27 de enero de 2010

Epigrafía romana IV: inscripciones sobre miliarios y mojones de delimitación

Los miliarios, mojones que marcaban las distancias entre dos puntos y se instalaban en las vías públicas, pueden presentar una dedicatoria simple, en la que aparece la cifra de millas (contadas a partir del inicio de la ruta hasta el lugar de ubicación del miliario). No obstante, además de la cifra, especificada o no con M.P. (Millia Passum), pueden aparecer (en nominativo, dativo o ablativo), los nombres y títulos de algún personaje público, un magistrado durante la República o el propio emperador en época imperial. El empleo del nominativo sólo ocurría cuando la vía estaba comprendida en la red oficial del Estado, hecho que no significaba que fuese el Estado, necesariamente, el que mantuviese la ruta, pues ésta podía estar en manos de los municipios, las colonias, vici o conventus. El dativo solía usase cuando el miliario era erigido por una ciudad, en tanto que el ablativo para dar una fecha de datación. Aunque las millas iban indicadas, normalmente, al final de la inscripción, en algunos miliarios de Italia y Cerdeña aparecen al principio. En Italia pueden aparecer dos cifras: la primera, al inicio, indica la distancia entre el mojón y una ciudad, mientras que la segunda, al final, señala los pasos que había entre Roma y el miliario. (CIL III, 3705; CIL IX, 6072). En ciertas localidades, como Galia y Germania, la cuenta era en leguas, no en millas. Tras los nombres y titulaturas del emperador, en nominativo, se colocaba el verbo Fecit. El lugar donde se iniciaba la vía se anunciaba en ablativo, antes o después del número de millas, en tanto que el punto de llegada en acusativo, precedido o no de Ad o Usque (CIL II, 4697; CIL III, 3705; CIL VIII, 10047). Expresiones como Viam o Iter eran secundarias, y se usaban para indicar cual era el estado de la vía antes de su reparación, las dificultades afrontadas en su rehabilitación o su propia factura. Incluso podría aludirse al número de empleados que trabajaron en su construcción, a los fondos utilizados o al supervisor de las obras, generalmente en nominativo, ablativo o acusativo (en este último caso con Per). En Roma existían, aparte de los mojones referidos, otros límites en forma de varios hitos que señalan lo que es propiedad pública y privada, lo cual era útil en la confección de catastros. El más antiguo conocido es de una época un poco anterior a Aníbal (CIL I, 185-186). Desde el periodo de los Graco y las reformas agrarias en ellos se inscriben los nombres del triunvirato agrario, en nominativo. En la etapa imperial es tal su multiplicación que llegan a limitar el pomerium como un lugar sacro.
Para delimitar ciudades y tierras públicas se usaban uno o varios de estos mojones, sobre los que las inscripciones grabadas presentaban varias fórmulas. Para delimitar el territorio del pomerium, es decir, el terreno sagrado al lado de la ciudad donde no se podía cultivar, se usaba el nombre del emperador en nominativo, con todos sus títulos, terminando la inscripción con Auctis Populi Romani Finibus Pomerium Ampliavit Terminavitque, o también el colegio de los augures: Collegium Augurum Terminos Pomerii Restituendos Curavit. Para indicar la anchura y dirección que llevaba el río Tíber se usaba, durante la República, el nombre de los censores o los cónsules, en nominativo, con Ex Senatus Consultus Terminavit, y bajo el Imperio, el nombre del emperador en nominativo, con esta misma expresión. No obstante, también pueden aparecer los nombres de los cuestores: Ex Auctoritate Imperatoris Caesaris…Terminavit (o Terminaverunt) Ripam Restituerunt, colocándose después la distancia entre un mojón y otro: Recta Regione Proximo Cippo; o Ad Proximum Cippum Pedes. En la reivindicación de parte de un territorio que debió haber pasado a manos privadas, pero que pertenecía al dominio público, se colocaba el nombre de los cónsules o de los emperadores, según la época, con Redentun A Privato Publicavit o Ex Privato In Publicum Restituerunt. Para indicar los límites establecidos entre dos pueblos o ciudades, se usaban dos formas, una activa y otra pasiva. La primera lleva en nominativo el nombre del emperador, seguido de las fórmulas Agrum Terminavit / Limitavit / Divisit, o Terminos Inter Illos Et Illos Statuit Iussit / Restituit o Restituendos Curavit; la pasiva, por su parte, tiene como sujeto Finis o Terminus, seguido del nombre del magistrado que mandó hacer la obra, o del emperador que, para remarcar su autoridad, tiene asociada la fórmula Ex Auctoritate o Iusso Imperatoris Legati.
Prof. Dr. Julio López Saco
27-enero-2010