18 de febrero de 2011

Aspectos míticos del tiempo en la Grecia de la Antigüedad

En el seno de la mitología griega el tiempo se asociaba con el movimiento y los cambios, relación que recogerán Aristóteles y Platón. Este estrecho vínculo fue concebido a través de tres divinidades, Aión, una deidad del tiempo absoluto y perfecto, representante de la eternidad; Chrónos, dios temporal en tanto que dimensión empírica y, por tanto, su medida. Es una deidad móvil, limitada e imperfecta, una imagen, según Platón, de la propia eternidad; y Kairós, entendido como el momento favorable, como la oportunidad no regular ni habitual.
Aión inicialmente se asocia con el tiempo vital, pero acabó designando la Eternidad, como se observa en Heráclito, la duración sin principio ni fin, la totalidad simultánea de todos los tiempos. Esta eternidad supone una presencia simultánea y sin sucesión, sin quedar definida por la enumeración de sus diferentes partes, motivo por el cual se concibe como transcendente o que está más allá del tiempo. Los griegos la concibieron como un tiempo perfecto, en particular en relación a su imagen, Chrónos, caracterizada por ser un tiempo imperfecto y una presencia sucesiva. En cualquier caso, ambos se necesitan para que exista el tiempo. Aión fue personificado en dos formas diferentes en la Antigüedad clásica, como un anciano, señor del tiempo y de lo inmutable, eterno y perfecto, y como una persona joven que sostiene un zodíaco a través del cual circulaban las estaciones, reflejando con ello el movimiento cíclico que simbolizaba la perfección del movimiento y la vinculación de todas las cosas entre sí.
Chrónos personificaba el tiempo cronológico, aquel de la sucesión ordenada, y por consiguiente, el que miden los relojes. Era el dios del envejecimiento progresivo, y se relacionaba con la agricultura y su ciclo estacional. Como entidad, provocó la separación definitiva entre lo divino-celestial y lo terrenal-humano, dando paso al orden cósmico que se impone al caos primigenio. Se le solía representar como un hombre anciano, o como un adulto maduro, en una actitud y postura pensativa o meditativa. El término Kronos fue empleado por Homero con la intención de designar un cierto intervalo temporal, si bien ulteriormente aludiría a todas las duraciones finitas. Es así que acabó denominando la sucesión en su abstracta universalidad. Era un tiempo caracterizado por lo móvil, lo finito, lo imperfecto y lo medible, el tiempo corriente de los humanos, con su inicio y su final.
Kairós era entendido por los antiguos griegos como un intervalo de tiempo bastante breve, pero no como el instante o presente actual del que manan Chrónos y Aión, sino como el momento adecuado o favorable, justo, equilibrado y moderado e, incluso, ético (como pudiera entreverse en Hesiodo). Se vinculó a la cualidad primordial del atleta, la de saber aprovechar el momento para ganar una competición. Es el tiempo de las decisiones propias de la actividad humana, así como la acción humana compenetrada con el ritmo de un proceso natural. Se refiere, en consecuencia, a la oportunidad precisa, pero no predestinada. La imagen tradicional de Kairós era la de un adolescente masculino, un tanto esquivo, alado, calvo o con un mechón de pelo a modo de flequillo, que se desplaza, sobre ruedas o gracias a sus pies alados, y sostiene una balanza en desequilibrio en su mano izquierda. Esta imagen simboliza aquello que únicamente ocurre una vez, la oportunidad precisa.
En resumen, el ideal de perfección inmutable y no sucesiva, Aión o la Eternidad, entendida como un presente simultáneo de todos los tiempos; su imagen imperfecta, Chrónos , tiempo que transcurre como una sucesión abstracta en el que discurre la vida, y, el momento de la acción humana, que aprovecha la oportunidad, personificado en Kairós, el momento favorable en el accionar humano, son las tres concepciones míticas del tiempo en la Grecia antigua, siendo las dos últimas las especialmente contempladas y usadas por la historia.


Breves referencias bibliográficas


-Campillo, A., “Aión, Chrónos y Kairós: la concepción del tiempo en la Grecia Clásica”. La otra Historia, n° 3, 1991, p. 29-45
-Jaques, E., La forma del tiempo. Barcelona, 1984
-Koselleck, R., Futuro pasado. Barcelona, 1993
-Ceballos Hornero, A & Ceballos Hornero, D.,“Categorías de tiempo histórico”, Éndoxa. Series Filosóficas, nº 21, 2006, UNED, Madrid, pp. 137-156.
Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV
Doctorado en Ciencias Sociales UCV