18 de diciembre de 2013

El ADN y la evolución de las “especies” humanas

Según las más recientes excavaciones y los últimos análisis de ADN realizados, a fines del Pleistoceno, Asia y Europa estaban habitadas por cuatro especies humanas diferentes, sapiens, neandertales, un grupo no muy bien conocido llamado “denisovanos” y una cuarta población no determinada. Las investigaciones están revelando que estas cuatro especies no solo habitaron en los mismos lugares, sino que llegaron a tener descendencia común, mezclando sus genes. Los científicos han comparado las secuencias de los denisovanos, con ADN neandertal procedente de la región del Cáucaso, y con los genomas de varios humanos modernos, descubriendo huellas genéticas que revelan un cierto entrecruzamiento de estas especies a lo largo del tiempo. La secuencia demuestra que los neandertales estaban estrechamente emparentados con los denisovanos, con quienes habrían compartido un ancestro común hace 450000 años. Este ancestro, a su vez, se habría separado del linaje de los humanos modernos entre 550000 y 765000 años atrás.
Así, fruto de los plausibles cruces entre las distintas especies, se conformaría el legado genético de los neandertales y denisovanos en distintas poblaciones de los sapiens modernos. Según los científicos[1], entre un 1,5 y 2,1% del genoma de los humanos no africanos actuales es de origen neandertal. Análisis previos han mostrado que los denisovanos dejaron su huella hasta en un 6% de los genes de aborígenes australianos y melanesios, en tanto que el 0,2% del genoma de los chinos de la etnia mayoritaria Han, de los nativos americanos, así como de otras poblaciones asiáticas, se debería a la herencia denisovana. A la par, los denisovanos recibirían un 0,5% de su ADN de los neandertales, incluyendo genes asociados con la inmunidad. Entre el 2,7 y el 5,8% es el porcentaje del genoma que los denisovanos recibieron de ese “otro” grupo de humanos arcaicos. Este linaje, cuya identidad es un misterio, se habría separado del resto hace más de un millón de años. Sería una antigua población de homínidos que habría vivido antes de la separación de neandertales, denisovanos y los humanos modernos. Respecto a una presunta identificación de este grupo, Kay Prüfer sugiere la hipótesis de que pudo haber sido Homo erectus. Erectus comenzó a dispersarse desde África hace unos 1.9 millones de años, aunque las poblaciones de Homo erectus asiáticas y africanas pudieron separarse hace únicamente un millón de años. Incluso los investigadores creen que su descendencia pudo haber pervivido hasta hace unos 12000 años en el caso de peculiar Homo floresiensis de la isla de Flores en  Indonesia.
Los autores de este impresionante trabajo subrayan que no se conoce todavía durante cuánto tiempo estas cuatro especies humanas llegaron a coexistir, en virtud de que la franja temporal de coexistencia y entrecruzamientos abarca desde hace 125000 a 12000 años. Existen pruebas fósiles de que neandertales y sapiens convivieron en Eurasia durante unos 30000 años, como mínimo. Unos ochenta y siete genes de los humanos actuales son significativamente diferentes de sus versiones en neandertales y denisovanos. En este muy escaso conjunto de genes podría residir lo que nos distingue de otros parientes que perecieron en la extinción humana.

Comentado por Julio López Saco. Diversas notas de prensa del día 18 de diciembre de 2013.



[1] Estamos hablando de Svante Pääbo y Kay Prüfer, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, y de Montgomery Slatkin, de la Universidad de California, en Berkeley.