18 de marzo de 2010

Historia y cultura en India: la civilización del Indo

ABSTRACT
The Indus civilization whose foundations are in an unprecedented series of Neolithic date to around 7000 BC, as Mehrgarh culture, the culture of Nal and Kulli, is considered the oldest civilization in the region. Discovery to the twenties of the last century from the first archaeological missions in the area, and located in time between the IV and the middle of the II millennium BC, in what is now northwest India, Afghanistan and Pakistan, can be defined as urban pre-Aryan culture, ie before the arrival of the Aryan warrior-noble component.
Civilización del Indo
18-marzo del 2010
Las noticias más antiguas sobre India aparecen en fuentes grecorromanas como Estrabón, Nicolao de Damasco, Ctesias de Cnido, Plinio y Megástenes. Este último, un embajador del rey Seleuco I Nikator, es una fuente invalorable para el conocimiento de la dinastía Maurya que, con su principal rey, llamado Asoka, unifica por primera vez casi todo el territorio indio. Un poco más tarde, entre los siglos IV y VIII, se destacan las notas y comentarios, de índole descriptiva, con variadas informaciones etnográficas y geográficas, de monjes y peregrinos budistas chinos, como Faxian y Xuanzang, que viajan a las fuentes del budismo (el valle medio del río Ganges) en busca de reliquias, maestros y textos. En el siglo XIII Marco Polo, y en el XV, genoveses y portugueses, ofrecen datos relativamente fidedignos de la región geográfica del subcontinente. No será hasta el siglo XVIII cuando ingleses, franceses y alemanes, comiencen a mostrar un erudito interés por la cultura india, en específico por la religión védica, la poesía, la lengua y la historia.
La civilización del Indo, cuyos fundamentos se encuentran en una serie de precedentes neolíticos, fechados hacia el 7000 a.C., como la cultura Mehrgarh, la cultura de Kulli y la de Nal, se considera la más antigua civilización en la región. Descubierta hacia los años veinte del pasado siglo a partir de las primeras misiones arqueológicas en la zona, y ubicada cronológicamente entre el IV milenio y mediado el II a.n.e., en lo que hoy es el noroeste de India, Afganistán y Pakistán, puede definirse como una cultura urbana pre-aria, es decir, anterior a la llegada del componente nobiliario y guerrero ario. Esta cultura floreció en torno al río Indo, eje fluvial que sirvió de medio de comunicación y transporte de mercancías en el intercambio comercial llevado a cabo entre las estribaciones del Himalaya y las ciudades del valle medio y bajo del Indo, como Dholavira, Chanju-daro y, sobre todo, Harappa y Mohenjo-Daro, las más conocidas y las mejor excavadas. Aunque definida como una cultura con un predominio de una clase media urbana, una especie de burguesía mercantil, la civilización del Indo no deja de centrarse en torno a una economía agropecuaria típicamente neolítica, en base del trigo y la cebada, así como de la ganadería ovina, caprina y bovina. No obstante, en las ciudades se conjugaría la presencia del comercio y la artesanía. Se ha constatado, a través de textos acádicos, concretamente de la ciudad de Ur, un comercio de ultramar, a larga distancia, entre estas urbes y la región mesopotámica, Persia y la península arábiga, que consistía en el intercambio de algodón, perlas, plata y sellos cerámicos del Indo por metales, en particular el cobre. Estas importantes ciudades, que presentan una arquitectura funcional y racional, fueron construidas en virtud de criterios astrológicos, dividiéndose en dos grandes sectores: el oeste, en donde se ubicaba la ciudadela, amurallada, plausiblemente, el centro de poder, y el este, en donde se agrupaban los barrios residenciales en función de la reunión de agrupaciones profesionales. Al contrario de lo que se creía hasta hace poco, que el grupo dirigente estaría conformado por una monarquía sacerdotal de tipo oriental, es decir, una teocracia, el poder debió concentrarse en una suerte de oligarquía mercantil en las ciudades[1]. El componente étnico predominante, fruto de la mezcla de protoaustralianos, pigmeos, poblaciones neolíticas agrarias mediterráneas, grupos mongoloides y armenios, era claramente de tez oscura, y pasó a ser denominado, una vez que se produjo la llegada aria, como etnia drávida.
El fin de la civilización del Indo pudo producirse por variados motivos, tanto de tipo climático como socio-históricos. Entre los primeros se mencionan las crecidas del Indo, que provocarían inundaciones que arrasarían las cosechas, arruinarían el comercio y producirían hambrunas, como la deforestación, debido a necesidades constructivas y al empleo de la madera y los ladrillos, que generaría sequías y la disminución del limo fértil, con la consabida pérdida de terreno útil y el subsiguiente declive comercial. Entre los segundos, cabe destacar la desaparición repentina, provocada por la súbita y vehemente invasión del componente ario védico, según establece el Rig Veda, y la degeneración del sistema socio-político, aunado a una migración pacífica de elementos indoeuropeos traídos por los arios en varias oleadas. En cualquier caso, algunos elementos culturales relevantes presentes entre los habitantes el Indo, en especial el concepto de reencarnación, clave, en unión al de karma, para entender el proceso de la rueda de la causalidad o samsara, y el modo funerario de la cremación, que ha llegado, prácticamente incólume, hasta nuestros días.
[1] Se han barajado varias posibilidades en relación al ordenamiento político de la civilización del Indo. Una de ellas habla de una suerte de diarquía repartida entre la capitalidad compartida de Harappa y Mohenjo-Daro, que controlarían, en un reino más o menos federado, al resto de las comunidades de la región (más de ciento setenta excavadas); otra, menciona la existencia de un reino unificado, con ligera autonomía de las ciudades, y una más se decanta por contemplar la presencia de ciudades-estado autónomas pero que comparten aspectos comunes, de carácter religioso, lingüístico y étnico.
Prof. Dr. Julio López Saco