17 de junio de 2013

Antiguas ciudades de Sicilia IV: Segesta y Mozia


IMÁGENES: BLOQUES CINERARIOS EN LA NECRÓPOLIS ARCAICA DE MOZIA, SICILIA; TEMPLO DÓRICO HEXÁSTILO SE SEGESTA, QUE NUNCA TUVO CELLA.


El poblado de Segesta, inicialmente ocupado por los elimios, estaba estructurado por medio de ejes paralelos y perpendiculares entre sí, delimitando manzanas regulares. No obstante, hoy únicamente quedan visibles dos edificios sagrados y el teatro. La ciudad estuvo aliada con Atenas en 415 a.n.E., y desde 410, bajo el control de Cartago. Fue destruida en el siglo IV a.n.E. por el tirano de Siracusa Agatocles, apoyando posteriormente a Roma durante el desarrollo de la Primera Guerra Púnica.
El asentamiento de la antigua Mozia se ubicaba en la isla de San Pantaleo. La arqueología documenta la colonia desde fines del siglo VIII a.n.E. hasta la destrucción por parte de Siracusa en 397 a.n.E., momento en que los habitantes fueron trasladados a la costa siciliana y se fundó Lilibeo. Posteriormente, la ciudad fue conquistada por los cartagineses, quienes restablecieron el sitio. El asentamiento empezó siendo una escala en los tránsitos fenicios hacia Sicilia, para convertirse después en un centro urbano con un muy accesible puerto. Su estructura inicial es deudora, por tanto, de la primera colonización semítica. Los espacios públicos se ubicaban en el sector norte, excéntrica respecto a los barrios de habitación. Se destacaba el espacio sacro del tofet, destinado a acoger las urnas cinerarias con los restos de infantes. La necrópolis arcaica, ubicada en el sector septentrional de la isla, muestra las sepulturas de los primeros colonos, de incineración, establecidas en pequeñas fosas. A partir de la mitad del siglo VI a.n.E. cambia el modo funerario y se hace habitual la inhumación. En los barrios periféricos estaba las zonas artesanales, en donde encontramos fosas revestidas de arcilla cruda, pozos y restos de murex, el molusco que se empleaba en la producción de púrpura. Pudiéramos estar, en consecuencia, en un taller para el curtido y tintura de pieles y tejidos. Entre las construcciones más relevantes del asentamiento, en su zona residencial, se destacan la Casa de las Ánforas y la Casa de los Mosaicos.

Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV
Doctorado en Historia, UCV