21 de mayo de 2012

La Evolución Humana III. Una historia del hombre moderno: hallazgos paleoantropológicos y estudio biológico-moleculares


Los primeros hallazgos de homininos anatómicamente modernos se produjeron en Europa. Se trata del esqueleto de la Dama Roja, en una caverna en la península Gower, al oeste de Swansea, en Gales (1822-1823) y del Cromagnon de Les Eyzies, en la Dordogne francesa (1868). A estos hallazgos siguieron otros fuera del continente europeo: los restos en las cuevas del Monte Carmelo, en Palestina y las herramientas de piedra asociadas a humanos, en Kenia y en Egipto, descubiertas por los esposos Leakey y Gertrude C. Thompson, respectivamente. Sin embargo, los hallazgos de vestigios más antiguos se produjeron en África, en Sudáfrica y Etiopía. El más famoso es el del río Klasies, en Sudáfrica, y en 1968, donde se encontraron fragmentos de cráneo de unos 120 mil años de antigüedad. Otros relevantes fueron los de la localidad etíope de Kibish en la región de Omo, cuya datación (por medio de la biocronología) fue también de 120 mil años (aunque dataciones recientes del cráneo Omo I usando isótopos ha arrojado una datación más arcaica, en torno a 200 mil años), y la colección de fósiles de Herto, también en Etiopía.
El estudio pionero que aplicó los métodos biológicos moleculares fue el conformado en 1987 por Rebecca Cann, Mark Stoneking y Allan Wilson, biólogos moleculares de la Universidad de Berkeley, quienes se focalizaron en el ADN mitocondrial porque en él las mutaciones ocurren de manera mucho más rápida que en el ADN nuclear. El estudio comparó el ADN mitocondrial de casi ciento cincuenta humanos modernos (46 de Europa, África del norte y Próximo Oriente; 20 del África subsahariana; 34 asiáticos, 26 de Nueva Guinea y 21 australianos), encontrando ciento treinta y tres diferentes versiones de ADN mitocondrial. Con esos datos conformaron un árbol que presentaba un muy profunda rama africana y una segunda que contenía las variantes del ADN mitocondrial encontradas en las personas fuera del África subsahariana. Las variaciones son muchas más dentro de la rama del árbol en África subsahariana que en el resto del mundo junto. Esto significa que la mayoría de las variantes de ADN mitocondrial pudieron haber sido de origen africano. Con estos resultados, llegaron a las siguientes conclusiones:
1º los humanos modernos han estado en África más tiempo que en cualquier otra parte del mundo, y el tamaño de las poblaciones de humanos modernos en ese continente fue mucho mayor que en el resto de los continentes combinados;
2º las diferencias entre las poblaciones modernas subsaharianas y no sub saharianas tomaron unos 200 mil años en acumularse. En consecuencia, predijeron que los humanos modernos se originaron en África en torno a 200 mil antes del presente;
3º la distribución de las variantes de ADN mitocondrial sugiere que cuando los humanos modernos abandonaron África, no se hibridaron con ninguna población arcaica, sino que debieron “encontrarse” al trasladarse a otras regiones del mundo. En consecuencia, los homininos arcaicos en otras partes del mundo no contribuyeron al moderno genoma humano.
Otros estudiosos intentaron repetir los resultados de esta investigación usando métodos moleculares de vanguardia y técnicas estadísticas muy rigurosas. Lograron ciertos diferentes resultados que han modificado un tanto las conclusiones previas. Siguieron apuntando a África como el origen de un sustancial conjunto de las variaciones del ADN mitocondrial de los humanos modernos, si bien diversos de sus estudios sugirieron que hubo evidencia de que el hombre pre moderno fuera de África contribuyó al genoma de ADN mitocondrial humano moderno. Los estudios se galvanizaron en torno al cromosoma Y masculino. Parte de este cromosoma del ADN es como el mitocondrial, excepto en que se transmite de una generación a la siguiente a través de los varones y no las hembras. Los resultados fueron como los del estudio del ADN mitocondrial: 21 de 27 variantes del cromosoma Y se originaron en África y hubo más variaciones en el cromosoma Y de los africanos que en los de las demás personas de las otras partes del mundo. Los estudios de los genes nucleares, no obstante, probaron evidencia de cierta mezcla entre genotipos humanos arcaicos y modernos.
El mensaje primordial de estas investigaciones de ADN, sea mitocondrial, el cromosoma Y o el genoma nuclear regular, es que la mayoría, aunque no todos, los genes humanos modernos se originaron en el continente africano, y que en los dos últimos millones de años parece haber habido un conjunto de pulsiones de evolucionismo humano novedoso. El primero fue la emigración de Homo ergaster, luego la de Homo heidelbergensis, y en tercer lugar, quizás, diversas olas migratorias de humanos modernos con diferentes capacidades y habilidades culturales. Hoy en día se está generalmente de acuerdo en afirmar que los humanos modernos derivan de una relativamente reciente (50-45 mil años) migración desde el este de África.
Ahora bien, los nuevos genes pudieron alcanzar el resto de los continentes de dos modos distintos: a través de la gente que emigra, o ser transmitidos por hibridación o mestizaje. Este último mecanismo incluiría a africanos biológicamente mestizados con personas en regiones adyacentes. Dicho tipo de transmisión de genes, que modifica un tanto las hipótesis establecidas por el equipo de Berkeley a fines de los años ochenta, se denomina hipótesis de la onda de difusión. Actualmente, hay casi un consenso en relación a tal planteamiento.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia y en Ciencias Sociales, UCV