1 de mayo de 2014

El budismo antiguo en Tíbet (II)


MONASTERIO DE TASHILHUMPO EN LA CIUDAD TIBETANA DE SHIGATSE

El proceso inicial de traducción de textos budistas estuvo a cargo de grupos de eruditos indios y tibetanos, más tarde seguido por la compilación, a fines del período imperial, en el siglo IX, por compilaciones de glosarios con equivalentes tibetanos de los términos sánscritos. El conjunto del material traducido fue compilado por el estudioso del siglo XIII Buton Rinchendrup, en dos colecciones mayores: Kangyur, en ciento ochenta volúmenes, que contienen traducciones de tantras y sutras, incluyendo, en algunas ediciones, los Tantra Nyingma, textos tántricos antiguos asociados a la escuela Nyingmapa, y Tengyur, en doscientos cincuenta volúmenes, que contienen material comentado y tratados individuales realizados por estudiosos indios. El material de sutras y tantras es considerado más significativo por sus valores espirituales que por sus contenidos textuales. Todos estos trabajos, con el tiempo, se han conservado en ediciones de colección (sungbum). Posteriormente, se produjeron toda clase de textos individuales, de carácter ritual, filosófico, sobre medicina, astronomía o historia. Incluso de redactaron guías de peregrinaje y trabajos literarios.
Las grandes universidades monásticas indias, concretamente en Bihar, Bengala y Orissa, fueron las principales fuentes de la tradición erudita budista tibetana. Los anales tibetanos mencionan dos fuentes principales de las que obtuvieron enseñanzas: una de ellas, las universidades monásticas de Vikramaslla, Nalanda y Somapura; la otra, los siddhas tántricos, que aparecen retratados en los relatos tibetanos como practicantes independientes, como el caso de Narodha, quien estableció centros de enseñanza que fueron rápidamente patrocinados por gobernantes locales.
Parece haber habido dos épocas de difusión o propagación de las enseñanzas búdicas en Tíbet, la difusión arcaica (ngadar), hasta el momento del colapso imperial en el siglo IX, y chidar o difusión tardía o genérica, que se inicia con el proceso de la actividad de traducción promovida por los gobernantes de Guge a fines del siglo X, extendiéndose hasta el período de las invasiones musulmanas del norte de India a comienzos del siglo XIII. Los primeros monjes, tradicionalmente un grupo de siete hombres de la aristocracia elegidos para dicho propósito, fueron los que, en el siglo VIII, proporcionaron el personal inicial para erigir el primer monasterio tibetano en Samye, en la región centro oriental del Tíbet.
Sarmapa o Nuevas Escuelas introdujeron ciclos tántricos como Kalacakra, Cakrasamvara y Hevajra. Una variedad de estas tradiciones Sarmapa como Kadampa, fueron asociadas al ascetismo monástico Sakyapa, Jonangpa y Shalupa. Estas escuelas contaron con grandes eruditos, como Sakya Pandita y Buton Rinchendrub, entre otros. Es ahora cuando los antiguos maestros de las escuelas Kagyüdpa reivindicaron ser reencarnaciones de anteriores lamas. Comenzaron a asegurar que eran conscientes de tales renacimientos, y poseían cierta memoria de sus vidas previas. Ulteriormente, entre los siglos XIII y XIV, esto llegó a ser el fundamento del sistema de trulku o lamas reencarnados, partir del cual un determinado renacimiento debe ser encontrado para desempeñar el rol de lama principal tras un riguroso entrenamiento[1].
En conclusión, se podría decir que los budistas tibetanos han vivido en estados diferentes y en zonas sin ellos, en una extensa región en la que las comunicaciones siempre han sido difíciles y muy lentas. Aunque han existido factores unificadores en el budismo del Tíbet, como el mantenimiento de las rutas comerciales, un lenguaje escrito común, el respeto al Dalai Lama y la presencia de centros de peregrinación, han seguido persistiendo tradiciones con intereses variantes que impiden la supresión de las diferencias religiosas y el establecimiento de un estilo religioso centralizado y unificado. El dominio político de la orden Gelukpa sobre Tíbet se estableció a mediados del siglo XVII a través de la alianza militar suscrita entre el quinto Dalai Lama y el jefe mongol Gushri Khan. Tal control, sin embargo, no ha logrado impedir reacciones en las demás tradiciones budistas, verificadas en el enfoque no sectario (rimé) que se fundamenta en el principio de que la extensa variedad de enseñanzas y prácticas son una alternativa válida al fin común de alcanzar la budeidad.

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Prof. Dr. Julio López Saco 
Doctorado en Historia y Doctorado en Ciencias Sociales, UCV


[1] La palabra trulku deriva de la idea mahayana de los Tres Cuerpos del Buda (Trikaya). Corresponde al tercero de ellos, nirmanakaya o cuerpo material (esto es, cuerpo ilusorio o producido mágicamente). De aquí se podría implicar que el lama reencarnado representa la presencia física del Buda.