14 de octubre de 2013

La sacralidad de la vaca en India

REPRESENTACIÓN DEL BATIMIENTO DEL OCÉANO POR LOS DIOSES, DONDE SE VE, ENTRE OTRAS COSAS, EL KUMBH Y LA VACA.
 
 
La sacralidad de la vaca en India responde a diversos condicionantes de tipo socio-económico, pero también de carácter mítico. Las vacas, referidas como Gau Mata o Madre Vaca[1], son un referente de riqueza, pues la riqueza de una familia se mide en función del número de los animales que se tengan en casa. La vaca puede ser intercambiada por otros bienes o servicios, presentada como una dote en el matrimonio, o como un mecanismo de honrar las obligaciones de impuestos. El regalo de uno de estos animales a un sacerdote brahmin se considera una acción piadosa que garantiza la salvación futura del donante[2]. La vaca proporciona alimento indispensable: la leche, pero también combustible para el fuego del hogar y de la cocina: su estiércol. Con sus deposiciones se hacen una especie de tortas para avivar el fuego de la casa y, mezcladas con arcilla, se usan como un poderoso y muy efectivo insecticida contra los insectos.
En uno de los textos antiguos más conocidos, los Puranas, manuales de mitología hinduista, se cuenta como entre la serie de maravillosas cosas que surgieron de la acción de batir del mar por parte de los dioses en el momento de la creación del mundo, emergió Kamdhenu, la vaca que colma todos los deseos[3]. Por consiguiente, los indios creen que cada vaca es una recreación de Kamdhenu. Por otra parte, los hindúes también creen que sólo pueden alcanzar la otra vida tras la muerte después de cruzar un río mítico subterráneo asiéndose de la cola de una vaca. Es por eso que en la ceremonia de paso del alma de un hombre fallecido hacia el cielo se incluye la donación de una vaca a un sacerdote brahmin.

Prof. Dr. Julio López Saco
Doctorado en Historia, UCV
Escuela de Letras, UCAB


[1] Para los hindúes existen cuatro madres de todo ser humano (de igual importancia): la madre biológica, la madre tierra, la vaca y el río Ganges.
[2] A la par, la muerte de uno de estos animales en la casa es una ofensa mayor y requiere una apropiada expiación. El propietario debe peregrinar a varias ciudades sacras de India para purificarse del pecado. A su vuelta, debe alimentar a los brahmines de su localidad. Por tal motivo, es económicamente rentable, y religiosamente aconsejable, que en previsión, se dejen las vacas libres en las calles.
[3] En su segundo avatar, Visnú, en forma de una tortuga (Kumra), recupera lo que se perdió en la inundación. Sobre su caparazón se levanta la montaña Mandara y el mar es batido para buscar las cosas perdidas en el fondo del mar. Entre las riquezas recuperadas se encuentra el agua dadora de vida (Amrit), Dhanvantri, el médico de los dioses y mantenedor de Amrit, Lakshmi, la diosa de la riqueza, Chandra, la luna, la diosa del vino (Sura), una ninfa llamada Rambha, y la vaca de la plenitud, llamada a veces Surabhi.