13 de diciembre de 2012

Fantasmas y Espíritus en la mitología china antigua


Tras la muerte, el espíritu de una persona se dirigía hacia la Capital de los Fantasmas, un lugar terrible cuyo gobernador, Houtu, era un dios subordinado al Emperador Amarillo, Huangdi. Esta deidad se encargaba de conducir a todos  los fantasmas y espíritus al abismo de oscuridad forzándolos, como castigo, a labores interminables. En ese lugar había una serie de monstruos que comían seres humanos. Los fantasmas y espíritus errantes eran administrados por Shentu y Yulei (dos dioses de las puertas) en el Taodu, la Capital para los Escapados, una montaña al margen del mar oriental. En la cima de la montaña Taodu existía un árbol de melocotones y, sobre su pico, permanecía un gallo dorado. Cuando, cada mañana, éste cantaba, los fantasmas que habían estado vagabundeando toda la noche, se reunían bajo el árbol melocotonero y esperaban para ser examinados por Shentu y Yulei. Si se sabía que alguno de ellos había llevado a cabo malas acciones durante la noche, era de inmediato arrojado al Houtu. Con tal supervisión, se mantenían a fantasmas y espíritus al margen del mal comportamiento.

Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV