12 de noviembre de 2008

Mitología de América: características generales

Mitología en Norteamérica*
Aspectos genéricos
Prof. Julio López Saco



-De modo genérico, entre los grupos tribales norteamericanos, los mitos reflejan la observación del comportamiento de la naturaleza.
-Existe un especial equilibrio entre lo espiritual y material, así como entre lo sobrenatural y lo real, o lo animado e inanimado: todo posee poder espiritual, lo que indica una sacra unidad cósmica.
-Son mitos que corresponden a sociedades cazadoras, en las que hay una íntima dependencia entre el conocimiento estacional y de las plantas, y el comportamiento animal, factor básico para la sobrevivencia. Los animales de los que los hombres dependen (alimentos, pieles), poseen un carácter espiritual (coyote, cuervo, bisonte). El cazador, en este sentido, no caza, sino que el animal se deja apresar. Se ejecutan ceremonias para el regreso del alma del animal como una nueva presa.

Origen del mundo

-Generalmente acontece sin un creador supremo.
-Agua-animales (zambullidores, como pájaros, cangrejos, o el cuervo que lleva fuego y luz al mundo entre los Tlingit)-traen arena/tierra para crear el mundo terrestre, en donde se establece la diferencia entre el día y la noche y las estaciones, generadas por discusiones o peleas entre los animales o por intervención directa de los animales tramposos (cuervo, coyote, casi verdaderos “héroes civilizadores”).
-Aunque la cosmología es variada, tenemos algunas organizadas, como el mundo celestial Pawnee de las llanuras. El Cielo tiene tres círculos:

a. el de las visiones, en las nubes
b. círculo del sol
c. círculo de Tirawa, “padre cielo” o Gran Espíritu, creador del resto de espíritus, que establece el lugar y función de los cuerpos celestes: sol al este, luna al oeste. (Entre los Inuit, Tlingit y Tsimshian, en el noroeste, el sol es secundario y femenino, y la preponderancia es de la Luna y las estrellas).

-Entre los Inuit (kalaallit, inuit, inupiak y yupik[1]), existen tres grandes espíritus, coordinados por una especia de “creador personificado” que es el cuervo:

1. Espíritu del Mar (Sedna, Nuliajuk)
2. Espíritu del Aire (Sila)
3. Espíritu de la Luna.

-Todos ellos son poderes espirituales que acabaron asociados al dios cristiano, al igual que los chamanes a los misioneros.
-Se desprende de aquí, de modo relativamente generalizado, la idea del Gran Espíritu, que delega en dioses o en espíritus elementales (Sol, Verano, Lluvia, Rayo, Viento), básicamente fenómenos atmosféricos o astros, aunque algunos son espíritus ancestrales, como los Kachina de los Pueblo, verdaderos intermediarios entre dioses y hombres, representados como personificaciones enmascaradas en los rituales. El Gran Espíritu es un “Creador” del cielo y la tierra, y del sol y la luna. Se destacan:

- Gitchi Manitú, entre los Algonquinos. Según los exploradores es poder, espíritu que habita en todo lo que hay en la naturaleza, con poderes positivos o negativos;
- Tirawa, entre los Pawnee;
- Wakan Tanka (lakotas-sioux oglala)

-Existe un especial vínculo con la Tierra, considerada una Madre. Los sioux oglala, creen en el Gran Espíritu, abuelo de todo y en una Abuela-Tierra; entre los Yuma, la unión primigenia Mujer-Tierra / Cielo-Hombre, da lugar a dos hijos gemelos, propiciadores de la humanidad. En este sentido, en relación directa con el poder espiritual de la tierra, se relaciona la ubicación de poblados, que tenían carácter sacro, y los cementerios. El carácter sagrado de la tierra pude proceder de quién la creó, generalmente un anciano.
-Proliferan, por lo tanto, los Espíritus, destacándose:

Los Espíritus de los Puntos Cardinales, que favorecen las condiciones climáticas para los cultivos;
Los Espíritus de la Naturaleza (Kachinas entre los Pueblo), que tienen un valor ético-moral, recordando y favoreciendo los deberes grupales. Favorecen también, la agricultura y la caza.
Los Espíritus de los Animales, cuyo respeto implicaba sacrificar al animal ritualmente para propiciar su continuada caza y, finalmente,
Los Espíritus de los Antepasados, que habitan en los cementerios y pueden convertir a algunos personajes en chamanes.

-También hay una especial relación hombre-animal: el hombre conoce muy bien las costumbres, alimenticias y de reproducción, de los animales que cazaba, así como sus rutas de paso y sus territorios habituales. La caza (selectiva), se conforma como un acto espiritual-sacro, lo que se refleja continuamente en mitos, leyendas y rituales, con normas y tabúes expresos.
-Entre los animales son de especial relevancia aquellos denominados “Animales Tramposos”, seres semi-divinos, sin moral, actuantes en la creación, pero que suelen acabar “derrotados” tras sus acciones, si bien sus poderes se respetan mucho. Son astutos, pero también alocados. Se destacan el cuervo, el coyote y la liebre. Actúan como “héroes”, y su tarea principal es afirmar la libertad del espíritu humano.

[1] “Esquimal” significa comedor de carne cruda, nombre dado por los indios de Norteamérica. Los inuit (humanos) de Canadá son los más conocidos y, en ocasiones, su nombre se emplea genéricamente para todos los grupos que habitan en la costa ártica de Norteamérica, Groenlandia y Siberia, que serían los mal llamados “esquimales”.
*Extracto de algunas referencias textuales de la ponencia que se va a presentar en el IV Congreso Sudamericano de Historia, Quito, Ecuador, en julio del 2009