22 de mayo de 2006

Sobre el origen del Cristianismo

BREVE SÍNTESIS SOBRE EL ORIGEN HISTÓRICO DEL CRISTIANISMO



Podría parecer extraño asegurar que el cristianismo no nace espontáneamente, ab ovo, alrededor de un fundador carismático, que sería Cristo. Sin embargo, en realidad su nacimiento no acontece en un instante privilegiado, sino que se produce cuando alcanza conciencia histórica de sus orígenes, hecho que sucede a partir de las primeras historias del cristianismo, en específico, la de Eusebio de Cesarea. Las antiguas comunidades cristianas transforman paulatinamente el carácter carismático, apocalíptico, gnóstico, exegético, en una ecclesia definida por mediación de un pacto de fidelidad, de un credo, en relación a una sistematización doctrinal ( trinitaria y cristológica ), discutida, en relación al símbolo de la fe, por los llamados Padres de la Iglesia, como Agustín, Hilario, Basilio, Atanasio, y ambos Gregorios, Nacianceno y de Nisa, y que acabará convirtiéndose en el cuerpo dogmático a través del cual se instituye lo que en rigor deberíamos llamar Iglesia. Las comunidades apocalípticas aguardaban impacientes la llegada próxima del reino de Dios una vez que se inaugurasen los tiempos mesiánicos; más tarde, esas mismas comunidades, testimoniadas en Pablo y los Sinópticos, se constituirán en comunidades gnósticas, en las que se hace significativa la aparición de un enviado o salvador que proporciona el camino y la guía para que dichas comunidades descubran la riqueza del logos-Dios manifestado. Finalmente, se establecen como comunidades hermenéuticas que interpretan el libro considerado canónico, creando figuras alegóricas que sirvan de claves exegéticas del sentido de la Biblia, hasta que se construyan vastas sistematizaciones doctrinales que provean el cuerpo dogmático de la comunidad eclesiástica. Es desde ese momento cuando el canon bíblico adquiere, basado en la concepción de Jesucristo como el que cumple las antiguas promesas, una doble naturaleza: un carácter definitivo, normativo, al que nada se le puede añadir o quitar, y su adaptabilidad para dar respuesta a la auto-comprensión propia de cada generación de creyentes.

Julio López Saco