14 de noviembre de 2016

Los indo-arios y el origen del vedismo

El vocablo, indo-ario se emplea para describir la evolución de la cultura india que sigue al declive de la Cultura de Harappa. Grupos de poblaciones tribales nómadas del este y sur de Afganistán empezaron a migrar hacia el subcontinente, desde 1700 a.e.c., llegando hacia 1400 a.e.c. a la región un particular grupo que se autodenominó Arya o noble. Otro grupo tribal del período fue el de los arios rigvédicos. La cultura indo-aria que eventualmente emergería, conocida como cultura védica, se conformó  a partir de la mezcla de elementos culturales arios y otros pre arios.
La familia indio-irania comprendía dos sub-grupos principales, el indo-ario y el iranio, con dos lenguas vinculadas, el romaní de los gitanos y el nuristaní de la región del Hindu Kush de Afganistán y Pakistán. Un número de indiferenciados grupos de hablantes indo-iranios, eminentemente pastores que cuidan de su ganado, habrían migrado hacia el sur desde las tierras esteparias euroasiáticas hacia 2000 a.e.c. y expandido en Asia central, Afganistán e Irán. Una rama, que hablaría un tipo de lenguaje ario, probablemente la forma más antigua del sánscrito, habría alcanzado el río Indo hacia 1700 a.e.c. En Irán y Afganistán, entre 1700 y 1400 habrían coexistido dos poblaciones, la avéstica y la rigvédica, quienes representarían las dos más relevantes ramas de la tradición indo-irania contemplada como un conjunto. Rasgos comunes, como el lenguaje, la cultura, la mitología o los rituales se desenvolverían entre ellos antes de la separación. En sus prácticas y creencias religiosas adoraban un determinado número de dioses. Ambos grupos poseían la común práctica de beber el zumo de una planta de la fertilidad (soma en el Rig-Veda y haoma en el Avesta). Hoy esta planta se ha identificado como una de las especies de la ephedra, cuyo hábitat principal se encuentra en el área del Irán oriental y del Afganistán meridional. Asimismo, también es relevante la importancia simbólica del fuego en los rituales para ambos grupos.
La palabra arya debería aplicarse solamente a las poblaciones avésticas y rigvédicas, porque únicamente ellas reclamaron un especial estatus de nobleza entre todos los demás y entre las tribus vecinas del pueblo original asentado en los territorios que habitaban. Hacia 1400 a.e.c., trescientos años después de que sus compatriotas hubiesen alcanzado el Indo, el pueblo rigvédico abandonó Afganistán y se movilizó en el interior del subcontinente. Con ellos llevaban los himnos sacros y encantamientos que habían compuesto durante siglos en sus territorios iranio y afgano en los que moraban. Culturalmente hablando, la población rigvédica fue la más influyente de los arios, pues fue su gran obra literaria y espiritual (el RigVeda), la que proveyó los conocimientos más útiles de la cultura védica de India. Mientras tanto, la población avéstica continuó siguiendo la antigua religiosidad indo-irania.
Aunque parece claro que los arios fueron en origen migrantes a India,  ha habido una fuerte campaña historiográfica de revisionismo, que establece que la cultura del valle del Indo y la de los arios védicos es la misma. Una primera crítica ha señalado que la zona central a la cultura del Indo fue el río Saraswati, y no el Indo.  En consecuencia, la cultura del Indo sería en realidad la Cultura Saraswati.  Ambas no podrían ser la misma pues de otro modo habría sido recordada en la extensa literatura indo-aria y en la tradición oral. Además, Saraswati, tal y como aparece en las glosas descritas en los textos védicos podría haber sido el río Harahvaiti, en Afganistán. 
Una segunda crítica afirma que en los textos védicos no se alude a las tierras foráneas al occidente, en la región afgana, desde donde los arios, supuestamente, habrían venido. En este sentido, la mayoría de los expertos lingüistas afirman que el RigVeda fue primeramente compuesto en la zona afgana. De hecho, las partes más arcaicas del texto incluyen referencias, aunque de modo oblicuo, a lugares, animales, ríos de ese territorio. Por otra parte, el RigVeda fue compuesto durante un muy largo período de tiempo, de manera que la integración en la sociedad india estaba ya bastante establecida y los compositores no tenían necesidad de recordar el pasado lejano de los más remotos orígenes.  
En relación vinculante con lo antedicho, la tercera crítica señala que todo lo que está compuesto en los textos védicos es únicamente indio. Tres de los documentos escritos más antiguos que contienen alguna referencia a nombres arios no proceden de Irán ni India, sino de Mesopotamia. En los documentos de los gobernantes casitas de Babilonia, entre 1750 y 1170 a.e.c., se encuentran nombres de dioses, Suriya, el dios del sol, y Marutta, de la guerra, así como de reyes, como el de Abirattas o Abhi-ratha. Al noroeste de Babilonia permaneció el reino de Mitanni (1500-1300 a.e.c.) en donde varios documentos cuneiformes en lengua acadia listan varios príncipes y nobles cuyos nombres son sorprendentemente arios, como Sauksatra, Purusa, Sutarana, Indrota o Subandhu. En algunas tablillas de Boghazkoy se registran los detalles de un tratado firmado hacia 1350 a.e.c. entre Mitanni y los hititas. En ellas se mencionan los dioses, entre los de Mitanni se citan aquellos que son distintivamente rigvédicos, como Nasatya, Indra, Mitra y Varuna. En el propio RigVeda a esos dioses se le encomienda la tarea de supervisar los tratados entre los estados en conflicto. Al margen de algunos de las imágenes sobre sellos del valle del Indo ningún otro documento sobre los dioses arios es más antiguo en India que esos registros mesopotámicos. Ello sugiere que algunos de los más antiguos conceptos rigvédicos fueron desarrollados en un área central, desde donde habrían viajado hacia el occidente y hacia oriente.
La cuarta crítica se sostiene en la teoría de que la migración invasora aria fue un constructo de los eruditos europeos para justificar el control británico sobre India de un modo oblicuo recordando a su público lector cómo una gloriosa civilización había llegado a India desde algún lugar próximo a Europa. 
Existieron dos regiones principales en Afganistán en donde los arios habrían estado asentados desde 2000 a.e.c. Una de ellas, alrededor de Kabul y hacia el este, en las proximidades de Peshawar. Este enclave Kabul-Peshawar, debió haber sido el área inicial desde donde comenzó la migración hacia el valle del Swat alrededor de1700 a.e.c. Otra zona igualmente importante fue el área alrededor de Kandahar, que se vincula con Quetta a través del paso de Bolan. Se ha pensado que los arios del RigVeda se habrían desplazado desde ahí hacia 1400 a.e.c., cruzando varios ríos y llegando hasta el Punjab. Toda esta gran región, que incluye el oriente de Afganistán, el valle del Swat, el Punjab y la llanura indogangética, es referida en el RigVeda como Sapta Sindhava, o tierra de los siete ríos. Estudiosos y arqueólogos han identificado el valle del Swat del noroeste de Pakistán como la primera área, muy posiblemente, de intrusión de los arios en el subcontinente.
Desde 1700 a.e.c. en adelante, un cambio en los rituales de enterramiento empieza a evidenciarse. En el interior de los cementerios los arqueólogos han hallado inhumaciones flexionadas en fosos, así como cremaciones en urnas. Esta práctica dual no era común entre las culturas contemporáneas en la misma región; sin embargo, la literatura védica indica que tanto la inhumación como la cremación fueron practicadas entre los arcaicos indoarios.
Otro indicador de cambio que ha sido considerado es el estilo cerámico. Un nuevo tipo de cerámica gris hecha a mano y decorada con incisiones se evidencia durante este período. Sobre la base del cambio en los rituales de enteramiento o modos funerarios y la cerámica, los arqueólogos denominan a esta nueva cultura en el valle de Gandhara como Cultura de las Tumbas. Por otro lado, no se debe olvidar que los rasgos naturales y las escenas representadas en los himnos del RigVeda encajan con la realidad geográfica del valle. 
Los arios vivieron en el Punjab por varios siglos. Del RigVeda se sabe que se enfrentaron con la población indígena, a la que llaman  dasas, dasyus o panis, además de otras denominaciones peyorativas como negros, demonios o ladrones de ganado. Los arios, ayudados por Indra, el dios de la guerra acaban desterrando a esas gentes autóctonas. En cualquier caso, es imprescindible destacar que esas gentes derrotadas no fueron los harappenses.
La organización de los arios era en tribus o clanes. Se ha pensado que el término cinco razas de personas se refiere a cinco clanes, concretamente Turvasa, Anu, Yadu, Puru y Druhyu. Por mediación de luchas intertribales y diversas alianzas los Puru llegaron a ocupar un lugar central en uno de los siete ríos del Sapta Sidhava. Con el debido paso del tiempo una de las ramas del clan, el Bharata, los sometieron y eventualmente llegaron a ser el grupo dominante en el Punjab. Esta hegemonía fue alcanzada después de la batalla de los Diez Reyes (probablemente hacia 900 a.e.c.), en la cual Sudas, el rey de los Bharata, derrotó a una confederación de diez tribus arias.
Después de siglos de vida nómada en terrenos no muy fértiles, los arios encontraron una tierra  (el Punjab), bendecida con grandes ríos. Desde el 900 en adelante el centro de gravedad del mundo ario cambió hacia lo que se denominó Madhyadesha, el País Central. Esta tierra se extendía desde el este del río Saraswati a las llanuras del Ganges. Los eventos que acontecieron en esta tierra formarán parte de los hechos narrados en el Mahabharata. En este tiempo tuvieron lugar nuevas amalgamas y formaciones clánicas, emergiendo dos linajes dominantes, los kuru y los Panchala.  El centro del poder kuru estaba en Kurukshetra, en tanto que el de los Panchala más al este. Los kuru se vieron obligados a mover su base desde Kurukshetra a Hastinapura. De tal manera, un nuevo centro fue creado, llamado Indraprashtha (la futura Delhi).
Ello significó, además, una cierta tensión y conflicto con los Panchala. Gracias a textos post védicos y a la épica se sabe que hubo dos tipos de conflictos, el de arios contra arios, y el de arios frente a no arios. A pesar de las constantes pugnas, los Kuru y los Panchala estuvieron juntos en los períodos más cruciales, manteniendo el poder en Madhyadesha, algo que posteriormente inspiró a muchos gobernantes de India a poseer esta zona y hacerla su centro de influencia primordial.  
Desde 900 en adelante, una completa expansión aria hacia el este y el sur continuó inexorablemente. Las regiones de Bengala y Bihar fueron colonizadas. Del Ramayana se sabe que la expansión hacia el sur fue indetenible, hacia las actuales Madhya Pradesh, Gujarat, Maharashtra y Orissa. Un clan en concreto, denominado Yadu, debió haber sido forzado por el binomio Kuru-Panchala a emigrar hacia el sur desde su base en Mathura, mientras que otro grupo ario penetraba en el Decán desde Kosala, estableciendo un reino en torno al río Godavari.
Los arios habrían llegado con carruajes tirados por caballos y bueyes, y cargados con armas hechas de hierro y bronce, Estas fortalezas conducirían a los guerreros indo arios  hacia nuevos horizontes. Las armas de hierro, de hecho, debieron haber tenido un efecto importante en aquellos que pensasen en rebeldías. La arianización de toda la cuenca del Ganges fue completa entre 900 y 600 a.e.c., y los asentamientos de clanes guerreros se establecieron por doquier a través del área. Una vez aclaradas las zonas boscosas surgieron las granjas agrícolas y ya los núcleos dejaron de ser lugares  de habitación de bandas de guerreros itinerantes y viajeros con sus carretas, para convertirse en granjas con agricultores y artesanos viviendo en chozas y casas simples.
Los migrantes arios fueron  en esencia un pueblo pastoral. En el período védico más antiguo las vacas debieron haber sido una propiedad colectiva. El RigVeda  contiene más referencias al pastoreo que a la agricultura. La presencia de importantes cantidades de huesos de vacuno y de otros animales en varios sitios arqueológicos testifica el rol preeminente de la economía pastoril en la vida diaria de los antiguos arios.
Aunque en sus tierras originales de Irán y Afganistán los antiguos arios estaban familiarizados con las estaciones y su papel fundamental en la agricultura, la habilidad agrícola la aprendieron de las poblaciones indígenas. Sería en el Punjab en donde los arios por vez primera apreciasen las ventajas del cultivo de granos. Sería únicamente después del desbrozamiento de los densos bosques de las llanuras del Ganges que la agricultura tomase preeminencia sobre el pastoreo como principal actividad diaria de la mayoría de la gente, siendo el arroz, más que el trigo el cultivo principal. En el RigVeda existen referencias a los arados, la trilla de grano, los canales de irrigación y los diques, así como a alimentos como la leche, la mantequilla, los pasteles de arroz, lentejas y los cereales. Muy probablemente existió alguna forma de propiedad común de la tierra. En las pequeñas villas y en los más grandes asentamientos habría personas dedicadas a una gran variedad de artesanías y al comercio, como carpinteros, trabajadores del metal, ceramistas o herreros.
En los niveles que contienen materiales que anteceden el 900 a.e.c., la mayoría de los restos cerámicos corresponden a la cerámica coloreada en ocre, un tipo cerámico que pudo haber pertenecido a los arios rigvédicos antiguos.  Desde 900, con los arios movilizándose más allá de la región de Sapta Sindhava hacia la cuenca del Ganges, se encuentra otro tipo cerámico, la cerámica gris pintada, hecha en torno, y con diseños lineales con puntos en negro. Sin embargo esta cerámica puedo haber sido producida por los indígenas locales pre arios, que acabarían ocupando el fondo de la estructura social indo-aria. En los sitios con este tipo cerámico que se fechan entre 900 y 600 se han desenterrado materiales que incluyen esqueletos de animales, diversos granos de cereales, ladrillos, fragmentos de vidrio, piedras semipreciosas y objetos de hierro. De peor calidad que la cerámica gris pintada fue la conocida como cerámica roja y negra. Hacia 600 a.e.c. se observa la emergencia de una excelente variedad de cerámica denominada pulida negra del norte.
Los más antiguos yacimientos de la Edad del Hierro en India se localizan en tres regiones principales, las planicies del Ganges, las regiones centrales de los valles del Tapti y Malwa, y los yacimientos megalíticos en el sur de India. Muchos de los que se encuentran en la llanura del Ganges se conectan con la cerámica gris pintada y con la expansión aria. Hay que señalar que la Edad el Hierro no sucedió al Calcolítico de forma uniforme a lo largo de India en una época concreta. La progresión y al transición entre las dos edades ha sido disímil en distintas partes. Es relevante remarcar que la tecnología aplicada al hierro no vino con los arios. Se desarrolló gradualmente hacia 1000 a.e.c. Las primeras herramientas de hierro no fueron hachas o rejas de arado, sino armas.
La familia védica kula, fue patriarcal, en tanto que la familia extendida de tres o más generaciones, fue la norma básica. El varón mayor, el padre o el abuelo era el cabeza de la casa. Los hijos ayudaban a sus padres en las tareas diarias, agrarias o comerciales, incrementando de este modo, la prosperidad de la familia. Disfrutaban de un valioso rol en lo relativo a la representación de varias ceremonias. Las mujeres, por el contrario, veían limitada su libertad de acción y movimientos. En cualquier caso, debieron de disfrutar de una mayor libertad entre los clanes del período védico más arcaico, aunque con la rigidez de las castas del período védico posterior su posición empeoró notablemente. En último caso, las ritualidad y las ceremonias, tanto públicas como aquellas privadas en las casas, mantenían firmes los lazos familiares.
La dieta promedio incluía mantequilla clarificada, leche, frutas, vegetales, arroz, trigo y, en especiales ocasiones, algo de carne. Una gran cantidad de diversiones se mencionan en el RigVeda, como las carreras de caballos o carros, la música y las danzas. El juego, por contra, es condenado como una actividad que pude conducir a la ruina.
La unidad básica del poder se encontraba en el seno de la familia patriarcal. Un determinado número de tales familias vivía en villas (grama), que estaban controladas por un jefe (gramani). Un grupo de esas pequeñas villas pertenecían a un clan (vis), en tanto que varios clanes conformaban una comunidad o jana. En el período védico más antiguo no existió una estructura de estado real. No hubo reyes en su sentido estricto, sino jefes de clanes. Solamente en el vedismo tardío los grupos de comunidades llegaron a establecer una región o estado (janapada).
La idea del reinado, sin embargo, evolucionó gradualmente desde la jefatura de clan, si bien al principio hubo un control ejercido sobre el rey-raja por las asambleas (vidatha, parishad, Samiti, sabha). Hacia el final del vedismo ya la autoridad del rey comenzó a depender menos de las asambleas que de sus éxitos en las luchas por el poder entre sus guerreros nobles. El poder hereditario acabaría irrumpiendo en favor de la consolidación del poder de los rajas.
Los principales cargos oficiales dentro del palacio de un raja del período védico tardío eran los del sacerdote jefe (purohita), el comandante en jefe (senani), el recolector de tasas (bhagadugha) y el tesorero (samagrahitri), además del supervisor de la casa del rey o kshatra.
La legitimación del poderío del rey se confirmaba a través de una serie de largos y elaborados rituales de sacrificio (yajna), que eran conducidos por sacerdotes. La estrecha alianza entre el rey y el sacerdote se convertirá en un factor fundamental de la política india con la finalidad de mantener el balance jerárquico en el sistema de castas.
Los arios iranios, estrechamente vinculados con los arios rigvédicos, practicaban una triple división de la sociedad (sacerdotes, productores y gobernantes). Durante todo el vedismo sacerdotes y gobernantes consolidarían sus posiciones de privilegio. Mientras, los productores estarían diferenciados en dos grupos, campesinos libres y mercaderes (vaisya), en tanto que trabajadores dependientes, artesanos y esclavos quedarían relegados, y degradados, al cuarto grupo, el de los sudras. Los grupos acabarían rígidamente compartimentados sobre la base de un sistema religiosamente inculcado. 
La religiosidad que trajeron consigo los arios fue de carácter indoeuropeo, lo que implica la adoración de poderosas deidades de la naturaleza. Se contentaba a los grandes dioses a través del sacrificio dentro del hogar, realizado en altares circulares o cuadrados. El recitado de himnos, los dones del sacerdote, la ubicación de alimentos en el altar del fuego, el intercambio de regalos entre los miembros de la casa y el consumo conjunto de algunos de los alimentos consagrados, suponía atraer la prosperidad y la felicidad al seno familiar o del clan. En el vedismo tardío, sin embargo, el propósito del sacrificio fue alterado, y pasó de ser una ofrenda a los dioses a la celebración del poder de los soberanos. Los reyes lo usaron para confirmar su legitimidad. En ese momento, se hacían sacrificios cruentos (se mataban animales, sobre todo vacas) y se realizaban enormes donaciones a los brahmanes por parte de los reyes agradecidos.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB- FEIAP-UGR. Noviembre del 2016