2 de abril de 2015

Olduvai: hogar de los ancestros de la humanidad



Imágenes: arriba, cráneo de Zinjanthropus; abajo, el cráneo de Homo hábilis de Olduvai.

Olduvai, sitio del sisal salvaje en lengua masai, se ubica en la llanura del Serengueti, en la zona noroeste de Tanzania. El origen de tan peculiar lugar se debe a un curso de agua que fue excavando un lecho sobre sedimentos muy erosionables, en su mayoría de origen fluvial, volcánico o lacustre. La garganta de Olduvai salió a la luz por primera vez en 1911, cuando fue descubierta por un entomólogo alemán de nombra Kattwinkel, en una época en que Tanzania era una colonia de Alemania. Dos años después se organizó, con apoyo del Kaiser alemán, una expedición científica que fue organizada y comandada por un geólogo de la Universidad de Berlín, de nombre Hans Reck. Desde ese momento, se llevarán a cabo cuatro expediciones más al lugar. No obstante, la Primera Guerra Mundial provocó la suspensión de las campañas. Al finalizar el conflicto, además, Tanzania se convierte en un territorio bajo mandato británico.
En 1931, de nuevo Hans Reck, pero ahora acompañado por Louis Leakey, hijo de un misionero inglés, y que en aquella época era un estudiante británico de Cambridge, dirige una nueva campaña en Olduvai. Leakey, acompañado por en aquel momento su esposa Mary Nicol, trabajarán de nuevo en el yacimiento en varias campañas, en 1941, 1953, 1955, 1957 y 1959. En esta última es cuando Mary Nicol hallará un cráneo bien conservado, al que únicamente le faltaba el maxilar inferior, al que denominaron Zinjanthropus boisei, en honor de Charles Boise, quien financió la expedición de la pareja.
El cráneo, conocido popularmente como Zinj o Nutcraker, esto es, “cascador de nueces”, fue estudiado por el paleoantropólogo Philip Tobias, de la Universidad de Witwatersrand, quien lo ubicó en un rango sub específico llamándolo Australopithecus boisei. La datación, en base al sistema potasio-argón, atribuyó al depósito en el que apareció el fósil (Bed I), una antigüedad de 1.75 millones de años.
Unos años después, en 1960 y 1963, ahora con el apoyo financiero de la National Geographic Society americana, se llevaron a cabo excavaciones sistemáticas en Olduvai, tanto en los niveles inferiores, catalogados como Bed I y II, como en los superiores, nombrados Bed III, IV y Masek Beds, así como trabajos geológicos y estratigráficos minuciosos, que incluyeron un programa de datación absoluta. Desde ese momento, Olduvai se convirtió en un yacimiento capital, presentando un muy relevante registro arqueológico, propiciando la denominación de una industria lítica denominada Olduvaiense, encuadrada en el Paleolítico Inferior[1], afirmando la consolidación de una especie del género Australopithecus[2] (al que corresponde Zinjanthropus), así como la primera especie representante del género Homo (hábilis).
En mayo de 1960 se produjo otro sorprendente hallazgo de los Leakey, en este caso, dos parietales, una mandíbula prácticamente completa, y un conjunto determinado de huesos del pie y las manos. Estos fósiles aparecieron asociados con útiles de piedra y con restos de fauna. Presentaban estos restos evidencias de una capacidad cerebral relativamente grande (mayor que Zinjanthropus), con huesos del cráneo mucho menos gruesos y una dentición bastante más similar a la humana moderna. Las características anatómicas más claramente humanas que fueron observadas y anotadas por Leakey, Napier y Tobias en este homínido, les llevaron a incluirlo en el género Homo, creando así la especie hábilis, obviando, de algún modo, que estos restos habían aparecido en una posición estratigráfica similar a la del Zinjanthropus. Puede ser que este último fuese un invasor del hábitat de hábilis o, incluso, su víctima, si bien es muy discutible esta presunción de Leakey.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. Caracas



[1] Los artefactos líticos del Olduvaiense son choppers, discoides, raederas, buriles, esferoides y poliedros, principalmente. El yacimiento más antiguo se reconoce como DK (Douglas Korongo), en Bed I. A finales de Bed II aparece el Olduvaiense evolucionado, con tres facies, en el que predominan los esferoides y algunos raspadores; más tarde, se documenta un Achelense, con bifaces y hendedores. Esta fase se interestratifica con el Olduvaiense evolucionado. Su predominio se constata en Bed III, IV y Masek Beds.
[2] El género Australopiteco fue creado por el profesor australiano de anatomía en la Universidad de Witwatersrand, en Johanesburgo, Raymond Dart en 1925, a partir del hallazgo de un molde endocraneal y un maxilar inferior de un joven de unos seis años de edad, al que se bautizó como Niño de Taung. El descubrimiento se publicó en la revista británica Nature ese mismo año.