7 de febrero de 2007

Fuentes y bibliografía clásicas de la antigüedad china

UN ACERCAMIENTO A LAS FUENTES Y BIBLIOHEMEROGRAFÍA REFERIDAS A LA HISTORIA Y EL PENSAMIENTO ANTIGUOS DE CHINA

Prof. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB



En el amplio marco de las fuentes de la antigüedad china es necesario comenzar por destacar que la denominada literatura clásica confuciana adolece de una extensiva racionalización y burocratización que busca, a través de una base ético-moral fundamentada en la piedad filial y el culto a los antepasados, ordenar y, de paso, controlar, la sociedad, jerarquizando las relaciones en el seno familiar y entre los sectores sociales. Sin embargo, en ellas rezuman ciertos apuntes mítico-religiosos acerca de los orígenes y de las hazañas de los héroes de la Edad de Oro. Incluso en el famoso Yijing o Clásico de las Mutaciones, pervive, por debajo de su conocido empleo adivinatorio, la concepción de las leyes universales que rigen el mundo y cómo éstas se trasladan al modo de gobernar o pensar, en una relación macro-microcósmica sugerente. En otras obras como el Shijing (Clásico de la Poesía), escondidas bajo el reflejo de un florido lenguaje poético, se identifican algunos esquemas arcaicos correspondientes a una antigua experiencia mítica.
La literatura taoísta clásica, por su parte, especialmente el Laozi (Daodejing) y el Zhuangzi, además del Huainanzi (Libro del maestro de Huainan) y el Liezi Libro del maestro Li, nos revela el fondo metafísico del dao, como origen de las cosas, y se establecen en ella sugestivas imágenes que vincularían ese ideal de pensamiento con la madre, el niño o una divinidad originaria presumiblemente de origen neolítico. En otras obras, en general de un fuerte barniz confuciano, como el Shiji (Memorias Históricas), se destaca el papel ordenador de los legisladores arcaicos y el origen mítico, aunque bajo preceptos virtuosos y moralizantes, de sus ejecutores. Sólo en las escasas colecciones más puramente mitográficas (Shanhai Jing, Clásico de los Montes y los Mares), obra de significativos referentes vinculados a la geografía mítica y al ideal geometrizante del Cosmos, encontramos vívido el sentido insinuador del pasado, un fundamento de la mentalidad china arcaica.
Desde al ángulo iconográfico, los repertorios e inventarios de útiles y su lenta descripción, así como su complicado análisis semántico, que parecen reflejar antiguos ideales mítico-religiosos predominantes, complementan, desde una óptica simbólica, muchos de los asuntos que asoman en las fuentes escritas. En este sentido, son de destacada relevancia los bajorrelieves del santuario de Wuliang, en la provincia de Shandong, y la estela funeraria sobre seda de Mawangdui, en la provincia de Hunan.
Se podrían sintetizar en tres, genéricamente, los problemas o particularidades que la historiografía plantea. En primer lugar, la plasmación, en muchas ocasiones fragmentaria, de los principales repertorios míticos, oscurecidos en algunas fuentes bajo un prisma “historiado” y “burocratizado”. Se observa, así, un solapamiento del componente mítico-religioso tradicional por parte de la racionalización confuciana oficial y ortodoxa; en segundo término, la enorme relevancia, sobre otros conceptos imprescindibles, ofrecida, en buena parte de las fuentes y los ensayos especializados, al significado y sentido de dao desde diversas ópticas, quizá motivado a su preeminencia semántica en el seno de la cultura china antigua, opacándose u obviándose algunas de sus pulsiones como realidad espiritual; y en tercer lugar, la tendencia, en ciertos casos, a justificar una unidad, más bien ficticia, de la cultura china antigua, y a destacar el esencialismo de algunos estereotipos o universos religiosos que se perciben, con un análogo nivel semántico, en otras culturas de la antigüedad.
La hemerografía retoma estos presupuestos aunque diversifica su temática de tratamiento; desde un ámbito filosófico indaga con preeminencia en el carácter metafísico del dao y en la polaridad fundacional yin-yang, y desde un punto de vista mitológico, refiere la importancia de los ancestros originales, de los héroes-reyes sabios y legisladores, del arquetipo de la Edad de Oro o la geometrización cosmológica del mundo en China: centro, cuadrado, círculo. Este es el caso, por ejemplo, de T. Changwu, F.B.J. Kuiper, J. Levi, Liu Li, J.S. Mayor, D.W. Pankenier, N.T. Price, M.Nylan, E.M. Chen, entre otros, en diversas revistas especializadas de filosofía e historia chinas, de antropología, arqueología e historia de las religiones. Se trata de investigadores preferentemente chinos, ingleses, estadounidenses y franceses.
La bibliografía que alude a repertorios mítico-simbólicos chinos, traduciendo, sólo en ocasiones, su papel simbólico, visible en los referentes culturales arcaicos y en el arte y la cultura material, corresponde, primordialmente, a especialistas norteamericanos, franceses y, lógicamente, chinos; es el caso de S. Allan, A. Birrell, Ch. Binjie, Z. Chantal, O.B. Duane / N. Hutchinson, R. Mathieu, Yuan Ke, S. Nan Zhang. Aquella que refiere algunos de los sustratos y trasfondos del pensamiento chino (pensamiento correlativo, fundamentalmente, y los ideales cosmológicos arcaicos, Sifang y Wuxing), esenciales para inferir de ellos un lenguaje mítico y una simbólica espacial particular, ha sido elaborada por sinólogos franceses, españoles y norteamericanos, además de chinos y japoneses: A. Cheng, D. Folch, P. González España, A.C. Graham, M. Granet, J.B. Henderson, M. Kalinowski, Ch. Le Blanc. Las traducciones, estudios críticos y analíticos sobre fuentes taoístas y confucianistas, o revisiones anotadas de estos clásicos, muchos de cuyos ensayos son obras de referencia básicas, son abundantes y de variado rigor. Entre las más notables, en lenguas occidentales, están T. Cleary, C. Elorduy, S. Field, M. Laver, J. Legge, J.S. Mayor, I. Preciado, I. Robinet, A. Watts, A.-H. Suárez, y B. Watson. La historiografía referida al empleo político y social de la cosmología, como justificación de poder centralizado o como mecanismo que permite resolver diferencias entre señores feudales, y que aparece, en muchas oportunidades, plasmada en instituciones o en la arquitectura, ha sido casi monopolio de historiadores, filólogos y arqueólogos chinos, ingleses y estadounidenses, como por ejemplo, M. Loewe, J. Ching, K.C. Chang, P. Wheatley, A. Wang.
La historiografía más clásica, pero no por ello la más desfasada siempre, particularmente, M. Granet o H. Maspero, en sus minuciosos y documentados estudios de la religiosidad china antigua, de profunda erudición, pero con algunas orientaciones que, fundamentalmente la arqueología y los estudios lingüísticos, han empezado a desmontar, presenta todavía acercamientos puntuales precisos no superados: el valor emblemático del número en la ideación cosmológica arcaica, o el proceso de impersonalización de los dioses en principios abstractos en el desarrollo histórico de la religión china antigua. Las obras de R. Wilhelm y E.T.C. Werner, referidas a los repertorios legendarios y míticos locales, gozan de cierto predicamento, aunque el aparato crítico interpretativo ha abierto nuevas expectativas gracias al nuevo acercamiento, desde varios ángulos metodológicos, etimológico, estético, simbólico, estructuralista, comparativo, ofrecido por autores como S. Allan, A. Birrell o S. Nan Zhang, que han dejado esos estudios clásicos casi como interesantes recopilaciones para el entretenimiento. Las obras de síntesis del marco filosófico, específicamente aquellas de eruditos como F. Yulan o J.R. Riviere, no han perdido vigencia y mantienen su frescura gracias al rigor crítico de sus fuentes y su profundo conocimiento de esas realidades del pensamiento nativo, si bien no se aplican a barajar las supervivencias de tono mítico o religioso presentes en esquemas abstractos arcaicos. No obstante, algunas sobresalientes excepciones al respecto deben tenerse en cuenta: D.C. Yu, E.M. Chen, E. Berthier, que, como efímeros pioneros, comenzaron a fijarse en ciertas sugerencias mítico-simbólicas, como el caos o la diosa madre, insinuadas en clásicos taoístas como el famoso Daodejing. Nuevas, impresionantes y vigorosas investigaciones (A. Cheng), han servido para actualizar los conceptos clave del pensamiento chino antiguo bajo nuevas perspectivas metodológicas, fundamentadas en lecturas a partir de nuevas y vigorosas traducciones.
Respecto a las publicaciones e identificación de archivos y bibliotecas de consulta de diversos materiales textuales y gráficos debemos destacar la presencia de numerosas publicaciones periódicas que abordan, en lenguas occidentales, temáticas vinculadas con la historia y el pensamiento chinos de la antigüedad, como es el caso de de Estudios Orientales y Estudios de Asia y África de el Colegio de México, la Revue de l’Histoire des Religions, de Presses Universitaires de France, Chinese Studies in Philosophy, History of Religions, International Journal for Comparative Historical Studies, International Philosophical Quarterly, L’Homme, Revue francaise d’antrhopologie, la École des Hautes Études en Sciences Sociales y el CNRS francés (equivalente al CSIC español), Journal of Chinese Philosophy, Early China, History of Religions (Universidad de Chicago), el Journal of the American Oriental Society, de la Universidad de Pennsylvania, Antiquity, Anthropos e International Review of Ethnology and Linguistics. En relación a las bibliotecas, archivos y sitios web, es menester mencionar al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), con la presencia de algunas obras clásicas francesas e inglesas referentes a la historia antigua de China y a la religiosidad arcaica; los E-text archives de la Universidad de Virginia, Internet East Asia History Sourcebook e Internet Sacred Text Archive, que han recopilado algunas fuentes textuales presentándolas, en soporte digital, en su idioma original y, en ocasiones, con traducciones al inglés. Es el caso de la literatura taoísta clásica y confuciana completa, fragmentos del Shiji, Memorias Históricas de Sima Qian, y amplias secciones del Huainanzi; la Biblioteca y repertorios iconográficos del Museo Guimet parisino, Museo Nacional de Arte Oriental, en Roma y British Museum, incluyendo algunas publicaciones propias de elevado interés, en especial, A. Birrell y J. Rawson; la Biblioteca de la Universidad de Taiwán, en la que se encuentran materiales que van desde grandes diccionarios de mitos y leyendas locales (Yuan Ke), hasta algunos clásicos, con narraciones de los orígenes y con biografías de los reyes-sabios legendarios, como Sanwu liji (Recuerdos históricos de las Tres Divinidades Soberanas y los Cinco Dioses) o Wuyun linian ji (Una Crónica de los Cinco Ciclos del Tiempo), entre otros muchos.
Finalmente, también hay que tener en cuenta la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México, el Institut des Hautes Études Chinoises de París, el Institute of Chinese Studies, de la Universidad de Heidelberg y el Centre Franco-Chinois d’Etudes Sinologiques, además de la Chinese Academia Journal Publications, de la Universidad de Pittsburg y, fundamentalmente, la Academia Sinica (en su magnífica versión digital), denominada ASCC (Academia Sinica Computer Center).


Caracas, febrero del 2007