con un doble significado geográfico. En un sentido estricto se refiere a la región de Henan, pero en un sentido amplio, define el entero territorio que comprende el valle medio y bajo del río Amarillo. Habitualmente, la expresión se emplea para cubrir una región que incluye Henan y el sur de Shanxi, los lugares donde los primeros estados, Etlitou y Shang, se desarrollaron.
***No obstante, también se ha sugerido que la entidad política en el área Mengzhuang representó el estado Wei.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas. FEIAP-UGR.

12 de noviembre de 2015

Las culturas Erlitou y Xiaqiyuan: ¿inicios de las primeras dinastías chinas de la antigüedad? (I)

El establecimiento de la dinastía Xia (2100-1600 a.e.c.) simboliza la emergencia del estado chino más antiguo. Los restos de la cultura material de esa dinastía se ven representados por la cultura Erlitou (1900-1500 a.e.c), centrada, en esencia, en la cuenca del Yiluo, en el Henan occidental (Li Xueqin, Wang Lixin, Childs-Johnson, Zhao Zhiquan, entre otros). Incluso los arqueólogos apuntan a que el sitio de Erlitou fue la capital de la dinastía Xia tardía (Gao Wei). La entidad política que representó Erlitou no sería la única. Su rival contemporáneo habría sido Proto-Shang. Correspondan o no este Proto-Shang a un grupo étnico o a varios de ellos, lo cierto es que los arqueólogos chinos han señalado que la cultura Xiaqiyuan, o una porción de la misma, en el norte de Henan y el sur de Hebei, se relaciona con esta cultura Proto-Shang, que antecedería a la “dinastía” Shang (Li Boqian, Yang Guijin, Liu Xu, entre otros).
La cultura Erlitou recibió su nombre de un sitio de la Edad del Bronce nombrado Erlitou, localizado en Yanshi, en la provincia de Henan occidental, y cuya superficie fue de unas 300 hectáreas. Las excavaciones, llevadas a cabo desde finales de los años cincuenta del pasado siglo, han desenterrado una serie de restos culturales que incluyen fundamentos de palacios o templos, talleres para el trabajo del hueso y el bronce, cimientos de viviendas, piezas cerámicas, hornos, objetos rituales en bronce y jade y enterramientos de diferente estatus social*. El período cultural se divide, en función de los estilos cerámicos, en cuatro fases. Se han hallado unos doscientos sitios con conjuntos materiales Erlitou en las regiones de los valles medios de los ríos Yangzi y Huanghe. Aunque la mayoría de los yacimientos se concentran en el sur de Shanxi y en Henan, algunos aparecen difundidos en Shaanxi oriental y Hubei. Erlitou representa una jerarquía de asentamientos de cuatro niveles: un centro mayor, Erlitou; dos menores, Fucun y Shaochai, once grandes pueblos de entre quince y veinticinco hectáreas de superficie, y un elevado número de pequeñas villas de menos de trece hectáreas. Los más grandes sitios se concentran en el área nuclear cerca de Erlitou, en la mencionada región de Yiluo. Este modelo de asentamientos indica la presencia de un sistema socio-político altamente integrado y centralizado.
La cultura se divide en dos variantes regionales, distintas según sus estilos cerámicos: la variante “Erlitou”, en los sitios en Henan, y la variante “Dongxiafeng” en los yacimientos del sur de Shanxi (Zhao Zhiquan, Zhao Qingchun). Los datos cerámicos y funerarios sugieren que la primera variante se desarrolló localmente desde la cultura Longshan, en el Henan central, a través de un período intermedio denominado fase Xinzhai (período entre Longshan tardío y Erlitou Fase I). Por el contrario, la continuidad de la cultura material de la cultura Longshan y Erlitou en la variante Dongxiafeng es muy escasa. Los restos cerámicos más antiguos Erlitou en el sur de Shanxi y el valle del río Qin, del norte de Henan, corresponden a la Fase II, un conjunto cultural que pareciera una combinación de las tradiciones materiales locales y de regiones vecinas. Como las tradiciones culturales locales Longshan en el sur de Shanxi desaparecieron en la variante Dongxiafeng, mientras una asociación en la cultura material entre Erlitou en el Henan occidental y esta variante, se documenta bastante bien, se ha señalado que el cambio de la cultura arqueológica en el Shanxi meridional puede haber sido el resultado de una expansión de la cultura Erlitou desde su área central nuclear a las regiones del noroeste (Li Boqian, Li Weiming). Henan central, que parece ser, en consecuencia, el origen de la fase Xinzhai**, es el foco del surgimiento del estado Erlitou.
Ahora bien, que el centro primario de Erlitou haya sido el valle del río Yiluo más que el Henan central, donde la mayoría de los sitios Xinzhai se localizan, es un verdadero misterio. Los textos antiguos dicen que los reyes Xia reubicaron su capital en diversos sitios, muchos de ellos identificados en el área nuclear de la cultura Erlitou en el centro de Henan, donde el conflicto intergrupal y los constantes cambios de centros políticos son características comunes predominantes de la cultura Longshan tardía. Es probable, entonces, que ciertas reubicaciones de la capital Xia fuesen consecuencia de guerras intergrupales, aunque también resultado de la adivinación o de la elección deliberada de un gobernante (Keightley, Chang).
El primer centro urbano en Erlitou surgió en dependencia de un terreno agrícola fértil, de la disponibilidad del medio ambiente natural para la defensa militar, y del fácil acceso a las regiones circundantes a través de vías de agua para el transporte de mercancías. Así, fue asociado a diversos tipos de producción artesanal (cerámica, bronce, artefactos manufacturados en hueso***). No obstante, el desarrollo del núcleo de Erlitou pudo ser el resultado de una migración poblacional desde algún lugar o el desenlace de una amalgama de diversas villas de la región (Liu, Li). Aunque el proceso de urbanización comenzó en la Fase II, su culmen fue en la III, momento en el que la población del recinto urbano pudo haber alcanzado entre veinte y treinta mil habitantes. Es en la Fase III cuando se construyó un complejo de palacio-templo, con más de treinta estructuras, distribuidas de forma que probablemente tuvieron distintas funciones administrativas.
Tras la Fase IV (período Shang antiguo), el núcleo se redujo en tamaño y la población disminuyó y se dispersó. Como en las regiones adyacentes a Erlitou no se han descubierto bienes de prestigio, como jades o bronces rituales, se supone que las relaciones económicas entre el asentamiento urbano y aquellos rurales debieron ser asimétricas, lo que sugiere un sistema tributario (Flannery, Wright).


*La práctica mortuoria en Erlitou muestra que algunos enterramientos de élite se localizaron dentro del recinto palacial, completamente separados de las inhumaciones de las gentes comunes.
**La región central de la fase Xinzhai se ubica en el lugar donde sitios de la cultura Longshan tardía (Wangchenggang, Guchengzhai y Wadian) se establecieron.
*** La producción de bronce fue notable, sobre todo bronces rituales en la forma de vasijas para beber y cocinar, que fueron usadas en las ceremonias del culto ancestral, simbolizando, además, poder y estatus social. La metalurgia del bronce se evidencia en dos centros regionales del período Erlitou, Nanguan y Dongxiafeng.


Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-Caracas. FEIAP-UGR, España

12 de mayo de 2015

El Neolítico del Bajo Egipto (II): Merimde Beni Salama



Imágenes: puntas de flecha de Fayum (uc 2705 y uc 2709, respectivamente)


Aunque hoy en día el área que rodea a Merimde es desértica, hace siete mil años un brazo del Nilo proveía agua a las zonas cercanas. Merimde fue ocupado entre 5000 y 4100 a.e.c., si bien no lo fue de manera continuada. Se han distinguido tres culturas bien diferenciadas que representan este sitio. La comunidad inicial consistió, con toda probabilidad, de unas pocas familias vinculadas por lazos de sangre y matrimonio, que se dedicaban a cultivar cebada, trigo, lentejas, habas y lino, entre otros cultivos, y a pastorear vacas, ovejas y cerdos. Esta población, la más arcaica de Merimde, parece haber vivido en campamentos con casas de adobe y cañas. Sus estilos cerámicos, así como la presencia de ciertos artefactos, indican con cierta claridad, algunas conexiones con las culturas Sirio-Palestinas, de posterior desarrollo.
Tras un breve período de abandono, Merimde fue reocupada por gentes que pueden haber sido descendientes de las culturas del Sahara. En esta segunda fase de ocupación, el lugar llegó a convertirse en un asentamiento permanente compuesto de casas ovales simples hechas de madera y paja. En esas casas había hogares y jarras cerámicas para el almacenaje de productos ubicadas en el suelo. En esta segunda fase cultural, los restos de enterramientos, colocados entre los lugares de habitación, muestran los cadáveres contraídos. Las herramientas de piedra son semejantes a las puntas de proyectil  que se hallaron en el Fayum, aunque los útiles más destacados son las puntas de arpones. Ambos sugieren que la pesca constituía la mayor parte de la economía del lugar. Se hallado en esta fase, incluso, modelos cerámicos de botes, un indicador, quizá, de que el Nilo era ya una significativa arteria de transporte, y no solamente una fuente de irrigación.
La tercera fase cultural en Merimde se desarrolló entre 4600 y 4100 a.e.c., momento en que el sitio se convirtió en una gran villa agrícola, con casas ovales subterráneas (excavadas a una profundidad de cuarenta centímetros, con muros de paja revocados con adobe. Las estructuras eran techadas con armazones de ramas o cañas. Las casas contenían jarras para el agua, hogares y arcones para el grano. Se organizaban a lo largo de lo que pareciera ser una suerte de calle. En este momento se encuentran algunas figurillas cerámicas y objetos de marfil y hueso. Algunas de las primeras semejan formas humanas, en tanto que unas pocas han sido identificadas como representaciones de ganado vacuno. Las figurillas proto humanas se encuentran entre las más antiguas representaciones humanas conocidas en Egipto. Los enterramientos ahora muestran grandes pozos verticales ubicados en torno a la comunidad, la mayoría de los cuales contienen restos de niños y adolescentes. Es probable que los adultos fuesen inhumados en áreas separadas de la comunidad.
Merimde representa, en esencia, el momento de transición entre el neolítico y los períodos predinásticos egipcios.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas

5 de mayo de 2015

El Neolítico del Bajo Egipto (I): la agricultura en el Fayum


Diversas hojas de Kom W, Fayum. Museo de Petrie, 4400 a.e.c.

Las evidencias arqueológicas principales de este período proceden del oasis de Fayum y de Merimde Beni Salama, en un período que abarca desde 6000 a 4000 a.e.c. Las comunidades neolíticas del Bajo Egipto se centraron en el cultivo de la cebada y el trigo, probablemente introducidos desde el suroeste de Asia. Sería una economía que contrastaba con aquella sahariana, basada en la explotación de plantas no domesticadas.
Se han barajado diversos orígenes de la cultura neolítica del Bajo Egipto. La primera hipótesis establecería que muchas de las gentes que vivían en el valle del Nilo entre 9000 y 7000 a.e.c., en lugares del Alto Egipto, pondrían su atención en las ricas fuentes del Nilo y sus bancadas, más al norte, en los antiguos wadis que se extienden al margen de lo que ahora es el Sahara occidental y oriental. Una segunda hipótesis incluiría la presencia de gentes de lo que posteriormente fue la Nubia egipcia y Sudán, gentes que se dedicaban a la caza y la recolección pero que quizá fueran también agricultores, sobre todo de sorgo y mijo. No obstante, estos granos fueron virtualmente desconocidos en el Egipto dinástico. Una tercera hipótesis al respecto de los antecesores de la cultura neolítica del Bajo Egipto, advierte la presencia de pobladores del suroeste de Asia, agricultores de cereales y pastores de animales domesticados. Aunque gentes sirio-palestinas emigraron a Egipto, es difícil imaginar una migración en gran número. Finalmente, la más verosímil y probable hipótesis de los orígenes de la cultura neolítica del Bajo Egipto, menciona las poblaciones neolíticas saharianas, que se habrían dirigido al valle del Nilo y al Delta cuando creció la aridez, hacia 5100 a.e.c., en su lugar de origen, los márgenes desérticos, y en donde habrían adoptado el modo de vida agrario.
En el Fayum, el período Qaruniano y sus moradores, tecnológicamente del epipaleolítico (antiguo Fayum B), floreció en los márgenes del lago de Fayum entre 8000 y 6000 a.e.c., sobre la base de la pesca, la depredación forrajera y la caza, en una adaptación que semeja la de las gentes distribuidas por el Sahara en esta misma época. No hay evidencia en el registro arqueológico de plantas o animales domesticados, ni herramientas de piedra o cerámica. Serían gentes que habrían subsistido fundamentalmente de pescado. La mayoría de los sitios qarunianos contienen pequeñas hojas de sílex entre grandes cantidades de espinas de pescado. Estos pobladores habrían vivido en el Fayum durante los períodos o estaciones en los que la pesca sería fácil. Esta cultura qaruniana declinó hacia 6000. Posteriormente, agricultores de cereales se reasentarían en la zona poco antes del 5000 a.e.c. Es probable que poblaciones remanentes de gentes qarunianas se hubieran adaptado a la agricultura, pero lo más probable es que agricultores colonizadores se hubiesen desplazado hacia el Fayum desde el valle del Nilo o desde lo que hoy en día es el Desierto Occidental. Ahora, el Neolítico de el Fayum contiene cerámica, hoces y otras herramientas agrícolas que no se encontraban en los sitios qarunianos. En los sitios de estas gentes neolíticas se hallaron restos de hogares rodeados de masivas cantidades de herramientas de piedra y de fragmentos de cerámica. Cerca de los hogares se hallaron evidencias indiscutibles de agricultura de cereales con la presencia de 165 hoyos que formaron silos para contener cebada y trigo domesticado. De hecho, algunos se encontraron con restos de cereales, hoces de piedra y madera. Los silos se ubicaban no demasiado lejos de donde habitaban sus supuestos propietarios, en Kom K y Kom W, lugares en donde se han encontrado las mayores concentraciones de artefactos neolíticos en el Fayum. Los sitios cerca de los silos contenían evidencia de agricultura, con hoces hechas en sílex, cerámica y vestigios de animales domesticados, desde vacas y cerdos, hasta ovejas y cabras, además de peces y otros animales. No obstante, ninguno de estos lugares muestra evidencia de haber contenido lugares de habitación permanentes. Únicamente unas pocas trazas de posible arquitectura en las ocupaciones neolíticas de el Fayum se han encontrado en la zona norte del lago, en la forma de una serie de huecos para postes, pero esto es una poco conclusiva evidencia de un tipo de arquitectura de villa agraria como las que aparecen en muchas áreas del valle del Nilo después de 4000 a.e.c. La conclusión es que estos primeros agricultores de Fayum fueron migrantes estacionales en el área o gentes que vivieron en cobertizos sujetos con postes que han dejado escasa traza arqueológica[1].
Algunos de los objetos decorativos hechos de caparazones de especies de crustáceos propias del Mar Rojo sugieren que la agricultura pudo haber sido introducida por medio de botes que surcaban las costas del Mar Rojo, y no tanto a través de rutas terrestres desde la región Sirio-Palestina cruzando el delta hasta el Fayum. Ahora bien, si los campos de los pastores fueron predominantemente temporales en el Fayum, se puede implicar que los antiguos agricultores de Fayum fueron los inmediatos descendientes de pastores que cuidaban vacas, ovejas y cabras que cruzaron el Sahara. No obstante, desde 8500 a.e.c. en adelante, las gentes en las áreas sirio-palestinas vieron el crecimiento de diversos tipos de cebada y de trigo, quizá fundamentos de las gentes de Fayum y después de todo Egipto. Ciertas trazas de ocupación neolítica, en la forma de cabras domesticadas, que datan entre 6000 y 5000 a.e.c., se han hallado en la cueva Sodmein, cerca de Quseir, en la costa del Mar Rojo. Su actividad encajaría bien con la presencia de complejas rutas de comercio por las que se transportaban muchas mercancías, como obsidiana, cornalina, lapislázuli, cobre, oro y bienes exóticos de distinto tipo, que estaban activas a través de Anatolia, Persia, Mesopotamia y Sirio-Palestina. Aunque Egipto estaba en la periferia de esa red de intercambios, hacia 7000 a.e.c. caparazones de moluscos y caparazones de ostras, así como otra serie de bienes, circulaban ya por el valle del Nilo y sus márgenes, incluso hasta Nubia.
El Fayum parece haber sido abandonado hacia 4300 a.e.c. Únicamente unos pocos sitios pueden ser datados en este período; pudieron ser campos estacionales para cazar y pescar.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV-Escuela de Letras, UCAB, Caracas


[1] En 2008, un equipo alemán-estadounidense encontró una primera posible evidencia de una comunidad neolítica intacta en el sector norte del oasis, cerca de la ciudad romana de Karanis, con herramientas y restos faunísticos, aunque no está claro si tales restos domésticos sugieren hoyos en forma de casas o estructuras rectangulares hechas de adobe.