28 de febrero de 2008

Militarización de Japón: Bushi

La aristocracia militar en Japón: los samurai-bushi
Prof. Julio López Saco



El proceso de militarización japonés comienza a fines del siglo VIII, cuando las familias de los jefes de distritos empiezan a ser requeridos como fuerza militar, propiciando, de este modo, la idea del combatiente de elite, con su adiestramiento y equipo militar propio. En la siguiente centuria, los gobernadores provinciales se arman: el gobierno central les permite poderes militares en forma de títulos a través de los cuales ejercen el papel de agentes de policía, cargo que acaba siendo hereditario. También los propietarios de los shoen se arman, organizando guardias armadas con sus subordinados y convirtiendo el servicio militar en un servicio en el mismo territorio del shoen. Además, los templos budistas empiezan a adquirir hombre armados que son sacados de los shoen. La nueva aristocracia militar que se conforma es una elite que no rompe con el orden existente, que prioriza el carácter privado en la sociedad japonesa, y que se adiestra en el arco, la espada, y la equitación. En un principio campesinos-guerreros, hasta fines del siglo XVI, en que pasan a gobernar los castillos-ciudades de los daimyos y los terrenos circundantes, los bushi actúan, posteriormente, como funcionarios, pero al organizarse en bandas entran en conflicto con la corte imperial. Son bandas con intereses comunes, asociadas familiarmente, por núcleo de parentesco real o ritual. Esta unión se debía a la obediencia militar, a un vínculo militar privado. Estas bandas se organizaron en respuesta a diversas perturbaciones internas, y se agruparon en torno a la aristocracia cortesana que se traslada a las provincias. El samurai es, en consecuencia, un aristócrata provincial con oficio de armas, cuya preocupación, además de la espada, es la tierra, pues vive administrándolas, al contrario de la nobleza cortesana. Loa bushi, cuyos símbolos emblemáticos son la espada y la flor del cerezo, se caracterizan por sus valiosas cualidades humanas, que incluyen la lealtad, el honor, la audacia y la frugalidad, así como por sus habilidades, fundamentalmente la esgrima y la equitación. Llevan una vida dura en el campo, de fuerte autodisciplina y alejada de cualquier tipo de lujo, considerado una debilidad, y consideran el suicidio como un camino honorable si se ha perdido la seriedad frente a un superior. Los samuráis son obedientes, disciplinados, duros, sinceros, y desarrollan una verdadera mística en torno a un culto idealizado al jefe competente. Estas normas de disciplina y comportamiento aparecerán reflejadas en el Bushido, oficializado en el siglo XVII, fuertemente apoyado en principios morales confucianos e influenciado por la doctrina y práctica budistas.
Desde el siglo XVII, los bushi se convierten en teóricos-estudiosos, aunque mantienen su código marcial y la lealtad. En el período tempo (1830-1844), una nueva clase mercantil abastece a la nobleza, a la aristocracia militar, terrateniente pero ociosa, y muchos samuráis se empobrecen por deudas con los comerciantes, que acaban adquiriendo por dinero el rango de éstos, desdibujándose así las líneas entre clases, que habían estado, tradicionalmente, bien delimitadas. Después del Meiji, finalmente, se abole su condición jurídica pero son incluidos en la policía y el ejército.