28 de septiembre de 2007

Paleoantropología: las Venus del Paleolítico



Al período Magdaleniense, caracterizado por el cuidado en los detalles y de las proporciones, y por el empleo de materiales diversos en las esculturas y otros objetos del arte mobiliar, como el hueso o el marfil, pertenecen las denominadas “Venus” paleolíticas, que han sido catalogadas como representaciones femeninas con una evidente funcionalidad como exvotos para un posible culto a la fecundidad, en virtud de su pequeño tamaño, su forma ahusada y la exageración de sus órganos sexuales (pechos, vulvas, nalgas), que aludirían a las connotaciones simbólicas de nutrición y fertilidad, íntimamente relacionadas con el valor simbólico de la tierra como dadora de vida y receptora en la muerte para generar una nueva vida. Las Venus se han identificado como representaciones de la diosa madre, con sus tres acepciones esenciales intrínsecas: portadora de fertilidad y, por lo tanto, creadora de todo, receptora de todo tras el fallecimiento, y lunar, símbolo maternal, femenino y ctónico. La mayoría de estas “venus” han aparecido en relieve sobre roca y de cuerpo entero, en bulto redondo y de cuerpo entero también, o sólo la cabeza. La inexistencia, en términos genéricos, de cualquier rasgo facial, lleva al espectador a concentrarse en el resto del cuerpo. Sus exagerados atributos femeninos, su evidente esteatopigia, y el anonimato de sus rostros, han sugerido que las Venus no son, en el fondo, representaciones naturalistas de mujeres, ni estereotipos estándar, sino símbolos abstractos de la fecundidad y la maternidad. La Venus que aquí se muestra, de Laussel o del cuerno, hoy en el Museo de Aquitania, en Burdeos, con una cronología entre 25000 y 23000 a.p., es un buen ejemplo de estos prototipos escultóricos del Paleolítico Superior.


Prof. Julio López Saco