8 de abril de 2015

El Neandertal: una presencia escondida

Los neandertales conformaron una especie de humanos que fueron contemporáneos del hombre moderno durante una parte de nuestra prehistoria. En ciertos aspectos se parecían más que nosotros a los especímenes de Homo sapiens arcaicos, salvo el pronunciado arco supraciliar. Parece ser que surgieron de una raíz arcaica hace entre cien y doscientos mil años, no en África sino en Europa y en Próximo Oriente. Los fósiles que proceden de estas regiones indican una transición gradual de Homo sapiens arcaicos a neandertales. Los primeros fósiles seguros de neandertal encontrados datan de hace  130000 años, justo antes del inicio de la última glaciación.
La especie siguió viviendo en los territorios de la actual Europa durante casi todo el periodo glacial y se extinguió hace unos treinta mil años. Durante toda su existencia los neandertales fueron contemporáneos de humanos anatómicamente modernos que habían emigrado desde África hacia Europa. Es probable que los responsables de su extinción fueron estos últimos sapiens, bien porque directamente acabaron con ellos o, más probablemente, porque compitieron con ellos y salieron, digamos tecnológicamente, victoriosos.
Entre las adaptaciones a su muy gélido entorno habría que citar la presencia de un cuerpo bajo y fornido, extremidades cortas y grandes narices. Seguramente se abrigaban con pieles de animales. Ya tenían el cerebro tan grande como el de los humanos actuales, o incluso mayor. Algunos indicios parecen demostrar que enterraban a sus muertos, sea por motivos higiénicos o como expresión espiritual. No se sabe si manejaban un lenguaje hablado, aunque ciertos hallazgos arqueológicos parecen dar a entender que neandertales y  sapiens pudieron haber intercambiado conocimientos de índole tecnológica, pero tal vez más por imitación, no mediante un lenguaje hablado.
No se puede obviar que ambas especies, Homo sapiens y Neandertal, coincidieron en Europa durante un período de tiempo relativamente dilatado y, sin duda, se tuvieron que producir contactos. Las mitocondrias neandertales (el ADN mitocondrial solamente es heredado por vía materna) son evidentemente distintas de las de todos los seres humanos modernos, un hecho que indica que los neandertales no están más emparentados con los europeos de hoy que con ningún otro pueblo moderno. El testimonio genético indica que los cruces fructíferos entre neandertales y sapiens fueron raros, y por tal motivo se suele afirmar que se extinguieron sin dejar descendientes.
Sin embargo, un elemento que hay que tomar en cuenta es que si un solo macho neandertal se hubiese introducido en un círculo reproductor sapiens, le habría otorgado bastantes posibilidades de convertirse en un antepasado común de los europeos actuales. Esta salvedad sería, irónicamente cierta, aun cuando los europeos no poseyeran un solo gen neandertal.  Dicho de otro modo, aunque muy  escasos de nuestros genes, o ninguno, procedan de los neandertales, es posible que ciertas personas tengan en su haber muchos antepasados de esta especie.
La evolución está determinada por el flujo génico. En consecuencia, no deberíamos centrarnos en examinarla en términos de linajes de individuos. La descendencia evolutiva se refiere a antepasados-genes, no a antepasados-individuo o persona. Los cambios en el registro fósil también son un reflejo de linajes genéticos, no sólo de linajes genealógicos. En tal sentido, los fósiles señalan que la anatomía de los sapiens se extendió por el resto del planeta a través de las migraciones del tipo ahora llamado “salida reciente de África[1]”. Sin embargo, en parte también descendemos de homínidos no africanos y puede que hasta de Homo erectus.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV




[1] Habría habido no dos, sino tres grandes migraciones desde África. Además del éxodo llamado salida antigua de África (la primera gran aventura, la de Homo erectus o ergaster) de hace unos 1,7 millones de años, que todos aceptan y del que hay pruebas en su mayoría de tipo fósil, y de la más reciente migración que postula la teoría salida reciente de África, habría existido un tercer gran éxodo de África hacia Asia hace entre 800000 y 420000 años. Esta emigración sería una especie de salida intermedia de África. La emigración salida reciente de África (coincidente con la teoría Unirregional) se ve corroborada por pruebas mitocondriales y del cromosoma Y. Otras señas genéticas revelan una significativa emigración de regreso a África desde Asia hace unos 50000 años. Poco después, el ADN mitocondrial y varios genes menores ponen de relieve otras migraciones: de Europa meridional a Europa septentrional, del sur de Asia hasta Asia septentrional, a través del Pacífico y a Australia. Según indican el ADN mitocondrial y las pruebas arqueológicas, unas poblaciones humanas procedentes del noreste de Asia colonizarían América  a través del puente terrestre de Bering.