1 de marzo de 2010

Religiosidad en la antigüedad India (I): las personificaciones

Âdityas es el nombre empleado para denominar las personificaciones de principios intelectuales y morales, además de las virtudes sociales, que son las que regulan la armonía del Universo y de la sociedad humana. Estos principios, desde los cuales el Cosmos fue construido, son los reguladores de las relaciones interhumanas (en este mundo), y las del ser humano con las fuerzas de la naturaleza, esto es, los dioses (en el otro mundo), que simbolizan las leyes cósmicas percibidas a través de los elementos. Los principios soberanos principales o mayores son (de este mundo): Mitra, la amistad, que representa la solidaridad, el respeto a la palabra y los vínculos entre humanos; Aryaman, el honor, que representa los principios caballerescos, las reglas sociales y la nobleza; Bhaga, la herencia o el reparto, referida a la parte de los bienes del clan que conforma la propiedad legítima; (del otros mundo), Varuna, el destino, lo que cubre y relaciona, lo inesperado; Daksa, la habilidad o el arte ritual, que representa las reglas del sacrificio, y Amsa, lo otorgado por las deidades, así como la suerte y los golpes de fortuna. Otros son la industria (Tvastr), el poder mágico de las palabras, la prosperidad (Pûsan), el coraje, la moral o ley humana (Vivasvat) y el saber o percepción de la ley cósmica (Visnu). Mitra muestra los méritos de la camaradería, la honestidad, sinceridad y el código de rectitud, que hace que los hombres se asocien en clanes, tribus, estados. Vela por los contratos y juramentos. Aryaman mantiene el código de honor de la sociedad aristocrática, gobernando los contratos de matrimonio y las leyes de la hospitalidad, y conservando las costumbres, tradiciones y manifestaciones religiosas. Como maestro de los ritos arios, regula el ritual social. Protege la herencia familiar y los bienes de la tribu, pues la riqueza es prerrogativa aristocrática. Bhaga, parte de los bienes comunes del grupo confiados a cada ciudadano, representa las instituciones, pues personifica la antigua costumbre de redistribuir anualmente bienes y tierras de la tribu entre los hombres adultos. Recibir un lote implicaba el acceso al estatus de hombre, lo que daba derecho de participación en el consejo (bhagavant será así un título honorífico). Varuna preside las relaciones entre el ser humano y los dioses, por eso es el soberano del mundo invisible, del otro mundo. Simboliza la realidad interior de las cosas, la verdad absoluta (rta) y el orden trascendente allende la comprensión humana. Su poder es nocturno y misterioso y es el encargado de establecer y mantener las leyes naturales y morales como expresión del orden y el equilibrio cósmico. En la mitología tardía Varuna será una deidad de la muerte, un soberano de las aguas subterráneas, cuyos súbditos principales serán las deidades-serpientes o nâgas, siendo identificado en Irán con el asura Ahura Mazda. Daksa representa la habilidad técnica del mago y del sacerdote para que el ritual sea efectivo y, así, el contacto con los dioses sea verdaderamente fructífero. Amsa, finalmente, representa lo conseguido por suerte o accidente, por medio de la guerra o por mecanismos del todo inesperados.
Tvastr, el hacedor, representa la maestría artesanal que produce armas; Pûsan, seguridad, es el guardián de los caminos, guía de vivos y muertos, dios del ganado y la fecundidad, y protector de hombres y rebaños; Vivasvat, personificación de la moral y la ley del bien y el justo, es un sabio que regula la conducta humana según las leyes que establecieron antaño los ancestros. Es el padre de Yama (rey de los ancestros y del inframundo), de Manu (el legislador), de los dioses gemelos Asvins (de la agricultura), y primer ancestro de la humanidad; Savitr es el poder mágico del Verbo, que se identifica con la fuerza de procreación que posee el sol. Es la esencia del mantra que pronuncian los sacerdotes; Sakra simboliza el valor, la fuerza bruta en la guerra, el heroísmo guerrero y el poderío de la juventud; Visnu, en la mitología védica, es el omnipresente e inmanente, puesto que representa la percepción de las leyes cósmicas que están en todo, de manera que se revela al hombre a través del saber. En los Vedas, asociado eventualmente con Indra, representa la unión saber-poder: el sacerdote (que encarna el saber) ayuda y complementa al rey (que hace lo propio con el poder, la justicia).
Prof. Dr. Julio López Saco
1-Marzo-2010