Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas

4 de agosto de 2026

Xiwangmu (西王母). De híbrido agreste de la muerte a divina reina de la longevidad





La figura de la denominada Reina Madre de Occidente, corresponde a una personalidad de gran riqueza conceptual que ha evolucionado desde los tiempos de la Edad del Bronce hasta prácticamente la actualidad. Asociada al daoísmo (dàojiào, 道教), su funcionalidad y su representación perviven en la cultura popular y contemporánea más actual.

La Reina Madre del Oeste (Xiwangmu, 西王母), abreviada como Reina Madre (Wangmu 王母), también conocida como Madre Dorada (Jinmu, 金母) o Señora Primordial Madre Dorada (Jinmu Yuanjun, 金母元君), y en un contexto vernáculo como Tía Reina Madre (Wangmu Niangniang, 王母娘娘), era, en origen, una mítica deidad femenina que ulteriormente pasó a formar parte del panteón daoísta, ocupando una posición destacada entre los inmortales.

Fue conocida como Seiōbo en Japón, Seowangmo en Corea y como Tây Vương Mẫu en Vietnam. Posee numerosos títulos, como el mencionado Yaochi Jinmu (瑤池金母), y la Madre Dorada del Estanque de Jade (瑤池), en tanto que en las religiones soteriológicas chinas, se cree que es el mismo ser que su deidad principal, Wusheng Laomu (無生老母; anciana madre sin nacimiento), también conocida como Wujimu (無極母, madre sin fin).

La primera información histórica sobre esta divinidad se remonta a las inscripciones en huesos oraculares de la dinastía Shāng (), que registran sacrificios a una Madre Occidental. La creciente popularidad de la Reina Madre del Oeste, así como la creencia de que ella era la dispensadora de la prosperidad, la longevidad y la felicidad eterna, tuvo lugar durante la dinastía Han (Hàn Cháo, 漢朝), sobre todo en el siglo II a.e.c., cuando el noroeste de China se hizo más accesible debido a la configuración de la célebre Ruta de la Seda.

El nombre Reina Madre del Oeste aparece por primera vez en la obra geográfica Shanhaijing (Clásico de los Montes y los Mares, 山海經), que fue escrita durante el periodo de los Reinos Combatientes (Zhànguó Shídài, 戰國時代, entre 475 y 221 a.e.c.) y principios de la dinastía Han (, 206 a.e.c.-220). La sección sobre las Montañas Occidentales (Xishan jing, 西山經) dice que vivía en el monte Jade (Yushan, 玉山), tenía cuerpo humano, con cola de leopardo y colmillos de tigre. Con la ayuda de una hierba de la inmortalidad, presidía las hecatombes celestiales (tian zhi li, 天之厲) y las cinco fuerzas destructivas (wu can, 五殘). Portaba una corona de la victoria (dai sheng, 戴勝) sobre su enmarañado cabello. En otra sección, la dedicada al Gran Desierto Occidental (Dahuang xi jing, 大荒西經), se decía que vivía en el monte Kunlun (崑崙), entre el río Rojo (赤水) y el río Negro (黑水). Por su parte, la sección sobre la Región Norte dentro de los Mares (Hainei bei jing, 海內北經) explica además que la Reina Madre se recostaba en su asiento elevado, llevaba un tocado de la victoria y sostenía un bastón. Había tres pájaros verdes (san qing niao, 三青鳥) que le recogían comida. En consecuencia, se podría deducir que parece que originalmente era un personaje rudo, peligroso y de mal agüero.

Así pues, en principio, según las primeras representaciones conocidas de ella en el Clásico de las Montañas y los Mares durante la dinastía Zhōu () era una feroz diosa de la muerte con dientes de tigre, que gobernaba sobre las bestias salvajes y enviaba castigos celestiales tales como pestilencias. Se la mencionaba, asimismo, como una autoridad que gobernaba sobre otras divinidades, como Jiutian Xuannü (九天玄女), una diosa de la guerra y el sexo. Otras historias sostienen que es una diosa de la montaña o una tigresa divina. Tras su integración en el panteón daoísta, gradualmente se asoció con otros aspectos, como la inmortalidad, además de ser la diosa de las estrellas, las direcciones, los beneficios y astros como el sol y la luna. El culto a la Reina Madre se organiza todavía hoy en día en Taiwán como Yaochidao (瑤池道, Camino del Lago Madreperla).

Muchos de sus más arcaicos rasgos son los de un tigre, en particular sus dientes y garras. A menudo se la describe con cola de leopardo y dientes de tigre, mientras el resto de su cuerpo tiene una forma bastante humana. Los dientes y la cola de la Reina Madre representan su asociación con la muerte. Varios animales diferentes la acompañan. Se dice que los pájaros le traen comida y siempre están representados cerca de ella. Del mismo modo, se la asocia frecuentemente con la tortuga, símbolo de larga vida, y se la identifica con prácticas chamánicas. Xiwangmu tenía el don de silbar, un atributo que, de hecho, pone de relieve su práctica chamánica. En la época de la dinastía Tang (唐朝, 618-907), ya estos atributos fueron ignorados, hasta el punto que Xiwangmu era ahora una mujer humana hermosa y elegante.

El Huainanzi (淮南子) la describe como una inmortal auspiciosa que había ganado la vida eterna con la ayuda de una hierba. En la crónica Jizhongshu (汲冢書, reconocible como los Anales de bambú), así como en el libro Mu Tianzi zhuan (穆天子傳) sobre el viaje del rey Mu (Zhōu Mù Wáng, 周穆王) al oeste, la Reina Madre del Oeste acudió a la corte de los reyes de los estados centrales y fue agasajada antes de regresar al monte Kunlun. El rey Mu, a su vez, la visitó durante su viaje. En esa ocasión, concedió la inmortalidad al rey. La característica de la inmortalidad, que posee la propia Reina Madre, también se menciona en Zhuangzi (莊子, en su capítulo Dazongshi, 大宗師).

Entre el siglo I a.e.c. y los comienzos de nuestra Era, la Reina Madre era considerada inmortal, como acontece en la rapsodia Daren fu (大人賦) de Sima Xiangru (司馬相如, 179-117 a.e.c.), donde se la describe como una persona de cabello blanquecino, o en la obra de Yang Xiong (揚雄, 53 a.e.c.-18 ), donde se la percibe como una especie de deidad de la inmortalidad. El Bowuzhi (博物志, de Jin Occidental, 西晉, entre 265 y 316), escrita por Zhang Hua (張華, siglo III), incluye una historia que tuvo lugar durante el reinado del emperador Wu (漢武帝, con reinado entre 141 y 87 a.e.c.) de la dinastía Han. El emperador estaba en busca de la inmortalidad cuando la Reina Madre envió una embajada para obsequiarle con ciervos blancos. El soberano ofreció un banquete y, en la noche del séptimo día del séptimo mes, la propia Reina Madre se presentó, acompañada de tres pájaros azules que la atendían. Sacó siete melocotones y le ofreció cinco al emperador. Él los comió y depositó las semillas ante sus rodillas, pues deseaba sembrarlas. Pero la Reina Madre le explicó que un melocotón tardaba tres mil años en crecer. Esta historia fue posteriormente adaptada en la colección Han Wudi neizhuan (漢武帝内傳) y ampliada con la descripción de cómo la Reina Madre enseñó al emperador Wu el camino para convertirse en inmortal.

El registro Shangqing yuanshi bianhua baozhen shangjing jiuling taimiao guishan xuanlu (上清元始變化寶真上經九靈太妙龜山玄籙) señala que su residencia era el Estanque de Jade (Yaochi, 瑶池) en la Colina de la Tortuga Occidental (Xigui zhi yue, 西龜之岳), en tanto que sus funciones consistían en llevar los registros de los inmortales que allí se encontraban y difundir la pureza de jade (yuqing, 玉清). Tres veces al mes ascendía al Cielo de la Pureza de Jade, celebraba banquetes en el monte Kunlun e instruía a los inmortales. Vestía una ornamentada túnica cortesana como símbolo de su función oficial en los cielos daoístas. Poseía una carroza púrpura tirada por fénix, y la atendían y custodiaban unas setecientas doncellas de jade (yunü, 玉女).

Esta notable figura mítica ha sido muy representada a lo largo de la historia, y no solamente en China, en relieves y pinturas al fresco de templos o de tumbas, y sobre porcelanas, sino también en pinturas japonesas o retratos vietnamitas. Así, ocurre en algunos relieves pétreos o de terracota del periodo Han, que la muestran sentada en su trono, rodeada de pájaros y flanqueada por personas híbridas, con colas parecidas a serpientes (muy probablemente los reconocibles en la mitología como Fu Xi, 伏羲 y Nü Wa, 女媧). En algunas representaciones se la ve al lado de un zorro de nueve colas (jiuwei hu, 九尾狐) y un dragón, además de un cuervo de tres patas (sanzu wu, 三足烏), que es el ave que transporta al sol) y un tigre. Incluso aparecen batracios, específicamente un sapo en movimiento (animal asociado a la luna en la historia de Chang E, 嫦娥). En los repertorios iconográficos posteriores se puede apreciar, por ejemplo en las pinturas murales, a la Reina Madre del Oeste como la deidad daoísta Madre Dorada entre multitud de divinidades e inmortales. Esta Madre Dorada lleva corona y su cabeza está rodeada por un halo (xiangguang, 項光).

Desde esta perspectiva se puede señalar un relieve en piedra del periodo Han, que muestra a la Reina Madre sentada en su trono. Sobre su cabeza, un pájaro y de sus hombros emergen nubes. Está flanqueada por dos personas, cuyas colas, parecidas a serpientes, están retorcidas y terminan en dos pájaros, situados en los dos bordes inferiores de la imagen. Aparece escrito el nombre de la Reina Madre (a la derecha de su figura), en tanto que las otras dos deben de ser Fu Xi (伏羲) y Nü Wa (女媧). La pieza fue desenterrada en Liangcheng (兩城鎮), en Weishan (微山), Shandong, y se conserva hoy en el Museo de Weishan. Asimismo, destaca un relieve en ladrillo del periodo Han, con la Reina Madre sentada en su trono. A su derecha, un zorro de nueve colas (jiuwei hu, 九尾狐) y un dragón que se miran fijamente, y a su izquierda, un cuervo de tres patas (sanzu wu, 三足烏) y un tigre que también se observan. Justo delante de la Reina Madre, un sapo bailando (recuérdese la historia de Chang E 嫦娥), mientras que espectadores masculinos y femeninos (tal vez inmortales) están sentados a la derecha y a la izquierda de la escena. El relieve fue hallado en Xinlong (新龍鄉), en Xinjin (新津), Sichuan, y está conservado en el Museo Provincial de Sichuan.

Otras dos imágenes resultan destacables. Se trata de una vasija de sección cuadrangular ornada con personajes, entre los que destaca Xiwangmu, de la época de la dinastía Qing, del período Kangxi (1662-1722), hoy exhibida en el Museo Guimet de París; y una pintura mural del periodo Yuan en el Templo Yongle (永樂宮) en Ruicheng (芮城), Shanxi, donde se aprecia a la Reina Madre del Oeste como la deidad daoísta Madre Dorada entre multitud de dioses e inmortales. Se trata de una pintura de la pared interior oeste de la Sala de las Tres Purezas (Sanqinggong, 三清殿). La Madre Dorada lleva una corona y su cabeza está rodeada por un halo (xiangguang, 項光).

Al margen del daoísmo, tanto religioso como filosófico, la Reina Madre desempeñó un importante rol en la religión popular china. En tal sentido, se mencionan santuarios y templos dedicados a la deidad, en donde se le imploraba que trajera lluvia fertilizante o buenas cosechas. La historia de los banquetes, en específico el banquete del melocotón, sería adaptado a la literatura, apareciendo en novelas y en obras de teatro como Pantaohui (蟠桃會). Además, la historia también se refiere, por ejemplo, en la célebre novela romántica Xiyouji (西遊記) o Viaje al Oeste.

En la cultura contemporánea, Xiwangmu aparece en diversos ámbitos. Así, por ejemplo, es un personaje de Kitty's Big Trouble, de Carrie Vaughn, y aparece en varios de los juegos de Shin Megami Tensei. Además, Xiwangmu es el nombre de una ciudad del planeta T'ien Shan fundamentada en las religiones orientales que aparecen en el libro The Rise of Endymion, de Dan Simmons, parte de la serie Hyperion Cantos. El planeta es montañoso y, por lo tanto, es muy probable que reciba su nombre de los montes Tiān Shān (天山). Asimismo, la diosa aparece como uno de los héroes de Emperor: Rise of the Middle Kingdom. En el juego, impulsa la construcción de monumentos y tiene la habilidad de capturar animales en el mapa. En la serie dramática hongkonesa del año 2004, My Date with a Vampire III, Yaochi Shengmu es uno de los antagonistas del clan Pangu, mientras que en el juego Journey Renewed: Fate Fantasy, el evento llamado The Ancient Kunlun presenta a la Reina Madre del Oeste como un nuevo personaje estelar SSR (o personaje súper extraño).

Bibliografía esencial

Birrell, A., Chinese Mythology: An Introduction. Johns Hopkins University Press, Londres, 1993.

Cahill, S.E., "Performers and Female Taoist Adepts: Hsi Wang Mu as the Patron Deity of Women in Medieval China", Journal of the American Oriental Society, 106, 1986, pp. 155-168.

Cahill, S.E., Transcendence & divine passion: the Queen Mother of the West in medieval China, Stanford University Press, Stanford, CA, 1993.

Irwin, L., "Divinity and Salvation: The Great Goddesses of China", Asian Folklore Studies, 49, 1990, pp. 53-68.

Knauer, E. R., "The Queen Mother of the West: A Study of the Influence of Western Prototypes on the Iconography of the Taoist Deity", en Mair, V.H. (ed.), Contact and Exchange in the Ancient World, University of Hawaiʻi Press, Honolulu, 2006, pp. 62-115.

Mori, Masako, "Quest for the Archetypal Image of Xi Wang Mu: A Mythological Study of the Mother Goddess in Ancient China", Orient, 26, 1990, pp. 1-26.

Paper, J., "The Persistence of Female Deities in Patriarchal China", Journal of Feminist Studies in Religion, 6, 1990, pp. 25-40.

Qing Xitai (ed.), Zhongguo daojiao, 中國道教, Zhishi chubanshe, Shanghai, 1994. Yaoting, Chen, "The Queen Mother of the West", Taoist Culture and Information Centre, 2001 (www.eng.taoism.org.hk/daoist-beliefs/immortals&immortalism/pg2-4-9.htm ).

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-UFM-AVECH-AHEC-AEEAO-ICA, agosto, 2026.

23 de abril de 2026

Tradición mítica, historiografía y arqueología: el mito de los gemelos romanos



Imágenes, de arriba hacia abajo: sextante republicano, del último cuarto del siglo III a.e.c., con la loba Luperca y los gemelos en el reverso. En el anverso, un águila de pie a la derecha, sostiene una flor en el pico; detrás, dos perdigones. En la leyenda se lee Roma; representación del lupercal, con Rómulo y Remo amamantados por la loba y rodeados por representaciones del Tíber y el Palatino. Panel de un altar dedicado a Marte y Venus, de finales del reinado de Trajano (98-117), luego reutilizada en la época de Adriano (117-132) como base para una estatua de Silvano. Procedente del pórtico de la Piazzale dei Corporazioni en Ostia Antica, y hoy en el museo del Palazzo Massimo alle Terme de Roma; y Rómulo y Remo, obra mitológica del pintor barroco Peter Paul Rubens, datada hacia 1616.

Si bien los griegos tenían la noción de preexistir antes de que se formasen las poleis, lo cual implicaba una identidad étnica, los romanos no existían hasta la época en la que Rómulo fundó la ciudad de Roma, la organizó y la confirió un conjunto de leyes que permitieran la convivencia social. Este factor sería el rasgo de identidad romano.

En el famoso mito de los gemelos, Remo y Rómulo, existe un evidente protagonismo de la vida pastoril y del ganado, rasgos que encajan con la arcaica fase de la Edad del Bronce, etapa en que la comunidades eran asentamientos temporales asociados con el movimiento del ganado siguiendo el ciclo estacional. Este tipo de ocupación coincide con los primeros vestigios arqueológicos, datados a partir de 1600 a.e.c., hallados en las colinas romanas.

Con anterioridad a la fundación realizada por Rómulo habría, según la tradición, un mítico primer asentamiento prerromano en el Palatino. Se trata de una ciudad, de nombre Palantea, fundada por un héroe griego huido desde la región de Arcadia, llamado Evandro, que sería recibido con honores por el rey Fauno. Evandro se habría encargado de enseñar los cultos a deidades como Deméter o Posidón, las notas musicales o el arte de la escritura. Virgilio y Tito Livio ubican en el tiempo de este héroe civilizador y fundador la presencia de Hércules en este asentamiento prerromano. Evandro habría conocido a Hércules gracias a la habilidad profética de su madre Carmenta, quien habría vaticinado la erección de un altar en honor de esta figura semidivina. El propio Hércules erigiría el altar y haría el primer sacrificio de un buey en presencia no solamente de Evandro sino también de las familias de los Pinarios y los Poticios. Este altar se convertirá en uno de los señalamientos topográficos referenciales que Rómulo empleó en la fijación de los límites del pomerium de la primera Roma (la tradicional Roma Quadrata que apuntó Tácito en su obra Annales.

Este mito se recordaría, con antelación a la historiografía, en el ritual y en la topografía urbana. Ciertas festividades del calendario romano, particularmente asociadas al ganado y a los mecanismos para su protección, se vinculan a los gemelos y a la fundación de la Urbs. Es el caso de los Lupercalia, cuyos protagonistas principales eran los sacerdotes lupercos. Estos hacían un sacrificio de una cabra en la cueva del Lupercal y se desplazaban casi desnudos alrededor del Palatino. Estas fiestas tendrían un carácter gentilicio puesto que tales lupercos pertenecerían, en sus orígenes, a un par de clanes aristocráticos, denominados Quinctilios y Fabios.

Otro ejemplo destacable es la fiesta de los Parilia, en las que el elemento ritual principal consistía en que el ganado y los campesinos tenían que saltar por encima de hogueras encendidas. Esta ceremonia reflejaría la acción que los primeros habitantes de Roma tuvieron que llevar a cabo al abandonar y quemar sus viviendas para trasladarse a un sitio nuevo.

Estas festividades podrían ser un indicador de que la población urbana mantendría viva una memoria oral de los gemelos del mito por medio de recrear y revivir la época en la que habrían existido.

Por otra parte, hay que recordar que la fundación de la ciudad cuenta con unos límites espaciales definidos, en específico el Palatino, monte en que se encontraba la caverna conocida como cueva del Lupercal, lugar en el que la loba habría amamantado a los gemelos, al lado de una higuera consagrada a la arcaica diosa Rumina, protectora del nacimiento y amamantamiento de infantes. En 296 a.e.c. se monumentaliza el lugar con una estatua del animal y de Rómulo y Remo. Dicho monumento aparecerá representado en alguna moneda de plata del siglo III a.e.c., como es el caso del didracma (serie romano-campana), en cuyo reverso se muestra a la loba amamantando a los gemelos y en el exergo la leyenda ROMANO. Hay que reseñar que los mismo romanos identificaban en la ladera del Palatino la que habría sido la casa de Rómulo.

En términos generales, la fundación y formación de Roma es bastante diferente al mito de su fundación, tal y como se recogen en las diversas variantes existentes en las fuentes escritas antiguas. El registro de la arqueología muestra un asentamiento proto urbano unificado que se modificó en el Palatino, extendiéndose hacia el Quirinal y el Esquilino, a lo que se añadiría el Comitium, el Foro, Arx y Capitolio a mediados del siglo VIII a.e.c. En la tradición literaria, la memoria de los orígenes aparece en dos variantes principales. En la primera, se habla de la fundación de la ciudad en un espacio desértico; mientras que en la segunda se afirma que la fundación de la ciudad se produjo en un sitio donde ya pre existía un asentamiento antiguo, conocido como Septimontium. Como se puede apreciar, este segunda variante podría encajar de mejor grado con los datos proporcionados por la arqueología.

La pregunta pertinente aquí sería averiguar por qué parte de la tradición era afín a la noción de una fundación nueva, ex novo. Tal vez, el mito oficial de la fundación de Roma sintiese la imperiosa necesidad de hacer sobresalir la hazaña, cuasi heroica, del fundador, a lo cual se añadiría la asociación, prestigiosa, con el ámbito griego y troyano de Eneas y su familia exiliada tras la destrucción de la célebre Ilión.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AVECH-AEEAO-AHEC-ICA-UFM, abril, 2026.

12 de marzo de 2026

Ugarit. Sociedad, religión y mito




Imágenes, de arriba hacia abajo: estatua de deidad sentada de Ugarit, datada entre 1400 y 1150 a.e.c. Museo Nacional de Aleppo; estela de Ras Shamra (Ugarit) con representación del dios El; poema mitológico ugarítico, en concreto, el ciclo de Baal. Siglo XIV a.e.c. Museo del Louvre, París, y; puerta de entrada al recinto urbano de Ugarit.

Ugarit es un arcaico yacimiento que hoy se ubica en la localidad de Ras Shamrah o Ras Shamrash, próximo al pueblo de Minet el-Beida, en la actual Siria septentrional. Su período histórico de mayor poderío político y económico se produjo entre los siglos XIV y XIII a.e.c. Es un asentamiento con una ocupación continuada desde el Neolítico, pasando por el Calcolítico, Bronce Antiguo y Bronce Final. En el nivel II, desde 2000 a.e.c. (correspondiente a las fases que van desde el Ugarítico Medio I o Ras Shamra II,1, hasta el Ugarítico Medio III o Ras Shamra II,3, entre 2100 y 1600 a.e.c.), corresponde a la época de las edificaciones que representan a la ciudad, destacando los talleres de producción metalúrgica, el trazado urbanístico con calles paralelas y las casas agrupadas en barrios, así como los templos de Baal y Dagon. El nivel I se articula en asociación con el palacio, centro político y económico de Ugarit.

La organización de la ciudad como un Estado acontece a comienzos del segundo milenio a.e.c., cuando se planifica el núcleo urbano con el recinto de los templos y el palacio, aparecen las primeras referencias a una monarquía hereditaria y se comienza a emplear el sello real como un símbolo del poder. El palacio es el encargado de organizar la vida política y económica, en tanto que el sistema de la monarquía hereditaria es ejercido por un grupo familiar creado, con bastante seguridad, por Niqmad I y Yaqarum su hijo. En los textos se señala que las funciones del monarca son las relaciones exteriores del Estado (llevadas a cabo por medio de alianzas con egipcios e hititas sobre todo), la dirección de parte de las actividades económicas de la urbe, el poder judicial y el control del ejército, amén de un rol sobresaliente en la organización religiosa y, naturalmente, el gobierno de la ciudad.

El poder en las poblaciones y comunidades agrarias radica en los consejos de ancianos (si-butu) y en las asambleas populares. Los integrantes de esta estructura de poder están vinculados por relaciones familiares o de pertenencia a la administración palacial. Otros cargos de relevancia era el rb o relevante del pueblo, responsable de los ancianos de los grupos del servicio regio; el maskim o sakinu, un visir o suerte de alcalde responsable de un pueblo; o el hazannu, aquel que recibe tierras del soberano.

El ejército estaba estructurado con tropas terrestres, que constaba de dos grupos, los carros de guerra, arrastrados por caballos (comandados por el jefe de los carros o akil narkabti, y conducidos por mercenarios especializados llamados maryannu, que conformaban una especie de nobleza militar), y la infantería. Su pago consistía en lotes de tierras además de pagos en aceite, vino o plata. La infantería también contaba con una división en grupos; la guardia del palacio, los soldados de leva, guerreros derivados de los campesinos alistados (hupshu), y las tropas fronterizas. Había arqueros y soldados que portaban espada. Asimismo, existía una flota que protegía los barcos comerciales y que también tenía como misión la seguridad en la zona marítima del Estado.

La nobleza, tal vez de origen étnico, que se encontraba en el palacio, se encargaba de controlar la casa real. Entre sus cargos había agentes de negocios, sacerdotes, embajadores y comisionados. En la organización cultual, centrada en los templos de Dagon y Baal, que conformaban una especie de religión estatal a cuyo alrededor había cultos de carácter local, se encontraban, al lado del rey, el supremo sacerdote, encargado de la transmisión de los saberes y la tradición religiosa comunitaria, así como de la administración templaria. En niveles inferiores se hallan los servidores del templo (cantantes, músicos, aguadores), prostitutas sacras y los llamados devotos o santos.

En lo que respecta a la religión, hay que comenzar advirtiendo que en el panteón de Ugarit existían casi doscientas cincuenta deidades, aunque menos de una treintena conformaban el núcleo de la estructura religiosa. Destacaban tres, El, Baal y Anath.

El concepto religioso relativo a El ya era conocido en Siria en el III milenio a.e.c., tal vez como una evolución del principio que se documenta en Ebla con el vocablo Be y en Sumer con el nombre de líder o el primero. Representa la autoridad divina suprema, el principio que crea el mundo y un poder absoluto sobre la vida humana y sobre el ordenamiento cósmico. Su papel en los ciclos míticos de la ciudad es preponderante, en especial en los de Keret, Sahar-Salim y Aqhat. Su culto perdurará hasta los tiempos de las ciudades reino fenicias, siendo identificado con Cronos en el helenismo. Desde una perspectiva iconográfica se muestra con una larga barba y entronizado, elementos simbólicos de la majestuosidad. Su consorte es la conocida Ashtarté, madre de las divinidades y protectora del mar. Participa, además, en los ciclos mitológicos de Baal , lo cual ayudó a su integración en el panteón de las mencionadas ciudades reino fenicias.

Baal, el príncipe, en ocasiones hijo de Dagan, es una divinidad fertilizadora en el ámbito cananeo y un principio creador del orden en el mundo. Iconográficamente, aparece representado con la lanza de luz, un casco cornudo, relacionado con la potencia sexual, y la maza del trueno. Se asocia con una divinidad femenina que hace las veces de su hermana, y que no es otra que Anath. Esta deidad se vincula con el sexo y el amor y, por ende, con la maternidad de los dioses. Se relaciona con la babilónica Ishtar.

Las prácticas cultuales en Ugarit se llevaban a cabo en el templo. En los rituales de purificación, que se hacían con agua y colorante rojo, se hacían ofrendas a las deidades (miel, vino), y se llevaban a cabo sacrificios de animales.

En lo que respecta a los mitos, se puede señalar que se organizan en tres grupos: aquellos referidos al ciclo de Baal y las relaciones que tiene con otras deidades, en los que se establece un relato centrado en los principios de muerte y resurrección, fundamento de las composiciones míticas de raigambre agraria, y en los conceptos de la divinidad generadora; el relato épico de Keret, soberano de Hubur, que aparece asociado al ciclo mesopotámico de Gilgamés; y la incompleta leyenda de Aqhat, hijo de Danel, un mítico rey de Canaán a través del cual se refiere una historia de muerte y de venganzas, y en la que se aprecian conceptos de la estructura familiar ugarítica.

Mitos menores serían el mito de las bodas de Yarhu y Nikkal, un himno nupcial que actúa como elemento simbólico de la fecundidad; el relato de los amores de Anat y Baal; el relato del combate entre los dioses del desierto y Baal, que ha sido interpretado como una teomaquia, una pugna entre los conceptos relativos a la fertilidad y los principios que la destruyen; el relato de la virgen madre Anat, que se relaciona directamente con los rituales de procreación de animales y humanos; el mito de Sahru-salimu, que hace comprensible el papel del dios El como el padre de las divinidades; y la Saga de los Rapauma, en lo tocante al culto a los antepasados que acaban transformados en héroes, lo que se convertiría en una fórmula de culto doméstico.

Bibliografía básica

Del Olmo, G., Mitos y leyendas de Canaan según la tradición de Ugarit, edic. Cristiandad, Madrid, 1981.

Del Olmo, G., Mitos, leyendas y rituales de los semitas occidentales, edit. Trotta, Madrid, 2013.

Heltzer, M., The Social Structure of Ugarit, Ludwig Reichert edic., Wiesbaden, 1982.

Leick, G., A Dictionary of Ancient Near Eastern Mythology, edit. Routledge, Nueva York, 1991.

Pardee, D., Ritual and Cult at Ugarit, Society of Biblical Literature, Atlanta, 2002.

Rainey, A.F., The Social Structure of Ugarit, Bialik Institute edic., Jerusalén, 1967.

Wyatt, N., Myths of Power. A study of royal myth and ideology in Ugaritic and biblical tradition, Ugarit Verlag, Münster, 1996.

Wyatt, N., Religious Texts from Ugarit, Sheffield Academic Press, University of Sheffield, 2002.

Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-AHEC-AVECH-ICA-UFM, marzo, 2026.