5 de febrero de 2010

Filosofía de India antigua III: Dios y el Universo

La interdependencia de las tres tendencias fundamentales, consideradas como una entidad unitaria recibe el nombre de Îsvara, Señor (también Bhagavân), que representa el estado de equilibrio y corresponde al estado neutro de la Ilusión. De este dios o fuente de las formas sutiles y supramentales, dependen lo físico, mental e intelectual. Sus relaciones con el mundo son de seis modos: dios está en el mundo; en mundo lo está en dios; el mundo es dios o dios es el mundo; mundo y dios son distintos; dios es diferente del mundo pero el mundo no es distinto de dios; y no es posible determinar si el mundo es o no distinto de dios. En este sentido, podemos remplazar la palabra dios por causa y vemos que esta definición cubre las posibilidades relacionales. El proceso de manifestación de la palabra y del universo sigue cuatro grados, que son sucesivos. El primero, la intención, la tendencia primera en el sustrato indiferenciado del pensamiento. Es el nivel no manifestado de la revelación, el lugar donde se forma la idea, el mecanismo o instrumento que permite su manifestación; la conciencia que se ilumina a sí misma, formando el Verbo trascendente; el segundo, la visión de la idea pero sin vínculo con una forma verbal. Es el primer impulso mental, que constituye el verbo visualizado; el tercero, palabras que sirven de vehículo a la idea, en el silencio de la mente; es el sonido potencial que será el transporte de la idea en el llamado Verbo intermediario; el cuarto, la manifestación de la idea en sonidos que se perciben, en sonidos exteriorizados en forma de sílabas, conformando el verbo manifiesto. Los tres últimos grados corresponden al poder de desear o la Intención, al poder de saber o Formulación, y al poder de actuar o Expresión. Realizar el principio del verbo, en un ejercicio de remontada del camino de su manifestación, es una de las prácticas que se buscan con el yoga. Al final de esa búsqueda del Verbo causal se llega a la primera manifestación del lenguaje articulado, la sílaba Aum, que incluye todos los sonidos y sentidos de todas las lenguas. Los comentarios de esta sílaba de infinitos sentidos son los Vedas. Esta sílaba es, por consiguiente, la sílaba única y eterna desde la cual se desarrolla todo cuanto existe. En su sonido único se incluyen pasado, presente y futuro; es, en esencia, la unidad, la Inmensidad.
Prof. Dr. Julio López Saco