9 de abril de 2014

Iconografía y cerámica en Etruria II




IMÁGENES. DE ARRIBA HACIA ABAJO: KOTYLE DE BUCCHERO. CERVETERI, HACIA 650 A.N.E. HOY EN EL MUSEO DE VILLA GIULIA, ROMA; ÁNFORA TIRRÉNICA HECHA EN EL ÁTICA. DECORACIÓN ZOO Y ANTROPOMORFA EN FRISOS. SIGLO VI A.N.E. MUSEO DE VILLA GIULIA, ROMA; KYLIX DE FIGURAS NEGRAS DE TARQUINIA. EN EL CENTRO, HERACLES Y TRITÓN. HOY EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE TARQUINIA; Y HIDRIA DE FIGURAS NEGRAS. ESTILO JÓNICO. ESCENA DIONISÍACA QUE TRATA EL RAPTO DEL DIOS POR PIRATAS, LUEGO TRANSFORMADOS EN DELFINES. 520 A.N.E. TOLEDO MUSEUM OF ART.

Desde inicios del siglo VI a.n.E. se importan vasijas de figuras negras y rojas áticas[1], además de ánforas para el vino, que se habían difundido en el mar Tirreno gracias a los intercambios comerciales[2]. Fue en las tumbas de la localidad de Caere son de se han encontrado las obras de los primero artistas áticos, como el Pintor de la Gorgona. Los vasos de figuras rojas fueron muy apreciados por los etruscos de Vulci, Tarquinia y Caere, especialmente para ser usados en los simposios, como fue el caso de los kylikes del Pintor de Pentesilea y el Pintor de Oltos.
Además de las importaciones de vasijas áticas también hubo un traslado de artesanos a Etruria provenientes de la Grecia oriental, que se adaptaron a las exigencias locales. Los pintores de la Jonia septentrional se especializaron en la fabricación de hidrias en Caere, decoradas con temáticas mitológicas y cinegéticas, y de dinos en Vulci, esencialmente decorados con escenas dionisíacas. Hubo, además, talleres cerámicos en Vulci y Cerveteri que fabricaron vasos en los que se mezclaba la iconografía de la cerámica ática y la del oriente griego[3].
El período clásico etrusco comienza hacia 480 a.n.E., en el momento en que se inicia la producción de cerámica etrusca de figuras rojas, que se obtenían pintándolas con un pigmento rojo, mientras que los detalles se realizan con grafito o colores superpuestos sobre la superficie ya barnizada. Al comienzo, la mayoría de los jefes de talleres especializados en esta técnica eran griegos o alfareros foráneos[4]. En ciertos casos, incluso, hijos de griegos convertidos en etruscos a través del matrimonio, como parece que fueron los Arnthe Praxias. Fue Chiusi el gran productor de figuras rojas pintadas durante el siglo V a.n.E.
Durante el helenismo (320-27 a.n.E.), se estandarizan los procedimientos artesanales. Aparecen múltiples talleres cerámicos en las diferentes localidades, cuya especialización es más profunda y formal, lo que pudiera indicar un empobrecimiento morfológico y, desde luego, temático. Los repertorios de vasos se redujeron a unas pocas formas (platos, tazas), y se estereotipan las iconografías, ahora desestructuradas, con presencia de figuración aislada, reducida en tamaño, y con una manifiesta función decorativa de la pintura. En este momento también se configura una relación entre la artesanía y los encargos de clientes de clases medias y emergentes, asociado a un cambio en el ritual funerario, vinculado a la cantidad de los objetos y no a sus mensajes. Los talleres de Faleria se trasladan a Caere, en este instante federada a Roma, mientras que Volterra sigue produciendo kelébes (vasijas con imágenes funerarias) hasta el siglo III a.n.E.


[1] A comienzos del siglo V a.n.E. la producción de figuras negras fue sustituida por la de figuras rojas, sobre cuyas vasijas las posibilidades expresivas eran muchos mayores, debido al interés por la anatomía y el espacio.
[2] La presencia de gran número de ánforas tirrenas producidas en los talleres del Ática siguiendo la estética etrusca, es una señal de la gran demanda de vasijas de figuras negras entre la aristocracia local. El mercado etrusco adaptó e imitó los modelos iconográficos con presencia de mitos griegos. Las importaciones decayeron fuertemente después de la derrota etrusca en Cumas, en 474 a.n.E., a manos de los siracusanos.
[3] En el taller de Vulci de vasijas pónticas laboró el Pintor de Paride a mediados del siglo VI a.n.E. En Cerveteri, los pintores de vasos del Grupo de la Tolfa, hacían ánforas de estilo jónico que decoraban con motivos zoomorfos y escenas de carácter mitológico. En Vulci estuvo también muy activo, a fines del siglo IV a.n.E. el taller del llamado Pintor de Micali.
[4] Los talleres etruscos solían especializarse en una concreta forma de vasija.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas