18 de marzo de 2013

Un acercamiento al Neolítico en China II



Dawenkou, desplegó su influencia entre 4700 y 3650 a.n.E., cubriendo la península de Shandong y buena parte de la llanura aluvial del río Amarillo. Presenta una economía basada, como Yangshao, en el cultivo del mijo; su cerámica es más elaborada y con una decoración a base de aplicaciones o impresiones de cestería. Los enterramientos asociados a esta fase cultural, que vienen marcados por la presencia de ataúdes protegidos con cámaras de madera, y con abundancia de numerosos objetos de finalidad ritual, parecen mostrar una sociedad más compleja y con mayor variedad social que la cultura Yangshao. La cerámica hecha a torno ofrece tipologías novedosas, como el trípode llamado ding y el recipiente dou, antecedentes cerámicos de las grandes vasijas del bronce.
Dawenkou y las culturas sureñas en torno al Yangzi se relacionaron de modo efectivo. La evolución hacia el Estado y la realeza arcaica necesitaba de la presencia de una extensa red de núcleos, que propiciase la circulación de bienes, lo cual aumentaría la riqueza. Estas interacciones se materializaron en la denominada cultura Longshan, desarrollada entre 3000 y 2500 a.n.E. en la zona noreste de la China septentrional, en Shandong, sobreponiéndose en Henan a la cultura Yangshao. Presentaba comunidades permanentes, algunas con murallas de tierra apisonada, en cerros que dominan las llanuras. Su cerámica es característicamente negra, de paredes muy finas. A partir de una mayor diferenciación en cuanto a la riqueza y el poder político, la importancia del ritual y el empleo de la violencia de modo coercitivo, este horizonte cultural acabará abarcando las culturas norteñas y se extenderá hacia el sur, en torno al Yangzi.
Las comunidades Longshan emplean piedra pulida y el hueso para las puntas de flecha, y se evidencia la acción del fuego sobre el hueso con fines, probablemente, adivinatorios, hecho que anuncia un procedimiento de gran relevancia en época Shang, aunque no hay todavía restos de escritura.  El torno de alfarero y, sobre todo, el jade, adquieren gran popularidad. Las piezas de jade, un material muy difícil de trabajar, aparecen en ocasiones concentradas en algunos enterramientos, lo cual evidencia, gracias a formas como el tubo llamado cong, o el disco funerario bi, un ritualismo de un significado cosmológico ya bastante estructurado. Antes de los grandes bronces de las dinastías Shang y Zhou, es en estos jades donde aparece por primera vez representada la máscara taotie, figura conformada a partir de la contraposición de animales, especialmente dragones, que ni representan seres míticos, ni animales reales de la época. Su significado pudiera ser de índole chamánica.
La presencia ya, en este momento, de algunos sacrificios humanos pudiera ser un reflejo de posibles conflictos, de la presencia de posiciones sociales desiguales y del empleo de la fuerza por parte de aquellos socialmente más poderosos.
No existe ningún testimonio arqueológico fiable vinculable a la, todavía mítica, dinastía Xia. No obstante, es en este contexto de culturas neolíticas avanzadas donde pudo aparecer la ciudad-palacio, lugar en el que se desarrollaría un poder fundamentado en la posesión y empleo de las armas de bronce. En cualquier caso, las condiciones son análogas a las que dieron lugar a las primeras civilizaciones mesopotámicas, de Egipto y del Indo. Parece bastante claro que desde fines del Neolítico se formó en el valle del  Huanghe un núcleo de civilización original. Es, por lo tanto, razonable relacionar la cultura Longshan con la civilización del bronce en China.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB, marzo, 2013