2 de marzo de 2014

Senderos del misticismo hindú: el Tantra (II). Los chakras y la unión de los sexos

PINTURA QUE REPRESENTA AL YOGA KUNDALINI. MUSEO NACIONAL DE DELHI.

Los tantristas usan la relación corporal como una herramienta para alcanzar la espiritualidad, en tanto que el cuerpo físico esconde otro sutil que debemos despertar. El ser humano está atravesado, desde los genitales hasta la cima de la cabeza, por tres canales de energía vital verticales. El del centro (Sushmana), sigue la columna vertebral, mientras que los laterales (Ida y Pingla, respectivamente), uno a cada lado, rodean a este, aunque comienzan y acaban juntos. En el central hay siete chakras o círculos, que son niveles de conciencia que se representan a través de flores de loto de colores y formas distintas. En la base del loto más bajo se unen los tres canales, que es donde se halla la energía cósmica que se denomina kundalini, imaginada como una sierpe enroscada[1]. Para empezar a progresar espiritualmente hay que despertarla y enderezarla, provocando que suba por Sushmana en distintas y sucesivas etapas; esto es, chakra a chakra. En cada nivel se abren al ser humano nuevas percepciones. Uno de los métodos para lograr esto es el sexo ritual, pues la unión de sexos es el fundamento del universo, en virtud de que el poder que lo ha creado y lo mantiene, es una entidad bipolar, principio femenino y masculino (en forma de pareja divina, Prakriti-Purusha, Shatrupa-Manu, o Shakti-Shiva). No obstante, tal proceso incluye ayuno, yoga, meditaciones y el control de la respiración. Antaño, se llevaba a cabo en lugares solitarios, apartados, sobre todo en los crematorios, porque se entendía que ahí se borraba la diferencia entre vida y muerte. La preparación para la ceremonia ritual incluía consumir carne y pescado, además de bebidas alcohólicas y, tal vez, ciertas sustancias psicotrópicas. Para intensificar la experiencia se usaban también yantras[2] o dibujos esotéricos, mantras[3], es decir, la recitación de palabras o sonidos mágicos, e incienso. En todos los casos, el rito no era una acción frívola, pues se intentaba que la pasión fuese controlada, entendiendo el placer como un éxtasis espiritual.
Los siete chakras son los siguientes (desde abajo hacia arriba). Muladhar, ubicado debajo de los genitales, y simbolizado por una flor de loto de cuatro pétalos de color rojo con un cuadrado amarillo en su centro; Swadhisthan, unos pocos centímetros debajo del ombligo, se representa en forma de luna creciente en el centro de la flor de loto de color rojo y de seis pétalos; Manipur se encuentra a nivel del ombligo, y se simboliza a través de un triángulo rojo en el medio de un loto de color azul que tiene diez pétalos; Luego, Anahat, se localiza en la región cardíaca, siendo representado con una flor de loto roja de doce pétalos que tiene en su interior una estrella de seis puntas; Visuddh se ubica en la zona de la laringe, y se visiona como un círculo blanco sobre una flor de loto, también blanca, y de dieciséis pétalos. En este quinto círculo entramos en las esferas celestiales. El sexto se encuentra entre las cejas, y se denomina Ajna. Se representa con una flor de loto de dos pétalos blancos. Al llegar aquí se abre el tercer ojo, el de la sabiduría; finalmente, en el punto más elevado de la cabeza se halla Sahasrara, representado por una flor de loto de mil pétalos. Cuando kundalini llega aquí, la persona es ya un Buda, un iluminado.
El tantrismo combina, en esencia, dos técnicas: la complacencia (bhoga), que incluye el sexo ritual, pero también ciertas experiencias estéticas y algunas drogas, y la del yoga, la meditación, el ascetismo y la disciplina.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV. Doctorado en Historia


[1] La energía que creó el mundo fluye a través del mismo; en consecuencia, también fluye a través de los seres humanos.
[2] Yantra significa “instrumento”. Estos diagramas simbólicos se emplean para focalizar la mente durante el proceso meditativo. Son, por lo tanto, instrumentos de concentración. Se usan también en las prácticas yóguicas y pueden ser llevados como amuletos. Se conforman a partir de formas geométricas, esencialmente cuadrados, triángulos y círculos, además de modelos florales (sobre todo el loto), bindhus y esvásticas. En ocasiones se cree que poseen poderes mágicos.
[3] Sonido, sílaba, palabra o secuencia de letras colocadas de cierta manera como un mecanismo de expresión energética. Su recitación o cántico acerca al fiel a la deidad. Ayudan a focalizar la concentración y es un elemento purificador.

2 comentarios:

Mario dijo...

Me interesa leer sobre la cultura de diversos lugares y por eso trato de conocer mucho sobre la historia de países de todo el mundo. Por eso cuando necesito buscar una informacion de buena fuente, suelo buscar en educatina

asiahistoria dijo...

Gracias Mario por el dato. Saludos.