29 de agosto de 2013

Cismas y herejías del cristianismo en el siglo IV: donatismo (I)



El cisma africano conocido como donatista comenzó a partir de la no aceptación por parte de varios obispos de Numidia, en el norte de África, de Ceciliano como obispo de Cartago, pues señalaban que había sido ordenado por Félix Aptungitano, un presunto traditor (traidor a la causa cristiana por haberse rendido a los requerimientos de Diocleciano durante la persecución de 303-305 y por haber apostatado de la religión para no ser castigado con la muerte). En lugar de Ceciliano los obispos africanos propusieron a Mayorino, y luego, en 313 a Donato. El emperador Constantino se abstuvo de solucionar el conflicto, dejándolo en manos de las los propios obispos y sus decisiones internas. La decisión episcopal se decantó a favor de Ceciliano, en tanto que Donato fue considerado cismático. Aunque los donatistas reclamaron al emperador llevar a cabo un nuevo Concilio (Arlés, en 314), los obispos declararon inocente a Ceciliano y llamaron calumniadores a los obispos africanos.
La causa donatista tuvo un origen urbano pero se difundió con prontitud en el ámbito rural de Numidia,  encarnándose en protestas sociales en contra el sistema de dominio imperial. En tal sentido, el donatismo fue el fundamento ideológico de las revueltas de los circumcelliones, a finales del siglo IV, llevadas a cabo en contra de las propiedades y cultos de la Iglesia Católica. Así pues, el movimiento donatista forma parte de una pugna entre facciones cristianas: por una parte, los católicos, elemento básico de la dirigencia provincial; por otra, los donatistas, cuya base social estaba formada por campesinos y por población urbana desocupada. El principal inconveniente de la facción donatista fue su repetida tendencia a la escisión localista, como es el caso de los rogatistas, patricianos o maximianistas. San Agustín, de hecho, acusó a los donatistas de rechazar la unidad político-social y espiritual y, por ende, de poner cara a cara, enfrentados, a colonos y esclavos contra los terratenientes.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas