21 de julio de 2014

Dioses del antiguo Egipto asociados a Ra, Osiris y Horus


IMÁGENES: ARRIBA, UN BAJORRELIEVE DEL DIOS MONTU EN MEDAMUD; ABAJO, UN PECTORAL CON EL DIOS HERISHEF, DINASTÍA XXI.

En el antiguo Egipto existieron algunas deidades menos conocidas que otras más clásicas, y generalmente más relevantes en el contexto genérico de Egipto, que fueron asociadas a Ra y Osiris de maneras peculiares. Probablemente se trata de divinidades locales asociadas a estas advocaciones divinas de gran trascendencia. Es el caso de Anti, identificado con Osiris en un templo cercano a Gurna, en donde se le representa en forma de halcón cuyas garras se clavan en una barca; Banaded (Banebdyedet), un dios carnero señor de la localidad de Mendes, asociado a la fecundidad y la creación. Es la divinidad que custodia en su interior nada menos que el alma de Osiris; Herishef, un dios mixto, resultante de la fusión entre las almas (ba) de Osiris y Ra, y vinculado a la fertilidad del agua y al necesario equilibrio ecológico. Su representación iconográfica correspondía a un hombre con cabeza de carnero que portaba la corona Atef con el disco solar. Este dios porta el título de "aquel del falo potente" y, en consecuencia, favorece la crecida del Nilo, participando en fiestas agrícolas. Se le adoraba como proveedor del sustento y caminaba siempre a la cabeza de los dioses portando diversas ofrendas; Neper, una deidad de las cosechas y, en particular, de los cereales, que acaba fusionándose con Osiris; Anhur, conocido como Onuris por los griegos, el aspecto guerrero de Ra, valedor y defensor del dios en cualquier circunstancia. Era el encargado de capturar y matar a los enemigos de Ra. Se representaba como un hombre fornido que llevaba consigo una lanza y vestía una túnica y un tocado de cuatro plumas. Simbolizaba el poder creativo que caracteriza al sol. Su reino era el desierto en el confín del mundo, y era invocado con frecuencia contra enemigos y animales peligrosos; Haroeris, en realidad una simple representación de Horus el viejo a través del nombre en griego; y Montu, un dios de la guerra representado como un hombre con cabeza de halcón que lleva encima dos largas plumas y un disco solar con dos ureos, además de una lanza, un hacha o un arco en sus manos. Se trataba de la forma guerrera de Horus en la localidad de Tebas.

Prof. Dr. Julio López Saco
UCV-UCAB. Caracas