7 de febrero de 2024

El antiguo Egipto reflejado en la mitología griega




Imágenes, de arriba hacia abajo: Aquiles y Memnón luchando entre Tetis y Eos. Ánfora ática de figuras negras. Hacia 510 a.C. Vulci; Heracles matando a Busiris y seguidores. Hidria ática de figuras rojas, 480 a.C. Staatliche Antikensammlungen; y Jarra ática con Melampo y tres Prétides. Museo Nazionale di Archeologia, Nápoles.

Además de efímeros pasos por el país del Nilo, como ocurre con el dios Dionisos y con los hijos de Helios, tras cometer un asesinato, o como acontece con la célebre reina babilonia Semíramis, quien viajó a Egipto para consultar al oráculo de Amón, o también con la llegada desde Egipto de héroes y heroínas, como Libia (padre de Lélege, ninfa epónima del África septentrional y hermana de Asia y Europa), que habría venido de Egipto a reinar en Mégara, varios personajes, guerreros, héroes especialmente, reyes y hasta deidades, son frecuentes en la mitología griega, sobre todo en el marco de aquellos mitos referidos a los confines y a las semi desconocidas regiones africanas. Sin ir más lejos, los numerosos hijos de Egipto (Imbro, Hipótoo, Fantes, Linceo, un Euríloco, Euridamante, Lampo, Hipocoristes, y otro muchos) poblarán los mitos griegos de cierto sabor egipcio. En las siguientes párrafos trataremos aquellos episodios míticos de mayor presencia y relevancia relacionados, de modo directo o indirecto, con las tierras egipcias.

Una de las hijas de Minos, amante de deidades como Apolo y Hermes fue Acacálide. Minos, rey de Creta la desterró lejos de la isla, enviándola a Libia, lugar en donde uno de sus hijos, de nombre Garamante, originaría al pueblo nómada denominado garamantes. Embarazada de otro niño, en esta oportunidad Mileto, lo abandona al pie de un árbol, aunque se salvará gracias a unas lobas por orden directa de Apolo. Unos pastores lo encontraron y le educaron posteriormente. Acacálide también es llamada Acacale, que en griego designa el tamarisco de Egipto.

Épafo tuvo una hija, Libia (confiere la denominación de la región africana) la cual, uniéndose a Posidón, engendrará gemelos, Agenor y Belo. Agenor se estableció en Siria, reinando en las ciudades fenicias de Sidón y Tiro. Casado con Telefasa tuvo varios hijos: entre ellos una mujer llamada Europa. Belo, por su parte, asentado en Egipto en donde fue rey, se casó con Anquínoe, una hija del dios Nilo, con la cual tuvo un par de hijos, Egipto y Dánao. Resulta interesante recalcar que unos pocos héroes babilonios y asirios portaban este mismo nombre. Incluso uno aparece en la genealogía de la reina Elisa-Dido de Cartago.

En el mito griego, Busiris es la denominación de un rey de Egipto. Era hijo de Posidón y de Lisianasa, y se dice que había sido establecido en Egipto por un rey Osiris, cuando debe partir para un viaje alrededor de la tierra. Aunque su nombre no aparece en ninguna de las dinastías de faraones, quizá sea debido a una deformación, precisamente, de Osiris. Busiris era un monarca despiadado y un tirano. Se cuenta que quiso enviar una expedición con el objetivo de raptar las Hespérides, pero Heracles encontró a estos enviados en su camino cuando iba en pos de las manzanas de oro y les mató. También acaba con el mismo Busiris. Toco comenzó debido a una serie de malas cosechas sobre Egipto. Un adivino chipriota, de nombre Frasio había aconsejado al rey que cada año sacrificase a Zeus un extranjero para que regresase la prosperidad. Así lo hizo Busiris, inmolando al propio adivino. Cuando Heracles pasó por Egipto, Busiris lo prendió y quiso ofrecerlo como una suerte de víctima propiciatoria. Pero Heracles le venció.

Los cabiros eran deidades cuyo santuario principal estaba en Samotracia si bien, a decir de Heródoto, eran adoradas en muchos lugares, incluyendo Egipto, específicamente en Menfis. Hefesto suele aparece como su padre, aunque en otras versiones se menciona al fenicio Sidik. Divinidades de los misterios, en la época romana eran considerados más habitualmente como una triada, correspondiente con Júpiter, Minerva y Mercurio.

Canopo, también mencionado Canobo, es un héroe de la localidad griega de Amiclas que dará su nombre a una ciudad egipcia, así como a un brazo de la desembocadura del Nilo, en las proximidades de Alejandría. Cochero de Menelao, fue a Egipto con Helena una vez confirmada la toma de Troya. No obstante, una tradición le hace el piloto de Osiris. Incluso en ciertas versiones, capitanearía la nave Argo, de ahí su elevación al rango de las constelaciones. Teónoe, una hija del rey egipcio Proteo se enamoró de él, aunque su amor no era correspondido. Murió mordido por una serpiente, y los mismísimos Menelao y Helena lo inhumaron, erigiéndole una tumba en la isla de Canopo.

Casiopea era la madre de Andrómeda. Lo que resulta más llamativo son sus orígenes, pues divergen las tradiciones al respecto. A menudo es vinculada a la familia del sirio Agenor; al tiempo se considera la hija de Árabo, hijo de Hermes, confiriendo su nombre a Arabia. También es considerada la esposa de Cefeo, rey de Etiopía. Sea de una manera u otra, tales genealogías relacionan su leyenda con países meridionales Arabia, Etiopía y también el sur de Egipto. Cetes, por su parte, se consideraba un mago rey de Egipto que poseía la habilidad de transformarse en cualquier tipo de seres, plantas, árboles o animales, pero también en elementos, como el fuego o el agua.

Las cincuenta hijas del rey Dánao, Danaides, acompañarían a su padre en su huida a Egipto por miedo a los cincuenta hijos de su hermano Egipto. El padre de Dánao le había asignado Libia como reino, pero advertido por un oráculo o por miedo a los cincuenta hijos de su hermano Egipto, escapó tras de haber mandado construir, por consejo de Atenea, un barco de cincuenta bancos de remeros. Con sus hijas desembarcó en Argos. Ya en Argos, sus cincuenta sobrinos le anunciaron su propósito de contraer matrimonio con sus hijas. Dánao consintió. En consecuencia, celebró un banquete, entregando una daga a cada una de sus hijas y haciéndoles prometer que matarían a sus respectivos maridos durante la noche. Todas cumplieron su promesa, excepto Hipermestra. Acabarían casándose con hombres autóctonos, con los cuales engendrarían a los dánaos, sustitutos de los pelasgos.

El hermano de Dánao, Egipto, es el héroe epónimo del país. Hijo de Belo y de Anquínoe, desciende, por parte paterna, directamente del dios Posidón, mientras que por su madre del río Nilo. Su padre, que gobernaba las regiones africanas, estableció a Dánao en Libia, otorgando Arabia a Egipto, pero este último conquistó la región de los Melámpodes, a la que concedió su nombre, Egipto.

Io anduvo errante en forma de vaca loca por toda la tierra, perseguida por la cólera de Hera. Encontró un refugio a orillas del Nilo, en donde ya con su forma humana, dio a luz a un hijo, de nombre Épafo. Hera encargó a los Curetes que lo raptasen y ocultasen. Zeus se enteró que lo criaba la esposa un rey en Siria. Lo recuperó y lo volvió a llevar a Egipto, en donde fue esmeradamente educado. Ya adulto, reinó en el país, sucediendo a su padre adoptivo, Telégono. Épafo se casó con Menfis, la hija del dios-río Nilo, y con ella tuvo a Libia, que da nombre al país vecino de Egipto.

El famoso Fénix es un ave fabulosa originaria de Etiopía, pero cuya leyenda está relacionada en Egipto con el culto al Sol. La mayoría de los autores de la antigüedad señalan que la patria del fénix era Etiopía. Vivía allí durante un muy largo período de tiempo. Su leyenda concierne, en esencia, a la muerte y el renacer del ave. Como no es igual a cualquier otro pájaro, no puede reproducirse, de forma que cuando siente aproximarse el fin de su existencia, acumula plantas aromáticas (cardamomo, incienso), y fabrica una suerte de nido. Al nacer el nuevo fénix recoge el cadáver de su padre, lo guarda en un tronco de mirra hueco, transportándolo finalmente hasta Heliópolis. Allí lo deposita en el altar del Sol, en donde los sacerdotes del dios serán responsables de incinerarlo. Tras determinadas ceremonias, el fénix joven reemprende el vuelo de nuevo hacia Etiopía.

El nombre Garmatone corresponde en la mitología griega al de la esposa del soberano de Egipto, Nilo. Es madre de un niño, conocido como Crisócoas, pero el infante fallece. Isis, en compensación por acogerla con hospitalidad en su casa, le devuelve la vida al hijo de Garmatone.

La célebre Helena de Troya estuvo en Egipto dos veces. En la primera, reside allí con París durante un tiempo, cuando se dirigían a Troya. Posteriormente, llega a Egipto debido a un naufragio cuando se dirigía a Esparta con su esposo Menelao. Pólibo es el nombre del rey de Tebas de Egipto que les acoge en esta oportunidad. El piloto del barco naufragado es el arriba mencionado Canobo (o Canopo), quien falleció a consecuencia de la mordedura de una serpiente. Helena mata al reptil y conserva su veneno. Canopo pasaría a ser el héroe epónimo de canopo, en la desembocadura del Nilo. También se decía que el rey de una vecina ciudad, de nombre Tonis, les había acogido hospitalariamente, pero es seducido por la belleza de Helena y Menelao, en consecuencia de un presunto intento de violación, le da muerte. Otra explicación de la estancia en Egipto refiere que Helena habría huido de Troya antes de la caída de la ciudad, suspirando por su esposo Menelao. En un barco cuyo capitán se llamaba Faro se dirige hacia Lacedemonia, pero una tempestad frustra el intento, arrojando a la embarcación hacia las costas de Egipto, donde una serpiente mordió a Faro. Helena lo enterró, dando nombre a la isla de Faros, sita en la desembocadura del Nilo. Ulteriormente, el propio Menelao habría encontrado a su esposa en Egipto, una vez finalizada la contienda.

Memnón, hijo de Eos (la Aurora) era hermano de Príamo, rey troyano. Tras su combate con Aquiles, en el que resulta muerto, Aurora obtiene de Zeus la promesa de inmortalidad para su hijo. Retira su cadáver y lo traslada a Etiopía. Las diversas tradiciones discrepan al respecto del lugar de origen de Memnón. Se dice que es la región de Bactriana, Susa, también Siria y, en ocasiones, el interior de Asia. Sin embargo, a veces la patria de Memnón es Egipto, específicamente Tebas. Esta identificación se encuentra detrás de la denominación Colosos de Memnón a las ciclópeas esculturas sedentes erigidas por Amenotep III. Se imaginó que en el momento en que los primeros rayos de la Aurora herían la estatua, de ella salía una música que saludaba la luz de su madre.

La amazona Mirina, conquista con su ejército del territorio de los Atlantes y lucha denodadamente contra las Gorgonas. Posteriormente, conquista la mayoría de Libia y pasa a Egipto, en la época en la que reinaba allí Horo, hijo de Isis. Con el soberano firmó un tratado de amistad, iniciando una expedición contra los árabes. Devasta Siria y los cilicios se le someten. Más tarde llega a Frigia, hasta que encuentra la muerte a manos del rey tracio Mopso. En este particular caso es probable que estemos en presencia de una construcción histórica en función de la interpretación de elementos míticos combinados de un modo coherente.

La tradición evemerista, por tanto racionalista, que siguen autores como Diodoro de Sicilia, afirma que un rey, de nombre Nileo, era un soberano que gobernaba sobre Egipto. Acabaría confiriendo su nombre al río Nilo, que previamente se denominaba Egipto. Esta trasferencia de denominaciones se debió al reconocimiento de parte de la población egipcia por haber emprendido grandes obras de riego con la finalidad de aumentar la fertilidad de las tierras de cultivo. En consonancia con lo señalado, hay que recalcar que en las tradiciones helénicas, Nilo es la deidad del río de igual nombre y que, como pasa con todas las corrientes fluviales en la mitología helénica, era un hijo de Océano. En la antigua Grecia se imaginaban a Nilo como un monarca que había fertilizado el país canalizando el río y construyendo diques de contención. No obstante, se consolidó una leyenda que tendía a relacionarle con el ciclo de lo a través de su hijo Épafo. Anteriormente se comentó que se habría casado con Menfis, hija de Nilo, y de esa unión habría nacido Libia, madre de la estirpe de Belo y Agenor.

Un fabuloso pueblo según los antiguos geógrafos eran los pigmeos, enanos que ya menciona la Iliada y que habitarían en la región meridional de Egipto o, quizá, en la región de India. Su rasgo principal es que luchaban contra las cigüeñas o las grullas. Lo cierto es que los pigmeos han inspirado el arte egiptizante, pues aparecen representados en pinturas en el medio de una fauna nilótica, luchando precisamente contra aves y otros animales, atacando incluso a los fieros cocodrilos. También se muestran realizando actividades humanas, que parodiaban por su fealdad o su torpeza. En ellas son caracterizados por mostrar unos desmesurados órganos sexuales.

Proteo, en la Odisea, una divinidad marina, se encargaba de apacentar los rebaños dé focas y demás animales marinos pertenecientes a Posidón. Se decía que moraba en la isla de Faros, cerca del delta del Nilo. Podía metamorfosearse en cualquier forma que quisiese, poseyendo dotes proféticas. Sin embargo, a partir de Heródoto, Proteo aparece ya como un rey de Egipto, contemporáneo de Menelao. Se trata del soberano que reinaba en Menfis (en la Helena de Eurípides es rey de Faros) cuando Helena y Paris fueron arrojados por una tempestad a las costa egipcias. Finalmente, una leyenda que cita el mitógrafo Conón afirma que el egipcio Proteo abandonaría Egipto a causa de la tiranía implantada por Busiris.

Rodopis era el nombre de una joven egipcia, famosa por su belleza. En una cierta ocasión, mientras se estaba bañando, un águila se llevó por los aires una de sus sandalias, dejándola caer a los pies del rey Psamético, a la sazón el soberano que reinaba por entonces en Menfis. Un maravillado Psamético ordenó buscar por todo Egipto a la mujer a quien pertenecía la sandalia. Cuando la halló, se casó con ella. Algunas tradiciones mencionan que el verdadero nombre de Rodopis era Dórique y que, por lo tanto, era una griega llegada desde Tracia hasta Egipto junto con Caraxo, hermano de la afamada poetisa Safo.

Además de un adivino originario de Argos, descendiente de Melampo, hubo otro Teoclímeno, hijo de Proteo, rey de Egipto. A la muerte de su padre, le sucede en el trono como rey del Bajo Egipto. Tiene fama de hombre cruel y de ser enemigo de los griegos, así como de sacrificar sin remordimientos a todos aquellos que caen en sus manos. Trató de seducir a Helena cuando la heroína espartana estuvo en Egipto. De hecho su propia hermana ayudará a Helena a huir de Egipto, pero con tal acción incurrirá en la ira de su hermano. Únicamente se salvará de la maldad de Teoclímeno gracias a la intervención de los Dióscuros.

Resulta particularmente interesante reseñar que los dioses griegos huyeron hasta Egipto cuando constataron que Tifón, ser monstruoso hijo de Gea y del Tártaro, atacaba el cielo. Se ocultaron en el país del Nilo, en específico en las arenas del desierto, adoptando diversas formas animales, al modo de las deidades egipcias. De este modo, Hermes se convirtió en ibis, Apolo en un milano, Hefesto en buey, Diónisos en macho cabrío y Ares, en pez. Únicamente Zeus y Atenea resistieron sus embestidas. La dura pelea se llevó a cabo en el monte Casio, en los confines de Egipto y de la Arabia Pétrea.

Bibliografía básica

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Prof. Dr. Julio López Saco

UM-AEEAO-UFM, febrero, 2024.

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