13 de marzo de 2016

Acercamiento a la literatura budista no canónica en pali

Existe una extensa literatura exegética, también elaborada en lengua pali, al margen de la considerada literatura canónica. Consta, en esencia, de una serie de comentarios a las características fundamentales de la doctrina budista. Las obras fueron casi exclusivamente elaboradas por monjes de la isla de Sri Lanka, salvo el notable Milindapañha (que lo fue en la India del noroeste). En esta obra, Las Preguntas de Milinda, el protagonista principal, Milinda, es el mismo Menandro griego[1] que gobernó aproximadamente desde 125 hasta 95 a.e.c. en una zona separada del reino greco-bactriano, en la región correspondiente al Indo, Gujarat y un sector del valle del Ganges. Plutarco señala que este soberano, afecto al budismo, gozó de gran prestigio en vida y también tras su deceso. La obra original, quizá de la primera mitad del siglo I, pudo haber sido compuesta en sánscrito o en prakrito, y luego haber sido traducida al pali en la propia Sri Lanka.
La obra, elaborada en siete libros en prosa, se desarrolla en Sagala[2], la residencia de Milinda. El rey tiene el deseo de realizar una competición dialéctica. Se le recomienda como válido interlocutor al monje erudito Ayupala, pero este no puede, sin embargo, responder las preguntas y dudas del rey. Se busca, entonces, un nuevo rival dialéctico, en esta ocasión el monje budista Nagasena, que sí conduce la conversación que forma el contenido de la obra. El monje emplea innumerables e impactantes parábolas que no dejan de influir, finalmente, sobre el monarca.
El resto de la literatura pali no canónica consta de comentarios redactados por monjes de Ceilán, que surgieron en una época en la que el budismo sufría ya profundas transformaciones internas en el subcontinente indio. Su finalidad es la explicación minuciosa de los datos contenidos en el Tipitaka, pero también el embellecimiento de textos antiguos, de manera que se puede reconocer un cierto alejamiento de la elevada espiritualidad del budismo más arcaico.
En relación a las cada vez más numerosas divinizaciones de Buda, los monjes dedicaron ahora una gran atención a la creación de una completa biografía del Iluminado. Así se creó la Nidanakatha. Se trata de una relación, en tres partes, sobre las circunstancias que condujeron al origen de la doctrina budista. Su origen podría haberse producido en la primera mitad del siglo V.
Buddhaghosa sería, por su parte, el autor del Visuddhimagga, un compendio exhaustivo y sistemático de la doctrina budista, aunque muy influenciado de visnuismo. En esta obra, el autor quiere acercar al lector, usando varias leyendas, algunas categorías budistas cruciales, específicamente la moral (sila), el conocimiento (pañña-prajna) y la contemplación (samadhi).
Un Comentario al Dhammapada, de en torno a mediado el siglo V, contiene un verdadero tesoro narrativo popular, en tanto que se cuentan historias tanto sobre el rey de Benarés como acerca de Harún al-Rashid. La mayoría de las historias se refieren con extrema seriedad y pulcritud al efecto de la ley del karma y sus consecuencias.
En Sri Lanka se elaboraron después gran cantidad de comentarios y subcomentarios y hubo también intentos tempranos de esbozar una especie de historia del desarrollo del budismo. Los comentarios ceilaneses (atthakathas) contienen muchas veces excursos históricos sistemáticos, en especial sobre la historia de Sri Lanka, la llegada del misionero budista Mahinda a la isla y los diversos concilios búdicos. La primera exposición sobre  la historia de Sri Lanka en forma épica es el Dipavamsa, (Crónica de la Isla), que es, en realidad, una obra eclesiástica. El autor, anónimo, describe con precisión la conquista y colonización de la isla por el rey Vijaya de Bengala. Resulta especialmente relevante para él, naturalmente, el envío hacia Sri Lanka de Mahinda por parte del presidente del tercer concilio budista, Tissa Moggaliputta, así como la introducción del budismo que llevó a cabo. Los acontecimientos expuestos aquí alcanzan el siglo IV, de modo que su redacción no parece ser posterior a mediados del siglo V.
Un monje, de nombre Mahanama, compuso, a fines del siglo V, la Gran Crónica o Mahavamsa, una verdadera epopeya. Aquí se narran la historia de la introducción del budismo, la biografía de Buda, al que se le atribuyen un total de tres visitas a Sri Lanka, los concilios budistas y la genealogía de los reyes ceilaneses. Esta serie de acontecimientos aquí narrados no sobrepasan, en cualquier caso, el año 350. Por su parte, el Bodhivamsa, compuesta el prosa por Upatissa, es una crónica tardía que se ocupa de la iluminación de Buda y de su posterior entrada en Nirvana, así como de la misión de Mahinda en Sri Lanka.


Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. FEIAP-UGR. Marzo del 2016

[1] Menandro I Soter  cuyo predecesor fue Apolodoto I. Algunos estudiosos sostienen que su período de gobierno se produjo entre 165-130 a.e.c.
[2] Ciudad del Punjab, quizá la Sialkot actual, en la frontera entre Pakistán e India.