26 de mayo de 2016

Orígenes de la épica india

Es en los himnos samvada del Rigveda en donde se encuentran ya antecedentes de las epopeyas indias. Lo mismo acontece en las itihasas (leyendas) y akhyanas (relatos), que aparecen en los brahmanas como verdaderas sagas de dioses o de héroes. Los enaltecimientos de héroes acompañados de las melodías del laúd (gatha narasamsi) fueron, en realidad, los verdaderos precedentes de las dos grandes epopeyas heroicas de la antigua India. Antes de su presencia existían, no obstante, otros ciclos épicos, de los que únicamente se han conservado algunos escasos fragmentos. Entre ellos se incluye la colección de leyendas del Suparnakhyana. epopeyas que fueron difundidas por diferentes gremios profesionales, de los cuales los dos más relevantes eran los cantores o bardos (sutas) de la corte regia, muy próximos a los ksatriyas y considerados también autores de los poemas épicos, y los cantores errantes o kusilava, de procedencia social inferior, pero con mucha mayor popularidad.
La épica surgió esencialmente en el entorno de los círculos ksatriya. Esta literatura tiene, en consecuencia, un carácter laico, si bien no desestima una notable tendencia moralizadora. Las representaciones del mundo divino se modifican notablemente en relación al vedismo previo. De las divinidades que predominaban en el Veda solamente Indra logró conservar ciertos ámbitos de su posición. Mientras, en este momento comienza a reinar la tríada de Brahman, Siva y Visnú. Además, se añaden nuevos dioses, como el caso de Kubera, dios de la riqueza, Ganesha, Karttikeya, un dios de la guerra, Sri (Lakshmi), deidad de la felicidad y la belleza, y la temible Durga (Parvati).
Como característica genérica se puede señalar que la épica india antigua posee una innata inclinación hacia la exageración y, en términos generales, a la falta de medida. En cambio, supera con notable diferencia a las obras griegas épicas homéricas en cuanto a su nivel ético y en relación a la profundidad de sus pensamientos reflexivos, filosóficos.
Junto a las dos epopeyas clásicas en sentido estricto, Ramayana y Mahabharata hay que mencionar otras obras, relativamente extensas, que reciben el nombre de puranas. En contenido y forma, la épica sánscrita se puede dividir en dos tipos diferentes. Uno se compone de los relatos, leyendas (akhyanas, itihasas) e historias de la antigüedad (puranas). El representante básico de este primer tipo sería el Mahabharata. El segundo, de nombre kavya, incluye poesía culta y se encuentra, por consiguiente, bastante menos próxima en su contenido a la tradición. La obra representativa de este segundo tipo es el Ramayana[1].

Prof. Dr. Julio López Saco
UCAB-UCV. FEIAP-UGR. Mayo, 2016.



[1] Ramayana surgió como una obra relativamente homogénea en India oriental. Mientras tanto, el Mahabharata se ubicó en India occidental, incluso, septentrional, siendo una obra extraordinariamente compleja, de carácter enciclopédico, en la que el argumento propiamente épico constituye solamente una pequeña sección del contenido total.