5 de febrero de 2016

Mitos y leyendas en los orígenes de los Juegos Panhelénicos



Imágenes: tetradracma de Anfípolis con una antorcha, que se empleaba en las carreras de relevos; y una imagen de Delfos, que dio nombre a los Juegos Píticos.

Un conjunto de leyendas y mitos recorren los orígenes de los juegos en la antigua Grecia. Siempre es un dios o un héroe mítico los que aparecen como fundadores. Las diversas leyendas sitúan el origen de los juegos en la época heroica, cuya datación, desde la óptica griega, estaría en torno a 1300-1200 a.e.c.
Se afirmaba que los Juegos Olímpicos habían sido establecidos por Heracles en homenaje a su padre, Zeus. No obstante, también se decía que había sido Pélope quien los habría instaurado para conmemorar su victoria en la carrera de carros contra el rey Enómao, con la intención de conseguir la mano de su hija, Hipodamia. La fecha de inicio de estos Juegos data del 776 a.e.c., una fecha que pudo haber sido fijada por Hipias de Elide en el siglo V a.e.c.
Los Juegos Ístmicos, por su parte, celebrados cada dos años en el istmo de Corinto, fueron instaurados en 582 a.e.c.  Pausanias recoge la tradición según la cual se iniciaron en honor y recuerdo de Melicertes. El niño y su madre, la enloquecida Ino, se arrojaron al mar, hecho que conllevó la conversión de Ino en la deidad marina Leucótea y Melicertes en el dios niño Palemón. Sin embargo, Plutarco atribuye la fundación de los juegos a Teseo[1], el héroe ateniense, quien los habría inaugurado en honor a Poseidón, su padre.
Los Juegos Nemeos, celebrados cada dos años en el primer y tercer año de cada olimpiada, homenajean a Zeus Nemeo, si bien habrían sido instaurados también por Heracles en honor a su padre. El primer trabajo hercúleo fue poner término a la amenaza que suponía el león de Nemea, al que estrangula con sus brazos. Este peculiar modo de matar al felino explicaría la invención del pancracio (una mezcla de boxeo y lucha) por parte del héroe. La fecha de inauguración pudo ser en torno a 573 a.e.c.
Tras vencer a la serpiente Pitón en Delfos, Apolo puso sus huesos (en palabras de Higino) en un trípode que guardaba en su templo. La conmemoración de esta gesta estaría en el origen de la institución de los Juegos Píticos.
Los orígenes históricos de los juegos son francamente oscuros. Los Juegos Píticos, por ejemplo, se celebraban al principio, se dice, cada ocho años, y comprendían una sola competición musical en honor de Apolo. Los participantes, acompañados de la cítara, cantaban un himno en honor del dios. Solamente en el siglo VI a.e.c. se habrían añadido nuevas competencias artísticas, de teatro, poesía e, incluso, de pintura. Los Ístmicos, juegos panhelénicos desde 582 a.e.c., incluían competencias musicales y poéticas y también, si atendemos a Plinio, de pintura. Los vencedores de los Juegos Nemeos, por su parte, recibían coronas de apio fresco, planta con la que se había tejido el lecho en el que Hipsípila, según la tradición, había depositado a Ofeltes, hijo de reyes, y al que cuidaba habitualmente.
Para todos los juegos panhelénicos se decretaba la renombrada tregua sacra, lo que significaba la inviolabilidad de espectadores y competidores durante el tiempo de las competiciones. Los cuatro juegos referidos conformaban el períodos, de ahí que el atleta que consiguiese vencer en todos ellos portase el título de periodoníkes.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. Caracas. FEIAP-UGR



[1] Teseo habría vencido a Sinis, un gigante que descuartizaba a sus víctimas que acertaban a pasar por el istmo de Corinto.