1 de julio de 2009

Iconografía y mitología del Dragón Chino II







A pesar de su aspecto feroz, el dragón chino no suele ser malvado, y se asocia con el oriente, la luminosidad del sol, el agua, los ríos y la tierra. El dragón personifica el concepto yang-masculino y se relaciona con el tiempo como propiciador de la lluvia fértil y el agua en general. Su equivalente femenino-yin es el fénix, símbolo de la emperatriz. Del mismo modo, los dos dragones en pugna, representados uno enfrente del otro, constituyen las fuerzas yin-yang, los poderes celestiales y terrenales contrarios pero complementarios. Entre ellos puede encontrarse la perla de brillo nocturno (esencialmente la luna), una bola de dragón o perla llameante que sugiere el trueno o al satélite terrestre como propiciador de lluvia.
Con independencia de su carácter de criatura mítica, existen abundantes descripciones sobre su figura en documentos clásicos y en la tradición oral. Se establece, de modo genérico, que existen diversas variedades de dragones: aquellos con escamas, llamados Jiao Long, los que poseen cuernos, o Qiu Long, y los que no los tienen, denominados Chi Long. Entre sus atributos se encuentra la capacidad de dar nacimiento a nueve variedades de descendencia, bastante disímiles a las formas draconianas, tanto en apariencia y naturaleza como en habilidad. Quizá esa “descendencia” corresponda, en realidad, al menos en las versiones populares, a las habilidades y destrezas propias del dragón. Se destacan Bixi, apropiado para transportar objetos pesados y, a menudo, esculpido en los basamentos de los monumentos de piedra; Chiwen, capaz de mirar a largas distancias; Taotie, destacado en su capacidad de beber agua, de modo que su imagen suele ser esculpida o pintada sobre puentes para prevenir inundaciones catastróficas; Yazi, ágil en la lucha, por lo que su figura se representa en los mangos de espadas; Bian, que persigue a los criminales, motivo por el que su imagen decora las puertas de las prisiones; Suanni, asociado con el fuego y el humo, por lo que su imagen suele ornamentar incensarios; Baxia, al que le encanta el agua, por lo que también suele representársele en los tajamares de los puentes; Jiaotu, al que disgusta que los demás entren en casas ajenas, de manera que su imagen se ubica en las entradas de las casas; y Pulao, dedicado a la música, lo que propicia que este dragón decore frecuentemente campanas. El más antiguo conocido poseía tres garras, antecedente seguro del dragón japonés, llamado Tatsu, fuerte entidad mítico-espiritual que desata las tormentas, y uno de los más comunes tenía cuatro, relacionadas cósmicamente con la forma de la tierra (cuadrada), y vinculadas con los orientes principales. Este dragón, el más común, denominado Mang, simboliza, en consecuencia, los poderes temporales, y era iconográficamente empleado por cortesanos y nobles en la decoración de sus casas y jardines. Sólo el dragón de cinco garras, generalmente amarillo o dorado, se identificaba con el emperador, apareciendo copiosamente representado en las vestimentas reales, espejos, insignias, o en los ornamentos decorativos de los palacios imperiales. Incluso el trono imperial era llamado Trono del Dragón, y durante las postrimerías de la dinastía Qing (1644-1911) el mítico animal fue adoptado incluso como bandera nacional. Uno de los más clásicos es el denominado long (término generalizado para dragón en chino), que suele ser representado con una perla en llamas entre sus garras, una posible alusión lunar relacionada con la fertilidad, aunque también, en particular para budistas y taoístas, sería la perla que concede lo deseado, representando, así, la iluminación, la perfección y la sabiduría. Este dragón que persigue la perla, generalmente imperial, y que orienta su cabeza al sur y las garras al norte, se convertirá en un motivo ornamental característico de la vestimenta imperial y del atuendo de los altos dignatarios de la corte. Cuando el animal traga la perla se representa el menguante lunar, y cuando la escupe, la luna creciente. La asociación del dragón con el poder imperial (desde el período dinástico Han), surgió de la reivindicación de los reyes como hijos del cielo y como encarnaciones del dragón divino, vinculación que fortalecía la imagen sacra y la integridad de la realeza a los ojos del pueblo común. La imagen empezaría, de este modo, a ser empleada profusamente como ornamento de ropajes, casas y diversos artículos de uso cotidiano, siendo prácticamente monopolizada por los emperadores, particular situación que no sufrió modificación alguna hasta el fin de la época imperial china, en 1911.
Se pueden distinguir varios tipos clásicos de dragones, entre los que destacan Tianlong o dragón celestial, protector del Cielo y espíritu vital; Shenlong, dragón espiritual celestial, que incita la lluvia fértil; Fucanglong o dragón de los Tesoros ocultos, capaces de intervenir en el destino de los hombres; Dilong, dragón subterráneo, de la tierra, pero también de los arroyos; Yinglong, el dragón alado; Huanglong, dragón amarillo quien emergió de las aguas del Rio Luo para enseñar a Fuxi los elementos clave de la escritura china, y el dragón Li, sin cuernos, que vive en el mar, domina las profundidades y se asocia con los eruditos.
Un derivado cultural de la figura del dragón es el rey dragón, dios popular en las creencias chinas influenciadas por el budismo, pues esta imagen no apareció en China hasta la dinastía Han Oriental, momento en el que la doctrina budista penetró en la región. Este dragón divino budista, propiciador de la lluvia, fuente vital para la sociedad agraria, pudo derivar de la deidad serpiente Naga india. Los taoístas, en imitación, crearon sus propios reyes dragones para paliar las necesidades de la gente común y atraer, de paso, seguidores. La gente empezó a creer que cada río, fuente o lago era un rey dragón reinando, factor que motivó la erección de santuarios y templos para contenerlos y rendirles culto. Aunque diferentes en poder, rango y habilidades, acabaron todos ellos siendo adorados como divinidades en diferentes áreas.
Mostramos otra serie de imágenes para acompañar el texto. La primera imagen corresponde a una insignia imperial Qing, del siglo XVIII; la segunda muestra un dragón celestial sobre una túnica de seda de un mandarín. Se data en el siglo XIX, también en época Qing; la tercera representa un dragón chino sobre madera, del siglo XIX, que hoy se encuentra en la Biblioteca de las Artes Decorativas de París y; finalmente, la cuarta ilustración corresponde a un dragón imperial de la mencionada etapa dinástica Qing (1644-1912).
Prof. Dr. Julio López Saco



2 comentarios:

Mtro. David Echeagaray Del Villar dijo...

Hola Julio, felicidades tienes un blog muy interesante, completísimo y además claro.... fijate que mi mama tiene una esculturita en marfil que según parece trae caligrafía en caoshu y le gustaría saber que significa y si es conveniente que tenga eso en casa, me encantaría si es posible que me ayudarás a descifrarla o traducirla.

saludos desde Mexico

David
krasiviezs@yahoo.com.mx

asiahistoria dijo...

Gracias por tus comentarios David. Naturalmente, estaré encantado, si puedo, en ayudarte. Seguramente, en cualquier caso,no será un inconveniente que tenga la pieza en casa, tento si es original como una réplica. Saludos cordiales. Julio.