30 de junio de 2009

Iconografía y mitología del Dragón Chino I








Esta criatura mítica, controladora de la lluvia, ríos y mares, ayudante de héroes y símbolo del poder y la energía divina, es uno de los actores destacados dentro de la mitología china y la religiosidad popular. El dragón chino*, símbolo de energía primordial, es considerado una fuente de poder, especialmente positiva, en tanto que simboliza la capacidad humana de combinar las fuerzas naturales con intenciones creadoras. Representa el poder espiritual elevado, lo sobrenatural y el infinito, pero también simboliza el cambio, la transformación y, en consecuencia, los ritmos de la naturaleza. En la imaginería popular el dragón vuela en el cielo, fabrica nubes con su aliento y tiene habilidades milagrosas. Su arcaico poder procede en China de la ancestral consideración de las cimas montañosas como el dorso de un dragón dormido, que en cualquier momento puede despertar, y de que en la naturaleza podemos encontrar, y rastrear, ciertos senderos energéticos o líneas de dragón, que se señalaban como lugares especialmente propicios. La práctica de esta geomancia, todavía hoy frecuentemente empleada, facilitó la construcción de tumbas para el descanso eterno de los emperadores. Es muy probable que el origen de los dragones chinos se encuentre en la unificación de diversas tribus con sus respectivos tótems durante el neolítico y la edad del bronce, como parece haber ocurrido en la conformación de la semi-mítica dinastía Xia. De hecho, la expresión “descender del dragón” es utilizada, en ocasiones, como una seña de identidad étnica. Culturas neolíticas significativas, como Yangshao, Hongshan y Liangzhu emplearon su imagen en objetos de jade y otros materiales. Algunos ejemplos de dragones y tigres fueron desenterrados en tumbas como las del cementerio Xishuipo, en la provincia de Henan, datado en 6400 a.e. Su imagen, vinculada con animales reales, como la serpiente, los cocodrilos y hasta los peces, se sistematiza en el época Han (206 a.C-220), momento en que es descrito como un ser con cuerpo de sierpe, con escamas, cuernos y ojos demoníacos. Uno de los prototipos del dragón lo identifican con el cocodrilo o con el cauce de un río, aunque bien pudiera ser el recuerdo de las imágenes mezcladas de diferentes animales, como la serpiente, el ciervo o el caballo, lo que redunda en la mencionada idea de que su esencia se encuentra en la combinación de tótems que originalmente pertenecían a diferentes tribus que acabaron integrándose en el arcaísmo chino. En todos los casos, de hecho, desde un punto de vista semántico, iconográfico y mítico-simbólico, el dragón se emparenta muy cordialmente con la serpiente, de la que es prácticamente indistinguible. Su forma, híbrida con cuerpo humano, muy presente en el arte y la literatura, se hizo patente en imágenes de personajes míticos como Nüwa y Fuxi, Pangu, Yan Di, o en la parafernalia militar de Huangdi o Emperador Amarillo. En el Shanhai Jing (Libro de los Montes y los Mares) y en el Houhanshu (Historia de la Dinastía Han Oriental), del siglo IV, aparecen algunos dragones famosos. Uno de ellos es el dragón que responde (Ying Long), quien ayudó a Huangdi en su lucha con el monstruo Chiyou; otro es Zhulong o Zhuyin (dragón antorcha), quien compuso el universo con su cuerpo. En estos textos, muchas historias míticas conectan héroes con dragones para explicar su milagroso y mágico nacimiento, lo que significa que muchos de esos personajes heroicos, como Yao, Huangdi, Shennong o Shun, heredaron los poderes del dragón. En el Zuozhuan o crónica de Zuo, de Zuo Qiuming se mencionan historias de domadores de dragones, personas que eran capaces de controlarlos, entenderlos y educarlos, hasta convertirlos en servidores reales. No obstante, no debemos olvidar que algunos dragones no desempeñaron roles benéficos para la humanidad, sino que fueron perjudiciales y trajeron desastres a las comunidades. Es el caso del dragón negro, muerto por Nüwa, que causó un cataclísmico diluvio que sólo la diosa pudo detener.
Las imágenes que presentamos corresponden a una vasija Pen de época Shang, con ornamento de dragón, del siglo XII a.C; a otra vasija Pen con dragón, datada entre los siglos XIII y XI a.C., de época Shang; a un hacha ceremonial Yue, con motivo de sierpe o dragón, de Anyang, dinastía Shang; y a un par de amuletos en forma de espada con la presencia de dragones alrededor de caracteres escritos.
Prof. Dr. Julio López Saco
*La serie que aquí comenzamos, que consta de tres partes, forma parte de un trabajo que será publicado en los próximos meses en la Revista de Arqueología que se edita en España.