28 de septiembre de 2010

Historia dinástica china del siglo III al XIV (3)

Capítulo 3: Song del Norte y del Sur. Reinos sinizados
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
En 960 Zhao Kuangyin, militar y funcionario (luego conocido como Taizu), lleva a cabo el Motín de Chenqiao y obliga, en Kaifeng, al emperador Gong Di a abdicar, inaugurando así la nueva dinastía Song Septentrional (960-1126) Llevó a cabo una fuerte purga en el seno de la oficialidad del ejército y en la administración, estableciendo tres departamentos, al estilo Tang: la Secretaría, el Concilio Grande y el Tribunal, con la anuencia de un censor para supervisar a todos los funcionarios. Las divisiones administrativas locales se conformaron en prefecturas y distritos, con la presencia de instituciones para que el gobierno imperial controlara las finanzas e impuestos. Mediante continuos relevos de los comandantes se mantenía el poder sobre el ejército, y se consolida una suerte de autocracia feudal. La concentración de poder en los primeros tiempos de la dinastía estabiliza el régimen pero deja abiertos focos de peligro latentes. El elevado gasto militar, el aumento de la burocracia, la ruina de muchos campesinos, asfixiados por los impuestos y repartos de tierras, provocaron la presencia de numerosos levantamientos, en especial entre 1042 y 1048. Eruditos y funcionarios idearon un paquete de reformas, cuya no implantación motivó una severa crisis social. Sólo el emperador Shen Zong entendió la necesidad de tales reformas, que llevaría cabo Wang Anshi en 1069. Sin embargo, tras la muerte del emperador, toda la serie de Nuevas Leyes fueron suprimidas y la explotación se hizo más severa y profunda, hasta el punto que lo único que propició fueron más revueltas campesinas, como la dirigida por Song Jiang, que arrasó con las provincias de Shandong y Hebei, sacudiendo el fundamento de la dinastía.
El perfeccionamiento del sistema de exámenes de ingreso al funcionariado, ideado y organizado para frenar el poder excesivo de la aristocracia militar en época Sui, y el surgimiento de una clase bastante variada de pequeños y pudientes mercaderes, con el consabido desarrollo de los centros comerciales y la expansión urbana, unido al progreso de logros técnicos como la pólvora, la imprenta de tipos móviles y el compás, son características relevantes de todo el período Song Septentrional.
Los nómadas kitan, descendientes de los xianbei del siglo IV, se concretarán como estado y como uno de los adversarios poderosos de las dinastías de Kaifeng, a principios del siglo X. Su imperio, denominado Liao, tendrá como centro geográfico Manchuria (Heilongjiang) y Mongolia oriental, además del norte de Shanxi. Sus incursiones frecuentes obligaron a los Song Septentrionales a firmar un tratado de paz con ellos en 1004. La presencia de las poblaciones Jürchen, que presionaban a los kitan en Heilongjiang, sirve de acicate a los emperadores Song para conformar una alianza que provocará la definitiva caída de Liao en 1125. Su fragmentación dará lugar al reino de los karakitan (Liao Occidentales) conformado por la nobleza emigrada hacia la remota Xinjiang, y el reino de los Liao Orientales, que acabaría destruido por el mongol Genjis Jan en 1218. En el noroeste, las preocupaciones de los Song eran los tibetanos. Los pastores tangut fundan un imperio hacia 1038 que recibe el nombre de Xia (Xia Occidentales) con capital en la antigua Ningxia. Se trata de un estado con profundas mezclas étnicas y una población, por lo tanto, heterogénea, con presencia de turcos uigures, tibetanos, tangut y chinos, que desarrollan actividades agropecuarias, pero también mercantiles. Este imperio será finalmente destruido por las incursiones mongolas de Gengis Jan en el primer tercio del siglo XIII.
El reino Jin, conformado por tribus tungús jürchen de Heilongjiang, los antepasados de las tribus manchúes que en el siglo XVII establecen el imperio Qing, apoyarán, en principio a los Song (en una alianza conocida como Tratado en el Mar), para poner fin al imperio Liao, si bien después serán los que pongan fin a Song Septentrional. En 1126, Jin captura Kaifeng, y la familia imperial y los ministros son capturados cuando pretendían huir hacia el norte. Sin embargo, en 1127, el príncipe Zhao Guo logra el apoyo de algunos ministros y es designado emperador en Nanking. Adopta el nombre Gao Zong y restablece la dinastía Song, ahora Meridional (1127-1279). Evitando los saqueos generalizados de Jin, huye, con sus huestes hacia el sur, estableciendo finalmente la capital en Hangzhou. En 1141 se logra una paz (la Paz de Shaoxing), entre Jin y la dinastía Song Meridional: ésta última se convertía en estado vasallo de Jin, cedía grandes territorios y pagaba un tributo anual. Mientras se establecía este statu quo entre ambos reinos, Yuan, régimen instaurado por la nobleza mongol se establecía con firmeza en el norte. Su desplazamiento hacia el sur provocó el fin de Jin. Después de esta conquista, los mongoles hicieron incursiones a gran escala en el territorio Song: entre 1274 y 1279 logran acabar, definitivamente, con la dinastía Song meridional, sentando las bases de la posterior colonización china en el sudeste de Asia, y de la emigración china hacia Vietnam y Japón.

21 de septiembre de 2010

Imágenes mítico-religiosas chinas


Imagen de un luohan, arhat o santo budista chino. Pertenece a Lin Tinggui, del siglo XII. En la pintura se intenta plasmar la vida cotidiana de los monjes budistas. Corresponde a un conjunto de unos cien rollos colgantes que muestran quinientos luohan. En la otra imagen se muestra a la diosa Zhang He, divinidad lunar vinculada con la droga de la inmortalidad, en su palacio en la luna. Aparece un conejo, animal lunar, habitualmente el que prepara en un mortero la esencia inmortal. Está a caballo entre los siglos XVI y XVII.
Prof. Dr. Julio López Saco

15 de septiembre de 2010

Historia dinástica china del siglo III al XIV (2)

Capítulo 2: reunificación imperial (Sui, Tang y las Cinco Dinastías)
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
La dinastía Sui (581-618), unifica el norte y el sur y establece como su capital Chang’an. El emperador Wen Di establece un sistema administrativo fundamentado en tres ministerios y seis departamentos, que sentaría las bases del organigrama de las instituciones centrales de las posteriores dinastías. Además de una serie de reformas legales y militares, se reformó el sistema de moneda y de pasos y medidas, lo que contribuyó a sanear la economía. Esta es la época también en que comienza a construirse el Gran Canal, desde Beijing hasta Hangzhou, que refuerza la relación económica entre el norte y el sur. Los levantamientos campesinos y las rebeliones aristocráticas, aupadas por los fuertes gastos, trajeron como consecuencia que en 618 un general del ejército imperial diera un golpe de mano contra el emperador Yang Di. Ese mismo año, Li Yuan se declara emperador en la ciudad capital e inicia la grandiosa dinastía Tang.
El período Tang (618-907) fue, al igual que el considerado modélico precedente imperial Han, especialmente desde 630, uno de los más expansivos, militar y culturalmente hablando, de la historia del Medievo chino, de manera que el prestigio dinástico y la soberanía china alcanzaron, en este época, el sudeste de Asia, India y Corea. Su carácter cosmopolita es consecuencia de la presencia de ideas y doctrinas procedentes del Asia central, especialmente el budismo, que era considerado esencial por los emperadores de las dinastías Sui y Tang para asegurar y mantener la estabilidad social y la paz, así como para justificar el poder político y la unidad imperial, a pesar de la conformación de un movimiento de desacralización que se fundamenta en una ideología de talante casi nacionalista y xenófoba, una suerte de culturalismo y tradicionalismo autóctono. El desarrollo económico, en especial entre los siglos VIII y IX, y concretamente durante el reinado de Taizong (626-649), a través del uso continuado de los grandes canales, fue decisivo para que la dinastía tuviese continuidad después de la rebelión de An Lushan (756-763), motivada por el aumento de poder y autonomía de los jefes militares fruto de la expansión militar y los éxitos obtenidos, así como de la política interior, que buscaba limitar la fuerza de las concubinas y ministros en el seno de una administración que tendía a formar un cuerpo más o menos autónomo que servía de balance a las facciones de corte (eunucos, generales y familias de las emperatrices, sobre todo) y de freno a la arbitrariedad del emperador en el manejo de los asuntos de estado. Las grandes ciudades, en específico las dos capitales, Chang’an y Luoyang, reconstruidas y adecentadas, o Yangzhou, centro neurálgico de mercado, así como la presencia de las grandes vías navegables, serán los cimientos económicos de la China de los siglos VII al X, caracterizada por la florecimiento inusitado de mercaderes extranjeros y del comercio de gran cantidad y variedad de productos.
En 907, Zhu Wen, un gran general Tang, depuso al emperador Ai Di y proclamó el reinado Liang, conocido como Posterior. Desde aquí hasta 979, cuando el emperador Taizong de la dinastía Song unifica la nación, se establecen quince reinados: cinco dinastías, en Kaifeng (Liang, Tang, Jin, Han y Zhou, todas posteriores) y diez estados al sur y norte de China: Wu, Tang Meridional, Wuyue, Chu, Min, Han Meridional, Shu Anterior, Shu Posterior, Nanping y Han Septentrional. Este fue un período de guerras y caos, de mandatos innúmeros y de conflicto general.

13 de septiembre de 2010

Historia dinástica china del siglo III al XIV (1)

Capítulo 1: Tres Reinos y Dinastías del Norte y el Sur
Prof. Dr. Julio López Saco
Este período, que comienza al finalizar la dinastía Han, se caracteriza, en términos globales, por la decadencia del estado, la fragmentación del imperio y el declive de la economía urbana. En el norte, se establecen, en los siglos III y IV, una serie de reinos bárbaros, con fuertes tendencias centralizadoras estatales, ante las incursiones nómadas y las necesidades de colonizar y cultivar las tierras, y con cierto grado de expansionismo militar frente a las amenazas de los grupos esteparios y con la intención de controlar las rutas de comercio. Mientras tanto, en el sur, en torno al valle del Yangze, se consolida una poderosa aristocracia, fuertemente jerarquizada, de grandes familias endógamas, que mantendrá el poder en las provincias hasta el siglo VI, y que contacta con poblaciones aborígenes no chinas, miao, yao, thai, malayo-polinesias, que sufrirán un proceso de sinización al ser incorporadas en los cuadros de diversas instituciones militares y civiles. Los tres reinos del norte son el de los Wei de Cao Cao (220-265), el de los Han, de la región de Sichuan, creado por Liu Bei (221-263), y el de Wu, fundado por Sun Quan (222-280). Sería Sima Yan el que tras destronar al rey de Wei y al derrotar al soberano de Wu, hacia 280, establezca la dinastía Jin Occidental y termine con el desorden producido entre los tres reinos y las continuas divisiones internas. En los primeros años de esta nueva dinastía (265-316), el emperador Wu Di concedió títulos a los parientes de Sima Yan para aumentar la influencia de la familia real, sin embargo, apenas unos pocos años después, una serie de conflictos entre ocho príncipes arruinarían la economía y pondrían en peligro la autoridad dinástica. En el proceso que conduce a la definitiva caída de la dinastía, una serie de etnias dan inicio a un período conocido como de las cinco minorías étnicas y los dieciséis estados, que contienden con Jin Occidental. Uno de los miembros de la familia Jin proclama una nueva dinastía, Jin Oriental en Nanjing, en el año 317, apoyándose en los grupos terratenientes del sur y del norte que serían, a la postre, los que también le pondrían fin. El poderío de los terratenientes del norte y aquel de los jefes militares, al lado de problemas internos que tienen que ver con la ubicación de los emigrantes, choca de frente con el poder imperial, que acaba refugiándose en el sur. Las rebeliones campesinas entre 399 y 401 fueron el acicate preciso que provocaría el declive de los Jin Orientales. Uno de los generales que reprime los levantamientos, Liu Yu acumula tal poder que destituye al emperador, estableciendo la dinastía Song del sur (420-479), iniciando, de este modo, el período de las Dinastías del Sur y del Norte. Al mismo tiempo, el clan Tuoba de la tribu Xianbei, se subleva en el norte y establece el régimen Wei Septentrional, unificando todo el norte hacia 439. En 479, un comandante militar usurpa el poder dinástico Song y establece la dinastía Qi Meridional (479-502), que propicia el relanzamiento comercial en el valle del Yangze y en todo el sur, lo que será, a su vez, el factor que desencadenará la ruina de la aristocracia, cuyo poder, al menos en parte, procedía de la compartimentación de las regiones y de la gran autarquía de las tierras. Las luchas internas entre los clanes imperiales provocaron que un gobernador provincial, Xiao Yan, usurpara el poder imperial y comenzara la dinastía Liang. Se inaugura con él una gran difusión del budismo en el sur, aunque su crueldad interna con la población llana provocaría muchas rebeliones, que desembocarían en el Alboroto de Hou Jing. En 557, Chen Baxian, pacificador de dicha rebelión depone al emperador e instituye en el poder a la familia de Chen. El reino de Chen acabaría finiquitado, finalmente, por la dinastía Sui, poniendo fin a la sucesión de las dinastías meridionales (317-589).
En la región septentrional, la instauración de Wei Septentrional (386-534) y la consiguiente unificación, acelera el mestizaje de las minorías, si bien fueron mayoritariamente asimiladas a la mayoría Han. A partir del año 494 se obliga a toda la población a llevar la misma vestimenta que los Han, que la corte hablara la lengua Han y que se estimulara el matrimonio entre las etnias Xianbei y Han. La expoliación y la corrupción contra los más necesitados motivaron levantamientos y rebeliones de pueblos. Además, serias oposiciones políticas y sociales desencadenan una guerra civil que conduce a la formación del imperio de los Wei Orientales en 534, fuertemente hostil a las influencias chinas y controlado por militares de estirpe nómada estepario, y el de los Wei Occidentales manejado por retazos desperdigados de la aristocracia sinizada de Luoyang y, por lo tanto, partidario del empleo de chinos para la administración civil y la conformación del ejército. En el año 550 se pone fin a la dinastía Wei Oriental y se establece Qi Septentrional, pero unos años después, hacia 577, la unificación de la China del norte caerá bajo el control de la dinastía Sui.
Desde una óptica cultural esta época conflictiva otorgó las condiciones sociales propicias para la difusión del budismo. El corpus doctrinal budista servirá para que, entre los siglos V y VI, el contraste entre la zona norte, guerrera y popular, con marcadas influencias esteparias y tibetanas, y la meridional, refinada, culta y aristocrática, sea matizado, uniendo ambos espacios socio-culturales. Esta será la época, así mismo, de la instauración de la pintura como manifestación artística, en la que destacará el tema del paisaje y la elaboración de retratos.
Caracas, 13 de septiembre del 2010

7 de septiembre de 2010

Civilizaciones del Egeo: los palacios minoicos



La primera ilustración es una reconstrucción hipotética del palacio de Knossos; seguidamente, vemos una fotografía aérea de las ruinas de dicho palacio. Finalmente, la tercera imagen corresponde a un plano del palacia de Phaistos.



El palacio minoico era un complejo de carácter civil al servicio de la ciudad. Su ubicación y su disposición orgánica se establecían a partir de un área central abierta, esto es, un patio, como una continuación de la forma colectiva de la organización social neolítica. Los templos en el interior de los palacios, aparte de ser pequeñas dependencias-santuarios, únicamente ocupaban un lugar marginal y reproducían cavernas, lo cual concuerda con el hecho de que los ritos se celebraran en cuevas. Pueden presentar dos y tres pisos, con un gran número de habitaciones y dependencias, con la función de talleres y almacenes para el grano, el aceite o el vino. Los palacios minoicos presentaban algunas ornamentaciones, sobre todo frescos que recubrían las paredes interiores de las principales dependencias, generalmente con motivos naturales marinos, escenas de pugilato o de tauromaquia, el empleo de piedras cortadas en losas, así como las formas de las columnas, más anchas en la parte superior. En términos generales, todo palacio minoico ofrece una sensación de laberinto, pues los pasillos que conducen a las dependencias reales y otras principales tienen forma de de zigzag, y las escalinatas no eran rectas. Las dependencias palaciales y las casas de la ciudad se aglomeraban, agolpándose a la manera neolítica, recordando las callejuelas de los asentamientos árabes. En particular, el palacio de Cnosos, sin duda el más conocido de todos, fue descubierto por Arthur Evans en 1900. Estaba conformado por un complejo que se aglutina en torno a un patio central y se divide en dos conjuntos, oriental y occidental, separados por accesos al norte y al sur. En virtud del modo constructivo de los minoicos, añadiendo habitaciones progresivamente, estos corredores no guardan una disposición lineal. El palacio fue míticamente identificado con el laberinto que guardaba al híbrido minotauro del rey Minos, que fue vencido por el héroe ático Teseo. El acceso al palacio desde el patio occidental se efectuaba a través de un corredor cubierto, el porche occidental, donde existía un famoso fresco en relieve con la temática del juego del toro. El camino proseguía por un pasillo en ángulo, el corredor de las procesiones, así llamado por estar decorado con un fresco en el que dos jóvenes, de ambos sexos, y de tamaño natural, portaban ofrendas.

La cronología de los palacios minoicos es la siguiente: un período pre palaciego, entre 2600 y 2000 a.n.e, que corresponde al Minoico Antiguo II y III; un período palaciego, que abarca de 2000 a 1700 a.n.e. y que corresponde al Minoico Medio I y II, donde estarían los palacios de Cnosos, Malia y Festo; otro período palaciego, de 1700 a 1400 a.n.e. perteneciente al Minoico Medio III y Reciente I A hasta II B, donde encontraríamos los nuevos palacios de Festos, el de Zakro, Hagia Tríada y Gurnia y; finalmente, un período pos palaciego, ubicado cronológicamente entre 1400 y 1100 a.n.e, perteneciente al Minoico Reciente III y comienzos de la época micénica, momento en que se encuentra el nuevo palacio de Hagia Tríada.




Prof. Dr. Julio López Saco

7 de septiembre del 2010




6 de septiembre de 2010

La Edad del Bronce y del Hierro en Italia

En la Edad del Bronce llegaron a la península itálica diversos pueblos, poblaciones de carácter pre-indoeuropeo, entre las que destacan algunos de los denominados Pueblos del Mar derrotados por el faraón egipcio Ramsés III, como los Sículos (Sikulet, Sikanoi), que se instalaron, principalmente en Sicilia, o los Sardos (Sardanoi, Sarden), que se asentaron en la isla de Cerdeña. Además, hubo presencia de los Tursten, que conformarían los sectores dominantes en las posteriores ciudades-estado etruscas, los Ligures (lygies) y los Retios. La principal cultura del bronce en Italia es la denominada Cultura Terramara (entre los siglos XI y X a.n.e.), compuesta a partir de la presencia de grupos de sardos, retios, sículos y ligures. Se caracteriza por la práctica de la incineración, el empleo de urnas cinerarias en forma de palafito, y por el uso de estructuras palafíticas como lugares de habitación en regiones de la Lombardía y Emilia. Durante la Edad del Hierro, época en la que se difunde por toda la península la cerámica roja característica de Terramara, así como la incineración como modo funerario, aunque con la presencia ahora de urnas en forma de choza o cabaña, se consolida la Cultura Villanoviense, entre los siglos X y VII a.n.e., conformada por pueblos ya indoeuropeos pertenecientes a dos grupos lingüísticos, el osco-umbro y el latino-falisco, de organización social patriarcal. Esta Cultura de Villanova configura, en la Toscana, y a partir del siglo VIII a.n.e., con sus influjos orientalizantes, la Cultura Etrusca.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
6 de septiembre del 2010

20 de julio de 2010

El neolítico en Grecia y el origen del Mégaron

YACIMIENTO DE KHIROKITÍA, EN CHIPRE, CON VIVIENDAS CIRCULARES. VI MILENIO A.N.E.

La presencia de poblaciones orientales, instaladas en Tesalia y Beocia primero, y más tarde en el Peloponeso, dieron lugar a la neolitización en Grecia. Los inicios pueden datarse hacia el VII Milenio a.n.e. Las aldeas más antiguas se encuentran en Macedonia, como es el caso concreto de Nea Nikomedia (hacia 6200 a.n.e.). De mediados del sexto milenio encontramos también aldeas como Khirokitía, en Chipre, y Elateia (Drajmani), además de ciertos pequeños asentamientos en la península del Peloponeso. El neolítico cerámico presenta dos etapas, denominadas A y B, respectivamente, aunque también conocidas por sus dos principales magoulas (colinas artificiales formadas por la superposición de aldeas), ambas en la región de Tesalia: Sesklo (A) y Dímini (B). Las primeras construcciones de habitación, circulares para más señas, se excavaron en Khirokitía, lugar en el que se constata también, por vez primera, la presencia del tholos, una construcción trascendente en la arquitectura egea posterior, de la Edad del Bronce, y empleada con finalidad funeraria, como tumbas con cámara. En la etapa de Sesklo (Neolítico Pleno), a mediados del sexto milenio a.n.e. surge otra innovación que será ulteriormente relevante en la arquitectura griega. La aldea contaba con casas rectangulares cuyas puertas, en uno de los lados menores, estaban precedidas por porches soportados por dos postes, subdivididos transversalmente por paredes perpendiculares a los muros largos. Se trata de la estructura denominada mégaron, núcleo del posterior templo griego arcaico y clásico, también conocido en el neolítico de Palestina (Jericó) y en el de Anatolia (Hacilar). En al etapa de Dímini o Neolítico Reciente, que se inicia hacia la mitad del III Milenio a.n.e., surge la fortificación con muros concéntricos con la finalidad de proteger las viviendas que quedan encajadas en el medio de los anillos. El más interior de estos murtos defiende un edificio tipo mégaron, que se destaca sobre las demás casas, y que puede ser el germen del posterior palacio micénico. Este modelo arquitectónico está presente en yacimientos que serán precedentes de los lugares micénicos más relevantes: Atenas (Ática), Tirinto (Argólida), Lerna (Argólida) u Orcómenos (Beocia).


Prof. Dr. Julio López Saco
20 de julio del 2010
UCV-Caracas

15 de julio de 2010

El arte romano en época de Augusto


El arte de la época de Augusto es aristocrático, refinado y ciertamente un tanto impersonal. Es la más apropiada expresión del mundo oficial y de la política cortesana, en tanto que es un arte a su servicio. En este sentido, el arte augústeo se sostiene sobre una ficción, aquella de tejer un vínculo con la tradición de los reinos helenísticos, como Pérgamo, y, a la vez, con la propia República romana. Las tipologías iconográficas de este momento aparecen condicionadas por la identificación entre el príncipe y el estado, así como por la formación del culto imperial. Desde los inicios del principado, hay una progresiva difusión de series retratísticas de la familia Julio-claudia, tanto en la península itálica como en las provincias. Además, en este período existe un importante desarrollo de la toréutica, esto es, del arte de trabajar recipientes metálicos, y un gusto refinado por glíptica de grandes formatos.
Los ejemplos que aquí mostramos son los siguientes: en primer lugar, una gema de época de Augusto, hoy en el Kunsthistorisches Museum de Viena, en la que aparece un Augusto glorificado sentado junto a la diosa Roma y Oikoumene, la personificación del poder universal, que lo está coronando. Augusto asiste a una victoria militar, probablemente la de Tiberio sobre los germanos en el año 7. En segundo lugar, la escultura del Augusto con vestimenta pontificial, datada entre fines del siglo I a.n.e. y el siglo I de nuestra era. Hoy se encuentra en el Palazzo Máximo alle Terme, en Roma. Esta estatua es la viva expresión de la pietas, una típica actitud romana de devoción filial en relación a su acercamiento a los dioses. Esta es una de las virtudes de las que Augusto se sirve para llevar a cabo su programa de restauración política, que termina cuando asume el cargo de Pontifex Maximus en el año 12 a.n.e.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB

12 de julio de 2010

Periodización de la Historia de Japón II

Segundo cuadro sinóptico de la historia japonesa, hasta la actualidad.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia

9 de julio de 2010

Periodización de la historia de Japón I

En la elaboración de una periodización de la historia japonesa hay que tener presentes varios aspectos. En primer término, la cronología que, basada en el calendario lunar civil antiguo, debe ser convertida a nuestro calendario occidental al uso, de carácter solar; en segundo término, la mención de las eras (nengo), cuya nomenclatura comienza, por iniciativa de la corte imperial, en 645, con la Reforma Taika, siguiendo una antigua práctica continental, particularmente china. Llegaron a existir casi doscientos cincuenta nombres de eras, pues muchos de ellos fueron modificados con el paso del tiempo. Sólo desde la Restauración Meiji (1868), y hasta la actualidad, se empezó a emplear un nombre de era correspondiente a cada reinado imperial. En tercer, y último lugar, no se puede olvidar que la periodificación occidental tradicional (desde la prehistoria a la contemporaneidad), no es acorde con el despliegue, más o menos también convencional, de la historia japonesa.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB

8 de julio de 2010

La antigua Palmira en Siria


Teatro romano y templo de Bel (Ba'al shamin), Palmira



Palmira, la actual Tadmor o Tadmir, fue una antigua ciudad de los nabateos (cuyo territorio quedó convertido en provincia romana en época de Trajano, en 106), ubicada en el desierto sirio. La antigua ciudad fue capital del reino de Palmira durante el breve reinado de Zenobia entre los años 266 y 272. Su estratégica ubicación al lado de un oasis convirtió a la ciudad en una parada ideal para las caravanas que comerciaban a través de la Ruta de la Seda desde China hasta el Mediterráneo, convirtiendo el lugar en un próspero reino. El Emperador Caracalla la declaró colonia de Roma en el 217 (aunque algunos apuntan que fue Septimio Severo), siendo destruida en 273. Las ruinas palmireñas abarcan unas cincuenta hectáreas. Favorecida por el comercio de la mencionada ruta, la ciudad edificó todo un complejo urbanístico, una de cuyas manifestaciones más representativas es el templo de Bel o Baal, erigido como consecuencia de la visita del emperador Adriano en 129 y sufragado por un rico comerciante.
Prof. Dr. Julio López Saco
8 de julio del 2010

6 de julio de 2010

Las antiguas vías romanas II

Basado en motivos estratégicos (para evitar los ataques por sorpresa y vigilar los movimientos de los enemigos), en motivaciones económicas (la explotación minera solía estar ubicada en lugares elevados), o en causas orográficas (para evitar arroyos y torrenteras y, de este modo, no elevar puentes), el trazado de muchas vías se hacía en terrenos elevados. Al huir de la orilla de los ríos se evitaba el peligro de las súbitas crecidas, a la vez que se ahorraba en la construcción de obras de consolidación. El trazado en elevaciones también podía ser una medida de protección frente a posibles aludes. Los trazados eran, en general, en línea recta, tratado de unir dos puntos por el camino más corto posible; sin embargo, cuando no quedaba más remedio que atravesar algún obstáculo, describían zig-zags, alternando trazos rectos con otros curvos. La rectitud tenía sus particularidades; por ejemplo, se podían hacer traslados con celeridad. Como el suelo era propiedad estatal no había que pagar ante la cesión de propiedad privada. Naturalmente, la línea recta impedía que la vía se preocupase en servir a los pueblos intermedios entre dos puntos principales.
La construcción del pavimento de las calzadas se haría del siguiente modo: primero, se trazaban dos fosas laterales (sulci), que iban separadas por una determinada distancia, que representaba la anchura de la vía; después, se cavaba el suelo entre dos zanjas, hasta una profundidad de un metro o metro y medio, colocándose cuatro capas sucesivas de materiales, que son las siguientes: el statumen, formada por varias hiladas de piedras planas, habitualmente asentadas con mortero y arcilla; el rudus, compuesta por cantos unidos con mortero y arena; el nucleus, con materiales más finos, mezclados con fragmentáculos de tejas o ladrillos, y asentados con cal y arena; y, finalmente, el summun dorsum, conformada por una capa de piedras cúbicas o poligonales, a veces guijarros de gran tamaño, abombados en el centro para facilitar el drenaje. Sin embargo, esta sería una teórica sucesión de capas, sólo apreciable en muy contadas ocasiones. Cuando el terreno no era propicio, los romanos recurrían a revestimientos de distintos tipos: un encachado o empedrado a base de guijarros heterogéneos, colocando las piedras más gruesas en el eje de la vía, y formando una especie de bordillo de las calzadas; un adoquinado, con piedras colocadas directamente sobre el suelo; un empedrado de guijarros de los ríos cercanos, colocados sobre una capa de tierra calcárea extendida sobre la roca virgen y; un enlosado que, únicamente, se empleaba en las grandes y relevantes calzadas, como aquellas a la salida de Roma.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV

2 de julio de 2010

Imágenes budistas: Guanyin de las once cabezas*

El bodhisattva Guanyin, Kannon (観音) en japonés, es el bodhisattva de la compasión o la misericordia. Este ejemplar presenta once cabezas, representando con ello los diferentes estados de iluminación. La imagen pertenece al budismo esotérico del Vajrayana. La obra se fecha en 703, en época dinástica Tang, durante el reinado de la emperatriz Wu Zetian (625-705). Una leyenda budista presenta a Guanyin haciendo votos para liberar a todos de samsara. A pesar de su vigoroso esfuerzo, muchos seres seguían siendo todavía infelices. Después de luchar para comprender las necesidades de todos, mirando el sufrimiento del mundo, su cabeza estalló de dolor, partiéndose en once pedazos, y el Buda Amitabha, viendo su apuro, le concedió once cabezas con las cuales poder escuchar los gritos del sufrimiento. El deseo de ayudar a todos los seres causó que le crecieran también mil brazos, en la palma de cada uno de los cuales hay un ojo.
*Sobre la iconografía budista, pueden verse los ejemplos comentados los días 17,18,20 y 25 de mayo de 2010 en este mismo blog.
Prof. Dr. Julio López Saco
2 de julio del 2010

1 de julio de 2010

Paleoantropología: Australopithecus sediba


AUSTRALOPITHECUS SEDIBA. FUENTE: SCIENCE



El Australopithecus sediba u homínido de Malapa, fue recientemente descubierto (agosto del 2008), en Sudáfrica por Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand, pero fue dado a conocer en la revista Science en abril del 2010. El hallazgo se produjo en una cueva no lejos de los yacimientos clásicos sudafricanos de Sterkfontein, Swartkrans y Kromdraai. A. sediba tiene la cabeza y el tamaño del cerebro propio de un australopiteco, pero también posee rasgos derivados que lo acercan más al género Homo que ninguno de sus parientes, como son sus dientes reducidos y la nariz proyectada. Al mismo tiempo, no obstante, presenta brazos muy largos, como los de un orangután actual, de modo similar a los de otros australopitecos. Este nuevo homínido está representado por dos individuos (MH1 y MH2), bastante completos, un varón joven y una mujer adulta. Aparte de estos dos especímenes, se descubrieron otros dos individuos más, un infante y otra mujer adulta, aunque todavía no han sido publicados. La mujer se identificó gracias a la forma de su mandíbula y de la cadera. El análisis de los dientes probó que la edad de la fémina oscilaba entre los veinte y los treinta años al momento de su muerte. El varón tendría, por el contrario, unos doce. Se ha dicho que es probable que ambos fuesen conocidos e incluso parientes. Su estatura rondaba más o menos un metro veinte de altura. Se han conservado huesos del esqueleto poscraneal (no sólo del cráneo), aunque los restos más completos corresponden a un ejemplar inmaduro, lo que tiende a hacer gráciles los rasgos, dificultando con ello el análisis. Las piernas son largas y los tobillos parecen ser intermedios entre los primeros homínidos y los humanos modernos. La cadera y la pelvis se acercan más a la estructura del Homo erectus, según el propio Berger y sus colegas. Todo esto indica, en consecuencia, que A. sediba podría caminar de forma erecta y con zancadas, forma muy eficiente de caminar y correr.

Referencias

Berger et al., «Australopithecus sediba: A New Species of Homo-Like Australopith from South Africa», Revista Science, 9 de abril del 2010, Vol. 328. no. 5975, pp. 195-204
Michael B., «Candidate Human Ancestor From South Africa Sparks Praise and Debate», Revista Science, 9 de abril del 2010, Vol. 328. no. 5975, pp. 154-155
Dirks et al., «Geological Setting and Age of Australopithecus sediba from Southern Africa», Revista Science, 9 de abril del 2010, Vol. 328. no. 5975, pp. 205-208
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV

28 de junio de 2010

Fuentes de estudio de las antiguas vías romanas

Las fuentes principales, aunque no las únicas, que nos informan sobre las calzadas romanas son el Itinerario de Antonino, al Anónimo de Rávena y la Tabula Peutingeriana, además de la Geografía de Ptolomeo. El Itinerario es una obra que data de la época de Caracalla (196-217), aunque su redacción es tardía, no anterior al gobierno de Diocleciano y Maximiano, entre 284 y 305. En él se mencionan 372 vías terrestres. En realidad, no parece un documento oficial hecho por funcionarios del Estado, ni la obra de un geógrafo, sino más bien una compilación literaria tomada de un antiguo mapa. Quizá fue obra de un particular, realizado con fines prácticos; algo así como una especie de guía de viajeros o un documento de interés militar, que permitiese planear los desplazamientos de tropas. El Anónimo de Rávena fue una compilación hecha por un monje en el siglo IX, que manejaba documentación del siglo IV o V. Su modelo habría sido la Tabula Peutingeriana. Fue escrito en cinco libros, y nos presenta una lista de más de cinco mil nombres, indicando rasgos topográficos e hidrográficos bastante precisos. Es útil para identificar ciudades antiguas. La Tabula Peutingeriana, por su parte, es una colección de doce hojas, escrita a fines del siglo XII o comienzos del siguiente, copiando un mapa de caminos antiguo, del siglo IV. En ella únicamente se señalan las distancias itinerarias.
Acerca de las infraestructuras de las calzadas contamos con varios textos de carácter literario: Vitrubio, del siglo I, Estacio, poeta de época Flavia, que testimonia con precisión los sistemas de construcción, Plinio el Viejo, en su Historia Natural, y Procopio, en una obra titulada Las guerras de los Godos. Gracias a las vías romanas se facilitaba la alimentación de las poblaciones, así como los efectos de la romanización; se propagaba el latín y la religión; se permitía la identificación y ubicación de viejas ciudades y mansiones, así como la delimitación de las rutas comerciales y la fijación de los límites de los conventos jurídicos.
Prof. Dr. Julio López Saco
28 de junio del 2010

23 de junio de 2010

La antigüedad persa III: el orden estatal y la política religiosa aqueménida

Abstract

The king bases his power, as maximum authority, that the divinity was granted. The religious sanction of the royalty turns to the Persian monarchy in a monarchy sacral. The Persian court was itinerant, due to climatic factors or of control of a vast territory, or furthermore, for utilization of the prestige of the cities that were joining to the empire. It is so Susa, Babylonia, Ecbatana, Pasargada and Persepolis were distributing the functions of capital.

Auszug

Der König stützt seine Kraft als maximale Autorität, die die Göttlichkeit bewilligt wurde. Die religiöse Sanktion des Königtums wendet sich der Monarchie von Persischen Golf in einer sakralen Monarchie zu. Das Gericht von Persischen Golf war, wegen klimatischer Faktoren oder Kontrolle eines riesengroßen Gebiets, oder ausserdem für Nutzbarmachung des Prestiges der Städte beruflich reisend, die sich zum Reich vereinigten. Das ist so Susa, Babylonia, Ecbatana, Pasargada und Persepolis teilten die Funktionen des Kapitals aus.
El rey basa su poder, como máxima autoridad, en que la divinidad se lo otorgó. Esta idea varía en relación a las creencias originales de los indoiranios, cuyo líder era elegido. La sanción religiosa de la realeza convierte a la monarquía persa en una monarquía, sin duda, sacral. La fidelidad de las aristocracias se logra integrando sus respectivos panteones, en un afán tolerante que el clero iranio no compartía. La corte persa era itinerante, debido a factores climáticos o de control de un vasto territorio, o aún más, por aprovechamiento del prestigio de las ciudades que se fueron incorporando al imperio. Es así que Susa, Babilonia, Ecbatana, Pasargada y Persépolis se repartían las funciones de capitalidad. En la administración provincial la novedad es el equilibrio entre la gran autonomía de las satrapías y el centralismo autocrático del gobierno central. Las satrapías conformaban unidades culturales y económicas, facilitándose la organización defensiva y la recaudación tributaria. El sátrapa, muchas veces miembros de la familia imperial, administraba justicia y tenía poder político y militar; sólo tenía que informar al Gran Rey y hacerle llegar la contribución provincial. El cargo acabó siendo hereditario, hecho que generó conflictos y un descenso del poder efectivo del soberano. El sistema defensivo no se basaba en desplazamiento de tropas, sino en guarniciones locales de cada satrapía, capitaneadas por persas o medos. A su lado existía un cuerpo de élite para proteger lugares estratégicos. El núcleo del estado estaba protegido por los Inmortales, diez mil soldados que conformaban una guardia personal del Gran Rey, con soldados persas, medos y del Elam.
La política religiosa aqueménida, por su parte, era muy tolerante. Este hecho contrasta con la práctica habitual y más tradicional en el Próximo y Medio Oriente, que era la de perseguir o desterrar la divinidad tutelar del pueblo vencido. La religión aqueménida se suele vincular a Zoroastro. Lo poco que sabemos de este personaje procede de los gathas del Yasna, uno de los libros del Avesta. Sin embargo, la situación político-social del mundo de Zoroastro estaba impregnada de valores guerreros, reflejando una distribución espacial fragmentaria que nada tiene que ver con la sociedad homogénea aqueménida y su régimen monárquico. Es por eso que, quizá, la presencia de Zoroastro haya que retrotraerla al tránsito entre el II y I Milenio a.n.e., lo que explicaría el escaso carácter mazdeísta de la dinastía. La religión irania parece haberse desarrollado en tres fases: un primer sistema politeísta, la religión de los nómadas indoeuropeos; una renovación, propuesta por Zoroastro, para adecuarse a las nuevas estructuras sociales y económicas, que suponen ya un monoteísmo ético dualista, abiertamente opuesto al politeísmo previo, y; una especie de parcial recuperación del politeísmo a través de procesos sincréticos, elaborados teoréticamente por el clero (los sacerdotes avésticos y los magos medos), por necesidades de política imperial. El el sistema religioso aqueménida, en definitiva, Ahura Mazda no era el dios único, sino el más grande, lo que favorecía la política de integración de territorios conquistados a través de una aparato ideológico.

Referencias bibliográficas básicas

Alvar, J., (1989), Los persas, edit. Akal, Madrid
Avdiev, V.I., (1986), Historia económica y social del Antiguo Oriente. Reinos y Estados del II Milenio, edit. Akal, Madrid
Curtis, J., (2000), Ancient Persia, edit. Routledge, Londres
________ & Tallis, N., (2005), Forgotten Empire. The World of Ancient Persia, British Museum Press, Londres
Pérez Largacha, A., (2007), Historia antigua de Egipto y del Próximo Oriente, edit. Akal, Madrid
Sarkhosh Curtis, V., (1996), Mitos persas, edit. Akal, Madrid
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB

21 de junio de 2010

Mostra: I Due Imperi




SELECCIÓN DE IMÁGENES: PINTURA CON CARRO DE VIAJE; SARCÓFAGO DECORADO CON ESCENAS NARRATIVAS; TORRE HAN

Desde hace unos meses, concretamente desde abril y hasta septiembre de 2010, se está llevando a cabo en el Palazzo Reale, Milano, la Exposición denominada Mostra I Due Imperi. L'Aquila e il dragone, que será posteriormente presentada en Roma, presumiblemente en octubre. A continuación se especifican los objetivos primordiales y se presentan algunos de los objetos allí expuestos. La recomendamos ampliamente. Imperdible.
Risultato della cooperazione pluriennale tra il Ministero per i Beni e le Attività Culturali della Repubblica Italiana e lo State Administration for Cultural Heritage della Repubblica Popolare Cinese per la prima volta in Italia e al mondo una mostra darà l’opportunità di accostare i due più importanti Imperi della storia, l’Impero Romano e le dinastie cinesi Qin e Han nel periodo che va dal II sec. a.C. al IV sec. d.C. L’obiettivo della mostra, attraverso la visione dei capolavori dei due Imperi, è quello di accostare, per la prima volta a un livello così alto, le rispettive strutture sociali, investigare i rispettivi ambiti politici ed economici, e le influenze di entrambi sulle civiltà d’Oriente e Occidente. La rassegna intende proporre ai visitatori un confronto che, seppur mai avvenuto concretamente e direttamente nella storia, risulta estremamente affascinante ed interessante pur nella sua apparente impossibilità. Si vedrà come in condizioni storiche e geografiche del tutto peculiari, due grandi culture abbiano sviluppato esiti ora del tutto diversi, ora simili, differenti nelle forme esterne, ma affini nella struttura funzionale. I guerrieri di terracotta, una veste funeraria di giada, un sarcofago laccato con preziosi intarsi di giada, il prezioso stendardo in seta dipinta e il corredo funerario di Mawangdui, con lacche e bronzi, affreschi di epoca Han, modelli di case, utensili in bronzo e oro, testimoni di un florido impero cinese, e molti dei quali mai usciti fin ora dai confini nazionali, saranno affiancati da altrettanto maestosi gruppi statuari in marmo, affreschi, mosaici, utensili in argento, altari funebri appartenenti alla tradizione dell’impero romano.
Imágenes seleccionadas. Pintura parietal de un carro de viaje, Dinastía Han Oriental. Instituto de Arqueología de Shaanxi. Modelo de torre en terracota. Dinastía Han Oriental. Tumba en Sangzhuang, Fucheng, en Hebei. Instituto de Arqueología de Hebei; sarcófago con escenas narrativas, dinastía Han Oriental, hallado en Shaping, Chongqing, Museo Nacional de las Tres Gargantas, Chongqing.
Prof. Dr. Julio López Saco

17 de junio de 2010

La antigüedad persa II: el estado medo y la configuración de la dinastía Aqueménida

Abstract

The whole average region was filling with strengths (as they show the anal Assyrians and the reliefs). This supposes that the habitat serious the shaped one for the strength concerning which extended a village. Every unit like that shaped serious political and economically (manufacture of weapon, objects suntuary, agriculture), autonomous and controller of one geographical concrete space. The dynastic establishment Aquemenid will begin when Ciro deposes Astiages.

Auszug

Das ganze durchschnittliche Gebiet füllte sich mit Stärken (wie sie den analen Assyrern und den Entlastungen) zeigen. Das nimmt an, dass das Habitat ernst der geformte für die Stärke, bezüglich deren ein Dorf ausbreitete. Jede Einheit wie das formte sich ernst politisch und wirtschaftlich (Fertigung der Waffe, wendet suntuary, Landwirtschaft), autonom und Kontrolleur eines geographischen konkreten Raumes ein. Die dynastische Einrichtung Aquemenid wird beginnen, wenn Ciro Astiages absetzt.
La población meda más antigua es Tepe Sialk, fortaleza previamente elamita y luego ocupada por los iranios. La necrópolis del yacimiento muestra una relevante división social, lo que nos hace suponer que durante su proceso migratorio los medos ya tenían un avanzado proceso de estratificación social. Toda la región media se llenará de fortalezas (según muestran los anales asirios y los relieves). Esto supone que el hábitat sería el conformado por la fortaleza en torno a la cual se extendía una aldea. Cada unidad así conformada sería política y económicamente (fabricación de armas, objetos suntuarios, agricultura), autónoma y controladora de una espacio geográfico concreto. Ocurre un proceso de mestizaje pero también de iranización, lo que provoca que hacia fines del siglo VI a.n.e. ya no haya vestigios de población pre-irania. Sabemos por las fuentes asirias (las campañas en el corazón de Irán de Tiglat-Pileser III, 744-727 a.n.e.), que existían principados independientes, obedientes a un jefe local, instalado en un palacio en el interior de la fortaleza. Las disputas entre príncipes medos debieron ser continuas, si bien, parece que hacia fines del siglo VIII a.n.e. dispondrían de una suerte de capital, Zakruti, a pesar de que los asirios mencionan más de 45 príncipes medos. La primera confederación meda pudo ser creada por iniciativa de Deioces, promocionada por pactos internacionales, aunque será Fraortes el que la culmine. En último caso, durante el siglo VII a.n.e. las formas políticas son absorbidas en una estructura estatal, de modo que los príncipes serán la base constitutiva de la corte de Ecbatana, una especie de aristocracia, que se opondrá habitualmente a la realeza. Es muy probable que el término imperio medo sea, desde Ciaxares, inadecuado: es más factible, e históricamente correcto, hablar de reino con presencia, a su vez, de reinos vasallos del poder central en Ecbatana.
El establecimiento dinástico aqueménida se iniciará cuando Ciro deponga a Astiages. Todo comienza, no obstante, con la instalación en el territorio llamado Parsuash, lo que supone el contacto con el estado elamita. Los elamitas pudieron haber adjudicado el territorio de Anshan a los persas recién llegados, zona que entonces se empezaría a denominar Parsuash. Estaríamos en un marco cronológico situado entre 690 y 650 a.n.e. La nueva dinastía descendería de Aquemenes, un presunto jefe tribal del clan pasagarda, que habría conducido al pueblo hasta Anshan. La alianza de Ciro con Assurbanipal frente a Elam parece la maniobra de un gobernante autócrata, con miras a consolidar un estado propio, y desde aquí es que debemos seguir con detalle el devenir histórico persa, pues las fuentes difieren en el contexto cronológico de los antepasados de Ciro y Darío (sea el Cilindro de Ciro, la Inscripción de Darío o Heródoto). El sucesor de Ciro, Cambises comienza un reinado expansivo, incorporando Elam y adoptando el título de Rey de Anshan. No obstante, no será sino con Ciro el Grande (560-530 a.n.e.), cuando Persis-Parsuash y las tribus persas, hasta ese momento un reino dependiente de Media, acabe dominando el territorio medo, conformando un gran territorio que en seguida despierta el recelo de Lidia, Babilonia y hasta Egipto.
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
17 de junio del 2010

14 de junio de 2010

Los Tracios. Indoeuropeos de los Balcanes




IMÁGENES: MAPA DE LA ANTIGUA TRACIA. THRACIAE VETERIS TYPUS, 1585, DE ABRAHAD ORTELIUS (1527-1598); HIEROGAMIA RITUAL, EN EL TESORO DE LETNITSA, BULGARIA, SIGLO IV A.N.E.; CUADRIGA POLICROMADA PERTENECIENTE A LAS PINTURAS DE LA BÓVEDA DE LA TUMBA DE UN NOBLE TRACIO DE KAZANLUK. QUIZÁ SE REPRESENTE LA RECEPCIÓN DEL DIFUNTO EN EL MÁS ALLÁ. SIGLO IV A.N.E.

Los tracios conformaron un conjunto de tribus guerreras organizadas en pequeños reinos independientes. Su origen se sitúa en torno al segundo milenio antes de nuestra era, en los inicios de la Edad del Bronce. Se trata de poblaciones indoeuropeas que se establecen en regiones de cultura eneolítica y calcolítica. Ocupaban el sureste de la Península de los Balcanes, entre Asia Menor y Europa Central. Este pueblo no helénico se localizaba, a partir del siglo XIV a.n.e. entre el norte del mar Egeo y las estepas situadas al septentrión del río Danubio. Sus asentamientos llegaron a alcanzar las desembocaduras del Dniéster y el Dniéper, así como la península de Crimea y ciertas regiones de Anatolia, donde habitaba la tribu de los bitinios. Se ha supuesto que los tracios eran la tribu más cercana a los micénicos a fines del II Milenio a.n.e. Las tradiciones historiográficas mostraron a los tracios como un pueblo originario de la estepa asiática, migrado hacia los Balcanes, una zona que desarrolló relevantes culturas neolíticas, como Karanovo, Varna o Durankulak[1]. Fue, en cualquier caso, en la actual Bulgaria donde los tracios desplegaron una compleja cultura, especialmente en época del reino de los Odrisios, entre los siglos V y IV a.n.e., en plena sintonía con el mundo helénico[2]. No fue hasta que el territorio se anexionó al Imperio Romano, en el año 46, durante el reinado de Claudio, tras haber sido previamente invadido por Filipo II, cuando se constituyó la provincia de Tracia, con su capital en la localidad de Perinto[3]. En un sentido puramente étnico, “tracio” se refiere a varios pueblos antiguos que hablaban una lengua de la rama de la familia de las lenguas indoeuropeas. Entre los siglos VI y III a.n.e., nuestras principales fuentes históricas pare el estudio de los tracios son las arqueológicas, en particular los tesoros (Rogozen, Letnitsa), las tumbas (Golyama Kosmatka), los templos-fortalezas (Perperek), los poblados (Kabile[4]), y la iconografía, sobre todo, las magníficas pinturas murales (Kazanluk y Alexandrovo). Los túmulos solían ser una construcción circular cubierta con falsa cúpula; poseían un corredor de acceso que, en ocasiones, estaba precedido por un vestíbulo. Las tumbas comenzaron a difundirse desde el área odrisia de los Ródope orientales, y la mayoría se remontan al siglo V a.n.e., cuando la mencionada tribu de los odrisios alcanzó la cima de su poder. La forma y la técnica en los muros de las tumbas muestran evidentes afinidades con los tholoi micénicos. Además de la presencia tracia en los mitos griegos, como el caso de Diomedes, Licurgo, Zalmoxis o Dioniso (el Sabazios nocturno)[5], lo cierto es que las primeras tribus tracias de las que tenemos noticia escrita corresponden a las mencionadas por algunos autores en relación con la famosa guerra de Troya, en la que aparecen mencionados como aliados de Ilión. No obstante, las noticias se multiplican a partir del momento en que entran en contacto con fenicios, persas y griegos; de hecho, los griegos fundarán sus primeras colonias en la “Tracia a finales del siglo VIII a.n.e. Este contacto cultural motivaría el esplendor tracio clásico de los siglos V y IV a.n.e. Será el cabecilla de la tribu de los Odrisios, Teres, quien reinó en el primer cuarto del siglo V a.n.e., el que configure una estructura política común entre los Ródopes y el Danubio, un auténtico, aunque efímero, reino.
Las tierras ocupadas por los tracios eran muy fértiles. Se distinguieron como buenos agricultores (destacándose en la producción vinícola), además de ganaderos (ovejas, caballos). La mayoría de los propietarios de las tierras eran aristócratas tribales, además de los dinastas y gobernantes, que usaban esclavos como pastores de ganado. Naturalmente, la clase gobernante la conformaba esta aristocracia, que señoreaba los pueblos, agrupada en torno al soberano local. Gozaban de diversos privilegios militares, judiciales y religiosos, y poseían esclavos, empleados como pastores y como sirvientes domésticos.


Bibliografía inicial de referencia


-Fol, A. / Marazov, I., A la recherche des Thraces, edit. Gallimard, París, 1978
-Roselló, J.M., Bulgaria. Los orígenes de Occidente: los tracios y la vieja Europa, edit. La Espiral del Conocimiento, Barcelona, 2007
-Velkov, V. / Veredikov, I. / Guergova, D. / Solar, D., Los tracios, edit. Historia 16, Madrid, 1985
-www.thracologia.org


[1] En el catálogo de las Naves, en el Canto II de la Ilíada, se mencionan entre los pueblos balcánicos a peonios, ciconios y tracios. El nombre tracio se generalizó de tal modo que sirvió para denominar a las poblaciones que vivían entre los Cárpatos y el Egeo hasta el mar Negro. La mayoría de las tribus tracias morarían al sur del Danubio, manteniéndose al norte del río los dacios o tracios nórdicos.
[2] Si bien los más numerosos de las pueblos tracios fueron los Odrisios, hubo otras tribus notables, destacándose los Besios, los Mesios, Getas y Tribalios, en el norte de Bulgaria, los Denteletios, en el sudeste, además de los Tinios y los Astios.
[3] Tras las expediciones de Filipo II y Alejandro Magno, Tracia entró en el sistema de Estados helenísticos, primero sometida por los estrategas macedonios, y luego por los Antígonos. Se crearon Estados menores independientes (el de los Medas, el de los Astios, Denteletios y Mesios, así como la dinastía de los Sapeos). En esta situación de fragmentación fue como los tracios contactaron con la República romana.
[4] Kabile surgió a partir de un centro de culto dedicado a Cibeles (cuyo nombre frigio es Kubile, en tanto que Kabile para los tracios). Gracias a varias monedas y sellos de ánforas, sabemos que existió una importante relación mercantil entre esta ciudad y las colonias griegas de la costa del mar Negro y el Egeo desde el siglo V a.n.e. Teopompo menciona Kabile como un horión o pueblo fortificado, no muy diferente a los templos-fortaleza mencionados.
[5] Los mitos griegos señalan que las tres principales tribus tracias (Bitinio, Dolongo y Triereo), eran descendientes directos del río Océano y de la sirena Parténope, cuya hija, llamada Tracia, se unió físicamente con Crono y Zeus. Los reyes tracios vinculaban su descendencia, no obstante, a Hermes, al que rendían un especial culto.

Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV


11 de junio de 2010

La antigüedad persa I: asentamiento de medos y persas

La antigüedad persa
Prof. Dr. Julio López Saco
Abstract

Thanks to Mesopotamian sources we know that Medes were located south of Lake Zerihor and southeast of Lake Urmia, from the middle of the ninth century BC. The Medes appear in the sources in time of the Assyrian Shalmaneser III in 836-835 BC. The Persian ones would settle themselves in groups subdivided in different regions, though the established ones in Anshan re-baptized as Parsuash, would be those who would take the weight of the Persian history.

Auszug

Dank Mesopotamian Quellen wissen wir, dass Medes südwärts Sees Zerihor und alsüdosten Sees Urmia von der Mitte des neunten Jahrhunderts v. Chr. gelegt wurde, erscheint Der Medes in den Quellen rechtzeitig des assyrischen Shalmaneser III in 836-835 v. Chr. Die von Persischen Golf würden sich in in verschiedenen Gebieten unterteilten Gruppen, obwohl die bestehenden in Anshan gewiedertauft als Parsuash niederlassen, würden diejenigen sein, die das Gewicht der Geschichte von Persischen Golf nehmen würden.
A la llegada de los iranios occidentales sólo algunos oasis presentan población permanente dedicada a la agricultura. En las zonas colindantes con los montes Zagros había mayor densidad poblacional, con grupos culturalmente más avanzados. Se destacan los maneos, organizados en ciudades-estado. Gracias a fuentes mesopotámicas sabemos que los medos se ubicaban al sur del lago Zerihor y sureste del lago Urmia, a partir de mediado el siglo IX a.n.e. Los medos aparecen en las fuentes en época del asirio Salmanasar III hacia 836-835 a.n.e., y Parsua un poco antes, en torno a 843 a.n.e., lo que indica que el camino de persas no fue el mismo de los medos. En cualquier caso, ya se constatan los términos Mada (parte central del Zagros) y Parsua (Kurdistán persa). Esta última no debe confundirse con la Parsuash o Parsumash de los textos acadios, localizada en los límites de Elam. Se podría identificar con Persis, denominación griega de Parsa (Fars actual), donde surgiría la dinastía Aqueménida. Tenemos tres regiones con denominación parecida, lo que dificulta la localización de los persas: el Kurdistán persa (los textos mesopotámicos sitúan aquí Parsua entre los siglos IX y VIII a.n.e.); los Zagros, hacia el Elam, pero no en Anshan, y; Parsuash-Persis (desde el siglo VII a.n.e., momento en que los reyes elamitas ya no emplean el título de reyes de Anshan). Esto puede sugerir que la llegada de los persas a Irán occidental se produjo en grupos fragmentados, penetrando desde diversos lugares: el Cáucaso y el Turquestán. Los persas se asentarían en grupos subdivididos en regiones distintas, aunque los establecidos en Anshan, rebautizado como Parsuash, serían los que llevarían el peso de la historia persa. Otro grupo de iranios occidentales se asienta en torno a las Puertas Caspias, los partos, que serán los partícipes del resurgimiento de la cultura irania tras el fin aqueménida y el paréntesis seléucida.
Antes de instaurarse la monarquía, las tribus medas habitaban en aldeas fortificadas, independientes entre sí, si bien compartiendo vínculos étnico-culturales. Su unificación bajo un caudillo (Deioces) se produce por la presión militar asiria y de reinos como Urartu y Man. Esta monarquía era, al principio, electiva, lo que encaja con un tipo de organización confederal del estado. Se produce el paso, entonces, de un régimen tribal a otro monárquico entre los siglos VIII y VII a.n.e. El núcleo central de la confederación meda se ubicó en Ecbatana, lugar del palacio real. La presencia cimeria y escita, que llegaron a controlar el reino, frenó la estatalización de Media, luego recuperada por Fraortes. Fraortes debió ser, en realidad, el verdadero artífice del estado medo, logrando la anexión de todos los medos, incorporando a los persas y dominando a Urartu. A su muerte, los escitas invaden el territorio y controlan la zona por casi treinta años. Será con Ciaxares, a fines del siglo VI a.n.e. cuando se reemprenda la expansión, ahora convertida en conquista sistemática, lo que incluirá la otrora poderosa asiria (los medos invaden Asiria en 614 a.n.e. y al lado del babilonio Nabopolasar saquean Nínive dos años después). La expansión se sigue hacia Anatolia, donde Ciaxares se topa con los lidios, que conformaban un rico reino comercial, y con los que mantuvo una serie de acuerdos. A Ciaxares lo sucede Astiages (584-550 a.n.e.) y con él termina el reino medo independiente que, desde ese instante, entra en la historia persa.