9 de febrero de 2014

La moneda romana antigua III: amonedación imperial


IMÁGENES: ARRIBA, UN DENARIO DE ÉPOCA DEL EMPERADOR GALBA; ABAJO, UN SESTERCIO EN BRONCE DE ÉPOCA DE TITO, CON EL COLISEO EN SU REVERSO. (LA PRIMERA ES UNA CORTESÍA DE www.tesorillo.com).

Fue Julio César quien primero usó la imaginaría en las monedas en su beneficio como recurso propagandístico. Sin embargo, fue Augusto quien reformó las denominaciones de las más pequeñas monedas y creó un nuevo sistema que sería el fundamento de la acuñación monería romana durante tres siglos. Las monedas de plata inferiores al denario fueron reemplazadas en 23 a.n.E. por el sestercio y el dupondio de latón (aleación de cobre y zinc) y oricalco, mientras que el as era acuñado en cobre o bronce. El denario argénteo siguió como hasta entonces, mientras que los aureii de oro correspondían a 25 denarios cada uno. Algunos núcleos, como Lugdunum y Lyon en la Galia, o Antioquía, Cesarea y Alejandría, en el Cercano Oriente y Egipto, además de otros, emitían moneda de modo autónomo, aunque de forma esporádica. La proliferación de acuñaciones monetarias se agudizó con los Severos; gran número de ciudades emitían sus propias monedas, si bien eran todas ellas convertibles a los valores romanos.
Diversos problemas financieros de los emperadores, sobre todo los Severos, así como la falta de metales con los que acuñar moneda, dieron como resultado una serie de medidas por medio de las cuales se redujo el contenido de metal precioso en la amonedación, sobre todo de la plata. El Antoniniano, sin ir más lejos, producido por Septimio Severo y Caracalla equivalía a dos denarios, cuando en realidad no llegaba ni a la mitad de uno. Las monedas de plata vieron reducido el porcentaje de ese metal de cincuenta a solo dos por ciento. La moneda falsa fue muy común. Ciertos profesionales, llamados nummularii, eran los encargados de analizar las monedas bajo sospecha. Con las invasiones bárbaras la proliferación de monedas falsas fue mucho mayor y su control mucho más difícil. Desde la época de Aurealiano en adelante, las monedas fueron estampadas señalando el contenido de metal. Diocleciano hizo una reforma para garantizar el contenido de oro del áureo (luego el sólido, que sobrevivió al fin del imperio), y acuñó una nueva moneda de plata con algo de bronce, conocida como nummus. Además, los diseños y leyendas se homogeneizaron.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV