6 de diciembre de 2012

Arte y religión en la antigüedad India IV: los Gompas de Ladakh





IMÁGENES: ARRIBA, EL GOMPA THIKSE, EN LADAKH, DIRIGIDO POR MONJES DE LA ORDEN GELUGPA; ABAJO, UN BUDA EN EL MONASTERIO DE ALCHI, DE ESTILO ICONOGRÁFICO DE CACHEMIRA.

Los monasterios (o gompas[1]) budistas de Ladakh, región desértica que atraviesa el Himalaya en Jammu y Cachemira, son los contenedores del arte y la riqueza material e histórica budista de esta remota región. Tal riqueza consiste en murales, imágenes de Buda y de los maestros budistas (thangkas), objetos rituales decorativos (chorten), instrumentos musicales, máscaras, lámparas, stupas, armas y pilas de textos de literatura religiosa antigua. Además, es habitual el oro, la turquesa y la plata en los diversos embellecimientos. El thagnka de Padmasambhava y las veintitrés manifestaciones de Tara son solo algunas de esas valiosas obras de arte y legados históricos imperdibles.
La naturaleza compleja del budismo tibetano Vajrayanaque se practica en Ladakh se aprecia en el colorido y simbolismo de los murales de los gompas: los Señores de las Cuatro Regiones protegen las entradas; el Samsara Chakra representa el ciclo perenne de la vida y la muerte; las energías femeninas, inflamadas de la filosofía tántrica hindú, son vívidas en las imágenes de las Taras verdes y blancas; los temibles Dharmapalas, absorbidos del Bon, una fe tibetana de tono esotérico pre budista, funcionan como deidades guardianas. Frescos con la imagen de Sakyamuni son muy abundantes, a lo que se suman las representaciones de Bodhisattvas, sobre todo Avalokiteshvara (el misericordioso), Manjusri (el sabio), Maitreya (el Buda del futuro), y los santos Padmasambhava, Atisa y Tsonkapa.
Se destacan Thikse, al sureste de Leh, Alchi y Phugtal en Zanskar. Este último está ubicado en un acantilado sobre un río. En él viven monjes en diversas proyecciones rocosas conectadas entre sí por un sistema de escaleras. En su interior se distribuye un laberinto de espacios abiertos y oscuros, con salones de oraciones, alcobas, templos, terrazas y balcones en diversos niveles, conectados con pasajes, puertas y escaleras. Los sitios fundamentales para la oración son los gonkhang (templos de las deidades guardianes), y los dukhang o templos principales. Los gompas son controlados por diversas sectas que se definen por las enseñanzas de sus particulares maestros. Entre ellas, los monjes pertenecientes a la orden Gelugpa, se identifican por sus gorros amarillos, mientras que los que corresponden a las órdenes Nyingmapa, Drigungpa, Saskyapa y Drugpa, lo hacen por llevarlos de color rojo. En la cima de la estructura administrativa se encuentra el kushok, quien supervisa el trabajo diario. Los monasterios mantienen relaciones armónicas con las aldeas de la vecindad, que incluyen servicios religiosos a cambio de productos agrícolas y dinero.
Las danzas demoníacas, que simbolizan la batalla entre el bien y el mal en uno mismo, se manifiestan como coreografías energéticas en las que los monjes van a ataviados con vestimentas muy elaboradas y con máscaras de deidades guardianas, propiciando diversos movimientos explosivos y altamente expresivos. Estos ceremoniales se acompañan de una orquesta de largas trompetas ceremoniales, tambores y címbalos, cuya música acompaña los bailes.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia y en Ciencias Sociales, UCV
Maestría en Historia de las Américas, UCAB


[1]Este término significa lugar aislado, muy apropiado en virtud de que estos templos están ubicados en zonas aisladas, sobre riscos o en la cima de colinas. Externamente semejan auténticas fortalezas.