14 de septiembre de 2016

Gandhara: una historia cultural de la antigüedad





Imágenes (de arriba hacia abajo): el denominado Peso de los Luchadores, con Heracles y el león de Nemea. Elaborado en esquisto, se data en el siglo I; plato que muestra a un Heracles ebrio abrazando a dos mujeres. Fechado entre el siglo II a.e.c. y el I y; una panorámica de las ruinas de los monasterios de Takht-i-bahi, en Pakistán. Siglos I-VI.

Esta antigua región de ubicaba en las antiguas planicies de la cuenca de Peshawar, a los pies del Himalaya, en lo que hoy en día es Pakistán. Fue un área de gran riqueza debido a su privilegiada posición a lo largo de la comercial Ruta de la Seda, que vinculaba a China con el sur de Asia y el Mediterráneo. Su conocimiento se debe a los relevantes hallazgos arqueológicos, aunque también es mencionada en antiguos textos religiosos, inscripciones y en los relatos de los peregrinos budistas chinos (Faxian, Xuanzang).
Su territorio estuvo definido por una serie de límites naturales: el rango montañoso del Hindukush al occidente, elevadas colinas al norte, y el río Indo en el este. Hacia el sur la cuenca se abre a unas llanuras áridas. Más allá de las colinas al norte se encontraba la región de Udayana, cuyo centro neurálgico fue el valle del Swat. Hacia el occidente, tras el Hindukush, se hallaba la antigua región  de Nagarahara, con Bactria hacia el noroeste. Todas estas regiones, con la propia Gandhara, conformaban la Gran Gandhara.
Las manifestaciones artísticas de la región  fueron una fusión de estilos foráneos que dieron forma visual a los ideales religiosos budistas en el norte de Pakistán y Afganistán.  La mayoría de la escultura y la arquitectura confeccionada al servicio del budismo ha sido hallada en la Gran Gandhara más que en ningún otro lugar en el sur de Asia. Uno de los problemas que presenta este legado artístico es su cronología. Mucha de la escultura conocida fue hallada en el siglo XIX, momento en que muchos sitios de Gandhara estaban bajo control militar británico. Las excavaciones sistemáticas fueron muy posteriores. Mientras la arquitectura puede datarse gracias a las monedas, un gran debate rodea la cronología que debe aplicarse a la escultura. En la actualidad, y a la espera de poder afinar algo más, se establece una cronología entre los siglos II y VIII.
La estratégica ubicación de la región a lo largo de la Ruta de la Seda, y la riqueza derivada de las relaciones comerciales, atrajeron oleadas de invasores foráneos que ocuparon el área sucesivamente.  Desde el siglo IV a.e.c. hasta el VII, Gandhara estuvo controlada por griegos, indogriegos, sakas, partos, escitas kushanos, sasánidas, hunos, y algunas otras pequeñas entidades políticas, que introdujeron diversas tradiciones religiosas y convenciones estilísticas. Los vestigios más antiguos datados en Gandhara (entre los siglos II a.e.c. y I) corresponden a bienes mayormente de lujo, encontrados en centros urbanos, como el caso de Sirkap (una de las ciudades que constituía el antiguo sitio de Taxila). Entre estos bienes se encuentra un número importante de platos de piedra que tuvieron una función ritual doméstica. Son una fuerte evidencia de los contactos de Gandhara con sus socios comerciales alejandrinos, helenísticos y partos.
Si bien algunos sitios budistas fueron fundados a comienzos del siglo II a.e.c., el más antiguo arte gandhárico asociado con el budismo no data de antes del siglo I, y corresponde a los relieves que embellecían la arquitectura budista.
Hacia comienzos del siglo I, los Kushan tomaron el control de la mayor parte del norte de India, la propia Gandhara y las antiguas regiones afganas de Bactria y Nagarahara. Por un tiempo este hecho se tradujo en una estabilidad política en todas esas regiones. Además, se incrementó la prosperidad económica cuando el comercio internacional floreció a lo largo de las rutas terrestres y marinas bien establecidas y con el establecimiento y crecimiento de las comunidades budistas en Gandhara. El budismo fue abrazado por los habitantes de Gandhara. Su control de las rutas comerciales y la afluencia de las consiguientes riquezas les dieron los medios para invertir grandes sumas de dinero en la construcción de monasterios budistas y extensas áreas sacras. El gradual, pero ininterrumpido flujo de patrocinios dentro del Gran Gandhara permite trazar los determinados cambios que se produjeron en el desarrollo de la ideología budista desde el siglo II y hasta el VIII, cuando los patrocinadores eligieron emplear dinero en una imaginería que de inmediato adquirió una dimensión y significado devocional. El patrocinio, en este caso, es un reflejo directo de la creencia.
Bajo el poder Kushan se fundaron muchos nuevos sitios budistas, en particular durante el siglo II. La mayoría se organizaron en torno a un monasterio y una estupa. Esas estupas se decoraron con relieves narrativos que contaban la vida y las acciones del Buda. A comienzos del siglo III aparecieron los iconos devocionales de Buda y los bodhisattvas. Se trataba de figuras típicamente no narrativas, lo que implica que no se asociaban con un evento geográfico sino con conceptos principales de la religión, como la iluminación de Buda. Gradualmente, esas figuras devocionales crecieron en complejidad (en términos iconográficos), y desde el siglo IV al VII algunos iconos devocionales llegaron a convertirse en verdaderamente monumentales en tamaño y relevancia.
Un incremento en la construcción de monasterios budistas y de donaciones a las áreas sacras ocurrió en Gandhara en el siglo IV y hasta mediado el V. La mayoría de las estupas, imágenes en los santuarios y monasterios, datan de este período. Consecuentemente, debió ser cuando el mayor volumen de esculturas fue realizado. Hacia la mitad del siglo V el patrocinio dentro de Gandhara declinó, probablemente debido a las incursiones de los hunos en la zona y a un cambio decisivo en las rutas comerciales a favor del área de Nagarahara en Afganistán. Desde ese momento, y hasta el siglo VIII, un gran número de construcciones se erigieron en los sitios budistas afganos. Este es el período en el que los ahora derruidos grandes Budas en Bamiyan fueron construidos.
Las ricas tradiciones budistas en Gandhara sufrieron un irremediable declive en los siglos VIII y IX en virtud de las invasiones que trajeron consigo la fe del Islam y que eclipsaron y, finalmente, suplantaron, las prácticas budistas en la región.
Varios prósperos centros urbanos habían sido establecidos en Gandhara. De ellos, solamente ha sido convenientemente excavado el que corresponde a la antigua ciudad de Sirkap, en Taxila, que estuvo ocupado desde el siglo VI a.e.c. hasta comienzos del II. Verdadera capital indogriega entre los siglos III y II a.e.c., Sirkap fue conquistada en el siglo I por invasores provenientes de Asia central, que incluían sakas, escitas y los partos persas. En la primera parte del siglo I la ciudad cayó bajo el control de los Kushan. Sirkap, a diferencia de la colonia provincial griega de Ai Khanoum, fue una metrópoli del sur de Asia. Un núcleo habitado por gentes de diversas raigambres culturales y con una economía fundamentada en el comercio internacional.
El comercio terrestre de Gandhara con Grecia probablemente comenzó a fines del siglo IV a.e.c., después de la conquista de Alejandro Magno. No obstante, fue la apertura de las rutas marítimas en el siglo I a.e.c. lo que incrementó, de modo significativo, el conjunto de bienes exportados desde el Mediterráneo hacia China y el sur de Asia.  El Periplo del Mar Eritreo, un manual de comercio marítimo compilado por un mercader alejandrino cerca del comienzo de la Era Común, indica que los bienes destinados a Gandhara eran transportados desde la ciudad egipcia de Alejandría hacia el sur, en dirección al Mar Rojo. Aprovechando la ventaja de los vientos monzones cruzaban el Mar Arábigo hacia los puertos de Gujarat, en concreto hacia la ciudad costera de Barygaza. Allí eran vendidos a los comerciantes de Gandhara quienes tomaban la ruta hacia el norte y cruzaban los elevados pasos hasta la Ruta de la Seda, desde donde los transportaban hasta China.
La prosperidad de Gandhara puede, de este modo, vincularse directamente al floreciente comercio marítimo en el momento en que las rutas terrestres podían ser fácilmente derivadas de la región.
El Periplo y otras fuentes documentan la importación romana de especies (pimienta negra), ágata para los entalles, textiles de algodón y seda desde India y China. En réplica, parece que los surasiáticos estuvieron menos interesados en los bienes occidentales. En cualquier caso, grandes torrentes de oro romano fluyeron hacia oriente. Para compensar este desagüe económico, occidente también exportó materiales crudos, como cobre, plomo y vidrio, además de productos alimenticios, como la pasta de pescado fermentada conocida como garum, y el vino.
Hacia el final del siglo II a.e.c., la elite urbana de Gandhara había desarrollado un gusto refinado por los bienes foráneos, que proveyeron estilos, motivos y formas que los artistas de la región pudieron emplear para crear una arte identificablemente gandhariano. Algunos de los hallazgos escultóricos más antiguos incluyen pequeños platos de piedra cuyos estilos artísticos denotan contectos con el mundo helenístico y las tradiciones parta y saka. Los platos hallados en Sirkap se encontraron en contextos domésticos, en residencias comunes, lo cual suigiere su uso en rituales doméstivcos y que las escenas esculpidas en ellos estaban relacionados con ese propósito.
Los platos contienen escenas esculpidas, la mayoría en su interior, con el resto de espacios divididos en compartimentos. Algunas de las figuras mantienen copas de vino y otras aparecen retratadas, quizá ebrias. A menudo las figuras son híbridas, en forma de dragón, con colas de aniumales marinos. A veces aparecen leones alados. Sus jinetes a menudo sostienen copas para beber, indicando la idea del viaje a los reinos celestiales a través de las prácticas dionisíacas que enfatizan la intoxicación etílica[1].
Las escenas mitológicas y los estilos clásicos fueron adaptados una vez que alcanzaron Gandhara. Viajaban hacia el este a través de las rutas comerciales. Un ejemplo notable al respecto fue el hallazgo de la acumulación de bienes mercantiles excavados en la antigua ciudad afgana de Begram, que se datan entre los siglos I y III. En el siglo II los artistas de Gandhara incorporaron motivos clásicos que llegaron a covertirse en parte de la identidad cultural de Gandhara.
El imperio romano combinó y elaboró estilos artísticos de diferentes épocas con el fin de satisfacer los gustos sofisticados de sus patrocinadores. En los bienes suntuarios fue común incorporar antiguos motivos y elementos escultóricos en nuevos contextos. Este arte estilísticamente híbrido alacazaría Gandhara, en donde los artistas locales recontextualizaron, de un modo selectivo, elementos romanos arcaizantes que se consideraban atractivos a los gustos gandháricos.
Cuando el budismo se estableció en Gandhara, a fines del siglo I, decayó el interés narrativo occidental, que fue reemplazado por una sofisticada tradición que ilustrará la biografía y las acciones del Buda. Por otra parte, los moradores de las antiguas ciudades de Gandhara parecen haber estado especialmente dispuestos a invertir sus riquezas en la joyas. Las joyas, muy probablemente, eran indicadores del rango social de sus portadores, ya que el oro parece haber llegado a Gandhara vía mercantil desde el Mediterráneo. Unos pocos brazaletes, fechados en el siglo I, fueron encontrados en las excavaciones de Sirkap. Algunos tapones para los oídos en oro repujado con gansos salvajes (hamsas), probablemente llevados por hombres, eran, como otros bienes suntuarios, símbolos auspiciosos, pues portarían ideas de trascendencia y renacimiento.
Para los estratos más bajos de la sociedad, las formas de la joyería fueron igualemente sofisticadas, si bien fueron realizadas con materiales considerablemente más baratos. Tal es así que, de hecho, moldes de terracota se comerciaron con libertad, y han sido hallados en el norte y oeste de India, además de en el noroeste de Pakistán. Tales moldes se convirtieron en vehículos de transmisión de estilos foráneos. Los objetos trabajados en hueso y marfil, al igual que los sellos y los moldes para fabricar las joyas se desplazaron con facilidad a través de las rutas comerciales establecidas. Talleres cercanos a las antiguas ciudades de Bhokardan y Ter, en el occidente de India, fabricaron objetos similares a algunas figuras de marfil encontradas en Pompeya, así como a otras halladas en las excavaciones de Sirkap.
En definitiva, la actividad artísticas de Gandhara en los períodos más antiguos estuvo representada por objetos en contextos urbanos, com o los bienes propios de la actividad mercantil, objertos suntuarios y plaros rituales de piedra. En los subsiguientes períodos abundan las obras mayormente budistas. Evidentemente se patrocinó un arte al servicio del budismo después del establecimiento de centros budistas en los dos primeros siglos de nuestra era, en conjunción con el predominio kushan. Sin embargo, el budismo no fue el único factor motivante de la actividad artístico-cultural de Gandhara.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, Caracas. FEIAP-UGR. 



[1] El cultivo del vino se documenta en Gandhara en la época de la invasión de Alejandro Magno. Es posible que aquí las tradiciones dionisíacas occidentales se asociasen a la prosperidad agrícola. En tal sentido, los vasos pudieron ser usados para hacer ofrendas rituales de vino, asegurando con ellas un Más Allá bendito para el fallecido.