29 de enero de 2009

Huangdi en la mitología clásica china: Interpretación simbólica y antropológica

HUANGDI O EL EMPERADOR AMARILLO: UNA INTERPRETACIÓN SIMBÓLICO-ANTROPOLÓGICA
Julio López Saco


En un principio, Huangdi se asoció con una deidad local, entendida mitológicamente como un ancestro de las tribus bárbaras Jung (榮格), Ti (鈦), Miao (苗) y Mao (毛澤東), todas ellas identificadas con lo “caótico” y, por ende, con Hundun. Tradicionalmente, se le ha asociado con el color amarillo a través de su vinculación con el simbolismo del pájaro teriomórfico (lechuza, cuervo, cisne o pelícano), y por medio de su unión al simbolismo del centro-axis mundi, que balancea, armoniza y equilibra Cielo y Tierra, yin-yang y las cuatro estaciones. En este sentido, desde su magnífico palacio en el centro del mundo, es decir, en la cima del monte Kunlun, divide la tierra en cuatro partes, norte-sur-este y oeste, asignando a cada territorio una deidad, un color imperial y una estación. A través de sus diversos sobrenombres (You Nai 您乃, Xiong Shi 敻式 o Xuan Yuan Shi 軒苑師), Huangdi pudo haber representado, no obstante, a un líder histórico de una confederación tribal de la cultura neolítica Yangshao. Las guerras tribales míticas entre el Emperador Amarillo y Chiyou, contadas en el Taiping Yulan (太平玉蘭), (donde también se narra la creación del hombre por Nüwa 女媧 a partir del barro amarillo), del siglo X y compilado por Li Feng (黎峰), reflejan el momento en que vencido el monstruoso Chiyou, Huangdi comienza a liderar las diferentes tribus de las planicies de la China central. La tribu Jiu Li (李長久) en Shandong y Anhui, estaba liderada por el monstruoso Chiyou. Cuando esta tribu inició su expansión hacia el oeste se encontró de frente con las tribus Yan di (炎帝) y Huang di. Se entabló un conflicto y Jiu Li fue derrotada, integrándose, en parte, con las tribus victoriosas, mientras que otra parte se dirigió hacia las zonas de Jing y Chu, mezclándose con los Miao. Tras varias batallas entre los Yan y los Huang, ambos clanes se establecerían, con algunos miembros de Jiu Li, en las planicies, y profesarían, desde ese instante, su respeto y devoción a Huangdi. De este modo, el conflicto reflejaría la resolución de los problemas territoriales intertribales del neolítico.
En este combate, en busca del control total, cada uno lucha con un arma particular: Huangdi con el agua y su contrincante con el fuego, elementos antitéticos que pueden relacionarse con la filosófica secuencia alternante de los Cinco Elementos (Wuxing 五星) o Fases constitutivas del Cosmos. Su vinculación con los Cinco Elementos se asocia con la tierra, los dragones, lo amarillo y el centro. A través de uno de sus hijos, Zhuang Xu (徐壯), cuyo “opuesto” es Gonggong (龔龔) (cf. Huainanzi, 3, 1a-b), se establece cierto vínculo con el inicio de los mitos de inundaciones, que finalmente resuelve Yu. Gonggong es el monstruo que golpeó la montaña Bu Zhou (步週) en el noroeste de la tierra, rompiendo el pilar del Cielo y provocando la inclinación de éste, con el sol, la luna y los demás astros, hacia el noroeste, mientras que la tierra, con las aguas, tendió hacia el sureste. El desequilibrio generó una gran inundación, una “catástrofe acuosa”, que Nüwa se encargó de solucionar. En su papel de prototipo de gobernante sabio y civilizador, que crea las comunicaciones, los números y el calendario que rigen la vida humana, no tiene más remedio que enfrentarse al desafiante del poder establecido, que encarna, en su facha monstruosa-caótica, Chiyou. El fragor de la lucha es por la unidad del poder imperial, pues el oponente del Emperador Amarillo es percibido como un gobernante despótico ilegítimo del sur, acompañado de terribles cómplices. Es el enfrentamiento entre la hueste humanizante y la monstruosa, la civilizadora frente a la de la barbarie, el buen gobierno frente a la brutalidad, la legalidad frente a la usurpación. En el marco de la batalla actúan las fuerzas elementales desmedidas de la naturaleza (sequía e inundación, fuego-agua), por lo que está en juego el orden y armonía naturales. Para contrarrestar las armas de Chiyou, Huangdi envía un dragón, pero la fuerza de éste es aplacada por los vientos de los espíritus de la Lluvia y el Viento. En vista de tal contratiempo, ordena a su mujer, Ba (巴金) o Chishui Nuizixian (赤水山賢) que baje del Cielo y detenga las lluvias desoladoras, tarea que cumple pero que termina generando el efecto contrario: fuerte sequía, ante la que la agricultura seguiría sin prosperar. Su carácter mediador servirá, finalmente, para dulcificar el clima y mantener el equilibrio natural, el orden, domeñando los extremos climáticos. Su victoria definitiva es, así, el triunfo del cosmos sobre el caos. La victoria de Huangdi, mejor armado que su oponente, especialmente con carros de guerra, es, por consiguiente, una alusión a los enfrentamientos entre jefes tribales, conflictos propios de grupos rivales neolíticos o de la Edad del Bronce.
La alusión a Huangdi como un personaje con cuatro caras, que podían mirar de modo simultáneo hacia todos los orientes, en una mítica fisonomía omniabarcante que también está presente en India y Grecia, supone enfatizar su deseo de tener bajo su gobierno los cuatro puntos cardinales y, quizá, la plasmación de una alianza con otros cuatro líderes políticos, en una especie de confederación para gobernar de modo “centralizado”, unitario, en modo análogo a como hace el centro respecto de la periferia. A partir del Emperador Amarillo se traza, convencionalmente, el linaje de los reyes y emperadores de las dinastías Xia, Shang, Zhou y Qin. Se le presenta como el ancestro de las tribus con el tótem del dragón, del que descenderían los habitantes del pueblo Xia, tradicionalmente considerado como las gentes de la primera dinastía. Desde esta posición será visto, así, como un eminente generador de linajes y clanes, con carácter ordenador y controlador, a veces portando una soga en la mano. El combate mítico con los cuatro emperadores, dioses de los cuatro puntos cardinales, dios-verde del Este, Gran Luz Blanca, el dios-escarlata del sur, divinidad de la llama, el Joven Cielo Brillante, dios-blanco del Oeste, y Zhuang Xu o Amante Cuidadoso, deidad negra del norte, implica el dominio del mundo, concebido como un cuadrado, y representa China misma y el ideal de cultura superior y jerarquizada frente a los grupos bárbaros incivilizados y “caóticos”, desordenados. En su carácter de dios guerrero, usa su fuerza destructiva para lograr una paz constructiva. El específico sobrenombre Xuan Yuan (禤淤庵) parece hacer referencia a una afiliación tribal patrilineal, que lo hace inventor de adelantos técnicos como el compás o el carro, pero su otro apodo (Shi / ji 施 /季), pudiera vincularle a filiaciones tribales matriarcales y matrilineales, lo cual le otorgaría la representación de la virtud de la tierra en el seno de la metafísica china, puesto que el carácter huang también alude al color amarillo de la tierra, que simboliza la soberanía total y que puede estar también en relación, tras su apoteosis mítica, con su papel solar, ya que aunque este color es el de la tierra, también lo es del oro (huangjin 黃金), metal que es una esencial solar. El nombre del país que gobierna en sus mitos más arcaicos, llamado You xiongji (您熊吉) o “país del oso”, creemos debe interpretarse, no obstante, como los esfuerzos agrícolas del gobernante en el seno de tribus patriarcales neolíticas.