10 de diciembre de 2013

Masada: bastión de rebelión contra el poder de Roma

IMAGEN: CORTESÍA http://www.masada.org.il
 
 
La meseta conocida con el nombre de Masada (referida por los árabes como A-Saba), se ubica en la vertiente oriental del desierto de Judea, próxima al Mar Muerto y entre las localidades de Ein Guedi y Sodoma. Se eleva a casi quinientos metros sobre el nivel del mar. Su ubicación fue privilegiada en la antigüedad, pues se hallaba en las proximidades de dos caminos de relevancia: el que cruzaba el desierto de Judea, que llevaba al sur de Moab, y el sendero que comunicaba el Mar Rojo, la Arabá y Moab con Jerusalén. En cualquier caso su ubicación, lejana de centros habitados, propició su conversión en fortaleza. La principal fuente, al margen de la arqueología, por medio de la cual conocemos los avatares de Masada es Flavio Josefo, que vivió en el siglo I, y que se dedicó a escribir, desde Roma, los hechos acontecidos durante la rebelión contra el poder romano. El primer fuerte de Masada pudo haber sido erigido por el rey asmoneo Alejandro Janeo (103-76 a.n.E.), también conocido como el supremo sacerdote Jonatán[1].
Herodes el Grande (rey de Judea, Samaria, Idumea y Galilea, en condición de vasallo de Roma, entre 37-4 a.n.E.), aprovechando el indudable valor estratégico de la elevación, lo empleó como refugio ante los enemigos y como residencia de invierno. A él se deben ciertas construcciones como algunos palacios, almacenes y un complejo sistema de cisternas. Con la anexión de Judea al imperio romano (en el año 6), una guardia romana se instala en la zona.
Uno de los hechos más relevantes, según Josefo, del levantamiento antirromano del año 66 fue la toma de Masada por los Sicarios (cuyo nombre deriva del puñal curvo que portaban denominado sica en latín), aunque pudo haber también samaritanos y esenios en el grupo. Estos rebeldes estaban comandados por Menajem ben Yehuda el Galileo. La destrucción de Jerusalén en el 70 por orden del emperador Tito propició  que algunos rebeldes se refugiaran en la fortaleza, entre los que se encontraba Eleazar ben Yair, que acabaría haciéndose con el mando del grupo. Estos rebeldes son los responsables de la construcción de algunas edificaciones hoy visibles, como la sinagoga y los baños rituales (mikvá), llevando a cabo una convivencia comunitaria hasta el fin de sus días.
Flavio Josefo señala que masada fue el último baluarte rebelde en Judea. La X legión romana, comandada por Flavio Silva, se desplazó desde Jerusalén y puso la fortaleza bajo sitio. En torno a los años 73 y 74 más militares romanos, con tropas auxiliares (unos 8000 legionarios) se apostaron en la zona en ocho campamentos (el contorno de alguno de los cuales todavía es visible). Construyeron un baluarte y una rampa de asedio, hecha de vigas de madera y tierra apisonada, en la ladera occidental. El sitio duró varios meses. En su Guerra de los Judíos (VII, 394-406), Josefo afirma que Eleazar ben Yair convenció a los resistentes (casi mil personas) a suicidarse antes de humillarse ante los romanos y convertirse en sus esclavos. Tras la caída definitiva, queda apostada en Masada una unidad de tropas auxiliares romana hasta el inicio del siglo II.
Abandonada durante siglos, no fue sino hasta el V, durante el esplendor bizantino, cuando se levantó en Masada un monasterio de ermitaños (siguiendo la costumbre de crear asentamiento de monjes en el desierto de Judea[2]).
El redescubrimiento moderno de la fortaleza solamente acontece en el siglo XIX. Durante el XX, se transforma en centro de identificación de los movimientos juveniles sionistas, convirtiéndose, de la mano de S. Gutman, en un símbolo del nacionalismo judío. Las excavaciones arqueológicas sistemáticas únicamente comenzaron a producirse en la década de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, al mando de Igael Yadin, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, iniciándose un progresivo proyecto de restauración y conservación del lugar y sus principales vestigios. 

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV


[1] Este Jonatán puede referirse al hermano de Judas el Macabeo, quien fue nombrado Sumo Sacerdote en 152 a.n.E. Lo cierto es que la arqueología ha sacado a la luz algunas monedas de época de Alejandro Janeo.
[2] Se ha querido identificar este monasterio con Marda, mencionado en la literatura de los patriarcas de la iglesia.