1 de julio de 2018

Las divinidades célticas del Occidente de Gallaecia a través de la epigrafía




Imágenes: un altar con una inscripción dedicada a Tameóbrigus; e inscripción dedicada a Candeberonius Caeduradius, procedente de Vila Nova de Mares, Braga.

En esta región gallega que se extiende desde el Mar Cantábrico hasta la desembocadura del Miño muestra una destacada uniformidad desde el punto de vista teonímico, si bien las inscripciones votivas no son demasiado abundantes y, en consecuencia,  el número de divinidades  que se pueden testimoniar tampoco es muy elevado.
Entre los dioses supra locales de la Gallaecia costera destaca Cosus. Los epígrafes en las inscripciones  aparecieron en distintos enclaves. Las menciones aluden al dios, habitualmente, con apelativos. Entre las inscripciones principales destacan Coso, en Brandomil; Coso Oenaego, en Torres de Nogueira, cuyo monumento se halló reutilizado como una pila de agua bendita; Coso Udauiniago, en S. Martín de Meirás, Sada; fue hallado en el atrio de un iglesia, donde servía como la base del altar, si bien su procedencia original pudo ser el castro de Meirás; Coso Domino, en Negreira; Deo Cosoe Soaegoe, en S. Juan de Sacos; y Cusue Mepluceeco, en Coixil, Cartelle[1].
Otra deidad (improbablemente supra local) pudo ser Bandua, representada en la fachada costera occidental, aunque con un único testimonio, procedente de Catoira. Pero como existen muchos testimonios en diversas localidades de Lugo y Orense, se deduce su supra localidad, aunque su área de influencia no debió ser precisamente la costera.
El resto de los teónimos que aparecen en esta zona costera gallega son locales, si bien a alguno de ellos les fueron dedicados múltiples monumentos epigráficos en lo que, muy probablemente, fueron santuarios. El caso principal es el de Lariberus Breus (con quince altares en un santuario en el castro de Monte Facho, en Cangas). En este santuario, resaltan motivos iconográficos como las aspas y los arcos que decoran algunas las piezas. No se puede  asegurar si tienen algún contenido espiritual. La presencia de cuatro foculi alineados que se observan en uno de los altares es un motivo poco claro.
Otro ejemplo de dios local conocido por varios testimonios es Vestius Aloniecus. Dos inscripciones votivas mencionan a este dios, procedentes de Lourizán. La sacralidad de este sitio es altamente probable por el hecho de que cerca de donde se hallaron las dos inscripciones, fue descubierta una estela con una figura humana en relieve, con una suerte  de casquete con cuernos, y con los brazos extendidos, con las palmas de las manos abiertas.
Otros testimonios epigráficos se refieren a dioses locales. Es el caso de Edouio, en Caldas de Reis. La pieza se halló próxima a una casa de baños, lugar en el que habían existido unas termas romanas. Edouius sería el nombre o el epíteto del dios de las termas, y también el sobrenombre del dios Bormanus o Bormanicus. Hipotéticamente, entonces, Edouius sería, probablemente, una deidad sanadora con una clara vinculación a los balnearios de aguas termales, si bien la seria duda estriba en saber si es un apelativo o, en realidad, un teónimo. También parece ser el caso de Soe Meobrigoe, quizá una dedicación a Cosus pero con su nombre mal escrito.
En la región costera de Galicia se observan diferencias respecto a la zona del interior. En el área costera se hallaron altares ofrecidos a Cosus, uno a Bandua y ninguno a Reue o Nabia,  mientras que en la zona interior (desde la provincia de Lugo hasta el distrito portugués de Vila-Real), Bandua, Reue y Nabia eran las divinidades más adoradas (más de 30 inscripciones conocidas en la región), en tanto que sólo una se conoce alusiva a Cosus, descubierta en el límite occidental de la provincia de Orense. Se detectan semejanzas de la región costera con la zona también costera ubicada al sur del río Miño, en Portugal.
En la franja litoral entre los cursos bajos de los ríos Miño y Duero, se observa un elevado número de deidades de carácter local. Muchas son mencionadas como Genios o Lares, un factor que incide en su reducido alcance, concretamente en relación a un concreto grupo familiar o étnico y a un núcleo poblacional determinado.
En la franja más occidental, se conocen escasos teónimos, en relación con la gran cantidad de inscripciones votivas que aluden a deidades indígenas. La divinidad más representada en la epigrafía de este ámbito territorial es Marte indígena. En una inscripción de Tuy aparecieron completos el teónimo y el epíteto, Mars Cairiogiegus. En otra inscripción, la de Lisouros, se interpretó el teónimo como Ma(rti) Cario(ciego). Las dedicaciones a un dios romano acompañado de un epíteto autóctono es una excepción en Hispania, al contrario de lo que acontece en Britania o la Galia.
De hecho, el carácter del epíteto Cariecus o Cariociegus puede relacionarse con el antropónimo Caricus, testimoniado en Hispania, así como con los galos Caria y Cariacus. En consecuencia, se ha de considerar a Marte indígena como la deidad que más se ha representado desde una óptica epigráfica en esta región. Al tiempo, podría valorarse como indígena la dedicación al Genius Tiauranceaicus. En referencia a las divinidades indígenas femeninas no existen testimonios.
En la misma franja litoral, ya al sur del río Limia, el único teónimo indígena masculino seguro es Candeberonius Caeduradius, que se constata en una inscripción  en Braga). El prefijo Cand- o Cande- podría asociarse con un par de apelativos indígenas de Júpiter presentes en inscripciones del norte hispano, como Candamius y Candiedus. Candeberonius era una divinidad vinculada a Júpiter y, además, relacionada con las alturas. La existencia del epíteto Eberobriga podía implicar una separación Cand-Eberonius.
Existen otras inscripciones dedicadas a divinidades masculinas indígenas. Una de ellas fue descubierta en una iglesia parroquial de Viana do Castelo. El dios ahí señalado se leía [..]iuo / Vestero. Otra, procedente de Carrazedo, se dedicó a los Lares Buricis. Finalmente, un altar, recientemente descubierto en Vilela, Braga, estuvo dedicado al Genio Viriocelensi, que indica la existencia de un topónimo Viriocelum.
Por su parte, en lo que respecta a las divinidades femeninas, únicamente se cuenta con dos dedicaciones. La primera, dedicada a Ocaere, apareció en la iglesia de S. João do Campo, en la región de la Sierra do Gerês. La segunda, fue descubierta en el castro de S. Lourenço, y alude a Daea Sancta (Esposende).
En la región meridional del río Cavado y hasta el Duero las principales evidencias referentes a teónimos masculinos tienen que ver con el culto a Cosus en toda esta región.
Se conocen tres inscripciones que aluden a este dios en el entorno de Santo Tirso. La primera de ellas procede de Burgães, y la referencia al dios reza Deo Domeno Cusu Neneoeco. A la misma divinidad, aunque sin constancia del teónimo, se dedicó un epígrafe de Ervosa; aquí la deidad aparecía como Dom(ino) Deo Neneoeco. Tenemos, entonces, un teónimo precedido de las categorías religiosas deus dominus y seguido de un epíteto étnico o tópico. Dominus, únicamente aparece en Hispania en compañía de la divinidad indígena Cosus.
Nabia, por su parte, es la divinidad femenina más difundida en la zona, puesto que es la única a la que se dedicaron un conjunto de altares. En el primero, descubierto en Marecos, aparece citada dos veces, en primer término como Nabia Corona. Para algunos investigadores podría tratarse de una dedicatoria a dos divinidades, una masculina y otra femenina, que serían paredros. Es más probable, sin embargo, que Corona fuese un epíteto vinculado a un territorio o a cierta característica de la divinidad. Dos dedicaciones a Nabia en esta región proceden de Monte Baltar, entre Porto y Penafiel, y de Braga.
Se conocen altares ofrecidos a Cosus en toda la franja litoral de Pontevedra y La Coruña. Tal continuidad no aparece en el territorio que abarcan los ríos Miño y Cavado en donde se conocen cuatro inscripciones alusivas a Marte, con epíteto indígena, sin que haya surgido otro teónimo masculino en la zona, exceptuando a Candeberonius Caeduradius. Al sur del Cavado únicamente consta como teónimo masculino seguro Cosus. En el noroeste de Portugal, se constata la presencia del Marte indígena, así como de Cosus, pero cada divinidad ocupa un territorio distinto, en el cual son las deidades indígenas predominantes. Si se entendiera una vinculación religiosa entre ambos, se podría apreciar una continuidad en el culto a una divinidad de ese carácter en toda la franja litoral atlántica, desde el norte galaico hasta la Beira Litoral. Hablamos de Cosus.
Es relevante considerar otra divinidad, sólo citada por su apelativo, que resulta clave para la comprensión de la religión indígena en el noroeste de Portugal. Se trata de Bormanicus. Se constata en un par de inscripciones aparecidas en Caldas de Vizela (Guimarães)[2]. El epíteto se asocia con el nombre de la divinidad gala Bormanus o Boruo (dioses curadores galos, bien conocidos por su presencia en múltiples inscripciones). En una de ellas se asocian a Apolo. Acabaron otorgando el nombre a  varias ciudades. Por si no fuera suficiente, las piezas de Caldas de Vizela aparecen también en un contexto de aguas termales, confirmando la función terapéutica de la divinidad, al igual que ocurre con los dioses galos.
También resulta importante citar la pieza hallada en la iglesia de S. Martinho do Campo. Corresponde a un altar dedicado a Abne, en el que se alude a la diosa como D(eae) D(ominae) A(ugustae) o D(eae) D(ominae) N(ostrae). Parece ser, por consiguiente, uno de los escasos testimonios donde se constata el nombre de la divinidad indígena femenina en esta zona.
En varias inscripciones sólo aparece un apelativo, que se caracteriza por contener sufijos habituales alusivos a un grupo social o un territorio. Es el caso de Brigo, quizá el epíteto o la parte final del apelativo [...]abrigo, de una divinidad cuyo nombre no se conoce; Senaico; Tameobrigo, tal vez una divinidad acuática vinculada al río Támega, o el propio río divinizado. También es posible considerar que Tameobrigo fuese una deidad indígena, pues posee el sufijo característico de epítetos tópicos de divinidades indígenas. Finalmente, podría aludir a una determinada ciudad que fuese nominada “Tameóbriga”; Turiaco, entendida como una plausible divinidad acuática, en virtud de que existen hidrónimos con esa raíz, o, tal vez, un apelativo que podría derivar del antropónimo indígena Turius; y Deo Durbedico.
En las dedicaciones a los Lares y los Genios indígenas algunos apelativos  los vinculan a un concreto grupo familiar o a un territorio específico. En opinión de algunos autores (A. Tranoy), detrás de las dedicaciones a un Genio o un Lar se ocultaría uno de las múltiples deidades del panteón indígena, en el cual el rol tutelar aparece como el más relevante.
Se conocen gran número de altares dedicados a divinidades de este tipo, aludidas como Lares y Genios, además de un testimonio referente a las Ninfas. Es el caso de Lari Beiraidego (Vila Nova de Famalicão); Lari Patrio (Penafiel); Laribus Cerenaecis (Marco de Canaveses, Porto; Laribus Anaecis (Lagares); y Genio Tongobrigensium (Marco de Canaveses). En este último caso, la dedicación se pudo haber hecho al Genio de los Tongobricenses, de la ciudad de Tongobriga. El caso único ce las ninfas es el del epígrafe Nimphis Lupianis en Guimarães. Es probable que el hecho de que este testimonio sea excepcional en la región se deba a la existencia de numerosas dedicaciones a las Ninfas sin epíteto indígena acompañante.
En definitiva, se podría señalar que en el occidente de la Gallaecia es donde existe un mayor número de teónimos indígenas omitidos en las inscripciones. Si estuviesen expresados mostrarían, sin duda, mayor coherencia al panteón religioso indígena de la región.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. FEIAP-UGR. Julio, 2018.

Referencias bibliográficas

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[1] Este último estaba más lejos de la costa, pero en virtud de que en la franja costera los testimonios de Cosus son muy dominantes, se la considera del occidente. En la Gallaecia central desaparecen por completo para volver a constatarse con claridad en la comarca del Bierzo (León).
[2] Los epígrafes tienen extrema relevancia porque testimonian, al lado de las dedicaciones a Marte indígena y a Júpiter (el teónimo Candeberonius, guardaría cierta vinculación con Júpiter), en un contexto religioso, así mismo, indígena, la existencia de una divinidad de carácter apolíneo en esta zona.

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